Thor tomó otra Corona, sin que sus ojos azules dejaran ña delgada figura de Abraxas, caminó hasta una silla y se dejó caer frente, acomodándose en una estudiada pose indolente, aun así, cuerpo en descanso era simplemente más de lo que ella podía aguantar
Con los ojos cerrados para no perder valor, Abrax inició sus movimientos, al principio un poco acartonados pero fueron volviéndose mas fluidos a medida que una ráfaga de audacia la recorría.
Abrió los ojos y los fijó en el macho en un duelo de voluntades.
Tentación contra disciplina
Poco a poco las notas suaves llenaron cada centímetro del lugar y ella comenzó a seguir el ritmo, colocó las manos sobre su cintura y las deslizó poco a poco sobre la blusa hasta cubrir sus senos, los acaricio un largo momento, tocándolos de la misma forma en que le gustaba que él lo hiciera, siguió ascendiendo, con indolencia, mimándose sobre la ropa y sin dejar de mecerse con la música, con dedos poco firmes, fue soltando uno tras otro los cinco botones, exponiendo una franja de piel, ante la mirada hambrienta de Thor.
Se olvidó de todo lo que los rodeaba, en ese momento, todo lo que importaba era la música vibrando en su alma y los ojos de Thormet siguiéndola como si el fuera n cazador y ella la presa.
Para el macho, desde el instante en que la vio cerrar los ojos y morderse el labio inferior, su miembro comenzó a latir, empujando contra la cremallera del pantalón.
La combinación entre inocencia y audacia hacia estragos en su autocontrol.
Las notas del Jazz parecían cobrar vida, mientras ella resbalaba la suave tela por sus delgados hombros, dejando que la prenda cayera al suelo, retándolo con la mirada. Sus pechos llenos y pezones contraídos se adivinaban bajo el encaje.
Abrax volvió a recorrer su propio cuerpo, tocándose en los sitios a donde se dirigía la mirada azul marino, separo las piernas ligeramente, sus caderas se mecían cadenciosamente, bajó las manos para jugar con el ruedo de la falda, subiéndolo lentamente sobre sus muslos, usando la tela para acariciarse y luego dejarlo bajar con igual lentitud, con cada movimiento elevándolo un poco más.
La oscilación de su cuerpo cambio, fue como si girara en lugar de mecerse, sus caderas ondeaban, dejó que la falda regresara a su sitio y sus dedos alcanzaron la cremallera.
Thor observó el leve temblor en los dedos femeninos y por alguna razón le pareció increíblemente sexy, corazón le latía ya con tanto ímpetu que se maravilló que no Abrax no lo escuchara, su respiración entrecortada desmedía la fachada de calma que se empeñaba en mantener, aun así, no lograba meter suficiente aire sus pulmones,.
La falda quedo suelta, resbalando lánguidamente, Abrax contoneo las caderas para ayudarse y el trago saliva.
Thor la vio salir de la prenda y quedarse en una combinación tan delicada y etérea que solo podía ser hecha para romperse, las manos le picaba por tocarla, su cuerpo era una hoguera, apretó los nudillos hasta que estos se pusieron blancos sobre la botella en un esfuerzo por controlarse.
Cuando ella giró colocándose de espalda a él y sus dedos se dirigieron al broche del sostén, Thor tuvo que colocar la Corona en el suelo, para no romperla.
Abrax rondó nuevamente para enfrentarlo, usando la prenda contra sus senos para cubrirse. Con el reto en la mirada la arrojó dejando que los ojos de Thorment recorrieran su piel casi traslucida, se apretó los pezones color rosa, exactamente como leía en sus ojos, él deseaba.
Bailaba como si estuviera tocándolo, balanceándose suavemente dejando que el Jazz tomara el control, deslizó los dedos dentro de sus bragas, determinada a ganar en ese juego de voluntades, sabiendo exactamente el premio que reclamaría de Thor, cuanto deseaba verlo hacer lo mismo para ella y solo para ella.
Algún demonio debía susurrarle al oído, por que en lugar de despojarse inmediatamente de ellas, se acaricio mirándolo a los ojos, retándolo, una y otra vez, hasta que las engancho para removerlas con tanta lentitud que supo que había llegado al limite.
Thor estuvo a punto de correrse, nada en todos sus años de entrenamiento pudieron evitar que sus instintos se impusieran, ya no era un guerrero ahora era un macho reclamando a una hembras, saltó de la silla haciendo que esta cayera al suelo con un estallido que los sobresaltó a ambos.
Abrax se permaneció inmóvil paralizada por la oscura emoción, dibujada en las cueles facciones de Thor.
Lo observó arrancarse la ropa, descartándola a su paso mientras avanzaba hacia ella con la lujuria marcando sus duras facciones.
Antes de saber que hacía, Thor la tuvo bajo su cuerpo y sobre la mesa de billar, con, ambas manos sujetas con una sola de las suyas, sus fuertes piernas forzando a abrirse las suyas para él, sus ojos azules concentrado en los avellana de Abrax, y los colmillos desplegados.
Las bolas se esparcieron alrededor y bajo la luz de la lámpara sus cuerpos relucían con la patina que de el deseo, permanecieron así, mirándose, esperando.
Hasta que Thor la penetró con una feroz ondulación ayudado por la miel que fluía entre los muslos femeninos.
El macho tuvo un momento de arrepentimiento, ella merecía ser tratada con suavidad, pero duró solo hasta que sintió como el cuerpo de Abrax culminaba, contrayéndose alrededor de su congestionado miembro, nada más llenarla.
Sus gritos de éxtasis hicieron eco en él abriéndose caminó hasta sus mismos testículos, tan tensos que pensó explotarían, embistió con dureza, sin que sus ojos se apartaran, observando como toda ella se movía bajo sus empujes, una y otra vez.
Fue rápido, casi brutal, el placer lo golpeo con tanta furia que fue ciertamente una pequeña muerte, que se convirtió en un larga, larga resurrección, con su polla lanzando sedosos chorros de caliente semilla, que resbaló entre los muslos de Abrax, llenándola con su misma escencia.
Cuando todo terminó, rodó con ella en brazos, sin separar sus cuerpos, renuente a abandonarla, besándola delicadamente, sus labios se posaron cariñosos en sus ojos, nariz, finalmente en la boca, sabiendo dos cosas, la primera que había ganado al perder y que nunca tendría suficiente de ella.