A mí la saga Vanir... no acabó de cuajarme del todo. Lo dejé en el segundo.
Pero como soy de las que lee lo que sea, me he metido entre pecho y espalda los dos volúmenes de Amos y Mazmorras y la verdad es que he disfrutado de la lectura y mucho.
Me explico... este es más bien un thriller que una novela erótica (lo siento, pero yo es como lo he visto), y se nota bastante la mejoría y madurez a la hora de escribir de la autora.
El libro es muy dinámico, la trama está bien desarrollada y todo encaja en su sitio. Tiene mucha acción y los dos protagonistas principales llevan casi todo el peso con personalidades muy viscerales. De hecho, gran parte del libro trata precisamente de ellos dos, de sus sentimientos y como se enfrentan a cada uno de los escollos.
Las escenas eróticas, me parecieron bastante lights, centrándose más en sensaciones, emociones y pensamientos que en el deseo o excitación que puedes encontrar en un libro de Shayla Black, por ejemplo (la menciono a ella por que toca el BDSM). En realidad, a medida que avanzaba con el segundo libro, me dí cuenta que prácticamente la parte erótica queda en un segundo plano, sigue ahí, pero lo que realmente ves es la personalidad y los sentimientos de los protagonistas, de los secundarios y la trama principal desarrollándose a su alrededor.
La única pega que le encontré, es que quizás se han centrado demasiado en "justificar" el BDSM a lo largo de los dos libros, algo que creo innecesario, a medida que lees ves que todo va encajando en su sitio, entiendes las motivaciones de cada uno de los implicados.
Otra pega que le encuentro, es a nivel maquetación vs. precio. Si llegáis a tener los libros en papel en vuestras manos, veréis el por qué.
En resumen... la historia está realmente bien, en ciertos momentos puede que os recuerde (sobre todo en la parte del torneo) a Mortal Combat o DOA, si bien no es "la gran novedad", ni la novela erótica del siglo, me ha sorprendido y mucho. Más allá de cualquier opinión sobre la autora y sus cosas, los libros, para mi gusto, se leen bien.
Pero bueno, ya sabemos que para gustos colores, niñas.