Chicas esprero que hos guste ya que creo que hasta ahora el el mejor trabajo conjunto de Carilola y mio hasta la fecha jejeje.
Siento no haberlo tenido antes y es posible que el siguiente tambien se retrase es que tengo algunos asuntos que por ahora me impiden dedicarme al 100%. :emot008:
Capitulo 37
Thorment se materializó en los escalones delanteros de la sede de la hermandad, no tenía la menor idea de cual seria la reacción de sus hormonas en cuanto entrara. Por lo cual prefrió que Phury lo dejara a una distancia razonable. En realidad había hecho que el hermano detuviera el BMW para saltar y desmaterializarse sin ninguna explicación o cuando menos una que el macho del cabello multicolor necesitara, de cualquier forma Thor no deseaba arriesgarse ni siquiera sabiendo que el hermano era célibe.
Era bien sabido por la raza que no era seguro tener a más de un macho cerca de una hembra en celo. La necesidad era un asunto terriblemente serio y no quería agregarle más tensión. Ya era suficiente tener que preocuparse por el cachorro de Qhuinn que siempre estaba rondando a Morgan. No podía permitir que un macho que hacia semanas que ha pasado la transición y cuyas hormonas saltaban disparadas sin ayuda de nada estuviera cerca. No podía esperar que se comportara correctamente aunque el chaval pusiera todo su empeño.
Apenas cruzar el umbral la energía y aroma de Morgan lo golpearon de llenó.
Thormenth cerró los ojos al sentirse subyugado.
¡Dios que fuerte era!
El guerrero no era un ingenuo había estado otras veces cerca de hembra en periodo de necesidad pero jamás se sintió tan dominado por sus impulsos y a la vez tan preocupado por la hembra quien debía estar sufriendo horrores.
Si peder un segundo echó a correr escaleras arriba, intentando alcanzarla en el menor tiempo posible a la vez que trataba de convencerse a si mismo y sus instintos de que se tomara su tiempo antes de tomar a su hembra, ella seguramente estaba aterrorizada, no necesitaba a un macho frenético, sino a un amante compasivo.
Al llegar al pasillo no aflojó el paso, más bien se movió como si su vida dependiera de ello. Con un ligero sobresalto comprendió que así era en realidad: Morgan era su vida y haría por ella lo que fuera. En pocas semanas esa hembra había pasado de ser una civil más a alguien indispensable para él, la razón por y para la cual vivir.
Para cuando llegó hasta la puerta del cuarto, el corazón le latía tan fuerte que parecía retumbar por toda el pasillo, apoyándose en la puerta respiró profundamente intentado calmarse lo cual resultó un tremendo error, el aroma y la energía que crepitaba por toda la mansión lo había puesto en un estado tremendo de excitación tan violento que Thor temió que de no calmarse terminaría por forzarla y el macho prefería morir que hacerlo o peor descubrir que Morgan había hecho alguna barbaridad segada por el dolor y la desesperación.
Sólo con entrar en la habitación el guerrero fue golpeado por la necesidad tanto que sus pantalones se convirtieron en una dolorosa prisión.
Virgen del Fade, el macho tuvo el impulso de arrancárselos, inconscientemente miró hacia la cama pero Morgan no estaba en ella.
La cama estaba desordenada, con las sabanas y almohadas convertidas en un caos, como si alguien se hubiera revolcado en ellas, a un lado de la descolocada colcha y tirada de cualquier manera estaba la ropa de la hembra. En su mente Thor pudo ver como ella se la había arrancado buscando un alivio que nunca encontraría de ese modo.
Debido a la conmoción al macho le tomo un segundo escuchar la caída del agua en la ducha seguida de ligeros gemidos.
Un millón de pensamientos obscuros se arremolinó en la mente del guerrero, al verla aovillada sobre delicado mosaico de azulejos bajo el chorro de la ducha.
-¿Morgan, leelan que es lo que ocurre?- dijo abriendo la mampara para alcanzarla, sin pensar el macho la levantó de un tirón, al instante fue como ser golpeado por un rayo. Thor ya no pensó en ayudar a la hembra sino en satisfacer sus propias hormonas, todo en cuanto podía pensar era en el cuerpo delicado y esbelto de su hembra contra el suyo, dominándola, piel con pie, penetrarla con fuerza una y otra vez para sentir su delicioso calor húmedo envolviendo, rodeando su erección, moverse friccionando contra aquella seda mojada que lo ceñiría para derramarse en ella y llenarla con su semilla, marcarla para que todos supieran que Morgan le pertenecía. Con esas imágenes en la cabeza el macho se arrancó la ropa ahora totalmente empapada para estar con ella piel con piel.
