Autor Tema: Amante de fuego  (Leído 11387 veces)

annalisse

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Re: Amante de fuego
« Respuesta #105 on: Diciembre 24, 2008, 03:20:50 am »
sige sin gustarme bloodletter, pero aun asi me agrada el fic

willow

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Re: Amante de fuego
« Respuesta #106 on: Diciembre 25, 2008, 01:38:11 pm »
PROBLEMA OLOROSO  :emot002: :emot002: buen punto cari ya que el problema apesta y encima el va echando  perfume de emparejamiento   :emot002: :emot002:.
y eso de dejarle la marca tb estubo genia.
un capitulo fantastico chicas de verdad. emot037 emot037 emot035 emot035
 emot024 emot024

Desesperada

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Re: Amante de fuego
« Respuesta #107 on: Diciembre 25, 2008, 06:37:17 pm »
 emot035  emot035  emot035
Una vez más, magnífico capítulo

Me gusta mucho Thor y al principio me hubiese gustado q se quedase con Hipólita, pero ya no, pq él no está enamorado de ella, lo único q siente por ella es mucha atracción sexual, y estos machos necesitan a su shellan para ser plenamente felices, y ella no lo es, pero con Bloodletter es otro cantar emot022 emot022 emot022 estoy deseando que vuelvan a reencontrarse

Cari e Hipólita, gracias  emot024 emot024

Lady Warrior Carilola

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Re: Amante de fuego
« Respuesta #108 on: Enero 07, 2009, 09:41:42 pm »
Capitulo 13

