Ese era el momento adecuado para decirle que esto se terminaba, pero podía pensar con claridad, no con Wrath tan cerca. Tal vez fuera bueno alejarse de él, estar a su lado siempre le nublaba el sentido.
Sin embargo el olor del macho le saturó la nariz, y como la primera ocasión, en el ZeroSun, Sil reaccionó lanzándose a sus brazos, casi contra su voluntad le rodeó el cuello y lo besó rogando en silencio que la convenciera.
Todo lo que él había dicho era verdad, solo que no quería pensar en ello, en ese momento lo único que deseaba era que la besara a callando todas sus dudas, sus miedos.
Wrath la sujetó tan fuerte que por un instante Sil no pudo respirar, los colosales antebrazos tatuados la rodearon, aplastándola contra el cuerpo duro y caliente del macho.
Esta vez no hubo gentileza ni suavidad, si no, mas bien, besos desperados y hambrientos, sus bocas chupaban y mordisqueaban.
Cayeron en la cama en una confusión de piernas, brazos y labios unidos.
Las manos de Wrarh tan firmes a la hora de matar, temblaban al arrancar la ropa del cuerpo de Sil, primero el top, gimiendo al descubrir su tierna piel. Le siguieron los jeans ajustados. tiró de ellos casi con odio, hasta dejarla simplemente en bragas.
No podía esperar, por mucho que Wrtah deseara ser suave, sus movimientos eran bruscos, casi violentos, con su tamaño no podía evitar aplastarla contra el colchón, quizás en un intento inconciente por detenerla.
Wrarh lanzó una cruda maldición por la forma desesperada de romper la cremallera de sus pantalones para liberar su enorme erección. Sin gentileza empujó con sus muslos las piernas de Sil haciéndose un lugar entre sus caderas, se detuvo un momento al darse cuanta que las bragas aun estaban en su lugar pero las arrancó con las manos desgarrando la tela y empujó inmediatamente contra su suave entrada penetrándola sin piedad.
Sil estaba húmeda, terriblemente mojada, Wrath solo tenía que tocarla para que su cuerpo reaccionara, aun así dolió. Gimió en voz alta y levantó las caderas para ayudarlo.
Los fuertes empujones del macho la hundían en el colchón, forzándola a recibirlo totalmente., pero ella lo deseaba así, esta vez quería su crudeza, su fuerza
Wrath se impulsó contra la suave carne femenina una y otra vez, una parte de él estaba segura que no era la forma de convencer a una mujer de quedarse, la otra solo deseaba marcarla, hacerle saber a ella y a todos que debían permanecer juntos. Aun más hacerles saber que la necesitaba.
En ese momento podría haber colocado un cartel que dijera Wrath necesita a Silmaril
Cada vez que se hundía en ella el sentimiento de necesidad se hacía mas grande, colocó las manos sobre sus seños y los oprimió de una forma que debió resultarle dolorosa a Sil pero no pudo evitarlo. La besó con furia, casi alimentándose con ella.
Wrath la reclamaba, Sil lo comprendió, los ojos se le inundaron de lágrimas que se derramaron sobre sus sienes. Ya era tarde para ella, ¿de quien quería escapar de él o de si misma?, No importaba si se marchaba ahora, dejarlo ya le dolía. No es que fuera justo pero ya no existía salida
Todo el cuerpo del macho temblaba sobre ella, casi le hacía daño aun así se corrió gritando su nombre, perdió todo control sobre su cuerpo, su vagina pulsó absorbiendo el miembro que se deslizaba en su interior,
Wrath rugió al sentirlo, rompió el besó y clavó los dientes en el cuello expuesto de Sil, el sabor de su sangre lo inundó y aun que ella era humana el resultado fue poderoso, unido a ella por dos puntos estalló en su interior, llenándola con su semilla hasta que fluyó entre sus cuerpos unidos con cada uno de sus movimientos para impregnar las sabanas bajo ellos.
Wrath colapsó sobre Sil aplastándola, ahogándola por un instante, renuentemente rodó para liberarla de su peso y lamió lentamente la herida en su cuello.
−lo siento, soy un bruto.− intentó disculparse, sabiendo que se había comportado como un autentico patán y aunque era el rey de los vampiros, Sil le importaba.− No quiero obligarte a hacer nada que no desees, ni a quedarte conmigo, si quieres marcharte, te llevará − se levantó sobre un codo para mirarla y lanzó una ruda maldición al ver el rastro de humedad en su rostro.−No llores, por favor, no quise herirte.
Sil no dijo una sola palabra, solo se abrazó a él y enterró la cara sobre su pecho aspirando su olor.−No me has hecho daño, aun no.
−no quiero hacértelo, tal vez sea muy egoísta al pedirte que estés aquí conmigo, se tienes una vida a la que regresar y no formo parte de ella − inclinándose le dio un beso tierno sobre los labios.
−No, Wrtah,− Sil se limpió la lagrimas− tienes razón, tengo miedo − y murmuró suavemente contra los labios del macho. −no se como terminara esto pero me quedo, por ti vale la pena arriesgarse.
Wrath sonrió y la abrazó acunándola, giró sobre la cama y la acomodó sobre él para sentir el contacto de sus pieles, no deseaba soltarla, quería permanecer así, le dio un beso en la coronilla murmurando contra sus cabellos −gracias − no iba ser sencillo permanecer en ese estado de perpetuas vacaciones pero que diablos al menos lo intentarían juntos.