Morgan se alteró al sentir el contacto del macho, se sentía como un bálsamo contra el dolor que le producían las gotas de agua y sin embargo era la única forma de aliviar el calor que generaba en cantidades industriales.
Al sentir las manos del macho rodearla una ola de energía se desprendió de Morgan y los recorrió haciéndola gritar a ella y a él gruñir mientras enseñaba los colmillos.
Hasta ese momento Morgan fue consciente de la presencia del macho, al levantar la cabeza del suelo de la bañera. Thor parecía fuera de si, parecía… atormentado.
Morgan conocía al macho y nunca antes lo había visto así, su expresión no era tierna o excitada, era muchísimo más que eso, era lujuria cruda y sin diluir.
En un instante de lucidez comprendió que ese dolor que le quemaba el vientre era lo que estaba provocando el cambio en él, como pudo se arrancó de sus manos para agazaparse en el suelo como un animal erido y abrazar sus rodillas, el chorro de agua se mezcló con sus lágrimas, desamparada elevó el rostro para poder mirarlo a los ojos y musitó un:
-por favor.
La visión de Morgan sufriendo fue suficiente para romper el trance de frenesí sexual en que estaba sumido. Se introdujo en el agua helada, intentando calmar a la bestia en la que se había convertido, pero ni siquiera esto logró calmar sus deseos, tras una larga pausa el macho logró hablar.
-tranquila Morgan, no voy a hacerte daño- murmuró con voz ronca a causa del esfuerzo por controlarse.
-¿Qué me ocurre?- sollozó ella en medio del sufrimiento – ¿es esto la necesidad? ¿No es así?
-si – dijo simplemente Thor y retiró las manos de ella para evitar un poco la atracción que tiraba de él – esta es la necesidad y solo yo puedo ayudarte.
La hembra pareció encogerse más antes de chillar desesperada -pero hay drogas- enterró el rostro en las rodillas convertida en un ovillo – tu dijiste…- sus palabras se quebraron y jadeó cuando una ola de dolor pareció coartarle la respiración –dijiste que había drogas.
- y las hay- concedió el macho - pero esto ha sido tan repentino que no hemos tenido tiempo de conseguirlas.
-Oh Dios- jadeó en medio de un espasmo y al borde de la histeria –tenía la esperanza… sin esas drogas quedare embarazada.
El corazón de Thor dio un bandazo, no debido al rechazo de Morgan sino más bien a su obvio desconsuelo. Casi con sorpresa comprendió que debía amarla mucho si aun en medio del furor le provocaba la necesidad, podía comprender los sentimientos de la hembra.
-¿Y eso sería tan malo? – Preguntó intentando convencerla -¿sería tan malo tener un hijo mió?
-No…no- la hembra levantó la mirada fijando en Thor sus ojos azules arrasados en lagrimas –no es que no desee tener a tu bebé, es sólo que no quiero que lo hagas por obligación.
-¿Qué obligación Morgan?– la intensidad de la mirada de Thor la quemaba, lentamente el macho fue inclinándose hasta que sus cuerpos quedaron al mismo nivel - no es para mi ninguna obligación, estoy aquí por que quiero- levantó la mano como si fuera a tocarla pero a ultimo momento la coloco contra las baldosas del muro a un lado de su rostro. –estoy aquí por que no imagino la vida sin ti.
Con mucha lentitud se inclinó para besarla pero cuando sus cuerpos se tocaron Morgan dio un respingo.
-¿Te duele?- preguntó sintiendo de nuevo el asalto de la necesidad contra su piel – Se que duele, amor… deja que te ayude Leelan- sus labios se encontraban casi a la distancia de un suspiro –deja que te quite el dolor, se mi Shellan, ten a mi bebe, nada me haría más feliz.
-Pero no me quieres- sollozó un poco Morgan perdida en su dolor –sentirte hace que sea peor y ya no se como detener todo.
-No hay nada que detener…déjame ayudarte Nalla- sus labios se acercaron un poco más.
Los ojos de la hembra se abrieron como platos al sentir la electricidad crepitar uniendo a sus cuerpos suspirando dominada por el impulso de aparearse murmuró –hazlo, ayúdame… por favor.
Thor se lanzó contra la suave boca de su hembra para marcarla con un beso que era fuego, calor que se extendió desde sus labios y lo bañó. Era un milagro que el agua de la ducha que caía sobre ellos no se evaporara al tocarlos.
El guerrero nunca supo como se las arregló para levantarse del suelo con ella en los brazos pero de algún modo lo hizo.
El deseo de aparearse con Morgan era intenso, brutal, nada que hubiera sentido antes, sus cuerpos se buscaban en medio del agua, pecho, con pecho, boca con boca dejando atrás el barniz que les daba la civilización.
