!Hace calor¡, pensó Geo.
Abanicándose, se levantó el cabello de la nuca para refrescarse el cuello.
Esto era extraño, un momento estaba bien y al siguiente tuvo que detenerse a respirar repentinamente acalorada.
Algo había ocurrido, podía sentir el cambio en el ambiente.
Como si alguien hubiera liberado alguna clase de energía.
Ni siquiera podía identificar una causa, ni origen excepto que parecía venir denlos mismos aseos.
Intentó encontrar a Rowan, pero había desaparecido entre la gente.
Se abanicó con más fuerza.
Su pecho se cubrió de sudor que formo regueros através de sus senos.
¿Que diablos ocurría?.
A su lado pasaron Sil y Wrath.
Más exactamente Wrath con Sil a cuestas.
Metros adelante Raghe y Tachi corrían tomados de la mano como un par de adolescentes.
¿Es que todos tenían prisa? ¿y calor?
Respiró tratando de calmare pero una irradiación de deseo pareció invadir sus pulmones con cada inhalación y exhalación.
Las bragas se le empaparon incómodamente y su crema le cubrió los muslos, la mente se le convirtió en un remolino de imágenes calientes: ella con Revh, con Darius, con Trez, y iAm.
Esto no estaba bien.
Nada bien.
Maravillosamente bien
Y a juzgar por las reacciones alrededor, todo mundo parecía tan afectado como ella.
El cuerpo entero le vibraba, estaba segura de poder sentir cada centímetro de su piel, cada latido.
No comprendía por que de pronto necesitaba desesperadamente algo.
No sabía que.
Algo caliente, que se frotara contra ella.
Pudo verse frotándose contra el cuerpo desnudo y ardiente de Darius.
Gimió mentalmente. Debía encontrar al macho, tenía la urgencia de sacarlo de ahí y saltar sobre él.
Por como se sentía, no necesariamente en ese orden.
−Hey Geo − la voz ronca de Trez, la hizo detenerse, el moro le sonreía desde la oscuridad con un guiño de luz verde en los ojos− te vez muy bien esta noche − habló arrastrando las palabras de una manera que a Geo le pareció erótica.
Claro que en esos momentos todo parecía ser erótico.
−ah hola, Trez − ¿Cristo que le pasaba a su voz que estaba tan ronca? −¿has visto a Darius?-
El moro dio un paso hacia ella y el corazón de Geo, perdió un compás.
Sería mejor que encontrara a Darius.
Pronto.
− me pidió que te buscara −otro paso y estaba frente a ella, alto intimidante, tan peligroso.
Trez se inclinó hasta enterrar la la nariz en su cuello, inhalando profundamente con elegantes movimientos −hueles bien− dijo al aspirar.
Su aliento le hizo cosquillas en el cuello a Geo, mismas que se trasladaron hasta sus pezones.
−terriblemente bien,− agregó al tiempo que inhalaba una vez más − no se que me pasa pero −
El moró la sujetó por la cintura con una mano y con la otra acaricio su vientre, para buscar el borde del top. − y no me importa−
Geo se sonrojó, se suponía que era el momento de empujarlo y darle un buen tortazo, en vez de eso, levantó el torso para amoldarlo a Trez.
Él percibió su deseó, respondió jugando a trazar lentos y excitantes círculos que a Geo le gustaban hasta que alcanzó la piel desnuda bajo la ropa. Trez soltó un gruñido profundo y gutural cuando alcanzó un dolorido pezón. −me he estado volviendo loco cerca de ti − volvio a respirar profundamente como si tratara de absorberla, y las cosquillas volvieron.
Esta vez llegaron hasta la adolorida vagina de Geo.
Lo que hacía estaba mal, pero no podía remediarlo, Geo se acercó a Trez, permitiendo que siguiera acariciando sus senos bajo la ropa.
Oh si, así, pensó cuando Trez le dio un pellizco en el pezón y abarcó el seno, la mano que sujetaba su cintura la pegó a su erección que palpitaba bajo los jeans.
