Capitulo 34
A las afueras de Cadwell en el lado sur de la ciudad, muy lejos del ruido y la polución, algo más alejado de las zonas de las granjas existía otro mundo al que muy pocos tenía acceso. Un mundo hecho evocando el viejo país, en medio de bosques umbríos. Una bella mansión semejante a un pequeño palacio se erguía en medio de hectáreas de esa floresta. El único camino que llegaba hasta ese lugar era una cinta de asfalto mantenida en perfecto estado pese al escaso transito que circulaba por ella.
En ese momento era recorrida por un elegante Maserati. El conductor lanzaba de cuando en cuando miradas y sonrisas de burla dirigidas la joven hembra aprisionada entre su asiento.
Nina mantenía los ojos fijos en el paisaje. No podía soportar la angustia y no deseaba mirar a Claude. El macho estaba loco, habido de poder y no le importaba nada si hasta se había atrevido a hacer tratos con los enemigos de la raza. Nina se preguntaba ¿como se podía llegar tan lejos por ambición?
Pero más que la traición de Claude hacia los suyos Nina estaba aterrada por lo que estaba por llegar. Habían pasado ya cuatro años desde que recorrió por última vez ese camino serpenteante atreves del bosque de abetos hacia la casa victoriana.
Su hogar, un castillo, pero sobre todo una prisión, eso era lo que las viejas y aristocráticas paredes representaban para ella.
Su hogar porque aparte de su apartamento era lo único que había conocido por más de 80 años. Un castillo porque era más una fortaleza, si, al estilo victoriano pero una fortaleza al fin, con su casa en forma de H, balcones y con sus gigantescas columnas. Pero lo mas aterrado... su prisión
-Nina, ¿no te sientes emocionada de volver al hogar?- Claude sonrío enseñando los colmillos a la vez que usaba un tono de voz tan normal que erizaba el cabello, como si esa noche no hubiera ocurrido nada – ¿Cuánto ha pasado?... ¿un año?
-cuatro- respondió automáticamente con la mente divagando por todos los momentos de su vida, los “buenos” y los malos.
-¿Tanto?- Claude parecía genuinamente sorprendido – vaya el tiempo pasa volando cuando se esta planeando el futuro.
-No me digas- respondió con sarcasmo - bueno he conocido ya tus planes y para alguien tan insignificante como tu aspiras a mucho.
El rostro de Claude se crispó ante las palabras de la hembra como si le hubiera dado un golpe.
-¿tratas de enfadarme?- sus colmillos se extendieron amenazantes –si sabes lo que te conviene te controlaras…- pero se controló y sonrío con afectación antes de agregar – ya sabes lo que les ocurre a las hembras que no saben obedecer ¿verdad?
Por desgracia lo sabía bien, pensó Nina, mientras se frotaba el pómulo ya amoratado.- si mi amo y señor sé lo que ocurrirá.- recitó burlona mientras imitaba el gesto de una reverencia.
Sí que lo sabía. Todavía se acordaba de su aspecto cuando por fin consiguió salir de la casa. Era un poco más que un esqueleto, no tenia fuerzas ni para desmaterializarse, los huesos de sus costillas eran visibles aun por encima de la ropa, tenía la apariencia de una persona anoréxica que vestía de Gucci un poco mas y no lo contaba. Sin embargo una noche tomó una decisión entre morir de hambre e inanición en un castillo o arriesgarse a la vida de fuera de la sociedad vampírica que para entonces era lo único que conocía.
Había esperado el momento oportuno, en el que los doggens que servían a su padre se distrajeron lo suficiente para que pudiera escabullirse y alcanzar las rejas las cuales pudo atravesar debido irónicamente a delgadez extrema. Cada paso le costaba, su debilidad era tal que pensó por momentos que no lo lograría pero estar tan cerca de la libertad le había dado una fortaleza extra para caminar por el bosque y llegar hasta el primer granjero a quien cambio sus pendientes de diamantes por algo de comida y ropa.
-hogar, dulce hogar- dijo Calude en tono ponposo interrumpiendo sus recuerdos.
-si tú lo dices- respondió irónica. No era que no amara a su padre (de hecho hubo un tiempo en que le adoró) hasta que se hizo lo suficientemente mayor como para asistir a las fiestas de la Glymera. En ese preciso instante dejo de ser su adorada hija para pasar al ojo público y tener que ser perfecta en frente de otros. Nina pasó bruscamente de ser consentida a reprimida.
Al llegar a la puerta de enfrente el doggen que salio a recibirlos ni siquiera pestañeó o expresó emoción alguna a pesar de que hacia cuatro años que no veían a su señora.
