Para Manny el sexo era asunto de dos y solo dos.
O lo había sido hasta ahora.
Oculto entre las sombras del estacionamiento del ZeroSun, observaba fascinado.
Al principio de demoró por que sus llaves cayeron al suelo después de cerrar el Ferrari,, para cuando las recogió una pareja estaba frente a su línea de visión.
Después ya no pudo marcharse, ni siquiera fue conciente de que ya no estaba avanzando, si no, más bien ocultándose, para poder mirarlos.
Definitivamente no se conocía bien. No tenía la menor idea de poseer esa vena voyeurista,
Cuando la pareja se habían movido para esconderse, Manny también.con su imaginación colocando los fragmentos que no sus ojos no podían seguir
Diablos no es que los hubiera seguido o los estuviera espiando, fue simple y pura cuestión de suerte, bueno o mala.
En este momento mala, por que no podía hacer absolutamente nada, excepto mirar.
Debía haber pasado junto a ellos cuando comenzaron a besarse, pero simplemente no pudo quitarles la vista de encima.
No entendía el por que estaba tan excitado y caliente, pero lo estaba.
Ver a Blay acariciando a Antonietta podía ser causa de presión alta, especialmente cuando la imagen de sus senos desnudos siendo masajeados por las manos del macho, parecía viajar directamente a sus doloridos testículos.
El chico. No obviamente ese no era un chico. Se corrigió mentalmente Manny. El Macho sabía exactamente lo que estaba haciendo.
Y ella, Jesús, Antto despedía tanto calor que bien podía comenzar un incendio en medio del estacionamiento.
Para el muy controlado doc Manny, ella era en ese momento la imagen misma del sexo, ese salvaje y duro..
Miarlos a los dos en e medio de ese salvaje abandono era una de las cosas más eróticas que hubiera visto en su vida.
Las manos de Blay acariciaban de arriba abajo, demorando y estrujado ligeramente en la zona del tentador trasero de Antto.
La ingle le palpitaba a Manny cuando Blay las introdujo bajo la falda, sin darse cuenta se llevó las manos a su propia erección recorriéndola tal como él lo hacía con las redondas nalgas de Antto.
Bajo la luz de la luna, pudo ver como se besaban reparando en la forma en que ella mordía los labios de Blay.
Una de las piernas de ella estaba colocada sobre la cadera masculina, para poder frotarse contra un muslo cubierto con mezclilla, sus sugerentes movimientos eran imitados por las manos de Manny sobre su miembro aun cubierto por su propio pantalón.
Manny estaba a punto de quemarse..
Verlos era primitivo, cuando estaba juntos se despojaban de toda patina de civilización, convirtiéndolos en criaturas salvajes que intentaban devorarse usando lenguas y dientes.
Blay se despojó de la camisa para poder aplastar el pecho contra los suaves senos de ella.
Antonietta se aferró a su espalda, clavándole las uñas, después deslizó las manos y a juzgar por el movimiento ella estaba haciéndole al miembro de Blay lo que Manny se hacía sobre la ropa, ardiendo se bajo la cremallera para poder sentir piel aun que fuera la suya.
Los tres sudaban, ellos dos mientras se tocaban y Manny por que su propio calor lo ahogaba.
Cuando Blay le dio la vuelta a Antto para colocarla sobre el capo de un Lamborghinni, Manny casi les ofrece su Ferrari.
Con las caderas levantadas, una mano del macho sujetándole la cadera y la otra guiando su miembro para penetrarla, Annto levantó la cara.
Sus oscuros ojos hicieron contacto con los de Mann, hubo un momento de tensión pero o a ella no le importo o estaba demasiado excitada para detenerse, le sostuvo la mirad mientras Blay se acomodaba entre sus muslos y embestía contra ella.
−Dios, me encanta, hacerlo así− gruñó Blay en voz suficientemente fuerte como para que Manny escuchara.
−Duro, − gimió entrecortadamente Annto, con los ojos fijos en Manny.
Blay siguió la dirección de su mirada.
Descubrió a Manny con el miembro en la mano, pero tampoco él se detuvo enredó los dedos en los largos cabellos de Antto y tiró de ellos.
El aire se volvió sólido en los pulmones de Manny, los ojos de Blay lo retaban.
En ese instante supo que deseaba hacerlo con los dos.
Deseaba a Antonietta, quería hacerle exactamente lo que le hacía el macho que la penetraba haciéndola gritar.
También lo deseaba a él, verlo tomarla así era tan caliente. Cuando los gritos de Antonietta subieron de volumen,
Blay rompió el contacto visual, su rostro se elevó hacia la noche, las venas de su cuellos sobresaliendo mientras se corría.
Fue todo para Manny, cerró los ojos y se corrió con ellos, sus manos aceleraron mientras se liberaba, lanzando chorros ardientes a la oscuridad, con tanta fuerza que vio estrellas y gimió sin que le importara quien escuchaba.
Cuando abrió los ojos ellos se habían marchado.
Suspiró mientras pensaba como hacer para encontrarlos, necesitaba compartir con ellos una experiencia así.