La noche se acercaba a su fin mientras Marissa se dirigía rumbo a la habitación de Hipholita,  había dejado a su Hellren durmiendo en el Pit completamente agotado después de haber movido todos los autos junto con la hermandad a punta de fuerza bruta y luego limpiado el lugar hasta la última pulgada.
A diferencia de otras ocasiones en las que la hembra acudía a conversar con su amiga  Marissa no vestía con formalidad, en ese momento no estaba de humor para hacer el esfuerzo, por lo que acudió usando unos jeans de diseño y sencilla blusa de algodón. Su preocupación por verla era tal que no importaba la cara de desaprobación que seguramente Hipholita pondría ante su ropa común.
Nada más acercarse le pareció extraño el persistente silencio que reinaba, Marissa no pudo escuchar nada. Se detuvo un momento en un intento por captar algún sonido, algo que le indicara que le esperaba dentro pero todo se encontraba anormalmente tranquilo, nada rompía la quietud de esa noche, ni las hermosas piezas de Debussy ni la sensual voz de la nigeriana Sade.
Cuando llegó hasta la puerta, Marissa la abrió soltando un suspiro de alivio al encontrarla sin cerrojo. Por lo menos esta vez Wrath tuvo el buen juicio de no intentar encerrar a su amiga. Encontró las luces encendidas y contemplo el lugar con ojo crítico y sonrió.  Le agradaba la forma en que Hipholita había dejado su huella en la habitación: elegante, exótica y hermosa. La hembra había colocado pequeños detalles, como lámparas Tiffany –diseñadas por Luis Comfort en persona- aguafuertes de Picasso y cambiado los colores para que se ajustaran a su temperamento, el resultado era una mezcla de calidez, gracia y vida… justo como Hipholita.
Respirando profundamente Marissa se preparó, intentando no dejar ver la agitación que sentía, sobre todo tras hablar con Butch. O mejor dicho después de lograr que se callara un segundo para poder explicar que estaba perfectamente sana.
Se había preparado para encontrar una Hipholita furiosa, paseándose de arriba abajo mientras mascullaba toda clase de juramentos y lanzando objetos contra las paredes pero por alguna razón desconocida, la hembra parecía ausente…terriblemente ausente.
No reaccionó ante su presencia, permaneció sentada en la esquina de un enorme sofá de seda azul pálido vestida con una elegante creación de Valentino, un libro en la mano y la mirada pérdida, por lo visto le había ido peor de lo que pensaba con Wrath para quedar en ese estado. Virgen Querida que no este bajo Sehclusion…que Wrath no sea su Ghuardián…
El instinto de protección de Marissa se disparó, por lo visto el asunto era peor de lo que pensaba para haber dejado a Hipholita en ese estado.
Pensar que su mejor amiga había estado cerca de ese… aquel. Simplemente no conocía una palabra capaz de describir a la criatura maligna que era ese Bloodletter, si Wrath no hubiera llegado a tiempo no quería pensar en lo que podía haber ocurrido, sobre todo sabiendo que Hipholita era muy capaz de enfrentarse al macho por simple cuestión de orgullo, –menuda herencia de carácter dejo Evangheline en su única hija- Inmediatamente después de dar gracias a la Virgen Escriba, Marissa se preocupó por lo que Wrath pudiera haber hecho o dicho a Hipholita. Conociendo como conocía a su amiga y sabiendo el tipo de carácter del Rey, la reunión seguramente no fue de la clase de: tomemos un té querida y repasemos las reglas de mi casa.
Con cautela la hembra rubia se aproximo, pero Hipholita continúo mirando al vacío
-¿Cómo estas?- preguntó por fin preocupada, pero su amiga ni siquiera reaccionó, alarmada Marissa le colocó la mano sobre el hombro  -¿Cariño, te encuentras bien?
-¿Ah?-  al fin salía algo de los labios de la hembra, aunque no fuera precisamente una palabra.-¿Marissa?- preguntó enseguida pero su voz parecía  atontada
Definitivamente Hipholita no estaba en la habitación,
Algo en la situación hizo que a la rubia se le erizara el cabello, acomodándose  a su lado, le acarició suavemente el hombro para reconfortarla, pero Hipholita continuó con la mirada perdida.
–¿Wrath se puso difícil?- preguntó de nuevo y al parecer el tono de su voz finalmente atrajo su atención aunque la hembra, quien la miró como si hablara un lenguaje extraño- ¿Wrath?- dijo al fin reaccionando,
-Si, Wrath- definitivamente Hipholita se estaba comportando de un modo muy extraño. -¿Estás así por él?
La pregunta consiguió que Hipholita al fin aterrizara.  Enderezó la espalda y su rostro mostró una mezcla de indignación y rebeldía antes de responder con voz airada. –Wrath… ¿Quién cree que es?… puede ir y meterse sus órdenes por…La hembra respiró profundamente para calmarse y recuperar la compostura digna de un miembro de la Glymera y sólo cuando estuvo segura que lo había conseguido se recostó con elegancia en su chaise loungue para decir –le dije a “Su majestad” que no soy una niña y no puede encerrarme en mi habitación, no es mi Ghuardián ni mi Mahmen, por amor a la virgen si tengo más de cuatrocientos años- los ojos de Hipholita se encendieron al recordar la fuerte discusión. –Además sí guerra quiere… guerra va a tener. A veces es un tirano terco y cabeza dura…
-Estas hablando del rey- interrumpió escandalizada ante la vehemencia de Hipholita que la miró descaradamente antes de decir -Ahora es el rey pero lo recuerdo cuando pesaba 50 Kg. y era más bajito que yo.
Buen punto, pensó Marissa – Pero aun así, él es el defensor de la raza, sus órdenes…
Cerrando el libro y colocándolo en su regazo Hipholita continuó- Sus órdenes son ley, estoy de acuerdo en eso, PERO siempre y cuando se refieran justo a eso,  la protección de la especie y YO no la estoy poniendo en peligro… Lo quiero como un hermano, pero no le entregaré mi vida nunca más a un macho ni a nadie.
La reacción de su amiga fue un alivio para Marissa, esa era la Hipholita que conocía, sin embargo sólo duró hasta que la hembra se levantó dándole la espalda y se dirigió a una de las grandes ventanas de su habitación para apoyarse contra el marco, para su desconcierto nuevamente la hembra pareció sumergirse en sus pensamientos, manteniéndose en silencio y contemplado el extenso bosque que rodeaba la mansión mientras respiraba profundamente el aire perfumado.
Nuevamente estas muy lejos querida amiga…pensó Marissa al mirar su figura recortada contra la oscuridad.-Si no es Wrath, ¿Qué es lo que te tiene así?- preguntó intentando sacar a la hembra de su mutismo.
En lugar de responderle Hipholita le preguntó soñadora- ¿Recuerdas Marissa?- se interrumpió un momento antes de continuar con voz ahogada, -¿Cómo se sentía la tierra húmeda bajo nuestros pies? …¿el calor del sol?...
De inmediato supo donde se encontraba la hembra –Jamás podría olvidarlo-  se levantó del sofá para acercarse hasta su amiga para poder ver el esplendor del bosque que rodeaba la mansión y evocar mejor esos preciados recuerdos. –Querida Virgen… - su sonrisa se hizo mayor -¡creo que aún puedo sentir la brisa alborotando mi cabello!
