Author Topic: Los aeronautas capítulo 25  (Read 19 times)

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Los aeronautas capítulo 25
« on: October 27, 2020, 11:42:52 AM »
Capítulo 25
Monasterio del Camino, Habble Landing

Bridget caminaba con cuidado a través de los estrechos pasillo de Habble Landing, intentando prestar atención a cualquier otra fuente de peligro potencial... pero se sentía como si la hubieran enviado a la tienda sin que nadie le dijera qué se suponía que debía comprar. ¿Qué aspecto tendría el peligro? Suponía que si era abierto y obvio, cualquiera podría verlo venir, pero no tenía ni idea de que aspecto podría tener una emboscada antes de que empezara a producirse. No vio a nadie con una gran capa negra, o retorciéndose un mostacho, cosas que parecían tener en común todos los villanos del teatro, aunque suponía que los auténticos villanos raramente tenían la cortesía de identificarse a sí mismos y declarar sus intenciones de manera directa. Después de todo, esa era una de las cosas que los convertían en villanos.
Mantuvo vigilado a Rowl constantemente. Nunca lo admitiría ante el pequeño dictador, pero probablemente él tenía mucha más idea que ella sobre lo que podría acabar resultando ser una amenaza. Hoy ya estaba más que insufriblemente complacido consigo mismo de lo normal, habiéndoles advertido del asalto. Si lo admitía, nunca la permitiría olvidarlo.
Rowl, por su parte, miraba, resoplaba y retorcía las orejas de acá para allá, asimilando todas las imágenes y sonidos de la habble ajetreada, incluso maniáticamente industriosa.
El abarrotado laberinto de puestos y mostradores de vendedores cerca de los muelles de aeronaves había sido sólo un anticipo de la habble propiamente dicha. ¡Había más tiendas en funcionamiento en un solo cuadrante de Landing que en toda Habble Morning! Y habían dividido su espacio vertical por la mitad, así que había un segundo nivel sobre ellos presumiblemente lleno de más empresas aún.
Tramos enteros de calles estrechas estaban dedicados a oficios y negocios específicos. Había una calle de caldereros y herreros, con el aire caliente y lleno del sonido de metal contra metal. Había una calle entera de fabricantes de papel, el olor de sus labores era tan espantoso que Rowl enterró la nariz bajo el brazo de Bridget hasta que lo hubieron pasado. Había una calle de fábricas, junto a la de los curtidores, junto a la de tintoreros, y absolutamente todo el mundo parecía tener mucha prisa, pasando junto a su grupo de pasos más lentos con gruñidos y miradas furiosas.
La gente era igualmente deslumbrante en su variedad. Siempre había asumido que Habble Morning era la habble más cosmopolita de la Aguja, el culmen absoluto de la cultura Albion, pero aunque los visitantes no eran precisamente desconocidos allí, simplemente no había parangón.
En el espacio de diez minutos, divisó a media docena de grupos diferentes de extranjeros moviéndose a través de las calles de Landing. Vio a un grupo de olímpicos de mejillas rubicundas con su tradicional atuendo verde y oro, la mayoría de ellos portaba el emblema de la corona de laurel de su Aguja natal bordado en el pecho o en pendientes o anillos. Ni cinco pasos después, un par de mujeres de piel marrón dorada que las identificaba como nephesianas pasaron vistiendo largas y amplias faldas con media docena de finas capas con patrones de diferentes colores. Fueron seguidas por un nacido guerrero alt con la piel casi negra y los helados ojos azules de un atlanteano, llevando el abrigo color índigo de un capitán de aeronave, y no mucho después divisó una tripulación de hombres y mujeres bastante más pequeños y delgados de aspecto agotado cuyas caras estaban marcadas por las finas y arremolinadas cicatrices rituales de los pikers.
-¿Es su primera vez fuera de Habble Morning, señorita Tagwynn? -le preguntó Benedict.
Bridget apartó los ojos de las pikers sintiéndose bastante culpable.
