Capitulo 6
Bloodletter caminó por la sucia acera como si se moviera en un campo de batalla, con sus sentidos enfocados en cubrir todos los ángulos. Un hábito duramente aprendido desde su más tierna infancia y que duramente enseño mientras dirigía el campamento de guerreros.
El lugar estaba a tope de putas que caminaban de un lugar a otro sin rumbo fijo, sus cuerpos esbeltos o pasados de peso, se movían enfundados en mínimas vestiduras que no dejaban nada a la imaginación. Bloodletter observó detenidamente a la fila de hembras, todas eran humanas. ¡Demonios! ¿Cómo se alimentaría si ninguna era de su especie?
Moviéndose entre los autos notó que a ellas tampoco les agradaba mucho él, podía sentir sus miradas recelosas, intentó no sonreír ante el miedo que despertaba, después de todo esa era la reacción natural, la reacción a la que estaba acostumbrado.
Cursando la calle se acercó a la primera de ella y arrugó la nariz, el olor de otros machos estaba en su piel. Como siempre le causo una punzada de asco, pero que podía hacer, no era como si tuviera de donde elegir. Tendría que apañárselas con lo que hubiera a mano, aun cuando su sangre no fuera lo suficientemente fuerte para mantenerlo por mucho tiempo.
Después de observar detenidamente eligió. Esta era una pequeña y exuberante mujer con un fuerte aire de malicia y astucia callejera. Decidió que serviría. Se dirigió a ella tratando de no parecer amenazante aunque era un empeño inútil.
Para su sorpresa la puta lo miró a los ojos con descaro, como evaluándolo, midiendo la posible recompensa y peligro que representaba para ella, tras unos segundos de indecisión se acercó a él moviendo las caderas como si quisiera desarticularlas.
-¿Quieres pasarla bien?- le dijo con una voz no tan firme ni tan descarada como seguramente la mujer hubiera deseado.
¿Pasarla bien? ¿Qué clase de pregunta era esa? Bloodletter estaba descubriendo que el idioma no era tan parecido al que recordaba, ¿pasarla bien significaba tener sexo? o ¿era alguna clase de juego? Sin saber exactamente que debería hacer simplemente asintió y esperó con lo que la humana tomó la iniciativa. Esta era una hembra pequeña y rubia, con grandes ojos azules y enormes tetas, hubiera sido bella de no ser por el aire de cansancio. Con una descarada sonrisa la mujer señaló un sucio callejón tras ellos antes de dirigirse ahí.
A Bloodletter le resultó extraña la forma en la cual la hembra no le demostraba temor, era como si estuviera acostumbrada a tratar con tipos peligrosos, de hecho fue él quien casi respingó al sentir como lo tomaba de la mano para arrastrarlo. Sin nada que temer de esa minúscula mujer se dejó guiar por entre montones de basura y cajas medio rotas hasta una vieja y oxidada escalera metálica.
-Primero muéstrame el dinero- la voz de la puta esta vez vibro firme y sin miedo en la oscuridad.
Bloodletter sintió deseos de golpearla al escucharla exigir sin ningún tipo de respeto pero se contuvo, no sentía el menor aprecio por la VS pero no deseaba atraer su ira, así que rechinando los dientes extrajo un puñado de billetes y se los tendió con un gruñido, no había aprendido las variaciones del leguaje así que intentaba hablar únicamente lo necesario.
La mujer sonrío enseñando una dentadura completa y hasta bonita –con eso bastara- dijo mientras le quitaba el dinero de las manos- de hecho cariño por ese precio puedo ser muy buena contigo, tan buena que me recordaras mañana.
Acto seguido colocó una mano sobre el pecho del macho y lo empujó. Bloodletter le siguió el juego y la dejó hacer expectante de ver que tramaba esa pequeña humana, retrocedió hasta quedar sentado con las piernas abiertas sobre un peldaño.
La mujer estaba excitada, el olor de su celo le llegó en una oleada poderosa, la puta se adelantó para colocar una pequeña mano sobre su miembro rodeándolo, Bloodletter se endureció al instante. Se estaba calentando y mucho. Había pasado tanto tiempo desde que estuvo con una hembra y aun más desde que una -puta o no- lo tocara sin temor así que la sensación se le estaba subiendo a la cabeza, sus colmillos comenzaron a desplegarse pero mantuvo la boca cerrada para no mostrarlos.
La mano subía y bajaba através de la tela del pantalón masturbándolo, el calor se filtraba hasta su propia piel. La mujer sabía bien lo que hacía. Bloodletter lanzó hacia atrás la cabeza disfrutando de las sensaciones, mucho más cuando ella se encargó de su cremallera.
La noche era fresca pero él ni siquiera lo notó, el calor envolvente de la mano lo rodeó, a la vez que la hembra lanzaba pequeños sonidos de sorpresa y admiración.
-Si…- siseó la hembra –tú y yo nos vamos a llevar bien, demasiado bien, de haber sabido que estabas tan bien dotado te habría reservado toda la noche.