- ¿Recuerdas lo helada que estaba el agua del rió?
- ¡Claro! Pero ni siquiera importó… simplemente dejamos nuestros vestidos a un lado y nos sumergimos-  completó Marissa pasándole el brazo sobre los hombros y ambas rompieron a reír.  Las femeninas risas gorgojearon totalmente cómplices por la habitación.
Sin duda algún día sus pieles dejarían de ser tersas y sus cabellos se volverían blancos hasta que finalmente se marcharan al Fade, pero aquel día… Aquel día quedaría grabado a fuego en sus corazones.
Mirando por la venta estuvieron de nuevo en el bosque, corriendo libres e insustanciales, ajenas a los duros compromisos de su linaje y los peligros de la raza. Ese día todo parecía posible, era como si cualquier cosa que desearan pudiera ocurrir.
Marissa suspiró y regresó al presente, pero Hipholita parecía estar aun un paso más lejos.
 - ¿Que sucede cariño? ¿Por qué recuerdas esto justo ahora? -Pregunto Marissa al tiempo que tomaba el rostro de su amiga con ambas manos acunándola cariñosamente. Para su sorpresa los ojos de Hipólita estaban brillantes y nublados de emoción.
- R.. re.. recuerdas que pasó en la noche- continuó Hipholita ignorando su pregunta.
Marissa sonrío con nostalgia asintiendo- Querida virgen... creí que jamás volvería a ver a mi familia, nunca había estado tan asustada.
- Ni yo, como deseaba estar aferrada a la falda de mi Mahmen
- ¿Y cuando escuchamos esos ruidos? Pregunto Marissa -Creímos que era un lesser que venía por nosotras
De nuevo las hembras comenzaron a reír.
-Pero no fue así- Dijo Hipholita mirando a su amiga con ojos brillantes- ¿recuerdas a aquellos guerreros que nos devolvieron?
-Creó que sentí mucho más miedo al verlos a ellos- Marissa acarició con suavidad el cabello de Hipholita.
-Nunca antes había visto a un guerrero- Hipholita miró de nueva cuenta hacia la oscuridad –mi madre siempre me protegió de ellos, tanto que no tenía la menor idea de lo que eran… ni como lucían.
Marissa rió bajito –y míranos ahora viviendo entre ellos- dijo pero Hipholita siguió hablando como si no la hubiera escuchado
-esa noche… fue la primera vez que pensé en lo que ocurría entre un macho y una hembra, la primera vez en la que me pregunté como se sentiría ser acariciada por uno, la primera vez que deseé a uno.
-¡Hipholita!- una terrible idea comenzó a formarse en la mente de Marissa al escuchar la voz de su amiga.
Inmune al desasosiego de la rubia Hipholita prosiguió – Durante mucho tiempo después, seguí recordando como se sentía estar rodeada por esos brazos fuertes mientras el caballo galopaba- soltando a su amiga se abrazó a si misma- antes de que nos encontraran tenía frío, pero en cuanto aquel guerrero me sostuvo…me sentí… calida… viva.
Oh no, dime que no, por favor Virgen de Fade que no sea lo que estoy pensando, rogó Marissa
Pero para horror suyo Hipholita sonrío dulcemente –esa noche, deseé que la cabalgata nunca terminara, que continuara por siempre, que esos brazos me rodearan sin dejarme jamás.
La noticia le cayó como una bomba a la rubia, sin pensarlo se alejó de Hipholita buscando un lugar donde sentarse hasta que por fin se dejó caer en el sofá.
Al ver su reacción su amiga volvió al presente- ¿te sientes mal Marissa?- dijo aproximándose a ella- Estas un poco pálida querida.
-no, no es posible- la rubia levantó la mirada y vio en los ojos de Hipholita lo que no quería escuchar.- ¿Por qué recuerdas eso justo ahora?
-Porque… él esta aquí- soltó sencillamente la hembra. Marissa sintió que el techo se venía abajo.
-¿Q.. Qui…Quién esta aquí, cariño?- preguntó, sabiendo y temiendo la respuesta.
-El guerrero del bosque-la sonrisa de Hipholita aumentó – ¡Mi guerrero esta en la enfermería!
¡Cristo! No era posible, de todos los guerreros, de todos los lugares tenía que ser ese guerrero y este lugar.
-escucha Hipholita…tengo que decirte algo... –comenzó Marissa pero su amiga continuaba sonriendo, poniéndose nuevamente de pie para poder mirarla a los ojos intentó encontrar las palabras adecuadas
 -Hipholita... yo… Marissa titubeó. Lo último que deseaba era romperle el corazón, pero no podía dejar que ese monstruo se lo destrozara…literalmente.
Al ver su desconcertó, Hipholita le dijo -me estas asustando.
-No más de lo que tu me asustas- La hembra rubia tomo aire como preparándose- Hipholita "aquel" macho.
-¿Si?
-Es el padre del guerrero Vishous… Conocido en la raza con el nombre de Bloodletter- soltó de una vez, como si la sola mención del macho lo explicara todo.
-Bloodletter- pronunció Hipholita lentamente, demorando la palabra en su boca.
- ESE macho es conocido por su crueldad...- dijo Marissa al ver la falta de horror en la hembra.
Tercamente Hipholita negó con la cabeza- No me importa- los ojos de Hipholita tenían una mirada decidida que alarmó a su amiga-conmigo en el bosque fue delicado y gentil, me sostuvo contra su pecho protegiéndome del frío con su cuerpo.
-es un sádico- Marissa la miró fijamente sin dejarse convencer por la vehemencia de su amiga- un tipo cruel que dirigía el campamento de guerreros, tan maligno que él mismo hizo tatuarle esas advertencias a Vishous... su propio hijo
-Sigue sin importarme- replicó valientemente pero había un dejo de duda en la voz de Hipholita.
-es porque a veces eres terriblemente obcecada- murmuró exasperada Marissa- escucha, Hipholita- la rubia respiró profundamente intentando encontrar las palabras apropiadas antes de seguir- conoces la reputación de ese macho.
Hipholita abrió la boca como si fuera a hablar pero su amiga la interrumpió-No pretendo decirte lo que debes de hacer, sabe la Virgen que es lo más tonto que alguien podría intentar, pero eres mi amiga y te quiero, es mi deber advertirte.
Hipholita permaneció callada un momento, antes de responder con voz tan suave que Marissa tuvo que hacer un esfuerzo por escucharla -lo se, pero de todos modos… no pretendo que entiendas- la hembra le dio un breve apretón a las manos de Marissa mirándola con firmeza,- es solo que…bueno, con él fue la primera vez que me sentí atraída por alguien, tu sabes mejor que nadie como era mi difunto Hellren, sabes que nunca me sentí verdaderamente… emparejada y…tal vez suena tonto pero quiero saber como es… estar con ese guerrero, ¿lo entiendes?
Marissa sacudió la cabeza. Comprendía en parte a Hipholita, ella también había deseado a alguien que no parecía adecuado, a quien su propio hermano despreciaba aun después que gracias a él, Haverns vivía mas seguro,  aunque por otro lado se resistía a dejar que su amiga se acercara a un macho con esa reputación, uno que fácilmente podía destrozarla de todas las formas posibles.
-lo entiendes, ¿no es así?-  Hipholita repitió la pregunta, para Marissa esa era la parte más fácil de responder
-si- dijo al fin –que la Virgen la ayudara, por supuesto que entendía.



