Capitulo 28
El Sr. B odiaba la suciedad, a los callejones oscuros y a los vampiros— No necesariamente en ese orden— Sin embargo ahí estaba, en un lugar que recogía esas tres condiciones… esperando.
Las dos primeras estaban ya a la vista, el lugar era una colección de botellas rotas y restos de papeles, nadie en su sano juicio se metería ahí por gusto pero el Sr. B había descubierto que los vampiros usaban estos lugares para hacer “poof” y nada mejor que toparse con uno listo para hacer su gran acto de "me ves... ahora no me ves".
Esos pobres desgraciados necesitaban estar calmados y concentrados para desmaterializarse, y al parecer la visión de un lesser saliendo de las sombras no colaboraba en sus planes.
Hacer el juego de la arañita con paciencia había probado ser mucho más efectivo que estar persiguiéndolos por toda la ciudad.
De hecho sus tres últimas victimas habían caído solas en sus redes. Tres machos jóvenes con más energía que sentido común, en busca de la clase de diversión que obtienes con mucho licor y humanas dispuestas.
Nada mal, solo habia que esperar... tender su red y esperar que algún macho con demasiada testosterona se olvidara del pequeño detalle de cuidar su culo.
Después de todo, no se podía tener más de trescientos años en la sociedad de restrictores sin haber aprendido nada o si? Distraídamente se toco el lado de la cara que aún portaba la señal de su propia ingenuidad.
Si tan sólo hubiese sido un poco más listo en esa época...
Aún podía aspirar el fuerte olor del macho que se habia sentado encima inmovilizando sus brazos.
Aún podía escuchar su voz mientras hablaba solo y se debatía entre poner la letra de su nombre o la de su amado hijo varón.
Finalmente se había decidido e incluso le habia comunicado su decisión... usaría la de su propio nombre, según el, porque su hijo era apenas más que un crio y así evitaría que cualquiera siquiera pensara tocar su propiedad.
De golpe regreso al presente donde habia descubierto con morbosa fascinación que era realmente bueno tatuar a sus victimas.
¡Que curioso que su verdadero nombre también comenzara con una B!
Extraña coincidencia o bizarro sentido del humor del omega al escogerlo.
Bernard.... Bernard Burton
Dios… ¿Realmente habían pasado tantos años desde que se reconociera por ese nombre? Desesperadamente trato de evocar el rostro de su amorosa madre y sus hermanos pero era un recuerdo tan lejano…
¿Rubios o castaños?… rubios, todos habían sido rubios.
¿Cabello rizado o liso?
Niños… niños jugando en un granero y una mujer apareciendo en el marco llamándolos.
Benjamín, Martina, Joseph, Daniel y su madre Lidia.
El señor B dejo salir todo el aire de sus muertos pulmones de golpe. Por poco los había perdido, por poco había olvidado quien era… o quien fue.
Todo a lo que había aspirado en la vida había sido era encontrar una buena mujer, tener hijos y una buena granja.
Pero aquí esta siglos después con el único propósito de eliminar a los enemigos de su amo.
Mierda.
Podía no llevar correa pero no era más que un perro.
Ahora a lo mejor que podía aspirar era a hacer bien su trabajo y ser recompensado con la eternidad que se le había dicho que tendría después de ser convertido a una sociedad a la que nunca quiso entrar.
Un golpe de una puerta abriéndose estrepitosamente lo hizo volver al presente y reaccionar con los años que da una pulida técnica
Ocultándose en las sombras.
Una pareja salio a trompicones. Un enredo de brazos y besos, pero eran simplemente unos humanos entrometidos, si ese par no se largaba de ahí terminaría por espantar a sus posibles victimas.
Al pasar la pareja junto a la sombra en la que estaba oculto pudo percibir hasta el perfume de la mujer.
Un poco fuerte para sus aguzados sentidos pero no menos encantador
- Demonios! aquí huele como trasero de bebé! Soltó la mujer de pronto recordándole una más de las maldiciones del Omega.
Impotencia y un empalagoso olor dulzón.
Aunque pensándolo bien nunca fue un casanova… a sus 19 años ingreso a la sociedad virgen como el buen cristiano que alguna vez fue, convencido de que el sexo debía reservarse para el matrimonio.
Ahora estaba confinado a pasar sus días sólo. Sin esposa ni hijos.
Que.patético.
En fin, a seguir lamentándose mientras esperaba tener suerte fuera en el callejón que daba la puerta de atrás del ZeroSum.
Había cosas que Wrath daba por sentado
El amor de su leelan.
La lealtad de sus hermanos.
Su odio al omega.
La eficiencia de Fritz
Y lo impredecible de Hipholita, la hembra de su sangre.
Justamente era la última parte la que no encajaba del todo.
Recordaba cuando le informó que no estaba de acuerdo que estuviera con Bloodletter, que jamás lo aceptaría como su Hellren y lo calmada que habia aceptado su decisión.
Esperaba un gran caos, gritos, unas cuantas cosas rotas, que lo castigara con su silencio por lo menos en un par semanas pero simplemente no había ocurrido nada de eso.
Entonces, ¿Qué había sucedido?
Wrath recordó como la hembra se había quedado pensativa unos minutos para enseguida preguntar si a pesar de los años que se habían pasado separados aun guardaba fraternal amor hacia ella.
La pregunta le pareció francamente estúpida, considerando que era prácticamente la misma sangre que corría por sus venas, aún así le respondió en el antiguo lenguaje.
“Nuestros padres eran hermanos y es como una hermana que te guardo en mi corazón”
Hipholita esbozó una pequeña sonrisa y asintió.
- Yo también te quiero como a un hermano, mi señor… prometo no acercarme al guerrero Bloodletter en esta tu casa.
