V tuvo que controlar su temperamento, ese no era lugar ni momento. No cerca de Patty pero su cuerpo se cubrió de sudor que nada tenía que ver con la temperatura, si no con el deseo de destrozar a Murhder, de arráncale los brazos y molerlo a golpes hasta que entendiera que esa era su hembra. Suya y solo suya
A su lado Patty se relajó visiblemente.-¿Quién era ese?- preguntó con voz aguda.
V se dio la vuelta hacia ella, para abrazarla con fuerza.
-Un fantasma Patty -respondió V y la ciñó dolorosamente, con todo el cuerpo temblando,-solo un fantasma.
-¿Que pasa V?- Patty se aferró a él escuchando el retumbar de su sangre
-Nada solo necesito un momento -el cuerpo de V se sacudía -No- se corrigió - necesito mas, te necesito Patty- V precisaba sentir a su hembra, marcarla para alejar cualquier posible amenaza, cualquier competencia.
-Me tienes - Patty le habló con tranquilidad intentando calmarlo –lo sabes V, me tienes.
Ella nunca supo cuando paso pero la siguiente cosa que pudo notar fue que estaba de pie frente al deslumbrante vestíbulo de la mansión, con su maravillosa explosión de arte y colores. Un segundo antes de que los colmillos de V se clavaran profundamente su garganta produciendo en ella, una espiral de dolor y placer.
El rostro de Patty cayó hacia atrás descubriendo de buena gana el cuello para él, la sacudida de éxtasis corrió através de ella al advertir la forma salvaje en que los labios del macho bebían de su vena. Las manos de V la mantenían presa sujetando con violencia su cuerpo estrujándola hasta casi lastimarla.
A Patty le gustó la forma dura de tocarla, esa cruda necesidad de marcarla que se adivinaba en la forma angustiosa de alimentarse de ella.
El ardor hizo luchar a Patty intentando escapar del agarre, intentando recuperar algo de sensatez pero sus movimientos solo excitaron más a V.
Se sujetó a su cuerpo y la bajo hasta colocarla sobre la deslúmbrate alfombra Abusson, justo a un lado de las elegantes escaleras de mármol. Patty estaba segura de que Vishous no había reparado en donde se encontraban y si lo hacía no le importaba, estaba claramente poseído por una fuerte compulsión contra la que no podía luchar.
Una astilla de miedo se clavó en su vientre pero solo le agrego leña a su fuego.
Ella no habló, no le pidió que se detuviera, sabía que V lo haría en cuanto ella lo deseara. Sin embargo esa salvaje transformación la seducía. En esos momentos V era puro instinto. Todo intento de civilización había desparecido de él, toda actitud analítica pérdida, era únicamente un macho tomando a su hembra. Un ser completamente crudo, feroz y primitivo.
Patty alzó los ojos para encontrarse con la belleza de la cúpula pintada a mano, ¡que extraño escenario para un reclamo así¡.
El aroma de vinculación de V afloró sobre su piel para impregnar la de Patty mientras la boca de V seguía bebiendo de su sangre intentando consumirla, absorberla.
Bastó la presión de esa boca y sin que V la hubiera aun tocado para que el primer orgasmo estallara en Patty. Fue increíble, un abandono total de su cuerpo, arqueó el cuello y se aferró a la oscura cabeza de V para empujarlo animándolo a seguir bebiendo, hasta que la tensión volvió a crecer en su interior, acuciada por la necesidad de sentir a V en su interior.
Sus muslos se empaparon preparándose, su humedad se derramó, esperado a la tempestad que se adivinaba en el guerrero.
Sin que sus labios abandonaran el cuello de Patty las manos de V liberaron el agarre de su talle, para buscar el ruedo de su vestido, levantando la falda hasta la cintura descubriendo sus piernas y caderas para alcanzar sus bragas de satén, con prisas V las sujetó y fue arrastrándolas a través de las curvas femeninas desesperado por desnudarla, por alcanzar ese lugar donde pertenecía.
Patty colaboro elevando el cuerpo y moviendo las piernas ayudando a V, quien descartó la prenda con un rápido movimiento. En cuanto lo hizo, las musculosas piernas del macho se encajaron metiendo las rodillas entre sus muslos de Patty y forzándolos a abrirse para él.