-¿Tan obvio es?
-Totalmente entendible -dijo-. Después de todo, más o menos el setenta por ciento de los residentes de Aguja Albion nunca han salido de sus habbles natales en absoluto.
-Debería pensarse que eso reduciría las posibilidades de que uno fuera acechado por maleantes.
Benedict sonrió.
-Oh, por supuesto. Las bandas nunca elegiría a alguien de su propia habble. Demasiado fácil que fueran identificados ante las autoridades. Y sus líderes nunca lo permitirían.
-¿Líderes? -preguntó Bridge-. No son sólo... como, grupos de delincuentes al azar.
-Naturalmente que no -dijo Benedict-. Demasiado desorganizado y caótico, y por lo tanto demasiado fácil de detener.
-¿Robo organizado?
-Entre otras cosas, sí -dijo Benedict-. Contrabando, venta de tóxicos peligrosos, tráfico de armas, de medicinas, de carne. -Sus ojos se oscurecieron ligeramente-. Todo controlado y aplicado con precisión por los  gremios.
Bridget parpadeó.
-¿Los gremios? ¿Como el gremio de fabricantes? ¿Gremios?
-Dudo mucho que se parezcan al gremio de fabricantes de Habble Morning -replicó Benedict-. Todos los gremios se hacen competencia aquí, y la mayoría de ellos esta comprometido con algún tipo de actividad delictiva. Algunos son peores que otros, pero por norma general, si alguien acaba con la cabeza partida en Habble Landing, es porque uno de los gremios ha decidido que tenía que ser así.
-Parece un gran problema manejar a un grupo de hombres que harían tales cosas -señaló Bridget.
-Desde luego lo es.
-¿No sería más simple para ellos... dedicarse al trabajo honesto sin más?
Benedict sonrió.
-Probablemente. Pero siempre hay quienes parecen pensar que simplemente coger lo que se necesita por la fuerza es más fácil y más divertido que trabajar para crearlo. Desde luego les deja más tiempo libre.
-No entiendo -dijo Bridget-. ¿Por qué se permite que existan gremios que se comporten así?
-Por un buen número de razones -dijo Benedict-. Si hay una ley, alguien se empeñará en romperla. Es la naturaleza humana. Los gremios tienen un cierto código de conducta al que se adhieren que los convierte en una propuesta algo menos espantatosa que la actividad criminal independiente. Son el diablo conocido. -Apretó los labios-. Y son extremadamente poderosos.
-No más poderosos que la Guardia, seguramente.
-Más concentrados que la Guardia -dijo Benedict-. Más difíciles de encontrar que la Guardia. Y por supuesto, no están abrumados por las restricciones de la ley de la Aguja. Por encima de todo, controlan un montón de negocios legítimos, y a través de su influencia pueden alterar significativamente las políticas de la habble. Ejercen una combinación de miedo, respeto, dinero y habilidad profesional que hace que el conflicto con ellos sea una propuesta difícil y peligrosa.
Bridget frunció el ceño, pensando en eso.
-Entonces... perdóname si mi comprensión es insupiciente, pero ¿no acaba Gwendolyn de dar una orden pública bastante descarada a esos hombres poderosos y peligrosos?
-Sí -dijo Benedict plácidamente-. Sí, lo ha hecho.
-Oh, cielos -dijo Bridget-. Eso parece... menos que ideal.
Benedict se encogió de hombros, sus ojos felinos se movían constantemente por las calles mientras caminaban.
-Tal vez. Tal vez lo respetarán como una demostración de fuerza. Los hombres así tienden a abstenerse de empresas que no resultan rentables, como atacar a víctimas que pueden defenderse, y los Lancaster desde luego pueden hacerlo.
Giraron hacia una última calle estrecha y, mientras lo hacían, Bridget pudo ver como la tensión desaparecía del delgado cuerpo de Beneditc, y su rostro se relajaba en una sonrisa.