Con el padre de V fue otra historia. Cuándo le comunicó que se olvidara de sus avances el tarado tuvo el descaro de poner en duda su palabra. Pero fueron las propias palabras de la hembra que lo avalaron.
Wrath le entregó al guerrero un fino papel con pocas líneas escritas en exquisita caligrafía y perfecto inglés.
Wrath sabía de memoria el contenido, después de toda la hembra le había dictado a Fritz en su presencia.
“No estoy preparada para una relación sentimental, espero con el tiempo puedas llegar a comprenderme. Perdóname”
Princeps Hipholita, hija del Leahdyre Marlus.
Wrath debía reconocer que de sólo recordar la reacción del macho se le formaba un puto puño en la garganta. Bloodletter había hecho un gran caos en la habitación… un estante hecho pedazos, cuadros rotos y un sillón en el que nadie podría volver a poner su trasero. Cuando el tipo quedo agotado de machacar a puñetazos una pared puso todo su peso sobre ella. Luego vino el bajo e inequívoco sonido de sollozos tratando de ser reprimidos sin éxito.
Quizás no soportaba al tipo, y era seguro como el infierno que quería verlo bien lejos de Hipholita, pero que lo condenaran si no sabía bien lo que era ser un macho emparejado.
Mantuvo el orgullo del guerrero guardando silencio. Pero puso una pesada palma en el hombro del tipo para demostrar que estaban en paz.
Días después de eso sólo tuvimos a una distante Hipholita que confirmo su decisión elegantemente.
Nuevamente Bloodletter se portó bien al no reclamarle nada ni obligarla. Nuevamente se abortaba la operación tarado-fuera.
Aunque considerando el olor que despedía el hermano no era raro que accediera a todo lo que la hembra se le ocurriera, independiente si estaba de acuerdo o no.
Lo extraño era que Hipholita olvidara al padre de Vishous tan fácil, aunque lamentablemente tampoco reentablo relaciones con Tohrment ni volvió a alimentarlo. Realmente pensaba que aquellos dos podían hacer una buena pareja.
Hipholita aportaría al hermano la chispa de fuego y vitalidad que necesitaba y Tohr… bueno, el aportaría una buena dosis de sentido común a esa cabeza dura.
¿Pero por qué todo le parecía demasiado extraño?
Era buena la tranquilidad, pero se sentía demasiado irreal, hasta artificial. ¿ y dónde estaba Hipholita? ¿Porque no había bajado a la primera y segunda comida? ¿Estaría indispuesta? Y lo más extraño de todo.... ¿por qué Beth decía a cada momento que mantuviera la calma?.
No... Algo no encajaba. Todo era terriblemente calmado, justo lo opuesto a Hipholita
“Ya sabes como es tu hija”
Casi podía escuchar a su padre decirle esas palabras a Evangheline.
- Hey Fritz, hombre ¿Puedes llamar a Hipholita una vez más?
El viejo mayordomo pareció no un tanto confuso antes de realizar una profunda reverencia al tiempo que respondía - Por supuesto mi amo.
—Déjala Wrath, quizás estará tomando una siesta— murmuró Beth al tiempo que acariciaba el antebrazo de su hellren, justo ahí en donde aparecía escrito su linaje — deja a la hembra de tu sangre en paz y ven a probar este bocadillo.
Wrath levantó una ceja por encima de sus lentes oscuros, en verdad su shellan estaba muy rara
—Ven, hellren mío, disfruta la buena cocina que nuestro Fritz ha preparado con esmero
— ¿Discutiste con Hipholita, mi leelan?
― ¿Yo? ¿Cuándo?..- respondió Beth mirándolo cándidamente.
Cuando no… pensó Wrath aunque quizás fuera mejor olvidarse del asunto, si las cosas estaban en paz al fin en su casa, no sería el quien lo arruinara molestando a su prima y menos cuando su leelan parecía tan ansiosa por complacerlo.
Para cuando atravesaron las macizas puertas dobles que daban al comedor para la última comida de la noche disfruto sentir la tranquilizadora presencia de todos los habitantes de la mansión, todos menos Hipholita.
Quizás no precisamente tranquilizadora presencia, dado que los machos estaban empleando sus grades bocazas en molestarse unos a otros mientras las hembras charlaban animadas. Aunque algo faltaba....Wrath cerró sus ojos para poder concentrarse en la esencia de cada uno…
Si estaban todos ahí.
La fiereza de Z, la fuerza de Rhage... Wrath aspiró nuevamente — si, esa era la lealtad de Phury y el dolor de Tohrment y desde el luego también V&B, —como había bautizado Hollywood a la feliz pareja —, se concentro un poco, si estaban todos.... todos...menos Hipholita
Una sonora carcajada de V retumbo en el ambiente.
¡Ni Bloodletter!
Vishous jamás estaba tan feliz cuando su padre estaba al rededor y si el macho estaba feliz solo podía significar una cosa. B no estaba ahí.
Mierda.
Wrath sintió ganas de descargar el puño contra la pared. Ese par de hijos de puta eran tan patéticamente parecidos que incluso se podían confundir sus aromas de putos emparejados, no era de extrañar que hubiera confundido a uno con el otro.
- ¿Dónde está nuestra última niña exploradora? preguntó Wrath a nadie en particular, el silencio en la mesa fue de lo más elocuente.
Un segundo después entro Fritz anunciando que Hipholita no había respondido al llamar a su habitación...
Algo en la mirada del viejo sirviente le dijo a Wrath lo que ya sabía: la hembra de su sangre no estaba en la mansión y el padre de Vishous tampoco.
- ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ME LLEVA EL PUTO DIABLO!!!!!!!!!!!