-en serio, amor perdóname – Manoello suplico tardíamente al tomar conciencia.
Rowan solo lo fulminó con la mirada y se alejó de él pensando en lo afortunado que era el doc que ella se hubiera enterado en el ZeroSun. De haber ocurrido en el hospital, no estaba segura de que todas las partes de Manny permanecieran adheridas a él, teniendo en cuenta la facilidad de obtener un bisturí.
–Espera – Manny corrió tras ella.
–¿A que?- Rowan echaba fuego por los ojos. – ¿A que me cuentes lo bien que se veía Blay?-
–No puedo explicar que me ocurrió – Manny parecía verdaderamente arrepentido.-es solo que me deje llevar–
–Esa no es disculpa – Rowan se negó a mirarlo.
–Haría lo que fuera por que me perdonaras– suplicó Manny.
Lo vio la astuta luz en los ojos de Rowan y se maravillo que Manny no pudiera darse cuenta
–para comenzar necesito una disculpa – dijo ella.
Manny puso su mejor expresión contrita. – Lo siento – .
–Alto ahí chico –lo cortó Rowan hispidamente –no he dicho que clase de disculpa–
El rostro de Manny no tuvo desperdicio.-¿pero creí…?-
–Que bastaba un par de palabras para que se me olvidara?- Row se movió girando alrededor de él con las manos en la cintura.
–¿Pero dijiste?-
–Que necesitaba una disculpa apropiada – Rowan sonrío tan dulcemente que el cabello de Lo se erizó. –Pero cariño aun no te he dicho cual es la disculpa apropiada– se detuvó y acercó a Manny hasta que tuvo que levantarse en las puntas de sus tacones y tirar de las solapas de la cazadora del doc para poder mirarlo directamente a los ojos.- ¿aun te interesa?-
Manny asintió hipnotizado –lo que tú quieras–
–yo que tu tendría cuidado con lo que sale de tu boca – dicho esto. Rowan lo besó.
Lo no quiso seguir escuchando, sería un milagro que el buen doctor saliera de esa con todas sus partes aun unidas, pero tenía algo que hacer en los aseos.
¿Y eso era? Preguntó su conciencia.
Decirle un par de frescas a Lassiter, se respondió.
En cuanto entró, se dio cuenta de dos cosas: Una, el lugar era magnifico, con sus enormes espejos de cuerpo entero, cubriendo de pared a pared, pisos y lavamanos de mármol negro, un vestíbulo digno de la sala de una residencia con cómodos sillones y sofás de cuero negro y un pasillo oscuro donde estaban alineados suficientes cubículos como para nunca tener que esperar.
La segunda fue su error al ir a meterse en la boca del lobo, Revh era un firme creyente en las bondades de la penumbra así que la iluminación era escasa, por si fuera poco el lugar estaba desierto, a pesar de su tamaño y de lo lleno que se encontraba el ZeroSun ni una sola alma se hallaba ahí.
No de todo cierto.
Un espíritu, pensó Logoca e intentó salir silenciosamente, la verdad es que le causaba un poco de temor estar ahí a solas, cuando una mano grande le cubrió la boca, para evitar que gritara, mientras otra la sujetaba de la cintura, Lo dio patadas y codazos hasta que escuchó la voz sensual, varonil y ronca. Y reconoció la piel resplandeciente del los antebrazos desnudos de Lassiter.
−Todos los caminos conducen a Roma− le susurró contra la oreja .pero tu te estabas tardando.
−Pedazo de animal − siseó Lo, en cuanto Lassiter le libero la boca −suéltame, se supone que eres un ángel−
−Nunca dije que fuera un santo− rió y preguntó −¿estas segura de querer que te suelte?-
−nos van a ver −
−¿En serio? − la mano sobre la cintura, trazó un círculo sobre la tela y la presionó contra su cuerpo. − imagínate −
Estaban tan cerca de la entrada que cualquiera tendría que verlos al entrar.
−ademas se supone que no puedes hacer esto −
−¿Quién dijo?- preguntó Lassiter con voz sedosa al tiempo que la acercaba a su cuerpo.
Lo se quedó sin aliento, ¿que era esa enorme cosa presionándole justo en la espalda? −Un pajarillo dijo necesitas estar encadenado− le espectó, pero esta vez su voz sonó menos firme.