willow

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Re: Amante de fuego
« Respuesta #109 on: Enero 08, 2009, 01:11:18 am »
 :emot002: :emot002: me encanta que aunqe sepa lo que hizo el se lo valla a jugar todo por estar con el y por sentir lo que sintio aquella vez hace mil años.
fantastico. emot024 emot024 emot024

sonne

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Re: Amante de fuego
« Respuesta #110 on: Enero 08, 2009, 09:06:13 am »
Me gusta eso de que no se deje influenciar  :emot020:

Assenav83

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Re: Amante de fuego
« Respuesta #111 on: Enero 09, 2009, 01:31:44 pm »
Oh siiiiiii   emot027 emot036 emot027   mil gracias Cari   :emot018: emot024 :emot008: emot024 :emot018:   realmente FANTASTICO   :emot004: ya quiero ver como sigue   emot025 emot026

Saquitos de besos y abrazos para ti   emot024 emot024 emot024

Simplemente YO  :emot016:

Lady Warrior Carilola

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Re: Amante de fuego
« Respuesta #112 on: Enero 14, 2009, 09:06:31 pm »
Capitulo 15
De pie en su nueva habitación, Bloodletter observaba su imagen en el espejo de cuerpo entero colocado frente a su cama.
No estaba seguro de si se veía bien o mal, lo único cierto era que estaba absolutamente limpio. ¿Quién no lo estaría tras pasar más de media hora bajo el chorro de agua? la piel le ardía un poco por frotarla tan rudamente pero ella merecía lo mejor, quizás si se mantenía bien quieto evitaría sudar.
Miró con ojo crítico los pantalones de aquella deslucida tela azul, por lo menos estaban tan limpios como él pero la camisa era otra historia, había desaparecido.
¡Mierda necesitaba otra!
Estaba seguro de que alguno de aquellos guerreros tendría alguna de sobra así que decidió buscársela el mismo. No por ahorrarle a Fritz el trabajo, confiaba en la eficiencia del anciano Doggen que lo atendió en la enfermería, pero quería escoger personalmente lo que usaría frente a su hembra.
Al salir de su habitación se encontró un tanto desorientado. La mansión era en algunas zonas un autentico laberinto de pasillos con los que el macho apenas comenzaba a familiarizarse, sin embargo el aroma a sándalo de Hipholita flotaba en el aire. Al instante su cuerpo reaccionó y sus pantalones resultaron increíblemente incómodos.
La camisa se recordó en un intentó de mantenerse enfocado, necesitaba esa prenda para presentarse ante ella, pero inconcientemente comenzó a seguir el rastro de olor.
Puerta, tras puerta, fue siguiendo el delicado perfume,  que a cada paso se volvía más intenso y la camisa pasó al olvido.
Por fin llego al lugar exacto, ¡Tenía que ser el sitio correcto!... Aunque hubiese estado convencido ahí se encontraba el sol en todo su esplendor no habría podido regresar.
Lentamente abrió la puerta y lo primero que captó fue una gran cantidad de libros perfectamente ordenados en repisas.
Lámparas bañaban el lugar en un suave resplandor dorado, era el lugar perfecto para una hembra delicada y elegante como ella y a juzgar por la forma que su aroma llenaba el sitio a ella le agradaba estar ahí.

Hipholita se encontraba en la biblioteca intentando concentrarse en las palabras en un intentó por no pensar exclusivamente en el macho de la enfermería.
Su mente no dejaba de dar vueltas a las palabras de Marissa,  se negaba a creer que ese macho fuera el mismo guerrero cuyo nombre era sinónimo de crueldad, Recordaba las historias que había escuchado a lo largo de los años sobre los horrores del campamento y el sadismo de quien lo dirigía. Amorosa Virgen, tal vez estaba cometiendo el error de su vida al pensar en ese guerrero.
Por ratos hubiera apostado que Marissa estaba mal informada, pero….
El suave crujido de la cerradura al abrirse la obligó a levantar la mirada de las borrosas líneas que se había convertido su libro favorito.
Su corazón se detuvo un instante antes de comenzar a retumbar velozmente en su pecho al ver justo frente a ella al causante de su desasosiego. Virgen Sagrada... desde donde estaba sentada parecía aun más grande y amenazador.  Había soñado durante años con un macho amoroso, pero ahora veía lo que otros: un guerrero demasiado grande con rostro cruel y ojos duros que caminaba lentamente hacia ella.
-¿Vienes a terminar lo que comenzaste en al enfermería, guerrero? ¿Nuevamente me tocaras como si fuera una cualquiera?- se escuchó preguntar asombrándose por su duro tono.
Hubo un instante de mortificación en los ojos del macho pero ninguna palabra salio de sus labios y continuó acercándose con movimientos predatorios hasta estar separados por apenas unos centímetros.
De cerca resultaba aun más intimidante, sus músculos parecían acero recubiertos por piel pero Hipholita se negó a retroceder, aun cuando su corazón latiera tan rápidamente, tuvo un increíble impulso de gritar al verlo levantar aquella gran mano para dirigirla a su rostro como si pretendiera silenciarla.
Sin embargo no lo hizo, su protesta murió al sentir aquel sorprendentemente suave y delicado roce de esos enormes y ásperos dedos sobre sus labios en una caricia increíblemente tierna, tan delicada que no parecía posible en un macho que había construido una reputación de crueldad dentro de la raza.
Apenas una caricia suave y nuevamente  fue una pretrans, se olvido de respirar y cerró los ojos disfrutando del toque.
Las rudas puntas de sus dedos acariciaron el contorno de su boca para seguir con las líneas de sus pómulos y descender con delicadeza por su cuello, hasta descansar sobre el frenético pulso que latía bajo su piel.
Sumidos en la emoción de la caricia no apreciaron la intromisión de voces masculinas que se desplazaban por el pasillo dirigiéndose hacia ellos.
La expresión del guerrero cambio al instante y su cuerpo se acomodó como si distribuyera mejor su peso, adoptando una posición de lucha a la vez que desnudaba sus colmillos con expresión fiera.
Hipholita tomó la decisión en apenas un latido, se levantó del su butaca dejando caer el libro y actuando por impulso deslizo una mano en la enorme palma del guerrero. Sin perder un instante tiró con suavidad de su brazo y el guerrero la siguió dócilmente sin titubear. Bloodletter estaba seguro como el infierno que la seguiría donde ella quisiera. Finalmente y tras cruzar algunas habitaciones y pasillos lo condujo a un sitio pequeño y algo oscuro. Disfruto la cercanía de sus cuerpos pero no aprobó el lugar, ese no era el sitio indicado para ella
Bloodletter intentó hablar pero fue silenciado con un delicado dedo sobre su boca. La sensación era increíble, tersa y calida. Tuvo el impulso de lamer pero se contuvo y esa no era la única parte de ella que su cuerpo tocaba, su respiración se aceleró al sentir sus cuerpos apretujarse en aquel espacio tan reducido, los senos de Hipholita cubiertos por aquel delicado vestido se aplastaron contra el pecho desnudo del macho logrando que su miembro se apretara dolorosamente aún más contra sus pantalones.
Bloodletter se revolvió incomodo. Ansiaba con fuerza aferrar con ambas manos las caderas de la hembra y envolverla en sus brazos pero no quería asustarla con la evidencia de su deseo.
Tenía que salir de ahí antes de hacer algo estúpido cuando de pronto la verdad cayó sobre él.
¡Diablos! Esto no debería estar ocurriendo.
No debió haber huido sin importar si iba de la mano de su shellan, un guerrero defendía, no se escondía tras una hembra.
-No necesito ocultarme de nadie- escupió Bloodletter con amargura, le dolía en el alma que ella lo considerara débil... indigno, debía demostrar que era fuerte y un buen protector – Soy un guerrero y puedo luchar.
-Baja la voz- murmuró Hipholita mientras su mano nuevamente se posaba sobre los labios del macho intentando silenciarlo, aunque no se detuvo ahí continuó deslizándola lentamente por la línea de la mandíbula.
Antes de perder el hilo de sus pensamientos Bloodletter gruñó – Te dije mi hembra que…
- Shhhh– susurró delicadamente Hipholita y apenas el sonido salio de esos hermosos labios las mandíbulas del macho quedaron bien selladas a pesar de sus ganas de protestar.
Pero cualquier reparo desapareció al sentir la tierna exploración de la hembra.  La piel se le erizó al sentir la delicadeza de la seda recorriendo el contorno de sus hombros para delinear sus clavículas hasta posarse sobre uno de sus pectorales, justo sobre la marca de la hermandad donde los dedos de la hembra trazaron la cicatriz circular lentamente para luego pasar perezosamente sobre el tatuaje que proclamaba que Vishous era su amado hijo.
Bloodletter seguía con los ojos el movimiento de sus dedos, disfrutando de las sensaciones y sin poder controlarse su pecho emitió un ronroneó bajo pero poderoso, necesitó que recurrir a toda su fuerza de voluntad para no rogarle que siguiera acariciándolo hasta que ella continuó su camino hasta llegar a nuca.

