Raghe estaba tan alterado que no pudo controlar el lugar exacto donde se materializó, en lugar de hacerlo en sus habitaciones terminó en la cochera del la mansión de Wrath, justo entre el Scalade de V y el Corvette Swing Ray azul de Thor.
El cuerpo entero le temblaba incontrolablemente, un velo de agudo y frío terror cubría su mente. Todo lo que le importaba en ese momento era sentir a Tachi viva. Hasta que pudiera entrar en ella y probara su calor de nuevo volvería a pensar con claridad.
No habló, no podía hacerlo, a tientas colocó a Tachi sobre el capo del convertible azul y aplastó los labios contra la suave boca femenina para devorarla. Sus grandes manos acunaron el rostro para asegurarse que estaba ahí, tocándola de forma compulsiva.
Tachi se sujetó a su cuello para atraerlo, poseída sin duda por la misma urgencia que sentía Raghe..
Las grandes manos del guerrero se deslizaron através del esbelto cuello tratando de absorber la sensación de la tibia piel y el pulso frenético debajo, lo abarcó con las manos y bajó hasta rodear los delicados hombros buscando a tientas el escote del vestido. Cuando lo encontró, sus manos se movieron inconcientemente para asir la tela y romperla de un violento tirón, destrozando el frente de la blusa exponiendo el sostén de fina lencería que cubría los hermosos pechos de su mujer.
A Raghe no le importó que fuera una de sus piezas favoritas, ni que se lo hubiera regalado hacía solo un par de días lo destrozó sin miramientos para alcanzar los senos de Tachi.
Sus manos se cerraron sobre las hermosas esferas, se sujetó a ellos como si fueran un salvavidas, los rodeó con las manos para pellizcar sus pezones con el pulgar e índice, para inmediatamente frotarlos, arrancando delicados gemidos que se ahogaron en su propia boca que besaba y mordía los labios suaves y dulces de Tachi.
Siguió recorriendo la línea de sus costillas, separando la tela rota para poder abarcarle la cintura y rodearla, se movió através de esas maravillosas curvas hasta sujetar las caderas y más abajó a ese hermoso y apetecible trasero. A regañadientes, sintiendo el estorbo del vestido roto terminó por dividirlo completamente para poder abarcar la parte de Tachi que mas le gustaba, ese sitio donde la espalda se une en una deliciosa curva a su trasero.
Tachi no deseaba romper el beso, todo lo que quería era permanecer así, pegada a él, detener el tiempo en ese momento y sujetarlo fuerte contra ella.
Raghe extendió las manos sobre la superficie tersa de sus suaves nalgas, apretándolas, sintiendo la diferencia entre la suave carne viva y el duro y frío metal del auto. No podía espera más, gracias al cielo tendría otras ocasiones de ser suave y delicado ahora necesitaba, entrar en ella. Sin miramientos su cuerpo invadió el suave calor femenino, adorando las sensación de humedad que se filtraba entre su unión empapando su miembro y quemando sus miedos.
Rompiendo el besó susurró −no me dejes− su voz ronca por la pasión −no puedo vivir sin ti.
−Ni yo sin ti − Tachi se aferró a él elevando su cuerpo hasta alcanzar nuevamente la boca de Raghe. −Te amó Raghe.
La descarga de emoción que corrió por las venas del macho era semejante una descarga eléctrica. Ella lo amaba y nada los separaría, ni los lessers, ni el miedo, no la hermandad, nada, eran él y ella y al diablo el mundo y las consecuencias.
Empujó contra ella, afincando sus cuerpos sobre la lamina del Corvette, Tahi lo rodeó con las piernas y elevó la cadera haciendo que la penetrara con mas fuerza, que llegara mas dentro de ella hasta que su cuerpo no pudo más y se corrió, la fuerza de su orgasmo fue inconcebible, nunca se había sentido mas viva, ni mas feliz de estarlo.
Al sentir las contracciones de su mujer, Raghe machacó sin piedad entrando y saliendo de ella, hasta que estalló, en la total aniquilación de su equilibrio, de su razón, era como morir entre los suaves apretones de esa carne húmeda y esponjosa que se aferraba a él.
Liberándose con un grito, su cuerpo se arqueó, cada uno de sus músculos, cada una de las venas sobresalieron, sus dedos se clavaban en las caderas femeninas, sin duda marcándola con sus huellas.
Les tomó tiempo regresar a la realidad, no hablaron, permanecieron abrazados escuchándose respirar, hasta que la incomodidad y el temor de que Fritz los sorprendiera los hizo moverse para encortar un lugar donde pudiera estar de nuevo juntos y solos.
Lograron llegar hasta la habitación de Raghe sin inconvenientes, la mansión como siempre estaba vacía, todos los hermanos estaban con sus parejas y ni siquiera Fritz rondaba por sus corredores.
Una hora mas tarde Tachi suspiró, mientras se estiraba sobre la enrome cama del macho tras haber pasado un buen rato bajo el chorro del agua borrando de su cuerpo todo lo que pudiera haberle quedado del Lesser.
Raghe le había lavado el cabello y enjabonado el cuerpo con mucha suavidad mientras buscaba huellas de golpes. Tachi notaba cada vez que encontraba alguna debido al rugido estrangulado que se le escapaba a Raghe y la repentina rigidez de sus manos, le había curado sus heridas, besado y disculpado por cada una de ellas.
Ahora ambos descansaban abrazados, demasiado alterados para dormir.
−¿No puedes dormir?- Raghe aun sonaba atormentado.
−¿Puedes tu?
−No.
Tachí se dio va vuelta sobre el colchón para mirarlo,−nunca me había sentido tan asustada.−dijo
−¿Estas segura de querer quedarte? − Raghe tenía una expresión de verdadera pena.
−¿Por que no?, esto no fue tu culpa− Tachi acarició el rostro de Raghe recordando como se sentía la piel de la bestia bajo sus dedos.
−Tachi, no puedo imaginar no tenerte, pero no se si sea el adecuado para ti− Raghe extendió la mano para acariciarla.
−¿quieres que me marche?- el corazón de Tachi comenzó a latir salvajemente.
Raghe permaneció silencioso, el latido se convirtió en una sensación de ahogo mas aguda que la presión de las manos del Lesser .
−No− dijo por fin,− aun que debería.
−Estamos juntos Raghe, es todo lo que importa.
Raghe asintió inseguro de poder hablar y se inclinó para depositar un tierno beso en los labios de Tachi, no sabía lo que le traería el futuro, lo que le importaba ahora, era que Ella estaría a su lado pasara lo que pasara.