-¿Qué acaba de ocurrir? -preguntó Bridget.
-Esto es territorio seguro. Ya estamos cerca -dijo Benedict-. Los gremios no operan en esta sección de la habble.
-¿Por qué no?
-Se les ha enseñado que da demasiados problemas -dijo Benedict.
Pasaron a través del último tramo de calle abarrotado de edificios y de repente emergieron de la madriguera a un espacio abierto con el techo de ciento cincuenta metros de altura estándard de una habble. El resto de los edificios de la habble simplemente terminaban, los niveles gemelos se conectaban por medio de una plataforma pesada y varias escaleras de madera grandes, como si sus diseñadores simplemente se hubieran olvidado de llevar a cabo la conversión del espacio original más allá del punto que acababan de pasar.
Ante ellos se alzaba una pared sólida de mampostería de tres metros de altura, con una sola y pesada puerta de vigas de madera tachonadas en bronce. Frente a la puerta estaba sentado un hombre con un túnica color azafrán de aspecto bastante extraño, con la tela colgando alrededor de la parte superior de los brazos, pero atada con vendas en los antebrazos. Llevaba la cabeza pálida y completamente afeitada y estaba sentado con los ojos cerrados, las piernas cruzadas y las palmas de las manos descansando ligeramente sobre las rodillas. Una simple barra de metal revestido de cobre de aproximadamente un metro de largo descansaba en el suelo junto a su mano derecha.
-Oh -dijo Bridget-. ¿Es un monje del Camino?
 Rowl se agitó en sus brazos y miró al hombre, las orejas del gato apuntaban hacia adelante y su cola se movía con interés.
-Oh, no puedo hacer esto -dijo el Maestro Ferus-. Sir Benedict, ¿le importaría?
 -Por supuesto, señor -dijo Benedict. Levantó un poco la voz y dijo-: Este es el hermano Vincent. Tiene servicio de puerta porque su letra es terrible.
El hermano Vincent sonrió sin abrir los ojos.
-Sir Benedict. ¿Has venido a enseñar o aprender?
 -¿Lo averiguamos juntos, hermano? -preguntó Benedict.
El hermano Vincent sonrió y no abrió los ojos.
Benedict  se desabrochó rápidamente el cinturón de la espada y se quitó el guantelete. Se los entregó a Bridget y le preguntó:
-¿Te importa?
Ella parpadeó y luego le aseguró:
-En absoluto. -Le hicieron falta algunos malabarismos para sostener las armas de Benedict y a Rowl al mismo tiempo, pero se las arregló.
-Gracias, señorita -dijo Benedict. Luego se volvió y comenzó a caminar hacia el hermano Vincent con pasos silenciosos como los de un gato.
-¿Qué está pasando aquí, exactamente? -preguntó Gwendolyn al Maestro Ferus.
 -Tradición -respondió Ferus, mirando a Benedict con ojos brillantes.
 Ella frunció el ceño.
-¿Qué significa eso exactamente?
 -¿No es tradicional que un Lancaster sepa algo sobre tradición? -preguntó el Maestro Ferus con mordacidad.
Folly hizo una pequeña reverencia a nadie en particular, y luego le dijo a su frasco de cristales:
-Los monjes se toman muy en serio la tutela del templo. No permitirán que nadie entre sin más... Hay que demostrar a los monjes que tu deseo de entrar es sincero.
Gwendolyn enarcó una delicada ceja.
-¿Y cómo demuestra uno...?
 Silencioso como la propia oscuridad, Benedict saltó sobre el hermano Vincent.
 -Oh -dijo Gwendolyn-. Ya veo.
Bridget nunca había visto al nacido guerrero ser tan rápido , pero de alguna manera el monje ya estaba de pie, y los dos hombres se encontraron en una ráfaga de golpes y contragolpes que hicieron que el corazón de Bridget se saltara varios latidos. Apenas podía ver lo que estaban haciendo, se movían tan rápido que era ridículo pensar que ella podría anticipar lo que podía suceder a continuación. En comparación, su propio conocimiento de la lucha sin armas era, como podía ver ahora, como un guijarro junto a una Aguja.