Era curioso...  pensó Hipholita, en sus sueños de jovencita la diferencia de tamaño no era tanta pero sin duda la realidad era considerablemente mejor, levantó la mirada del poderoso pecho para descubrir maravillada una expresión de atontado arrobamiento. Su guerrero tenía los parpados pesados y los labios entreabiertos.
Marissa estaba equivocada, si éste fuera un guerrero cruel no habría acariciado sus labios tan suavemente, ni llevaría el nombre de su hijo tatuado en el pecho, si fuera el monstruo que del que hablaban ahora mismo la tendría de espaldas en el frío piso. Sin embargo lo que hacia este macho era mirarla expectante, en esos momentos Hipholita estaba segura de ser mucho mas fuerte que él.
Se sentía poderosa.
Era embriagador sentir que tenía a ese brutal guerrero a su merced.
Lentamente y reuniendo valor fue elevándose en puntillas, al tiempo que lo tiraba de la nuca atrayéndolo hacia su cuerpo. 
Estaban tan cerca... que cada uno sentía la respiración del otro.
Las manos del macho por fin fueron su cintura sujetándola con rudeza. Los parpados de Hipholita cayeron mientras esperaba anhelante que él terminara con la distancia entre sus bocas.
Bloodletter sentía el rápido latido de su  propio corazón, sus siempre firmes manos temblaban imperceptiblemente, tragó tratando de deshacer el repentino nudo que se había formado en su garganta, no podía recordar la última vez que usara su boca para algo que no fuera morder o hablar. Besar no  fue nunca una de sus actividades favoritas y menos después de probar a las putas del campamento.
Ahora deseba haberlo hecho muchas veces simplemente para estar seguro de hacerlo bien.
Su único pensamiento era complacerla.
- ¿Es verdad?... esto es verdad? pregunto contra sus labios, no la besó de inmediato sino que toco levemente la tersa mejilla de Hipholita con la nariz deleitándose con la sedosa suavidad de su piel.
Ella cerró los ojos ante su contacto e inhaló profundamente disfrutando del aroma limpio a vampiro macho.
- Pruébame... Averígualo por ti mismo... guerrero del bosque- incitó roncamente.
Un rugido amortiguado de placer resonó en el pecho del guerrero, ¡Ella lo reconocía! ¡Lo recordaba a pesar de los años!
Cerrado los ojos Bloodletter tocó la boca de su hembra y sus labios se amoldaron a los femeninos, como si hubieran sido creados para él. Suaves, dulces como fresas maduras. Los probó disfrutando el sabor tanto tiempo anhelado, con un beso delicado, incluso tímido.
-No- murmuro roncamente la hembra sin sonar totalmente convincente pero eso fue suficiente para él, a pesar que moría de ganas de continuar, hasta estar en su interior dejando su fuerte aroma distintivo de inmediato la soltó con expresión dolorida en el rostro, seguramente a causa de la enorme erección que gritaba por atención en sus pantalones, tomo un par de buenas respiraciones y se elevo en toda su estatura, intentando acomodar un poco al desgraciado que lo torturaba sin ser demasiado evidente.
-¿No?- preguntó intentando respirar con calma.
-Uno… sólo uno más- claudicó ella, alzándose para continuar en donde habían quedado.
Pero Bloodletter tenía otra idea, sujetando con rudeza la barbilla de Hipholita miró sus labios antes de decir
-Quiero verlos.- en un tono que no admitía replica.
-¿Que? preguntó atontada.
- Extiéndelos… hazlo- Ordenó de nuevo, con aquella voz retumbante y ronca.
-pero…per.
Una punzada de miedo se mezcló con el deseo haciendo que el corazón de Hipholita latiera imposiblemente más rápido, el frenético pulso de su sangre parecía llenar el reducido espacio.  Nunca antes había aceptado bien las órdenes y menos de un macho, pero… ¡Sagrada Virgen! viniendo de él y con ese tono su sangre se había convertido en lava ardiente
No pudo negarse, su traicionero cuerpo sucumbió y sus colmillos se extendieron complaciéndolo mientras su centro se humedecía a causa del salvaje deseo.
Hipholita vio con asombro los colmillos del macho extenderse a toda su magnitud antes de descender sobre ella para marcarla con su beso. Esta vez no hubo gentileza ni duda en él, poseído por una urgencia animal al macho se apodero de su boca y sus colmillos afilados como navajas, cortaron ligeramente haciendo que la hembra sangrara un poco.
Hipholita se sintió intoxicada, la mezcla de deseo, temor, placer y aquellos increíbles pellizcos de dolor hicieron que olvidara todo lo que se interponía entre ellos.
Bloodletter la levantó del suelo sujetando por la cadera y apoyando la espalda del la hembra contra la pared, en respuesta Hipholita moduló un sensual ronroneó mientras de aferraba a su espalada enterrando las uñas.
Diminutos regueros de sangre se deslizaron por la piel desnuda del macho a causa de la pasión de su hembra. Bloodletter deseo que dejaran una cicatriz profunda, quería ser marcado, quería que ese dulce y ardiente dolor perdurara, quería sujetarla y enterrar su rostro entre sus tersos muslos para beber su esencia de hembra.
-Espera- Hipholita empujó ligeramente el pecho –No debo- jadeó.
Las manos de Bloodletter se crisparon sobre sus caderas, su respiración pesada y la instantánea furia convirtieron su voz en un gruñido sordo – ¿Por que?- preguntó atormentado por los celos -¿Acaso tienes Hellren? 
- No... Yo no pertenezco a nadie- Hipholita empujó con mas firmeza- soy mi propia dueña y este beso… este beso es en agradecimiento por devolverme con mi mahmen.
Las emociones de Bloodletter cambiaron, respiró profundamente tratando de calmarse y con suavidad la colocó sobre sus pies, Levantó la mano para delinear el contorno de los labios de Hipholita hinchados por sus besos
- Me perteneces del mismo modo que yo a ti, ¿Es que no puedes verlo Leelan?