-Señora un placer como siempre- dijo el sirviente inclinándose a su paso cuando entraron al vestíbulo cubierto con una cara alfombra roja que cubría las señoriales escaleras en forma de Y griega.
-¿Y el señor?- Pregunto Claude un poco decepcionado ya que Nina no estaba protestando, no era divertido si ella actuaba ausente, como si no estuviera ahí. No es que le importaran sus sentimientos pero era más divertido así.
Dentro de unos días más cuando las heridas que la desfiguraban se curaran, seria el momento de anunciar su compromiso, para poder afianzarse como candidato para ser el leadhre permanente no solo el suplente como lo era ahora.
El doggen se inclinó – el amo esta en su despacho, si fueran tan amables de seguirme enseguida les anunciaré − dicho esto el doggen giró hacia la derecha dejando la escalera atrás y se encamino al ala de la mansión dedicada al señor de la casa.
Nina caminaba con todo el orgullo que le era posible debido a las contusiones que le habían ocasionado los lesser. No podía desfallecer ahora que tenía que afrontar una dura prueba: Ver de nuevo a su padre después de tanto tiempo.
Con algo de esperanza Nina se preguntó en lo que su padre pensaría; ¿Estaría preocupado? ¿Mostraría algún sentimiento? o ¿practicaría las enseñanzas que le inculco a la fuerza de no mostrar nunca tus sentimientos en público?¿Le preguntaría si quiera donde ha pasado todo ese tiempo? O sostendría aun para él mismo lo que había dicho a la Glymera, es decir que su hija se encontraba en Europa estudiando arte. Esa era una buena excusa y una de beneficios de ser longevo, es decir podías visitar y estudiar lo que quisieras en cualquier momento ya que tenias todo el tiempo del mundo.
Juntos caminaron por el largo pasillo en absoluto silencio, lo cierto era que Nina no comprendía como era que podía estar a menos de medio metro de Claude sin vomitar. Ese macho no era solo un traidor ambicioso para con la raza sino además el responsable de su huida.
Él fue uno de aquellos que la habían traicionado, no solo su padre quien se suponía debía cuidarla. De hecho Claude fue el primero macho del que se alimentaba, el primero en todos los sentidos… y quien la expuso delante de su padre y la sociedad a la vergüenza.
Cuando estaba con ella Claude era todo cariño y amor pero enseguida iba a su padre y hacia toda clase de comentarios insidiosos, cosas tales como que no estaba bien peinada, que su vestuario no era el adecuado o que no tenía tanta clase como su difunta esposa.
Esos comentarios le llegaron a Nina através de conversaciones con otras hembras así fue como se dio cuenta que el macho deliberadamente provocaba los castigos de su padre, las intensas restricciones para obligarla a esforzarse más, para alcanzar una perfección.
Aun ahora los altos estándares de su padre la compelían a- un segundo antes de entrar -intentar sacudirse el polvo de los vaqueros y estirarse bien la camiseta con el logo estampado del café en el que trabajaba.
El rostro del macho sentado frente al escritorio no vario ni un poco al verla, simplemente se levanto de su asiento y extendió la mano hacia Claude ignorándola.
-Bienvenido hijo- murmuro casi sin entonación –cuanto tiempo.
-Ha merecido la pena la espera- Claude volvió a ponerse su mascara de yerno encantador – ya que le traigo de vuelta a su hija.
El padre se volvió como si reparara en ella por primera vez- Si ya veo, pero podía haberse cambiado antes de aparecer ante mí, dime Nina ¿que es lo que te ha pasado en la cara?
-Yo también me alegro de verle padre- respondió Nina mordaz mientras contenía las lágrimas y ejecutaba una inclinación de cabeza respetuosa.
La actitud valiente de la chica le granjeo una mirada de desaprobación del viejo macho - No seas descarada- la reprendió con voz gélida - no te lo voy a consentir, además no has respondido a mi pregunta y tengo aun muchas más que hacerte.
Nina controló las ganas de llorar. No sabía a por que le sorprendía tanto que su padre no hubiera cambiado nada cambiado nada ni mental ni físicamente, si bien esto último solo ocurría cuando los vampiros se aproximaban al Fade.
-Bien padre si quieres respuestas te las daré- Nina elevó la barbilla – lo que tengo en la cara es el resultado de haber sido secuestrada por el mejor amigo de Claude.
Hubo un sorprendido silencio que siguió a su declaración.
– mismo que por cierto ha resultado ser un lesser los enemigos de toda la raza.