Y entonces sucedió algo terriblemente complejo y rápido como un rayo, y Benedict terminó con la cara presionada contra el suelo de piedraguja mientras el hermano Vincent sostenía uno de los brazos del nacido guerrero a su espalda en lo que parecía un ángulo extremadamente incómodo. El monje se quedó de pie sobre él con un pie apoyado en la espalda, hasta que Benedict hizo una mueca y golpeó el suelo dos veces.
El hermano Vincent le soltó amablemente el brazo, y el joven se quedó quieto un momento antes de recomponerse y ponerse de pie. Rotó el hombro varias veces, haciendo una mueca.
-¿Qué fue eso?
 -Parece -dijo el hermano Vincent- que has venido a aprender, joven caballero.
 -Estaba bastante seguro de eso hace cinco minutos. Nunca antes me mostraste esa combinación.
 -¿No? -preguntó el hermano Vincent, sonriendo-. Bendito sea. Que descuido. Pero estoy seguro de que no me he olvidado de mostrarte nada más.
-Estoy seguro de que no lo olvidaste, hermano -respondió Benedict con tono irónico-. Creo que sólo quieres que te visite más a menudo.
El hermano Vincent sonrió y sujetó el hombro de Benedict con una mano por un momento.
-Me llevó tiempo ablandar tu cráneo lo suficiente como para que las ideas se colaran en él, pero finalmente demostraste ser un buen estudiante. Me alegro de verte, hijo.
Benedict sonrió y los dos intercambiaron una reverencia.
-Hermano, hemos venido al templo en busca de ayuda.
Los ojos oscuros de Vincent se empañaron de preocupación.
-Sabes que no nos involucramos en política, Sir Benedict.
 -Tampoco os pediría que lo hicierais -dijo Benedict-. ¿Quizás podrías tomarte una taza de té y dedicarnos unos momentos de conversación?
El hermano Vincent estudió el rostro de Benedict un momento antes de que su mirada se volviera para estudiar a los compañeros del joven. Bridget se sintió un poco incómoda bajo esa mirada. Parecía como si el hombre pudiera ver mucho más de ella de lo que tenía derecho a ver. La mirada del hermano Vincent se detuvo en el maestro Ferus más tiempo, y suspiró.
-Entonces los rumores son ciertos. Guerra de nuevo.
 -Y las paredes tienen oídos -dijo Benedict.
 -Por supuesto, por supuesto -dijo Vincent-. Conseguiré que alguien cubra mi puesto. Trae dentro a tus compañeros.
Benedict asintió y los llamó a todos por señas. Bridget se acercó a él y le devolvió el armamento.
-Eso ha sido increíble -dijo.
-Fue típico -dijo Benedict, sonriendo-. Asombroso hubiera sido vencerlo.
-¿Cómo lo conociste?
-Fue mi mentor cuando vine por primera vez, hace varios años -dijo Benedict-. En ese momento estaba considerando unirme a los monjes.
 Gwendolyn soltó un leve resoplido.
-Ridículo, Benny. Parecerías un adefesio con el color azafrán.
-No es mi mejor color -dijo Benedict con gravedad, asintiendo.
-Por aquel entonces vestía principalmente de púrpura -dijo alegremente el hermano Vincent.
-¿Púrpura? -preguntó Bridget.
-Moretones -aclaró Benedict, sonriendo-. Yo era el tipo de estudiante que a veces tenía dificultades para escuchar.
-Un maestro siempre puede encontrar otros caminos -dijo Vincent-. Señoras y señores, si no les importa entrar. Bienvenidos al Templo del Camino.

Offline ronubeco

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Re:Los aeronautas capítulo 25
« Reply #1 on: October 27, 2020, 02:23:18 PM »
 06a 06a
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