Hipholita tuvo el estúpido impulso de lanzarse en sus brazos y aceptar que tenía razón... pero se contuvo. Ella era su dueña y nadie mas la ordenaría en su vida.
- No me digas leelan...- protestó desganada- Necesito pensar... ordenar mi vida y hablar con Tho.....
Apenas Hipholita corto el nombre Bloodletter noto que algo andaba muy mal... sus instintos de posesión se dispararon y los celos surgieron ácidos y amargos
- ¿Tienes otro? y dime la verdad....
- Es un poco complicado y no quiero hablar de ello.
Bloodletter no pudo contener un rugido de frustración- No me mientas hembra mía...
- Basta!-  Hipholita no dejaría que nadie le levantara la voz.
Las manos del macho le sujetaron con firme y delicadamente el rostro, su voz era aun espesa al hablar
- Nada se interpondrá ahora ¿me escuchas? he soñado contigo toda mi vida y habré de hacer lo que sea necesario por que ya  eres…Mía..
Era tanto una amenaza como una promesa, Hipholita se dijo que debía protestar, decirle exactamente lo que podía hacer con sus palabras pero un tierno beso de su guerrero la silenció más efectivamente que si hubiera colocado una mano sobre su boca, Hipholita nunca había sido cobarde pero ahora era mejor escapar, alejarse de él antes de que terminara suplicándole que la tomara ahí mismo, sin embargo no pudo evitar responder con otro suave beso y acariciar levemente su rostro antes de salir.
Bloodletter la dejo marchar, permaneciendo unos minutos en la oscuridad. Necesitaba calmarse un poco, lo primero que debía hacer era conseguir una camisa, después hablaría con el rey. Ahora era un miembro de la hermandad de la daga negra, un protector de la raza. Ya no era un don nadie.
Cerró los ojos e inhaló profundamente saboreando el ambiente, su hembra aun estaba por todo el lugar, pero lo mejor fue cuando olfateo su propio cuerpo... su aroma era mas intenso en su piel.
Su cruel sonrisa se hizo más ancha.
Pronto la marcaría con su propio aroma.

willow

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Re: Amante de fuego
« Respuesta #113 on: Enero 14, 2009, 10:26:18 pm »
wooooooooooooooooow que tierno no ha resultado el chico, si es un romantico  emot022 emot022 emot022
me encanta.  :emot018: :emot018:
 emot037 emot037

Madial

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Re: Amante de fuego
« Respuesta #114 on: Enero 14, 2009, 11:03:32 pm »
Ayyy que tiernooooo...y que territorial....como me gustaaaaaa!!!!!!!! :emot013: :emot013: emot033

Y ella...buff como se ha podido resistir....que temple...que fortaleza me encantaaaaa!!!! ahi haciendose de rogar  :emot002:

Gracias chicas os quedo genial  :emot018: :emot018:

sonne

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Re: Amante de fuego
« Respuesta #115 on: Enero 15, 2009, 09:30:45 am »
Que bonito, si en el fondo va a resultar un romántico. Empiezo a pensar que ella es un poco tonta  emot040

Assenav83

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Re: Amante de fuego
« Respuesta #116 on: Enero 15, 2009, 07:26:25 pm »
Oh siiiiiiiiii que subidon   emot027 emot036 emot027 emot036 emot027 emot036 emot027   que calor   emot021 emot021 emot021  esto esta que arde   :emot013: 

Mil gracias cari   :emot018: emot024 :emot008: emot024 :emot018:   

Saquitos de besos y abrazos para ti  emot024 emot024 emot024

Simplemente YO  :emot016:

logoca

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Re: Amante de fuego
« Respuesta #117 on: Enero 19, 2009, 03:53:19 pm »
¡¡¡Madre mía qué escena por favor!!! emot021 emot021 emot021

¿Y lo deja al pobre con el calentón? Qué mala persona, que venga para acá que se lo bajo yo en un momentito :emot004: :emot013: emot037 emot038

Desesperada

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Re: Amante de fuego
« Respuesta #118 on: Enero 19, 2009, 09:03:58 pm »
Como echaba de menos leer esta historia  emot022 emot022 emot022
Demasiado tiempo sin pasarme por aquí

