Autor Tema: Las Protectoras de la Noche (actualizado 29/06 )  (Leído 8102 veces)

sahory

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Re: Las Protectoras de la Noche (actualizado 29/06 )
« Respuesta #105 on: Julio 31, 2009, 06:36:31 am »
hay chicas que pena me da leliel....  :emot017:que injusticia!!!! :emot001:
para cuando nessa????
me encanto este capitulo quiero otro!!!!.
si continuan deleitandonos con estos capitulos les haremos un monumento!!!!
sigan asi!!!! :emot020:

Deppie

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Re: Las Protectoras de la Noche (actualizado 29/06 )
« Respuesta #106 on: Julio 31, 2009, 06:47:58 am »
Esto es adictivo!!!....necesito mas por el amor de la VS  emot026 emot026 emot026 emot026

nos dejan en el olvidooooo.......y nos alimentan con migajas  :emot003: :emot003: :emot003:

pero las quiero!!!  emot024



^KenYa^

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Re: Las Protectoras de la Noche (actualizado 29/06 )
« Respuesta #107 on: Julio 31, 2009, 10:52:25 pm »
Pero como me gusta  :emot018:

Cada vez estoy más enganchada, chicas sois las mejores  emot024

sahory

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Re: Las Protectoras de la Noche (actualizado 29/06 )
« Respuesta #108 on: Agosto 05, 2009, 05:58:27 am »
ESTOY IMPACIENTE :emot013: POR OTRO CAPITULO MAS... NO NOS emot023 emot023 DEJEN EN ASCUAS  :emot015: :emot015: HASTA EL PROXIMO PLEASE PLEASE emot026 emot026 emot026 emot026
CARIÑOS emot024

^KenYa^

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Re: Las Protectoras de la Noche (actualizado 29/06 )
« Respuesta #109 on: Agosto 06, 2009, 02:08:33 am »
A que no sabeis que...???? HOY es Jueves!!!!!!!!  :emot004:

Vais a poner otro super-capítulo ????  emot026 emot026 emot026

sahory

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Re: Las Protectoras de la Noche (actualizado 29/06 )
« Respuesta #110 on: Agosto 07, 2009, 06:45:02 am »
 emot031 hay chicas no me digan que son los jueves cuando levantan los capitulos para que nos deleitemos con ellos???
 emot026 emot026 emot026 quiero otro!!!!!
si hubiera sabido no me desespera tanto :emot015: :emot015:
 sigan asi!!! :emot020: :emot020:

Roz

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Re: Las Protectoras de la Noche (actualizado 08/08 )
« Respuesta #111 on: Agosto 09, 2009, 12:25:22 am »
Hey, gente. Queríamos decirles que últimamente estamos cortísimas de tiempo, así que no vamos a poder subir más de un capítulo por semana, y eso vendría a ser el sábado o domingo. Disculpen el incoveniente  emot026
Pero, por esta semana, les puedo prometer uno hoy y otro mañana.

Y como siempre, muchas gracias por seguir la historia  emot024

Acá les dejo el 18... ¡Que los disfruten!



CAPÍTULO 18

    Rhage apareció en el lugar que Kytara le había indicado, solo tenía que dejarse llevar por su instinto, hacía algunos días atrás había bebido de él por lo que llevaba su sangre.
     Cuando entró a la habitación, se encontró con una guerrera total y completamente ajena a la guerrera que había conocido.
     Se encontraba en el balcón, apoyada sobre la baranda, observando la nada. Tuvo un primer plano de su culo redondeado. Sintió como su erección crecía por debajo de sus pantalones.
     Rhage reprimió un gruñido, pero ella lo escuchó.
     —¿Vas a quedarte mucho tiempo más ahí parado? —Preguntó sin moverse de donde estaba.
     Él sonrió, como extrañaba ese fantástico sentido de humor de su hembra. Sí, era suya y de nadie más.
      —Vine a buscarte, Leliel —dijo de modo prepotente, reprimiendo las ganas que tenía de cargarla en su hombro y llevarla a la mansión.
     Leliel negó divertida ante el pensamiento arcaico del macho. Recuperó su postura fría y se giró sobre su eje, para encontrarse con el rostro de él.
     —No puedes negar lo que sientes por mí —susurró en sus labios, aferrando sus manos a las nalgas de ella y atrayéndola contra su cuerpo, para mostrarle lo duro que estaba por ella.
     Ella cerró los ojos, por todos los cielos, necesitaba esto. Necesitaba sentirlo cerca siempre, pero entonces recordó la noche que lo hirió y todo el fuego que había encendido Rhage en ella se apagó al instante.
     —No es correcto que estes aquí —dijo separándose de él.
     Rhage sintió que volvía a cero nuevamente.
     —¿Qué es lo que pasó? —Preguntó tomándola de la mano, increíblemente no quemaba, pero sus ojos apenas si mostraban que estaba viva. Sintió una opresión en el pecho, quería a su guerrera de vuelta y lo iba a hacer a costa de lo que fuera.
     —Guerrero, ¿qué se te ofrece? —Preguntó la Virgen Escriba.
     Leliel empalideció, esto iba a traerle demasiados problemas a ella y a él.
     —Disculpe su Santidad, pero me tomé el atrevimiento de mandarlo a llamar —dijo Leliel bajando la mirada.
     —Eso… —empezó a decir Rhage, pero Leliel lo interrumpió.
     —Eso es todo guerrero —dijo con un nudo en su garganta.
     Él iba a reprochar algo pero ella levantó un dedo para callarlo.
     —No seas terco, Rhage, se terminó, no hay nada y no va a haber nada. Mi misión no es hacer de novia, es salvar a la raza —dijo mirándolo fríamente.
     Rhage la tomó del brazo, pero esta vez sí lo quemó. Toda ella estaba envuelta en una llama viviente. Entonces la Virgen Escriba la estrelló contra la pared, haciendo que Rhage dejara escapar un gruñido ensordecedor.
     —Guárdate lo macho para otro, Guerrero, que no se te olvide que sigues maldito —dijo ella con furia en sus palabras.
     —Rhage, no —dijo Leliel desde el suelo.
     Él quiso acercarse pero ella se lo impidió.
     —No, Rhage, soy un peligro para ti, para todos —ella miró a la Virgen Escriba—. Por favor —suplicó, algo que jamás había hecho, la mujer debajo de la túnica negra se asombró ante la actitud de la Guerrera. Al final ella en verdad lo amaba.
     —¿Estás segura? —Preguntó, desconcertándola. Con un movimiento de su mano dejó paralizado al guerrero, aun así, este escuchaba todo lo que las mujeres hablaban—. Porque de ser así entonces ésta sería la última vez en tu vida que lo verías.
     Leliel cerró los ojos.
     —Sí, lo sé —con pesadez en cada letra, añadió—: Lo amo más que a mi propia vida, y por eso lo quiero lejos de mí. Soy un peligro para él, no quiero dañarlo nunca más —dijo con lágrimas en los ojos—. Usted misma lo dijo. Estoy maldita y maldita debo morir.
     —Pero entonces sufrirías el resto de tu vida —dijo la Virgen Escriba tentándola a cambiar de opinión—. Así y todo prefieres que le borre la memoria a él.
     Entonces la mirada de Leliel se suavizó.
     —Por él entregaría mi vida, si usted lo pidiera —dijo muy segura de sí misma.
     —Que así sea —dijo desapareciendo de la habitación con Rhage.
     Leliel se acurrucó en el suelo frío de la habitación. Ya no había vuelta atrás, nunca más volvería a sentir sus besos, ni sus caricias. Moriría en vida, pero él sería feliz, se dijo así misma intentando buscar el lado positivo a todo esto. Ya no pudo pensar en nada más, solo se quedó ahí sola, llorando.