Al pronunciar esas palabras finales vio un movimiento a su derecha y se encogió un poco esperando un golpe que nunca llegó por parte de Claude. Debió suponer que él era más listo que eso, el macho simplemente río a carcajadas quitando hierro al asunto y provocando que su padre la reprendiera con mayor ímpetu.
-Hija contrólate – murmuró su padre en tono ausente - no te enseñe a decir mentiras por favor compórtate- terminó muy tranquilamente. Ese tono era lo que le dolía mas incluso que la gritara es decir cuando comenzaba a tratarla con indiferencia- discúlpala supongo que lo que la haya pasado la habrá afectado- dijo excusándose ante Claude haciendo que Nina rechinara los dientes de frustración sabiendo que lo peor de todo resultaba que no podía hacer nada sin poner a Jade en peligro.
Ignorarla deliberadamente Claude comenzó una conversación con su padre, misma que Nina no escuchó perdida en sus recuerdos. Hubo un tiempo en que su padre no fue así. Hubo un tiempo cuando tuvo un padre cariñoso y devoto que cambió de la noche a la mañana, justo cuando comenzó a tener reuniones de negocios con Claude en las que bebía sin medida.
Quizás su mente fue envenenada por el alcohol y por Claude, quizás fue sólo el tiempo pero definitivamente hubo un cambio. Si la raza seguía siendo importante para él, pero por lo que había llegado a sus oídos, su padre se recluía largos periodos de tiempo, probablemente borracho para ser sustituido siempre por Claude quien acudía a las reuniones del consejo en su nombre. Asi que si lo pensaba detenidamente ese macho elegantemente vestido de su derecha fue y era aun el acusante de sus desgracias.
-Nina por favor responde- la voz de su padre la sacó de su trance, ¿cuanto tiempo habría estado en babia? Pensó cuando vio a los dos machos sentados cómodamente.
-Perdona padre- respondió muy educadamente - no lo he escuchado.
-Te he preguntado cómo has vivido hasta ahora.-preguntó su padre indicándole el asiento contiguo al de Claude.
-No deseo sentarme, muchas gracia- dijo sin moverse de sus sitio- y la respuesta es fácil padre, trabajando y alimentándome de machos tanto humanos como civiles- se irguió y apartó la melena castaña de la cara en un abierto desafió –sabes, descubrí que te puedes relacionar con ellos y no te contagian ninguna enfermedad rara- terminó con ironía.
La risa maliciosa de Claude la causo un escalofrío – Nina nunca dejara esa cualidad tan divertida, pero lo que si va a cambiar definitivamente es que como tu prometido me reservo el derecho de alimentarte y cuando nos emparejemos nunca volverás a tener tratos con quienes no sean de tu clase social.
Nina percibió la amenaza pero no se dejo intimidar.
Claude sentía su furia aumentar. No permitiría que esta hembra le arrebatara sus sueños por su impertinencia y rebeldía, la sometería a sus deseos aunque tuviera que matarla.
-me parece que puedes hacerlo con tu prometida por que conmigo no, nunca me casare contigo.
-Lo harás – sentencio su padre levantándose del escritorio- ya me has avergonzado bastante con tu comportamiento no consentiré esto. Te unirás a este macho de valía y cumplirás con tu deber para la sociedad.
-lo siento padre pero este no es un macho de valía sino un traidor a la raza.-dijo harta de la hipocresía.
-Vete. Vete a tu cuarto hoy no cenaras, no probaras bocado en esta casa hasta que recapacites y te comportes como te inculque- terminó su padre despachándola mientras se dirigía hacia la mesita que tenia los licores.- No se qué decirte Claude se conoce que la vida fuera de la buena sociedad la ha cambiado.
-No se preocupe señor tómese esa copa mientras acompaño a Nina a su cuarto y tengo una charla privada con ella.
-Tomate tu tiempo Hijo, rezare para que mi hija se vuelva tan digna como lo fue su madre- terminó dándoles la espalda y acercándose a la chimenea encendida. Escuchar esas palabras rompió un poco más el corazón de Nina, las sentía como acido vertido en sus heridas recordándole que nunca alcanzaría la perfección. Estaba más que lista para largarse de ahí así que abandono con gusto esa habitación deseando poner distancia entre ella y su padre.
El caminó hasta su cuarto con Claude a su lado tuvo en su alma fue el mismo que el de un condenado a su celda, pero antes de entrar giró para darle la cara a ese macho taimado
-Supongo que estarás contento ya tienes lo que deseabas: a mi otra vez sufriendo, a mi padre comiendo de tu mano y a toda la raza engañada.