Lady Warrior Carilola

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Re: Amante de fuego
« Respuesta #119 on: Enero 21, 2009, 08:46:03 pm »
Capitulo 16
El pasillo  estaba decorado con elegantes antigüedades y hermosas pinturas. Una delicada alfombra abusson lo cubría de punta a punta, pero Bloodletter era insensible a toda belleza, haciendo uso de la concentración que le había llevado a sobrevivir siempre y prosperar en los ambientes más duros se mantenía enfocado en una sola cosa.
Conseguir que el rey le diera a Hipholita como Shellan.
Siguiendo su plan para lograrlo el macho se encontraba todo lo presentable que podía, teniendo en cuenta que no había querido darse una ducha para no desprenderse del aroma que su hembra había dejado en él tan placenteramente.
Tenía que resultar convincente, esta vez no podía fallar aunque de cualquier modo Hipholita ya era suya, pero necesitaba darle su lugar y hacerlo oficial. 
El golpe llegó de manera inesperada sorprendiendo a Bloodletter, lo cual era sin duda toda una hazaña. En un instante se encontraba caminando frente a una hermosa acuarela y al siguiente su espalda golpeaba la pared produciendo un  ruido sordo al desgajarse el yeso. Ciento treinta kilos de vampiro lo prensaron contra el muro mientras un antebrazo duro como el acero le cortaba la respiración.
Todo en menos de un segundo.
-¿Qué coño…- fue lo único que alcanzó a decir antes de que la presión sobre su garganta se volviera asfixiante.
Por un segundo pensó que era Vishous que arremetía contra él – y no le extrañaría- hasta que se encontró cara a cara con un par de ojos color avellana y una nariz rota. 
-Aléjate de ella- gruñó espesa la retumbante voz del macho a la vez que enseñaba sus largos colmillos.
Los instintos de posesión en Bloodletter se dispararon, aun no conocía bien todos los nombres de los hermanos así este bien podía ser el Tho…algo que su Hipholita mencionó cuando estuvo en sus brazos.
En un segundo sus propios colmillos estuvieron listos para la lucha al tiempo que adelantaba la barbilla en un claro gesto de reto.
-¿Por qué no dejas que sea ella la que escoja?
El macho rugió y empujó usando su fuerza como ariete para aplastar a Bloodletter contra la pared, la presión del antebrazo sobre su traquea aumentó.
-Escucha jodido hijo de puta, si alguna vez te veo en la misma habitación- gruñó el guerrero levantando las comisuras de sus labios – Me desharé de ti tan rápido que no sabrás que diablos paso.
La sangre de Bloodletter rugía en sus oídos, el instinto lo urgía a atacar asestando golpes con fuerza, sin embargo no por nada había sobrevivido tantos años en el hostil ambiente del campamento llegando a ser su líder.
La capacidad de desligarse de todas sus emociones era una habilidad duramente aprendida que convirtió en rutina a la hora de combatir, ese era uno de los secretos de su supervivencia. Algo tan sencillo de realizar pero que en ese momento le resultó increíblemente difícil. Bloodletter comprendió que en lo que se refería a Hipholita sus instintos de macho emparejado siempre saldrían a relucir rápidos, ásperos y mortales.
De cualquier manera y apelando a cientos de años de entrenamiento logró calmarse lo suficiente para desmaterializarse dejando que el macho de ojos avellana se golpeara duramente contra la pared al perder el balance.
El curtido guerrero se materializo justo tras el hermano y usando un veloz reflejo logró sujetar el cuello y brazo de su atacante para invertir los papeles antes que el gran idiota lograra siquiera pestañar.
¡Ja! Estúpido.
Con placer Bloodletter giró el brazo del macho retorciendo y levantando los huesos, forzando a la articulación dolorosamente hasta que la coyuntura del hombro crujió ominosa
-Ahora escucha tú… - Dijo mientras le daba diabólicamente a su atacante un fuerte tirón al cuello y presionaba con un movimiento envolvente diseñado para detener el flujo de aire y asfixiar. - Que no volveré a repetirlo… mi hermano- murmuró sarcásticamente- Ella es mía.
Su pecho empujó contra la espalda del guerrero y éste se agitó, un tenue y esquivo aroma se elevó entre ellos.
Miedo, reconoció Bloodletter y su sonrisa se volvió fría y calculadora. Al macho le atemorizaba se tocado de esa forma mientras estaba inmovilizado.  Perfecto, pensó, era crucial para la supervivencia conocer las debilidades del enemigo.   
-Mía- repitió contra el oído del macho disfrutando de la agitación que le produjo, su cuerpo en contacto con el del guerrero se movió ondulante en una vaga pero clara amenaza sexual. 
De nuevo percibió el olor del miedo, esta vez mezclado con otra cosa, Bloodletter  presionó con más fuerza el poderoso cuello, si hubiera sido alguien más frágil le habría roto la nuca con la mitad de la presión.
Acuciado por su necesidad de dominio el guerrero tuvo el impulso de completar el trabajo. Esta era su oportunidad de acabar con cualquier clase de competencia.
Esa sería era la manera de tener a Hipholita para él. Si la liberaba de su Hellren sería toda suya.
A cada segundo que pasaba asesinarlo parecía la mejor idea.
Eso fue antes de ser lanzado hacia atrás para aterrizar sobre su espalda, destrozando una mesilla de noche colocada en el pasillo cuyas patas se convirtieron en estacas que atravesaron el costado de Bloodletter, ayudadas por el peso adicional del guerrero  que comprimió sus costillas y le cortó el aliento. El macho con la nariz rota resultó ser un hueso duro de roer por que su cuerpo giró escapando del agarre al que Bloodletter lo tenía sometido y rodó colocándose en posición de ataque para en menos de un segundo estar nuevamente atacándolo.
¡Mierda! Ahora tenía una astilla de madera enterrada en un costado y un Hellren furioso a punto de hacer lo que él había planeado.
Debía concederlo, no muchos escapaban de su agarre y mucho menos le hacían frente en consideración por su gran tamaño.
Este macho era realmente un idiota o un verdadero luchador.
Bloodletter estuvo seguro que estúpido no era ya que sabía como combatir cuerpo a cuerpo y muy bien. ¡Al fin un buen rival! Lástima que pronto sería historia.