     Rhage no cabía dentro de sí por su asombro, no sabía si debía estar feliz por saber que su guerrera daría todo por él o si debía volver a esa habitación y hacerla entrar en razón a la fuerza.
     —Ya escuchaste todo, Guerrero —dijo la Virgen Escriba caminando por su fuente y viendo algunos de sus pájaros—. Queda todo en tus manos, ¿quito de tu memoria a la guerrera del fuego o hacemos un pacto? —Dijo con un brillo en los ojos que Rhage jamás iba a ver.
     Rhage la miró sin entender, ¿por qué de repente todo era tan simple?
     —¿De verdad me lo está preguntando?
     —Respuesta equivocada —dijo comenzando a alejarse—. Quizás cuando aprendas modales puedas volver a hablar.
     Rhage la alcanzó.
     —Por favor, Su Santidad, disculpe mi atrevimiento —dijo con la cabeza baja.Ella sonrió por lo bajo—. Sí, acepto cualquier pacto que me ofrezca.
     Ella asintió con la cabeza muy lentamente.
     —Perfecto, yo revocaría la maldición de ella para contigo y solo para contigo.
     Él mostró una enorme sonrisa.
     —No tan rápido, Guerrero —dijo disfrutando de la situación—. A cambio, ambos deberán vivir con la maldición de por vida. Sus hijos nacerán con una de las maldiciones pero solo lo sufrirán a partir del día de la transición —pudo notar por un instante la confusión en el guerrero—. ¿Qué decides?
     —Acepto —dijo sin vacilar, quería correr a buscar a su Guerrera. Pero también quería saber por qué era todo tan simple; aunque ninguna de esas preguntas tendría respuestas. Estaba a punto de realizar un trato con ella y no iba arruinarlo todo por una simple pregunta.
     —Yo no creo que sea una simple pregunta —dijo sacándolo de sus pensamientos—. Ella tiene un carácter muy fuerte, jamás ha podido mantener su calma —la Virgen Escriba se quedó observando un punto en el infinito—. Creo que después de todo nunca es tarde para remediar un error, ¿no? —dijo comenzando a caminar hacia un puente, dejándolo pensativo—. Sería prudente que la fueras a buscar, no sea que termine por arrepentirme —dijo en el aire la Virgen Escriba.
     Rhage asintió.
     —Grac… —pero sus palabras fueron cortadas al volver a parecer en la habitación donde había estado Leliel.
     Ahí seguía estando, acurrucada en el frío piso de mármol. Con mucho cuidado se acercó a ella y acarició su mejilla quitando un mechón que le estorbaba para poder observar la belleza de su Guerrera.
     —Nena —llamó en un susurro—. Vamos, amor, te llevaré a casa —habló casi en un susurro porque las emociones comenzaban a ganar terreno.
     Ella lo miró sin entender nada.
     —Rhage, no… —pero él silenció cualquier palabra con un beso.
     —Luego te explico —dijo tomándola en brazos, para desmaterializarse a la mansión—. Primero vamos a la reunión que citó Wrath y luego…
     Ella lo paró.
     —Rhage, ¿por qué no te lastimo? ¿Qué pasó con mi maldición? ¿Qué trato hiciste? —Preguntó casi desesperada.
     Él se acercó a ella y la besó como un poseso.
     —Solo para mí, levantó tu maldición… pero hay otros detalles, de los que me gustaría hablar luego —dijo tomándola de la mano.