−me encantaría desnudarte y poder enterrar mi cara en tu cuerpo − la voz del moro sonaba gruesa, dio otra lenta y larga aspiración.
El clítoris de Geo pulsó y el calor aumentó en su cuerpo, ahora estaba en llamas −tambien a mi −
¡¿En verdad había dicho eso?!
La mano en su espalda comenzó a frotarle el trasero, movimientos fuertes y largos, Trez era un mago, si podía hacer algo así en medio de un pasillo y con la ropa puesta, no imaginaba lo que podría lograr en una habitación sin nada más encima que toda esa piel morena.
−¿Darius?− alcanzó a decir Geo cuando otro cuerpo se amoldo tras ella.
Otro par de manos la sujetó y Geo quedó atrapada entre dos cuerpos igual de grandes. En otra ocasión hubiera salido gritando en busca de Darius, pero esa extraña bruma sexual que flotaba en todo el local hacía estragos.
− No iAm − la corrigió el otro moro − Darius me mando a ver por que tardabas tanto− dijo dirigiéndose a Trez.
Debo haber perdido la cabeza, pensó Geo pero en cuanto los labios de Trez la tocaron el lado izquierdo del cuello y los de iAm el derecho dejo de pensar de manera racional Estaban en medio del ZeroSun, Darius la esperaba a escasos diez metros y no podía importarle menos.
Lo que importaba era esa sensación de calor que flotaba en el ambiente, ese deseo que la dejaba mojada y anhelante, esas cuatro manos tocándola al mismo tiempo.
Dos sobre sus senos, las otras dos deslizándose entre la falda.
una de ellas sujetándola de la cadera, hundiendo los dedos con fuerza suficiente para dejarle marcas y la otra metiéndose entre sus bragas una enorme y callosa palma se colocó entre sus piernas y se frotó posesivamente deslizando el indicie hasta su mismo trasero
Su útero se contrajo dolorosamente.
¿Que estaba haciendo?, debería irse de ahí.
El problema era que deseaba quedarse en medio de esos dos moros que parecían tener un don el las manos.
Giró el rostro, iAm aprovechó para besarla, lamiendo el interior de su boca.
Gimió sin que le importara quien escuchaba, después de todo el ZeroSun parecía…El ZeroSun
La mano de iAm se movió frotándola, la mano de Trez masajeó los senos de Geo.
El calor creció.
A Geo no le importó estar entre dos cuerpos con suficiente energía como para encender una pequeña ciudad.
Tal vez era ella la que se quemaba.
Rompió el beso de iAm y dirigió la cara hacia Trez.
Su mente no quería correrse ahí, pero a su cuerpo no le importaba en donde se encontraba.
Cuando iAm introdujo un dedo en ella, y clavó su erección entre sus nalgas, al mismo tiempo que mordió su hombro, Trez le sujetó los senos con las palmas abiertas eran ásperas, calidas y masajeaban sus pechos, de tanto en tanto le daban pellizcos placenteramente dolorosos, a la vez que la besaba.
Geo se frotó contra las manos de ambos, su pelvis se movió de adelante hacia atrás, mojando completamente la callosa palma de iAm una y otra vez buscando solo esa sensación.
Hasta que se corrió ruidosamente, gritó y jadeó, gruñó y suplicó.
Hubiera sido todo un espectáculo si Trez no hubiera absorbido, la mayor parte del sonido.
Un glorioso orgasmo que comenzó pulsando en su vagina y se extendió como ondas en un estanque, abarcando toda su piel.
Gritó liberándose de la boca de Trez al mismo tiempo que Darius caminaba hacia ella por el pasillo.
−Upps − alcanzó a decir cuando aterrizo en la realidad.
Estaba metida en un buen lío y lo peor de todo es que no le importaba.
La cara de Darius era una mascara. Sus aristocráticas facciones parecían cortadas en roca, se acercó como un depredador y con voz ronca y amenazante dijo
−Feliz cumpleaños Geo, se inclinó para darle un beso en sus labios hinchados
− ¿te gustaron tus regalos?− preguntó −la próxima vez espera a que estemos juntos los cuatro −