Butch echó hacía atrás el puño y le lanzó un puñetazo ascendente dándole justo en el mentón dejando a Bloodletter por un par de segundos atontado. Juraba haber escuchado sus dientes crujir.
Luego el infierno se desató. Bloodletter saltó sobre el con ira ciega desperdigando duros golpes por todo el macho. Que continuaba acertándole puñetazos en el estómago y costado..
En ese momento todo valía, golpes de puño, patadas, codazos.
Diablos estaban realmente sacándose la mierda a golpes
Tras unos buenos minutos ambos se separaron momentáneamente.
Evaluando el daño del rival.
- Lo siento, creó que fracture tu hermosa nariz con mi puño guerrero.
- Nah…No es nada, yo también siento haber metido aún más esa astilla en tu costado. Respondió Butch con sorna.
Con brusquedad Bloodletter se sacó la enorme punta de madera que sobresalía de su costado, dolía como la mierda pero no hizo gesto alguno, en vez de eso su cuerpo adopto la posición de combate y esperó al siguiente movimiento del macho.
Ambos se miraron frente a frente, balanceado sus cuerpos con movimientos predatorios preparados para la segunda ronda de mierda.
El hermano mantenía sus ojos avellana fijos en él. Al tiempo que se arrancaba los restos de la camisa para evitar que entorpecieran sus movimiento y se tensó esperando.
Jodidas heridas pensó Bloodletter, en cualquier otra ocasión ese guerrero no habría supuesto demasiado problema pero con el cuerpo debilitado como estaba… no la tendría tan fácil.
-Deténganse par de idiotas o les juro que yo misma los clavare como mariposas– la voz firme de Jane cruzo el pasillo como un latigazo.
En vez de detenerse Bloodletter gruñó sin siquiera mirarla- Desaparece… hembra. ¿A quién crees que estás hablando?
- A ti desgraciado y ahora cállate o te coseré esa herida tuya con un clavo.
El suave chasquido de un arma colocada a un lado de su sien logro finalmente que Bloodletter se congelara en el sito, mientras la voz controlada y engañosamente suave de Vishous murmuraba –Yo que tu haría exactamente lo que ella dice.
-apártate hermano- rugió su contrincante – no necesito ayuda para proteger lo que es mío.
-Aparentemente mi hijo piensa que si- respondió Bloodletter con la voz cargada de burla.
-Desaparece tu culo Vishous, no necesito tu puta glock para proteger a Marissa.
-Lo se Trayhner- V dio una lenta calada a su cigarro turco y lanzó el humo al rostro de su padre –Pero considerémoslo un favor para mi.
-¿Quién demonios es esa tal “Marissa”? preguntó Bloodletter exasperado.
- No finjas maldito… escupió Butch- Ella me dijo lo del bosque y como la regresaste a su familia.
- MI hembra se llama Hipholita… y supongo que esa Marissa tuya es la rubia que acompañaba a mi leelan en el bosque.
- ¡Tranquilos ahora! Grito Jane a punto de perder la cordura que tanto la enorgullecía. – Butch, el no va tras tu Shellan y tu mi Hellren baja el arma, no queremos darle más trabajo a nuestro Fritz quitando una gran mancha de sangre de la alfombra.
Al instante Vishous obedeció.
- ¿Hellren? Aceptas las órdenes de una Shellan… ¿transparente? Bloodletter no daba crédito a sus ojos. Frente a él estaba la hembra de su hijo y era ni más ni menos que transparente… podía ver a través de su cuerpo.
- Así que este en ni más ni menos que mí estimado… suegro. Por lo visto es verdad, la familia política es una gran mierda.
Por una vez Bloodletter no encontró una replica apropiada, la idea de que su hijo estuviera emparejado se le antojaba tan absurda como la Shellan que había escogido
- Toma una foto, duran más- le espectó la hembra mirándolo fríamente con sus ojos azules
Bloodletter decidió que era una hembra de cuidado, hablaba con autoridad y no demostraba el menos miedo y estaba seguro que no era a causa de tener junto a ella al Hellren.
- Así que como veo las cosas, podemos dejar que se maten por un mal entendido o escuchar la única voz sensata de esta habitación. O sea, la mía.
 Butch salió de la habitación dándole una mirada cargada de odio al recién llegado pero sin decir una palabra.
Para Bloodletter no paso desapercibido la palabra grabada en su espalda, se leía claramente MARISSA
Aunque le doliera debía reconocer que la hembra de su hijo estaba en lo correcto, estuvo a punto hacer una gran idiotez ¿que le habría dicho a su Hipholita?
“Leelan, maté al Hellren de tu mejor amiga por un pequeño error”... ni pensarlo.
- Ahora “suegro” pon ese gran culo en movimiento y sígueme, pondré puntos a esa herida de tu costado.
- ¿Tu harás que? Preguntó horrorizado Vishous
- Haré lo que mejor se hacer mi Hellren, curar. No importa quien o que sea.
- No lo permitiré... yo.
-  Tú me acompañaras y estarás callado o esperaras afuera a que termine. Ahora asiente... bien hecho. Ya que estamos de acuerdo en marcha a la enfermería.
Los tres hicieron el camino en completo silencio.
15 minutos después Jane salió del lugar al tiempo que arrojaba un par de guantes de goma al papelero. Observando la expresión dolida de su amado V.
- Lo siento, pero era mi deber-dijo a modo de justificación- Nací para curar.
- Lo sé y eres la mejor ¿Qué hiciste con “él”? pregunto Vishous negándose a llamarlo padre.
- Suturé esa herida del costado y revise la del estomago. Ambas están bien.
Vishous asintió aun un poco resentido de saber que su odiado Bloodletter había recibido los mejores cuidados de su Shellan aunque no podía culparla, sabía que Jane jamás abandonaría a un paciente y la amaba por eso.
- También le di una buena dosis de demerol así que estará un buen rato ahí dentro. Dijo Jane, al instante se escuchó una violenta arcada.
La hembra se alzó de hombros en un gesto de falsa ingenuidad y sonrió maliciosa para luego dejar un muy caliente beso en los labios de su compañero a la vez que le apretaba el culo, causando una erección instantánea.  tal y como le gustaba.
Vishous soltó una sonora carcajada cargada de alegría. – Esa es mi chica. Ahora vamos… necesitas un poco mas de mi olor sobre ti.
- Amen a eso y vamos, que mi “suegro” estará ahí dentro un buen rato ¿lo pillas?

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