De acuerdo cedió Jonh, pero con una condición
-¿Cuál?
Sólo yo voy a hablar.
Asse sonrió -no te preocupes no quiero hacerlo, únicamente deseó tomar tu mano, estar a tu lado, es sobre nosotros ¿recuerdas?.
El corazón de John pareció crecer en su pecho, intentó explicar a Asse sus razones para ser quien hablara: no mal entiendas no es nada misógino, es solo que debo hacerlo. John acarició la curva de los hombros de Asse.
-¿Qué puedes ver en mí?- le preguntó Asse
No lo entiendes,¿verdad?, es mas bien que ves en mi
-Te veo a ti.
Y yo a ti. Nuevamente a John le frustró la falta de cuerdas vocales, le dolió no poder expresar en sonidos cosas tan simples como lo especial que era Asse. Aunque pensándolo bien no creía que pudiera exteriorizar con palabras lo que sentía, ¡Diablos¡ ni siquiera podía entenderlo.
Se irguió hasta quedar frente a ella y articulando las palabras con las manos y la boca intentó explicar.
Veo a una mujer hermosa, dulce, valiente, tu rostro es hermoso pero au que no lo fuera, tienes corazón, veo a una mujer a la que no le importa, mi falta de capacidad para hablar, veo a alguien a quien le importan mis sentimientos. Enmarcó en rostro de Asse para modular con los labios Yo debería preguntar que ves en mí
Asse no dijo nada, no necesitaba palabras, deslizó una mano por su duro abdomen acariciando todos sus músculos, hasta tocar su duro y grueso miembro, al tocarlo sintió el latido contra la palma de la mano.
Ella se inclinó y lo besó suavemente, abrió la boca abarcándolo lo mejor que pudo. Era tan calido, terso, tan duro.
De nuevo le asaltó la idea de saber exactamente cuanto le gustaba a John lo que estaba haciendo, su placer se extendía a través de su propio cuerpo como un sorbo de vino, calentándole la sangre.
Exploró el miembro lamiendo y chupando su longitud, deseando llevarlo al límite.
El cuerpo de John se cubrió de sudor, acarició el cabello de Asse animándola, dirigiéndola, hasta que estuvo seguro que explotaría en la boca, entonces se apartó de su suave boca respirando como si fuera a morir.
John se acomodó contra la cabecera dejando que Asse hiciera lo que quisiera con él, de cualquier forma era suyo, por el tiempo que ella quisiera.
Asse se quedo mirando a ese perfecto macho. Su rostro perfecto, sus brillantes ojos azules, sus cabellos negros un poco largos. Realmente estaba loca y pedidamente enamorada de él, era suya, por el tiempo que él deseara.
Situándose de cuclillas sobre la cadera del John colocó ambas manos con las palmas abiertas disfrutando de la sensación tersa y firme de sus fuertes hombros. Montándose sobre él sin desprender sus miradas.
John la elevó un poco para que pudiera sentir como la acariciaba su glande, la humedad de cuerpo fluyó cubriendo el miembro de John, preparando sus cuerpos.
El cuerpo de Asse fue descendiendo, encajando en el de John como si hubieran sido únicamente hecha para él.
John exhaló con aspereza, no podía hablar pero la expresión en sus ojos azules decía todo lo que Asse necesitaba saber. Se elevó acariciando el miembro con su propio cuerpo y casi llegó al orgasmo.
Las manos de John le sujetaban las caderas guiándola para hacerla subir y bajar, habiéndola acelerar sus movimientos, hasta que la deliciosa fricción de sus cuerpos la hizo explotar, gritó mientra su cuerpo volaba.
John se levantó sin separa sus cuerpos, sus fuertes piernas, la elevaron para girar con ella hasta tenderla bajo su cuerpo, ahora él se movía, aferrado a sus piernas, abriéndola empujando.
La cabecera de la cama golpeó contra la pared, su sudor se mezcló con el de ella mientra sus cuerpos se movían y en ese momento John Mathew habría dado su alma para poder decir una sola vez: Te amó, antes de que se vaciara en Asse con tanta fuerza que por un momento pensó que era su alma la que se vertía.
Jadeando, permanecieron abrazados, rostro de John descansando sobre los senos de Asse, las manos femeninas acariciando la piel de su espalda mientras trazaban delicadamente TE AMO una y otra vez.