Ya lo he leído.
La historia es entretenida, y continúa en la misma línea que los dos anteriores. La relación entre ellos abanza, aunque no aporta nada nuevo. Eso sí, mantine el salero que Megan le da a sus personajes, aunque Judith a veces se pasa con sus histrioneces, pobre alemancito mío, todo lo que llega a aguantarla.
Vamos, de esos libros ideales para leer en la piscina, que puedes dejar en cualquier momento y que puedes seguir sin tener que estar muy centrado o de aislarse del resto del mundo.
Para mí es un 3 sobre 5.