     Wrath se encontraba sentado detrás de su escritorio, a su derecha estaba Raysa. A pesar de que ella no era su shellan, la debían respetar porque en un futuro la tomaría como tal. A través de sus débiles ojos podía observar a todos los Hermanos. En sus caras se podía ver lo ansiosos que estaban por la reunión. También se encontraban en su oficina las guerreras.
     Hacía un momento los había mandado a llamar, debido al ataque del híbrido transformado, que hacía algunos días atrás había atacado a las hembras.
     Debían organizarse para que en el próximo ataque nadie saliera herido.
     La reunión estaba en suspenso, solo faltaba Rhage, que había salido en último momento hacía algunas horas atrás y todavía no daba signos de vida.
     La puerta se abrió dejando ver a Rhage muy sonriente y nadie entendió nada hasta que detrás de él pareció Leliel.
     Ella sintió mucha vergüenza porque todos la observaban expectantes, sintió como su cuerpo comenzaba a elevar su temperatura, pero increíblemente cuando sintió la mano de Rhage apretar la suya sintió una calma increíble y su temperatura bajó.
     Raysa le dio un pequeño codazo a Wrath, quien entendió perfectamente la señal, con lo que carraspeó.
     —Bien, estando todos presentes damos comienzo a la reunión —dijo en voz alta llamando la atención de los presentes.
     —¿Todos están al tanto del ataque que sufrieron las guerreras la otra noche? —Preguntó con voz profunda recorriendo la sala con la mirada.
Zsadist gruñó por lo bajo.
     —Al grano Wrath, estamos perdiendo tiempo en una reunión de mierda, cuando podríamos estar matando lessers o al mismo bicho ese que atacó —dijo impaciente.
     —Pues me gustaría mucho que me dijeras cómo hacerlo, Z, porque estuve frente a cuatro guerreras antiguas con poderes que pueden destruir todo y no consiguieron doblegarlo —le reprochó con enfado y altivez—. No sabemos cómo demonios el Omega pudo crear algo así, no sabemos qué parte es más fuerte, no sabemos qué debilidades tiene. Por lo que cualquier propuesta es bienvenida, en este momento la raza se encuentra aún más expuesta al peligro que nunca.
     —Cálmate, Wrath, primero creo que tendremos que buscar información sobre esta creación, ya que de momento, no tenemos nada —remarcó Vishous, y mirando a las guerreras le preguntó—. ¿Alguna vez se han enfrentado a algo por el estilo?
     —Nunca, es la primera vez que peleamos frente a algo como esto —Kytara se encontraba al lado de Butch y le costaba mucho tratar de no desviar la mirada hacia Leliel y Rhage.
     —Sí —dijo Leliel saliendo de sus pensamientos y captando la atención de los presentes—. No era algo así, tal cual esto, pero nos enfrentamos a algo imposible —dijo mirando a sus hermanas—. ¡Oh! Vamos, ¿soy la única que recuerda el por qué nos pusieron a dormir? —Preguntó sorprendida.
     Raysa miró a sus hermanas con incertidumbre en los ojos antes de contestar:
     —No recuerdo nada, Leliel, mi mente está en blanco —gimió mientras se frotaba las sienes tratando de recordar.
     Wrath estiró el brazo y la tomó de la mano, apretándosela con suavidad mientras murmuraba.
     —Tranquila, leelan —luego girándose de nuevo hacia Leliel le preguntó—. ¿A qué se enfrentaron, Guerrera?
     —¡Oh, vamos! No me lo creo —dijo Nessa exasperada—. Al señor maldad en persona, Raysa —se giró para mirar a Kytara—. Tú lo recuerdas, ¿no?
     —No te voy a mentir, pero no mucho, salimos muy lastimadas.
     Esa había sido la más sanguinaria de las peleas que tuvieron que luchar. Hizo una pausan intentando recordar algo.
     —¿Ustedes creen que esto tiene alguna conexión? —Les preguntó Kytara.
     Leliel dejó escapar un suspiro cansado.
     —No salimos muy lastimadas, salimos medio muertas, Ky —comentó la guerrera con pesar en sus palabras—. No hay conexión alguna, lo de aquel entonces fue una extraña prueba junto con una gran cantidad de maldiciones —apretó fuerte la mano de Rhage, cuando los recuerdos de sus hermanas caídas volvían a su mente—. Lo bueno es que este no es tan fuerte, solo necesitamos canalizar nuestros verdaderos poderes.
     Raysa sonrió levemente al ver la muestra de cariño de su hermana hacia Rhage, sonrisa que se borró cuando las imágenes volvieron a su mente.
     —¿Crees que seremos capaces de controlarnos esta vez, Leliel? —Preguntó con cierto resquemor—. Podríamos destruir todo si no logramos controlar nuestros poderes, aquella vez casi borramos todo lo que había sobre la tierra, si la Virgen Escriba no nos hubiera controlado y puesto a dormir.
     Leliel se quedó observando la nada.
     —O lo que es peor, podríamos terminar muertas —dijo con pesadez.
     Los Hermanos quedaron sorprendidos ante esta afirmación. Cada uno de ellos trataba de asimilarla.
     —No —casi gritó Butch—. Eso no, Kytara. Escúchame, no te lo voy a permitir —dijo tomándola de los hombros y sacudiéndola con desesperación.
     Wrath observó a Raysa, no sabía que decir.
     —¿Leelan? —Preguntó con miedo.
     Raysa lo miró con tristeza, tampoco sabía que decir.
     Zsadist, desde que oyó las palabras de Leliel, no había dejado de mirar a Nessa. Se sintió muy incómodo, no estaba bien esto que estaba sintiendo. Pero por alguna razón, sus lágrimas le venían a la memoria.
     Phury miraba a su hermano y a la pequeña guerrera, no entendía por qué tenía que pasar esto ahora.
     Kytara no sabía cómo detener la desesperación de Butch.
     —Nullum, es mi destino, como lo es estar a tu lado y por eso lucharé. Ahora que nos hemos encontramos no voy a permitir que una rata de laboratorio súper desarrollada nos separe —le acarició una mejilla, calmándolo.
     Rhage apretó la mano de Leliel, desde que entraron que no se habían soltado, habían mantenido el enlace de sus manos.
     —Nena... —pero ella bajo la mirada.
     Leliel juntó fuerza y volvió a mirarlo, acarició la mejilla de él.
     —Rhage, no me va a pasar nada —dijo mostrándole una gran sonrisa—. Además, no fue en vano todo esto —dijo solo para él. A lo que Rhage respondió besando su frente.  
     Nessa miraba a sus hermanas, era feliz por ellas, pero no podía evitar sentir un ramalazo de envidia.
     —¿Te cuidarás, Nessa? —El que habló fue Phury, no el que ella esperaba que hablara.
     —Seguro, Guerrero —y miró hacia donde se encontraba Zsadist—. Todavía no pienso dejarte en paz —el vampiro se limitó a mirar hacia otro lado.
     Wrath se acercó a su hembra, la abrazó mientras susurraba en su oído:
     —No quiero que pelees, Raysa, ahora que te encontré no quiero perderte. No podría respirar si no te tengo a mi lado —le dijo con un dejo de temor y mostrando posesión en su voz mientras hundía el rostro en su cabello.
     Raysa lo abrazó.
     —Eso no va a suceder, Wrath, siempre estaré contigo. Pero tampoco voy a mentirte, llega un punto en que nuestros poderes se descontrolan y si los fusionamos como estoy casi segura que tendremos que hacer para poder derrotar a ese híbrido, podemos perder el control por completo —dijo suspirando.
     Z se revolvió incómodo ante la vista de las parejas y su mirada voló nuevamente hacia Nessa, quien lo miró a los ojos sin apartar la vista. Se aclaró la garganta mientras trataba de volver su atención hacia el líder de la Hermandad.
     —¿Entonces como serán los patrullajes desde ahora, Wrath?
     —Bueno seguirán siendo en parejas como hasta ahora con la diferencia que van a ver dos grupos de tres —Wrath miró hacia otro lado de la habitación con concentración—. Butch y Kytara con Vishous por un lado.
     —Ok, jefe —dijo un sonriente Butch. Todavía tenía recelos por la herida que recibió Kytara, se había quedado intranquilo después de hablar con Havers,  y que este le dijera que ella se tenía que cuidar. Con su hermano se sentía más seguro de la seguridad de Kytara.
     Wrath observó a Phury.
     —Tú saldrás con Leliel y Rhage, es necesario por si alguno de ustedes sufre algún cambio —esto último lo dijo mirando a ambos guerreros.
     —Perfecto —dijo Rhage.
     Leliel asintió con la cabeza.
     —No hay problema —miró a Phury y le sonrió—. Vas a trabajar de chofer muy seguido —comentó divertida.
     —No se preocupen, me han dicho que soy muy buen chaperón —dijo mirando a Zsadist y Nessa. Se alzó de hombros—. Además me gusta ayudar en las causas nobles.
     —Bueno, Z y Nessa siguen igual y Raysa conmigo —hizo una pausa y luego volvió a hablar—. Lo que va a cambiar es que vamos a ir rotando, un grupo descansará por noche, ¿estamos?
     Se escucharon voces afirmando a esta última pregunta, algunas asistieron con un pequeño movimiento de cabeza, pero algunas otras estaban pendientes de sus parejas. Esa noche había sido de grandes revelaciónes, que ponían en jaque la tranquilidad de la Hermandad.
     Ahora más que nunca tenían que permanecer unidos.