−¿Quién dijo?- repitió el ángel , mostrando sus colmillos al reir.
El espejo reflejaba sus imágenes, la de Lo con un hermoso vestido de verano, no un modelo de gala, si no una maravillosa creación en rojo, y Lassiter, usando solo con unos jeans de corte bajo, su resplandeciente piel, larguísimos cabellos negros, dorados y ese rostro de ángel caído.
Haciendo un esfuerzo Lo desvío la mirada
−Phury vendrá en cualquier momento− Lo no estaba tan convencida de eso, pero no tenía que ponérselo fácil, aun así había dejado de luchar intentando soltarse.
−¿tu crees?- una mano de Lassiter la sostenía y la otra le acariciaba el cuerpo, deslizándose perezosamente sobre la tela. − yo diría que el chico se esta tardando−
Lo refunfuño de un modo poco femenino. −Phury no se tarda. Se toma su tiempo−Rezongó.
Cristo, que calor hacía ahí, pensó mientras una gota de sudor se deslizaba entre sus senos. −además esta el asunto de las cadenas− concluyó
−si yo estuviera contigo, no tardaría nada, y ¿te parece que necesito cadenas para algo? − Lassiter se rió como si celebrara una broma privada. − olvida eso, hay cosas mas interesantes como esta− una lengua le lamió el cuello−, he estado pensando en hacerte esto desde que te vi la otra noche con Phury en el estacionamiento− las rudas palabras del ángel se marcaban en la mente de Lo.
Debería estar enojada, furiosa de que hubiera mirando, en vez de eso, estaba poniéndose cada vez mas caliente, al grado que la humedad se derramó entre sus muslos.
Era una situación perversa y excitante a la vez, pensó distraídamente, mientras sus pezones se marcaron através del vestido.
−parecias tan ardiente así − siguió hablando Lassiter al tiempo que su mano se colocaba entre los muslos de Lo, sobre la ropa.
−eres un mirón − la voz de Lo salio convertida en un ronroneó involuntario.
−Mas bien un Voyeur−
En la imagen del espejo el cuerpo de Lo se movía mientras el ángel la acariciaba. − −Míranos Logo, dime que no te gusta lo que vez−
Contra su voluntad Lo, miró, ¿quien era la mujer que se frotaba contra Lassiter?, por que no estaba segura de reconocerla, ladeaba el cuello para que él pudiera besarlo, sus ojos brillaban de excitación, sus senos se presionaban contra la tela.
En el rostro masculino y angelical de Lassiter, se reflejaba una dura y muy terrenal lujuria, mientras regaba pequeños besos a lo largo de el cuello de Lo.
Dejó de sujetarla pero ella no intentó escapar, la mano del ángel se coló entre el escote para alcanzar sus doloridos senos, masajeándolos, exactamente como a ella le gustaba.
−Por cierto, a mi también me encanta que no seas aficionada a la lencería− murmuró.
Acaba con esto, su conciencia dijo a Lo. Antes de que llegues más lejos.
Estas loca, a la oportunidad la pintan calva, respondió otra voz, esta era la parte más oscura de su personalidad, esa que la había llevado a los aseos.
Lo giró la cara y Lassiter la besó en los labios. −no debemos− murmuró ella y volvió a besarlo.
−¿por que?- preguntó Lassiter y la mano que la acariciaba entre las piernas se movió hacia abajo para alcanzar el ruedo de la falda.
La mano en el escote le dio un pellizcó con el pulgar e índice en un pezón.
Lassiter la soltó y le dio la vuelta para mirarla, ello lo miró con los ojos empañados por el deseo.
−Aun que me guste, mucho mirar, no me gusta tanto que me miren− le dio un rápido beso en los labios − alguien podría entrar, es tu oportunidad, Lo, seguimos o te marchas de regreso a tu mesa y aquí no ha pasado nada −
Ella lo miró confundida, pero lentamente la comprensión se abrió paso.
−¿Entonces que será?- dijo Lassiter extendiendo la mano
Lo se mordió el labio indecisa. Suspirando sujetó al ángel, después de todo esas eran vacaciones.