El contraste entre su carne desnuda contra el cuero de los jeans de V resultó eróticamente insoportable, Patty se frotó contra el resbaladizo material, intentando alcanzar nuevamente ese pico de placer.
V se las arregló para tirar de su cremallera, ni siquiera supo como lo logró con manos temblándole. Su erección se libero, orgullosa, dura, con las gotas de humedad que fluía brillando sobre el glande como perlas.
V entró en ella de golpe, sin piedad, sin temor ni preguntas, disculpas o alguna clase de cortesía, embistió montándola, impulsándose en si interior machacando su duro miembro contra la tierna carne que se abría a él para recibirlo gustosa encajando perfectamente en su interior
Las manos de ambos se buscaron entrelazándose, V las colocó a ambos lados del rostro de Patty donde permanecieron apuntalándolo, uniendo su cuerpo al de ella en tres lugares.
Un nuevo orgasmo se abatió sobre Patty, este era abrumador, increíble, su espíritu voló mientras los espasmos de su vagina apresaban el rudo miembro mojado con sus jugos mezclados. El miembro resbalaba penetrando su cuerpo, Patty cerró los ojos y se dejó ir, no intentó detener a V, aun cuando su vista se nubló y su ser entero se conmocionó, gimió su nombre y liberó las manos para aferrarse a la espalda de V clavándole las uñas deseosa de sujetarse a él, sin desear nada más que ese instante eterno.
V se corrió al sentir las contracciones apresándolo, ese movimiento de marea que se cerraba sobre su miembro, le arrancaron el último resquicio de cordura que aun le quedaba, su semilla fluyó inundando el útero de su hembra, llevándose parte de su ser.
La cordura regresó justo cuando el suave cuerpo bajo él quedo completamente laxo. El remordimiento y el horror sustituyeron al placer velozmente.
Azorado liberó la vena y el sentimiento cambio a terror al descubrir la mordida desfigurando la perfección del cuellos femenino. Inclinándose de nuevo sobre Patty, V pasó la lengua varias veces sobre la herida para cerrarla. Hizo un rápido cálculo de cuanta sangre podía permitirse perder Patty. Y rogó para no haber pasado de la raya.
la llamó intentando calmarse-¿Patty?-al tiempo que la sacudía con suavidad, para su completa consternación ella no se movió -vamos Patty despierta.
Patty inhaló mientras abría pesadamente los ojos esbozando una sonrisa cansada -hola- murmuró con suavidad.
-¿Por qué? - Preguntó V al acariciarla suavemente, los dedos le temblaban como si fuera un debilucho mientras colocaba los mechones de cabellos húmedos despejando la cara de Patty.-¿Por qué me has dejado?-
-Lo necesitabas- Patty intentó levantarse pero el cuerpo le pesaba.-Sentí que necesitabas esto.
-pudiste haber muerto – V se hincó frente a ella contemplándola con total arrobamiento, antes de levantarla del duro suelo.
-Estoy bien solo algo cansada, tranquilízate V tú nunca me harías daño- Patty se colgó de su cuello acomodándose sobre él mientras las trasportaba hacia la sus habitaciones.
-j*d*r Patty ya lo hice- gruñó V.
-sin malas palabras por el momento- Patty bostezo acomodándose contra el cuerpo de V.
Vishous sonrió al darse cuenta de la verdad de la fe que Patty tenía en él. Bastaba una sola de sus palabras para hacerlo moverse o para detenerlo –como quieras- le dio un casto beso en la frente.-solo prométeme una cosa, Patty-
-ummm- respondió Patty somnolienta.
-no vuelvas a dejar que me ponga así ¿de acuerdo?
Patty negó con la cabeza.
-¿No?- preguntó V.
-para nada- Patty levantó la cara para mirar directamente a sus tenaces ojos claros -esto es lo que eres, esto es lo que amo en ti, no puedo cambiarte, no quiero hacerlo-cansada apoyó la cabeza contra el pecho de V y agregó –ahora llévame a la cama.
V la miró descansar contra su cuerpo y agregó bajito-como quieras.
Moviéndose con calma para no molestarla la llevó a su cama, que era exactamente el lugar a donde pertenecía Patty. Cuando la acomodó entre sus sabanas, la miró dormir inconciente de todo lo que no fuera esa mujer.
Una sensación de aprensión lo recorrió. Debía advertirles a los hermanos. Murhder había vuelto.