Continuará...

^KenYa^

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Re: Las Protectoras de la Noche (actualizado 29/06 )
« Respuesta #112 on: Agosto 09, 2009, 12:54:05 am »
Como siempre ...  :emot018: :emot018: :emot018: :emot018:

Ains como me gusta  emot024

sahory

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Re: Las Protectoras de la Noche (actualizado 29/06 )
« Respuesta #113 on: Agosto 09, 2009, 04:55:09 am »
sigan sigan sigan asi :emot020: :emot020: :emot020:
solamente ya me quedan las cuticulas  :emot015:
a la espera de la proxima entrega. emot033 emot026 :emot004:
 besos

Deppie

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Re: Las Protectoras de la Noche (actualizado 29/06 )
« Respuesta #114 on: Agosto 10, 2009, 02:54:49 am »
Son perversas...siempre le cortan en la parte mas interesanteee....

que pasara con Z Y Nessa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

 emot030 emot030 emot030 emot030 emot030

sigan sigan sigan asi :emot020: :emot020: :emot020:
solamente ya me quedan las cuticulas  :emot015:
a la espera de la proxima entrega. emot033 emot026 :emot004:
 besos
... :emot015: :emot015: :emot015: como me rei con tu comentario....

eres una suertuda tu apenas vas en las cuticulas hemana..yo ya voy llegando al codo  :emot003: :emot003: ... lo que nos hacen es crueldad deliverada!!!!  emot025 emot025

ale_itati

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Re: Las Protectoras de la Noche (actualizado 29/06 )
« Respuesta #115 on: Agosto 10, 2009, 05:09:24 am »
Paciencia chicas que cada vez se pone mejor :emot016:
 emot024 Muchas gracias por los comentarios :emot020:

NádiaEirenye

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Re: Las Protectoras de la Noche (actualizado 29/06 )
« Respuesta #116 on: Agosto 11, 2009, 01:26:09 am »
Son perversas... lo que nos hacen es crueldad deliverada!!!!  emot025 emot025

Las conosco y os digo de primera mano que estan bien entrenadas  emot033

Deppie

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Re: Las Protectoras de la Noche (actualizado 29/06 )
« Respuesta #117 on: Agosto 11, 2009, 01:37:40 am »

estan entrenadas???.....ahora si me dio miedo...ya temo por mi salud mental.....