-Cállate- le espetó Claude. La tomó de la muñeca retorciéndola y perdiendo toda la máscara de civilización la empujo obligándola a entrar en su antiguo dormitorio.
De toda la casa ese era el único lugar que aun guardaba “buenos” recuerdos, era ahí donde aun estaba el espíritu de los tiempos en los cuales su padre la adoraba y no quería que Claude corrompiera también eso. sin importarle que el macho le sacara una cabeza Nina intentó presentar pela.
-vete, no soporto estar cerca de ti.
Ignorándola Claude la lanzó contra la pared, presionándola contra ella usando su propio cuerpo.
Nina ni siquiera sintió el golpe su estomago se retorcía de asco al sentirlo cerca.
-vete- logró repetir
-Hace unos años no decías eso- la pelvis del macho empujó ligeramente y Nina tuvo que controlar la urgencia de vomitar al sentirlo excitarse.
-de hecho estabas deseando estar conmigo, casarte conmigo- siguió el macho mientras olfateaba la garganta de Nina obligándola a levantar la cara en un intento de alejarse de él, temblando de asco, aun así siguió luchando.
-si, hasta que descubrí que no sentías lo mismo, además ahora sé lo que es un macho y tu no le llegas ni a los zapatos- le escupió a la cara.
-¿A si?- preguntó aplastándola para hacerle sentir su dominación - Pues si sabes lo que es bueno me alegro por ti por que nunca mas lo tendrás, te casaras conmigo y tu amiga Jade podrá seguir pensando que está mejorando la sociedad y si te portas bien y actúas de la manera que te han enseñado podrás comer todos los días, ver a tu amiga, incluso mediaré para que tu padre te vea como la hija perfecta.
El asco y miedo apenas la dejaban hablar aun así Nina preguntó con voz estrangulada-¿Y si no lo hago?.
-Si no lo haces de todos modos me casare contigo- la erección del macho se levantó entre ellos y Nina casi enloquece.
- y luego cuando tu posición me ayude a conseguir lo que quiero-prosiguió Claude disfrutando del efecto que provocaba en ella- tú y tu querido padre tendréis un encuentro con mis amigos. Una gran tragedia sin duda, pero antes tu amiga Jade sufrirá toda clase de vejaciones antes de morir ¿que te parece? ¿Tenemos un trato? –terminó soltándola.
La bilis le quemó la garganta, Nina se derrumbó al suelo ya sin poder soportar todo lo que había pasado en una noche y lo que vendría después.
-Te odio
-¿Es un si?- pregunto irónicamente Claude mientras se ponía la mano en la oreja – o qué prefieres que Jade sufra por te aseguro que un rato en mi cama seria mucho más placentero que lo que le tengo reservado a tu amiguita.
Nina se rindió, no podía hacerle eso a Jade, no después de haberla ayudado desinteresadamente.
-supongo que has conseguido una mujer florero- respondió dejando caer los hombros- ahora vete.
-¿Segura? Por que puedo notar tu hambre- le sonrío con afectación Claude - si quieres, mi vena está disponible.
Eso nunca pensó Nina rebelándose ante la idea de tener esa sangre contaminada en su cuerpo
-Antes prefiero tomar arsénico - logró decir mientras volvía a ponerse en pie, dirigiéndose a la puerta la abrió con cierta violencia - ¡VETE!-gritó.
-Me iré… por ahora pero en una semana se anunciara nuestro compromiso así que acostúmbrate a la idea de que serás mía- dijo Claude a modo de despedida.
El sonido de la puerta al estrellarse no ahogó sus palabras finales, Nina se tambaleó al quedarse sola, apenas logó llegar hasta la cama para derrumbarse llorando de rabia, frustración, miedo y arrepentimiento, eso sí, rodeada por el maravilloso dosel azul.
Cerrando los ojos recordó el delicado toqué del macho rubio sobre su piel, sus dedos ásperos acariciando con suavidad sus cabellos, la presión de su cuerpo sobre el de ella.
¡Virgen del Fade que tonta había sido! ¡Debía haber confiado más! haberse quedado con él…! ¡Si sólo tuviera una oportunidad!
Nina se prometió que si por alguna razón lograba escapar de esta, lucharía por ese macho que en apenas unas horas había demostrado ser más digno de confianza que su propio padre.
Si, decidió Nina intentando secarse las lagrimas que parecían no tener fin, no dejaría escapar a Dangher, pelearía con uñas y dientes por sacar a flote su relación.
Eso, claro, siempre y cuando no muriera de inanición primero.
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