−entonces debo salir de aquí antes de que tu lado feroz salga − Respondió Sonne y mientras hablaba uno de sus dedos recorrió desde el cinto hasta el cuello de Revh provocándolo.
Él colocó las manos sobre las piernas de Sonne, acariciando los tersos muslos antes de abrirlas con algo de aspereza, acomodándose en medio mientras decía −eso debiste pensarlo antes de caminar con el lobo malo−
−cielos me siento como la caperucita roja −
El macho se carcajeó y le siguió el juego, inclinándose sobre ella y olfateando profundamente su cuello −hola pequeña caperucita roja−
Sonne lo miro con los ojos bien abiertos mientras decía con una voz aniñada y un coqueto aleteo de pestañas − ¿Dime Revh por que tienes los ojos tan grandes? −
Sin ceremonias Revh colocó sus enormes manos sobre sus hombros y comenzó a bajar los tirantes de la blusa para revelar un par de hermosos pechos a los que dedico una larga y acariciante mirada y por fin dijo −para mirarte mejor − en una buena imitación de lobo feroz.
Ella jadeó cuando las manos grandes comenzaron a masajearlos, dándole ligeros apretones a sus pezones.
Sin mostrar verdadero temor Sonne preguntó de nuevo −¿por que tienes las orejas tan grandes? − y dio un gritito cunado Revh le dio un pellizcon en un pezón, haciendo que su cuerpo entero vibrara y sus bragas se mojaran por completo.
El macho ahogo un risa y dijo −para escucharte mejor − haciéndola gemir otra vez al apretar el otro.
Después bajó la cabeza y se apropio de sus labios, la hizo abrir la boca para ajustarse a ella, su lengua la acarició y sus labios la chuparon, cuando corto el beso la cabeza de Sonne estaba en las nubes
−umm − repentinamente Sonn no recordaba lo que seguía − ah, si ¿Por qué tienes las manos tan grandes?-
Estas se deslizaron bajo la mini de en busca de su húmedo centro, cuando lo encontró comenzó a acariciar el tenso clítoris sobre el encaje −para tocarte mejor − lo presionó con su gran y duro pulgar haciéndola jadear, volvió a besarla y Sonne se aferró a su espalda un momento antes de comenzar a sacarle el saco y desabotonarle la ropa, ansiosa por desvestirlo, hubo un momento divertido cuando Revh intentó sacarse la camisa sin quitarse las mancuernillas intentando no romper el beso, pero en un instante estuvo desnudo de la cintura para arriba, inmediatamente tiró del cinto y la cremallera a toda prisa para sacar su dura virilidad, Sonne sonrío al ver los latidos recorriendo el miembro.
Revh a tomó de la cintura y la jaló para acomodarse entre sus piernas nuevamente.
Con el cerebro convertido en papilla alcanzó a decir entre jadeos −dime por que tienes la boca tan grande −
Revh sonrío diabólicamente y dijo −para comerte mejor− esta vez no la besó en los labios, si no que uso los colmillos para recorrerle la piel.
Sonne nunca olvidaría la sensación de peligro que producía el borde filoso de los colmillos sobre su cuerpo. Saber que podría fácilmente morderla, donde y cuando quisiera era un potente afrodisíaco una forma de coquetear con el riesgo y el macho era un experto en riesgo.
Revh le dio un pellizco juguetón en un seno seguida de un lengüetazo, áspero y suave, una deliciosa combinación.
Jugó con ella, siempre manteniéndola en suspenso, Sonne nunca sabía si la mordería o la mimaría.
−¿te gusta? − gruñó Revh.
−umm no esta mal.− respondió riendo ante su expresión ultrajada
−tendre que esforzarme − refunfuñó. la empujó para recostarla sobre el escritorio y manazas se deslizaron entre sus muslos para subirle la falda, la atormento recorriendo sus sedosos muslos antes de usar los dientes como navajas y cortar el encaje de las bragas y abrirle las pierna.
De su garganta brotó un ronroneo antes de decir con voz gruesa −Así es caperucita Para comerte mejor, y tu vas a ser una chica buena y mantener estas hermosas piernas bien abiertas − dijo mientras se colocaba arrodillado entre ellas.
La lamió entre los muslos, lentas pasadas de lengua ascendiendo siempre, llegó a la ingle, y sus lengüetazas se hicieron más lánguidos, mas pausadas acercándose y alejándose y dejando a Sonne convertida en un manojo de nervios.
Su cuerpo trató de levantarse sin que ella lo ordenara, pero una firme mano colocada sobre su vientre la mantuvo contra la mesa.
Intentó cerrar las piernas pero la fuerza de Revh no solo las mantuvo abiertas si no que las extendió aun mas, Asun así Sonne se negaba a ceder, o rogar
Cuando la satinada lengua del macho tocó su duro clítoris, ella gritó, no suavemente, sino un grito de total y completa lujuria.
Revh chupó los pliegues húmedos, les pasó la lengua recogiendo la crema que de desbordaba y bebió.
No podía evitarlo, ella era adictiva, uno de sus dedos se deslizó entre los pliegues resbaladizos y esponjosos y ella se arqueó gimiendo, sus dedos comenzaron a empalar cuerpo femenino.
Revh temblaba, su miembro duro apuntaba exactamente a donde deseaba estar, pero esto se estaba convirtiendo en una lucha de poder, deseaba verla rogando, escucharla pedirle que la follara.
Sin lograrlo.
Supo que había perdido cuando, escuchó sus gemidos largos y descarados, aumentado de volumen al tiempo que su vagina pulsaba contra sus dedos, La escuchó gritar su nombre −!Revh¡− y no pudo más
Se incorporó frente a ella, mientras aun se estremecía, su erección acariciando la entrada en lentos y enloquecedores movimientos antes de penetrarla de un rudo y duro movimiento, temiendo que lo rechazara, pero Sonne simplemente lo envolvió con las piernas y se aferró a su espalda desnuda dejando surcos sangrientos
Completamente inclinado sobre ella, el mismo escritorio moviéndose bajo sus embates, empujó con fuerza, una y otra vez, sintiendo como ella volvía a gritar.
Su enorme miembro y herramienta adicional, entraban y salía de ella, una y otra y otra vez.
Con una fuerza que no imaginaba, el cuerpo de Sonne se arqueó elevándolo con ella, Revh arreció los movimientos, el escritorio se desplazó tirando papeles al piso, la mueca feroz en su rostro mostraba un par de colmillos con el tamaño de dagas.
Ella tuvo una caliente punzada de miedo, aterradora y terriblemente caliente, justó antes de que el macho rugiera inhumanamente y clavara los colmillos creando una dolorosa y excitante ola de placer através del cuerpo de Sonne lanzándola nuevamente a la espiral del orgasmo, al mismo tiempo que Revh alcanzaba el suyo, llenándola de su espesa y potente semilla.
Solo se movieron cuando la espalda de ella protesto sobre la dura superficie, mientras sus manos acariciaban las heridas en la espalda del macho como pidiéndole una disculpa.
Revhe no dijo una palabra, sin salir de ella, la levantó sujeta de la cintura, con las piernas de Sonne aun aferradas a sus caderas y la llevó hasta su habitación privada pensando que tendría toda la noche para hacerla rogar.