La mujer se movió impaciente, llevaba una falda extremadamente corta que levanto con movimientos insinuantes para luego quitar un pequeño trozo de tela de su entre pierna. El miembro del macho dio un tirón hacia adelante como si no pudiera esperar, menos aún cuando ella se montó sin ceremonias sobre sus estrechas caderas. En ese momento Bloodletter tuvo un leve atisbó de delicados vellos cubriendo su monte de hembra, un segundo más tarde su calor lo envolvió antes de penetrarla. Estaba tan húmeda, probablemente debido a otros hombres, pero no le importó, todo en lo que podía pensar era en esa hoguera mojada que lo rodeaba.
Nunca lo había hecho de esa manera, ni con una humana y hasta ese momento no había sabido que una hembra accediera por voluntad y de buena gana aunque sólo fuera por dinero. De haberlo sabido antes…
Ese fue su último pensamiento antes de que la mujer se empalara ella misma con un leve gemido que podía ser de deseo o dolor, al macho no le importó por que de inmediato su cuerpo asumió el control y comenzó a empujar las caderas al mismo ritmo que la puta. Se le ocurrió que las hembras de los campamentos eran haraganas en comparación a esta simple humana.
Bloodletter quería rugir mientra la pequeña hembra lo follaba con fuerza y a prisa, sin pensar en nada, levantó sus enormes manos para sujetarla de las caderas y marcar un ritmo.
Oh si, disfruto cada embestida y ya se acercaba al borde, una de sus manos sujetó la cara de la mujer y la miró directamente a los ojos, adueñándose de su voluntad, ella ladeó cabeza descubriendo el cuello y Bloodletter clavó profundamente los colmillos en ella. Casi se corría, casi, hasta que…
Un olor dulzón y desagradable lo sacó de su concentración y giró levantándose y deshaciéndose de la puta.
¡Mierda!, había estado tan cerca.
La mujer chilló su desagrado y se levantó de un salto insultándolo pero el macho no perdió un segundo el ella, salió disparado con un humor de perros mientras se arreglaba la ropa.
¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!
Bloodletter corrió maldiciendo su frustración, sus shitkikers apenas hacían ruido. Guiándose por el olor se adentro entre las sombras rastreando. Si su olfato no lo engañaba había encontrado la razón de su existir... un Lesser. El rumor apagado de golpes y gemidos entrecortados venía de un callejón. Aguzando los sentidos advirtió los dos cuerpos, el de arriba era un Lesser y a juzgar por el color de su piel y cabellos, de los viejos.
El otro era un civil. Uno de esos patéticos buenos para nada que se empeñaban en ponerse en peligro y por la forma tan decepciónate que se defendía debía ser un macho recién pasado por transición. Aprovechando la sorpresa como ventaja se lanzó contra el no-muerto impactando su cuerpo contra el muro cayendo al suelo.
Ambos rodaron por el mugriento callejón, lanzándose golpes con fuerza suficiente para hacer agujeros en el piso, cada codazo que bloodletter recibió tenía la potencia necesaria para despedazar huesos menos duros, hasta que colocó al enemigo contra el suelo.
El lesser estaba boca arriba, casi inmovilizado por la fuerza del guerrero, sin embargo no había sobrevivido tanto tiempo sólo por suerte, haciendo una palanca con su cuerpo logró moverse lo suficiente comos para extraer una Glock.
Al macho no le preocupó aquella extraña cosa de metal oscuro que el asesino sujetaba en una mano, aunque intuía que se trataba de un arma, así que se las ingenio para mantener sujeta su muñeca evitando que esa cosa se acercara a él mientras luchaba por romperle el cuello, que era cuestión de tiempo y oportunidad.
Arrastrando una mano, el macho logró mantener sujetó al hombre por la garganta. Necesitaba sólo un movimiento, uno nada más.
Haciendo palanca de la misma forma que el lesser, Bloodletter logró empujar la columna vertebral de su enemigo. Las manos del tipo iniciaron una clase de espasmódicas sacudidas y el guerrero supo que faltaba muy poco, esforzándose empujó más. El chasquido de una vértebra se mezcló con un fuerte estallido que dejó al macho aturdido y al lesser fuera de combate.
Respirando ásperamente Bloodletter se puso de pie, se sentía extraño, como golpeado, a sus pies el lesser aun se sacudía pero era necesario rematarlo. Metió la mano a su bolsillo donde estaba aquella daga de juguete, no era la gran cosa pero serviría, intentó abrirla pero una extraña debilidad se apodero lentamente de sus manos. Confuso se dio cuenta que apenas respondían. Levantó los ojos para observar el rostro joven y asustado del civil, pero el chico no lo miraba a la cara, sino a su estomago. Bajó la mirada siguiendo la dirección de sus desorbitados ojos.
¡Mierda!
Una enorme mancha roja se extendía rápidamente, apenas y noto que estaba pediendo el conocimiento. La oscuridad lo envolvía cada vez con más fuerza.
¡Mierda!
Por lo visto su nueva vida solamente había durado un par de semanas. Lo último que escucho fue al joven decir – ¡Resiste, te sacaré de aquí!... ¡te llevare con la hermandad!