NO NOS DEJEN ASI....PUBLIQUEN LA CONTINUACION  emot030 emot030 emot030 emot030 emot030

willow

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Re: Las Protectoras de la Noche (actualizado 29/06 )
« Respuesta #118 on: Agosto 11, 2009, 01:56:42 am »
 :emot018: :emot018: me encanta
 emot024 emot024

Roz

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Re: Las Protectoras de la Noche (actualizado 29/06 )
« Respuesta #119 on: Agosto 11, 2009, 02:55:23 am »
Son perversas... lo que nos hacen es crueldad deliverada!!!!  emot025 emot025

Las conosco y os digo de primera mano que estan bien entrenadas  emot033

Ni tan poco somos taaaan malas  :emot002:
Y para probralo, les dejo el capítulo 19 y les digo solo una cosa: Disfrútenlo  emot037



CAPÍTULO 19


Después de la reunión Leliel y Rhage volvieron a la habitación de él. Tenían cosas de que hablar, en realidad Leliel tenía muchas preguntas y Rhage la mayoría de las respuestas.
Una vez dentro del cuarto él se quedo apoyado sobre la puerta mientras la observaba caminar de un lado a otro. Le resultó muy gracioso, escucharla murmurar sola. Entonces se acercó a ella parándose en medio de su camino, obligándola a levantar la cabeza para mirarlo.
—¿Qué es lo que quieres saber? —Preguntó suavemente, mientras acariciaba su mejilla.
Ella negó, no podía arruinar este momento, no se lo perdonaría nunca. Entonces terminó de acortar la distancia que los mantenía lejos uno del otro.
Ambos se fundieron en un beso, lleno de ternura que la hizo sentirse más segura. Los dos sabían que era lo que estaba a punto de pasar, ella lo deseaba más que a nada en el mundo y él quería marcarla definitivamente como suya, llenarla toda de él y dejar su aroma en cada recoveco de su cuerpo.
—Rhage, yo… —Leliel se mordió los labios y lo miró embelesada—. Te amo —dijo y luego bajó su cabeza, al mismo tiempo que sus mejillas se sonrojaban aún mas.
Él sin poder detener sus impulsos la tomó del mentón, y la besó de nuevo, pero esta vez el beso se tornó más apasionado. Leliel abrió su boca en forma de bienvenida. Sus instintos animales estaban dominándolo por completo, ya inconforme con explorar su boca, sus labios se apoderaron de su cuello por completo, dejando pequeños rastros de saliva a su paso, él la saboreo, mordió y al escuchar los pequeños gemidos que escapaban de la boca de su hembra, gruñó sintiendo que poco a poco perdía la cordura y enloquecía por ella.
Ella sintió como sus ropas quemaban, entonces lo incitó a que la desvistiera, la hizo girar para quedar de espaldas a él, lentamente fue desprendiendo los botones de la camiseta sin tirantes que llevaba puesta. Leliel sentía como su cuerpo reaccionaba al sentir las caricias de Rhage.
Mientras él besaba sus hombros desnudos, la hizo girarse para poder mirarla a los ojos, ella le sonrió y sus labios atacaron rápidamente el cuello de su amante haciéndolo suspirar, Rhage sintió como los labios de ella quemaban cuando tenían contacto con su piel, pero en lugar ser lastimado estaba sintiéndose extasiado.
Sus manos comenzaron a viajar por el torso, aún cubierto, de Rhage, Leliel buscó el final de la camiseta y adentró sus manos para tener contacto con su piel, molesta ya por la ropa, se la quitó pudiendo observar cada centímetro de su torso trabajado.
Dejó escapar un suspiro cargado de excitación observando como si de una obra de arte se tratara. Ella se encargó de besar, lamer y mordisquear cada centímetro de su piel.
Rhage, loco de placer, intentó quitarle el pantalón, ella terminó ayudándolo para después deshacerse del suyo.
Él la tomó de sus nalgas y ella entendió el mensaje por lo que se sujetó con sus piernas a la cintura de él.
Ambos terminaron contra una de las paredes de la habitación, mientras se besaban con pasión, sedientos el uno del otro. Las caricias que se proporcionaban ya no saciaban el calor de sus cuerpos.
Siguieron disfrutando por un rato más de los besos y las caricias mutuas, él no tenía prisa, quería que todo fuera perfecto para su guerrera. Quería disfrutar completamente la que sería la primera vez de muchas más.
Ahora era más consciente de todo lo que Leliel le hacía sentir, de lo mucho que la amaba, jamás se arrepentiría de haber sacrificado tanto. Quería hacerla suya, de la manera más sublime como sólo ella merecía.
Mientras tanto Leliel no cabía en sí de gozo, sentía como las caricias de Raghe ardían en su piel. Estaba feliz por estar ahora mismo con él, no le importaba el después. Quería sentir ese aroma tan característico de él en su piel, tomarlo como su hellren y que él la tomase como su shellan. Estaba perdida entre sus besos y caricias.
Rhage la llevó a la cama y la recostó con delicadeza, Leliel aún llevaba su ropa interior, entonces él comenzó un camino de besos húmedos desde su cuello pasando por sus pechos. Torturó a un pezón entre besos y mordiscos, mientras no descuidaba al otro y lo pellizcaba, luego cambió de pezón e hizo el mismo trabajo que anteriormente.
Ella no dejaba de gemir y suspirar, acariciaba la espalda de él y le arañaba con mucho cuidado provocándole escalofríos y excitándolo aun más.
Rhage siguió su camino y se deshizo de su ropa interior, la observó con deseo. Quería grabarse a fuego cada uno de los rasgos de su cuerpo, era perfecta así tal y como era, se dijo a sí mismo.
Mordisqueó su cadera, Leliel se dejó llevar por sus instintos y abrió sus piernas dándole la bienvenida, él le sonrió diciendo gracias y bajó su rostro hasta encontrarse con la entrada al placer de ambos, primero la besó y después le lamió con arrebato, introdujo su lengua lo profundo más que pudo en aquel lugar, tomando el néctar que con tanta ansiedad necesitaba probar. Rhage gruñó al sentir el sabor agrio de su hembra.
La amaría hasta el cansancio, y ella también lo haría con él.
Rhage sintió como se estremecía, observó como arqueaba su espalda y gritaba su nombre, gruñó de felicidad al saber la satisfacción que le estaba provocando. Rhage no se detuvo en su labor, de hecho incremento más el ritmo, entonces Leliel volvió a seguir sus instintos e hizo lo que su cuerpo pedía, apretó la cabeza de él en aquel lugar para que el gozo continuara; terminó allí.
—Eres hermosa, realmente perfecta para mí —se acercó a su oído mientras le susurraba estas palabras.
Ella aprovecho su acercamiento para quitarle lo que aún le quedaba de ropa, quitó los boxers.
Al sentir el miembro erecto de su macho y notar la calidez que este poseía, no dudó y lo acarició con devoción. Él simplemente se limitó a ahogar un fuerte gemido en el beso que se daban.
—Lel —dijo entre gemidos.
Leliel se separó de él, entonces lo miró con infinita ternura.
Ella estaba herida y necesitaba alguien que la amara. Que comprendiera y aceptara su origen. Alguien que fuera capaz pelear contra su fuego. Era su salvación.
Él buscaba un poco de paz, alguien que calmara la bestia en su interior, y ella era perfecta, fuerte como un macho, sexy como solo ella sabía serlo. Era su gloria.
Leliel sonrío al ver su cabello revuelto. Rhage la besó con dulzura.
—¿Estás lista? —Preguntó con vergüenza. Leliel solo pudo asentir, entonces abrió un poco sus piernas para que él pudiera acomodar su cuerpo. Rhage le abrió un poco más las piernas y comenzó a penetrarla lentamente.
Leliel apretó fuerte los dientes al sentir un pequeño ardor, Rhage se detuvo asustado de lastimarla. Ella encerró entre sus manos el rostro de él.
—Sé que no me vas a lastimar, quiero que me hagas completamente tuya, Rhage —dijo y luego lo besó.
Con aquellas palabras ingresó completamente, haciendo que ella dejara escapar un gemido por el placer y el dolor.
Rhage vio las lágrimas de la hembra y enseguida supo que eran de placer, no de dolor. Entonces la besó y acarició como antes lo había hecho y que dio resultado porque en segundos clamaba ardientemente por él.
Al principio la penetró suave y despacio pero conforme iban avanzando aumentaba el ritmo y la velocidad, los gemidos de ambos se escuchaban en todo el lugar, giraron en la cama quedando ella encima, él entonces se impulsó, se sentó y lamió sus pechos mientras que Leliel se alzaba sobre él para ser penetrada con mas fuerza y rapidez que antes, incluso se podía oír la separación entre sus cuerpos.
Él siguió empujándose contra ella, sintiendo la rigidez del interior de Leliel, y los labios humedeciendo su hombro, los jadeos constantes y cada vez más fuertes, que le indicaban lo que ella iba sintiendo, de un modo tan íntimo que se mezclaba su deseo de culminación, con sus ansias de no dejarlo jamás.
La sangre le latía en la cabeza, y el aire le faltaba.
Los gemidos de ella se adentraban en su ser como el combustible para sus movimientos, cada vez más certeros e inquietantes, escuchando como Leliel comenzaba a musitar su nombre cada vez con más fuerza, desesperada y asfixiada.
La rigidez de su miembro le indicaba que no le faltaba demasiado, sentía como se le electrizaba la piel, notando como los pezones de ella se endurecían más contra su pecho.
—¡Oh! Rhage, te amo —gritó, con su nombre en los labios, mientras sus uñas se enterraban en sus hombros.
Rhage gruñó con fuerza controlando apenas su culminación, sintiendo el calor asfixiante de la intimidad de ella en su carne, endureciéndose más ante el tacto del líquido hirviente que emanaba de ella, mientras que las convulsiones la obligaban a gemir de forma incontrolada, desordenada y loca.
 —¡Siénteme, Leliel, eres mía y de nadie más, te amo, solo mía —gruño.
Con esa última embestida toda la habitación se impregnó con su aroma, se estaba vinculando y ambos eran felices por hacerlo, toda ella olía a él, ahora Leliel era suya. Los aromas de ambos se fusionaron, impregnando el aire de ellos, liberándose y comprometiéndolos en un acto innegable de entrega.
Los dos cayeron en la cama, ella encima de él. Empezando a respirar más tranquilos, mientras ella lo abrazaba y besaba en el pecho.
Rhage enredaba sus brazos en su cintura. Vio como ella levantaba su cabeza y sonreía, aun con sus mejillas rosas.
 —¡Rhage, te amo! Te amo más que a mi vida, no te mentí cuando te dije que no entraba en mis planes enamorarme, pero a través de nuestras peleas me fuiste conquistando. Aunque lo más importante fue todo lo que hiciste por mí, tu insistencia y perseverancia.
Él acaricio su mejilla.
—Y podría hacerlo muchas veces más, solo espero que no se te vuelva costumbre —comentó divertido—. Ahora nadie podrá apartarte de mi lado, y él que se atreva a intentarlo tendrá que matarme primero.
Leliel suspiró  feliz. Besó su pecho.
—Descasa, tahlly —susurró él acariciando su cabello.
Leliel se sonrió.
—Tú también, gràdh —dijo besándolo nuevamente con deseo—. Quizás, podríamos dejar el descanso para luego, ¿no te parece? —Preguntó juguetona.
Entonces Rhage la hizo girar para quedar él arriba de ella.
—Me encanta ese plan, tahlly —dijo mientras ambos volvían a realizar ese camino de caricias y besos infinitos.

A la mañana siguiente, después de que Fritz dejara el desayuno, Rhage se encargó de despertar a Leliel. Comenzó peinando su cabello corto, no eran muchas las hembras que lo usaban así, aunque en realidad a ninguna hembra le quedaba tan sexy como a la suya. Sonrió ante el pensamiento.
Con uno de sus dedos delineó su espalda, a lo que Leliel respondió sacudiéndose suavemente.
—Mmmm… ¿no es muy temprano para estar molestando? —Preguntó medio dormida.
Rhage besó uno de sus hombros desnudos.
—Tendrías que haber dormido más anoche —comentó mientras hacía un camino de besos húmedos sobre su piel desde lo alto de su columna hasta el nacimiento de su culo.
Ella se giró y tomó el rostro de él entre sus manos y lo atrajo hasta sus labios, y así poder mirarlo a la cara.
—¿Quién habrá sido el que molestaba, no? —Preguntó rodeándolo con sus brazos por el cuello y besándolo. Ella sonrío cuando él le hizo cosquillas y aspiró profundamente.
—Le dije a Fritz que nos trajera el desayuno, no te molesta ¿no? —Preguntó trayendo una bandeja a la cama.
—Mmmm, ¿escuchar las preguntas de mis hermanas o pasar el día en la cama contigo? —Leliel frunció los labios como si estuviera pensando—. Que difícil situación, supongo que ellas pueden esperar —dijo agarrando una porción de pastel, pero antes que llegara a comerlo Rhage se lo quitó—. ¡Hey! Es mío —dijo enojada.
Él sonrió.
—Sí, pero yo quiero alimentarte, tahlly.
Ella sintió una opresión en el pecho por la actitud de Rhage, en estos momentos no podía ser más perfecto. Pasaron un buen rato alimentándose mutuamente. Leliel logró alimentar a Rhage después de estar discutiendo durante un largo tiempo.
Horas más tarde…
—Es una mierda esta película, Rhage —dijo molesta—. Hace una hora que están dando vueltas en la misma parte, dame el mando —demandó intentado quitárselo.
—Nop, lo tengo yo. Tú ya viste televisión —dijo como si fuera un niño.
Leliel se levantó.
—Bueno, entonces me voy a bañar.
Iba a bajar de la cama, cuando Rhage la tomó de la cintura para colocarla sobre su falda. Se apodero de su boca, hurgó en su interior con su lengua y ella le siguió el juego. Leliel sintió como su erección apretaba en su sexo. Dejó escapar un gemido al recordar lo que habían hecho anoche. Abandonó su boca, para poder mirarlo a los ojos, no quería seguir con esto si no sabía lo que le deparaba el resto.
— Gràdh —dijo con un poco de miedo—. ¿Qué fue lo que hablaste con ella? ¿Qué perdiste?
Rhage la quitó de encima y se levantó.
N—Escuché todo lo que hablaste con ella —dijo mirando la nada—. no estaba, ni estoy dispuesto a olvidarte, Lel —dijo mirándola, ella pudo ver que no había mentira alguna en sus palabras—. Me ofreció un trato —casi murmuró.
—Rhage, me estás asustando —dijo ahora sentada a los pies de la cama—. Dime cual fue el trato, ¿sí?
Él se arrodilló a sus pies.
—Perdóname —dijo apoyando la cabeza en sus piernas.
—Basta, Rhage —dijo ya molesta por tanto suspense—. ¿Me puedes contar de qué hablaron? ¿Qué pidió a cambio? —Preguntó.
—Tanto tú como yo tendremos que vivir con nuestras maldiciones —dijo apenado, ella iba a abrazarlo, pero él lo evitó—. Eso no es todo —podía sentir su miedo, no podía estirarlo mucho más, así que respiró hondo y habló—.  Además, nuestros futuros hijos heredarán la maldición de algunos de los dos —Rhage pudo ver como se transformaba la cara de ella.
Esperaba que lo maldijera, que le tirara con cantidad de bolas de fuego, que lo echara, que hiciera algo, pero en cambio ella subió sus piernas a la cama y se hizo un bollo. Fueron eternos los minutos o segundos que estuvo en silencio.
—No tienes idea lo que acabas de hacer —dijo en un susurro—. No sabes lo difícil que es tener que vivir con esto. ¿Qué va a pasar cuando alguno de ellos se enamore? ¿Cómo van a hacer para jugar con otros niños? —Preguntó angustiada.
Él estiró su mano para tener algún contacto con ella, pero Leliel se retiró hacia atrás.
—¿Cuándo mierda pensabas decírmelo Rhage? —Preguntó enfurecida.
—Tahlly, no es lo que crees. Ellos tendrán una vida normal, hasta que pasen por la transición —dijo intentando darle esperanza.
Leliel arqueó una ceja.
—¡Oh! Perfecto, me quedo muchas tranquila, sino se mueren en medio de la transición quizás se mueran porque la maldición de mamá los mató.
Comenzó a buscar la ropa, necesitaba salir de ahí e ir a patearle el culo a la Virgen Escriba. Lo que pasara luego no le importaba, pero no se iba a quedar tranquila. Ya le había cagado la vida a ella por una estupidez de sus padres. Le había cagado la vida a Rhage por un búho de mierda, no iba a permitir que le cagara la vida a nadie más.
—Lel… —llamó muy suave Rhage—. Leliel —volvió a llamar cuando no tuvo respuesta. Pero ella seguía hablando sola y caminando de un lado a otro.
Leliel tenía todas las ideas revueltas, no sabía a quien matar si a la Virgen Escriba por el trato de mierda que le ofreció, o a él por aceptarlo, ahora mismo no importaba, iba a ir para allá y le iba a patear el culo, por ella, por Rhage, por Kytara.
De repente golpeó contra el pecho de Rhage, quien la obligó a mirarlo.
—Tahlly —dijo muy suavemente—. Lo hice porque te amo, no creo que haya sido una estupidez. Ibas a vivir toda tu vida llorando por mí y yo sin saber que existías, ¿eso era mejor que esto? —Preguntó de manera muy suave—. No lo creo. Ya veremos, podremos enseñarles o encontraremos la forma de que ellos no corran peligro durante la transición. Y si llegáramos a perder un solo hijo por alguna de las dos maldiciones, entonces yo personalmente te acompañaré a matarla, ¿sí?
Ella lo miró emocionada.
—¿Qué es lo que tienes que siempre me estás calmando? —Preguntó mientras se fundían en un abrazo—. ¿Sabías que te amo? —Preguntó besando su pecho.
Rhage suspiró cansado, y ella pudo sentir la cantidad de emociones encontradas que estaba sintiendo. Lo tomó de la mano y lo llevó hasta la cama.
Leliel se sentó y entonces lo hizo sentarse entre sus piernas, para así quedar de espalda a ella.
—Gràdh, estamos bien —dijo mientras delineaba el tatuaje de su espalda, haciendo que todo el cuerpo de Rhage se tensara—. ¿Sabes? —Habló susurrando sobre su espalda, mientras lamía su piel—. Me encanta el diseño.
—¿Qué significa? —Preguntó distraído.
—¿Eh? ¿Qué cosa? —Preguntó Leliel perdida.
—Gràdh, ¿Qué significa? —Preguntó mirándola.
Leliel le sonrió, mientras se levantaba de la cama y se dirigía al baño.
—Amor, en la lengua celta. Pasé parte de mi niñez en una de las últimas tribus que quedaba, para ellos mi maldición era una bendición —dijo encogiéndose de hombros—. Voy por un rico baño —le guiñó el ojo antes de entrar al baño.
Rhage se quedó sentando, escuchó como el agua comenzaba a correr. También sintió cuando ella entró a la ducha, la imaginó desnuda enjabonándose y su erección lo obligó a levantarse e ir al baño con ella.
Leliel lo vio correr la cortina, entonces arqueó una ceja.
—Perdón, ¿qué vas a hacer?
Él sonrió.
—Lo mismo que tú, darme una ducha —entró a la ducha y se acercó a ella.
Leliel negó divertida, mientras enroscaba sus brazos alrededor del cuello de Rhage, mordisqueó el labio de él, profundizando un beso que comenzó siendo dulce para luego convertirse en pasión pura.
Rhage poco a poco la fue arrinconando contra la pared, donde ahondó mucho más el beso, mientras sus manos descendían por la espalda de ella acariciando sus piernas.
Leliel emitía sonidos incoherentes como respuesta a las caricias, abandonó los labios de su amado para poder besar su cuello y su torso.
Rhage hizo lo mismo mientas que su excitación comenzaba a ser más visible. Tomó la pierna que estaba acariciando de su hembra y la llevó a la altura de su cintura, para así facilitar la unión, ella abandonó su cuello para ayudarle a completarla.
Leliel dirigió su mano a la entrepierna de Rhage y tomó el miembro en su mano, obteniendo un ronco gemido, a lo que ella sonrió con satisfacción. Comenzó a acariciarlo, haciendo un movimiento de sube y baja, mientras lo miraba a los ojos él no le quitaba la vista de encima.
Así estuvieron un largo rato, hasta que él sintió que pronto llegaría a su orgasmo, por lo que la ayudó a colocarlo en la entrada de su vagina, volvió a tomar su pierna para permitir un mejor acceso y de ese modo entró en ella de un golpe.
Leliel arqueó su espalda hacia él, ella enterró sus uñas en sus hombros, a lo que Rhage respondió con un gemido por el dolor, pero esto lo incitó a acelerar el ritmo de sus embestidas.
Él buscó la mirada de Leliel para después besarse con una infinita ternura, ella capturó el labio inferior de Rhage para morderlo y por haber hecho eso, ganó que él la embistiera más fuerte y la acorralara contra pared quedándose inmóvil por un momento, ella sonrió desafiante mientras lo miraba a los ojos.
Rhage continuó de una manera más efusiva, mientras ella lo acariciaba recorriendo con la yema de sus dedos su espalda, tocando cada rincón de su tatuaje. La bestia rugía dentro de él, por más esfuerzo que hiciera ahora estaban ambos poseyendo a la hembra que tanta paz le había traído a sus vidas.
Leliel observó sus ojos, había algo distinto en su mirada, sabia que él se estaba debatiendo por controlar a la bestia.
—Te amo —susurró entre jadeos.
La mirada de Rhage se suavizó al escuchar su voz.
—Y yo a ti, tahlly —dijo para luego acelerar aun más el ritmo.
Ella gemía y gritaba su nombre, él sonreía satisfecho por proporcionarle tal placer a su hembra. Con una última embestida ambos llegaron a su momento cumbre. Él se mantuvo dentro de ella, mientras Leliel llenaba sus hombros y cuello de besos.
Poco a poco salió de ella y la abrazó a un más fuerte.
—Te amo, tahlly, gracias por aparecer en mi vida —dijo sonriendo y besándola.
Ella no pudo evitar que su corazón se estrujara, apenas ayer había pensado que su vida se acababa y moriría sin estar con él y ahora mismo estaba ahí con el macho que se coló en su corazón y en sus pensamientos sin que ella pudiera evitarlo.
—Yo también te amo, Gràdh —dijo con los ojos llenos de lágrimas.
Estuvieron abrazados por unos cuantos minutos, sintiéndose juntos. Luego se bañaron mutuamente, haciendo del acto un ritual.
Cuando terminaron, él busco dos toallas, la ayudó a ella a secarse, cuando salieron de la habitación las persianas comenzaban a levantarse, dando aviso a que ya había oscurecido.
Leliel conjuró sus ropas, un pantalón de cuero negro haciendo juego con una camiseta sin tirantes negra con detalles en rojo. En sus pies se calzó sus botas . Secó su pelo y lo dejó despeinado.
Rhage sonrío embelesado al verla prepararse, mientras terminaba de calzarse sus dagas.
Fue hasta donde estaba ella y la abrazó por detrás, aspiró el aroma y sintió como su erección daba un fuerte tirón. Leliel negó divertida, mientras conjuraba sus dagas y las calzaba en la parte de atrás de su cinto.
—Creo que esto de salir juntos nos va a traer problemas —besó sus labios.
—Mmmm… te puedo asegurar que puedo acostumbrarme a hacerte el amor cada vez que volvamos —dijo jugando con un pequeño mechón del cabello de ella.
Leliel hizo un puchero.
—¿Solo cuando volvamos? —Dijo mientras besaba y lamía el cuello de Rhage.
Él dejo escapar un suspiro, y la agarró de sus nalgas para besarla de manera desenfrenada. Un golpe en la puerta los distrajo, Rhage gruñó.
 —¿Quién? —Preguntó de mala manera, por lo que recibió un golpe de ella en el brazo.
—Ya terminó la luna miel —dijo del otro lado Nessa—. Hora de salir a cazar —dijo divertida.



Continuará...

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