Las manos de Thor recorrieron la perfección de las satinadas curvas desde la cadera ciñendo un intrate su minúscula cintura para enseguida amoldarse a sus deliciosos pechos. Sus dedos contuvieron las suaves esferas amasando con una chispa de rudeza que arrancó suaves gemidos de la hembra.
-Morgan – gruñó separándose un poco – ¿me dejaras tomarte?
Aun en medio de su calor ella levantó los ojos para intentar comprender por que de pronto le pedía una autorización que su cuerpo ya le había dado, lo que vio el llenó el pecho de un calor que nada tenía que ver con el sexo sino con algo diferente y tierno.
-si- susurró buscando en esta ocasión al macho.
Thor se lanzó sobre ella aplastándola contra la fría pared. Su lengua entro una y otra vez en la tierna boca de Morgan, las manos del guerrero sujetaron mechones de mojado cabellos rojo para levantarle la cara y profundizar el beso. La necesidad lo convertía en una bestia sedienta de sexo que apenas lograba controlarse, un macho que tomaría a su hembra y lo haría con toda la fuerza del instinto, entraría en ella marcándola, sentaría sus preciosas piernas rodearle la cadera antes de empujar en ella una y otra vez bombeando. Soltó sus cabellos sin romper el beso, usando su enorme fuerza la levantó por la cintura para hacerla montarlo.
Su dureza rozó la suavidad femenina y su calor lo rodeó. Sin poder contenerse el macho gimió: Morgan estaba hinchada, húmeda y tan caliente que lo quemo como un hierro al rojo vivo. Impetuosamente Thor se acomodó para que las piernas de Morgan quedaran totalmente abiertas con las rodillas de la chica sobre sus fuertes muslos, las manos del macho soltaron el cuerpo húmedo y sinuoso para sujetar sus muñecas aprisionándolas a cada lado del su rostro.
El guerrero no podía dejar de besarla, no podía cansarse de hacerlo pero sabía que junto con el sexo venía la alimentación, a regañadientes dejó sus labios y levantó el rostro descubriendo la fuerte columna de su cuello para que ella alcanzara su vena.
Sus caderas saltaron hacia ella, su erección se introdujo apenas rozando su apretado portal.
-Morgan, amor- gimió.
-más… Thor por favor más… -gimió ella fuera de si por la tortura de sentirlo penetrarla muy lentamente, rodeándolo con la piernas se empujó contra él.
Rugiendo el macho empujó violentamente entrando en su estrecho canal, sus caderas oscilaron, cada empuje lo introducía un poco más en ella, levantándola más arriba contra la resbalosa pared.
Indefensa Morgan lo sintió golpear entre sus piernas, el calor se volvió más feroz su cuerpo se acercaba al límite con cada empuje. Sus ojos se posaron en la vena que latía fuerte en el cuello de Thor, la llamaba, la impulsaba a hacer algo que nunca antes había hecho. Sus colmillos se alargaron y siguiendo sus propios instintos lo mordió atravesando limpiamente su piel, enterrándose profundamente en la carne para beber de la fuerza vital del guerrero.
No hubo nada más, solo aquel gran y fuerte cuerpo que la empalaba, el sabor masculino inundando su garganta, el olor especiado y oscuro que la envolvía. El mundo se convirtió en esos tres únicos puntos.
El cúmulo de sensaciones azuzó la vorágine que rugía cuando el orgasmo estalló en su centro, extendiéndose por todo su cuerpo, fuego blanco recorriendo su columna vertebral y quemando todas sus terminaciones nerviosas mientras las contracciones de sus músculos internos se aferraban a la dureza que la llenaba.
Era salvaje, feroz, sexo duro y puro.
El orgasmo le llegó a Thor arrasando con todo punto de referencia anterior, era placer y alivió derramándose una y otra vez. Su rugido llenó cada rincón del baño al igual que la esencia de su vinculación mientras se corría dentro de Morgan llenando su vientre con las calmantes ráfagas de caliente semilla.
El tiempo se detuvo mientras una y otra ves sus caderas empujaban penetrando a Morgan, la humedad de resbalaba de la unión de sus cuerpos aumentando las sensaciones, era la vida y muerte mezcladas.
Cuando logró reaccionar sintió los huesos frágiles de las muñecas femeninas y se avergonzó un poco.
Morgan liberó su vena y le dio largas lamidas buscando cerrar la herida para enseguida mirarlo casi con agradecimiento, como si creyera que todo había terminado.
Suspirando Thor la bajo delicadamente, para abrazarla contra su pecho un momento antes de tomar una toalla para secarla con mucha ternura, enseguida la levantó en brazos y la llevó a la cama. No sabía bien que decir, por lo que simplemente abrió las sábanas y se metió con ella abrazándola.
Morgan permaneció callada un momentos antes de preguntar- ¿Crees que estaré embarazada? – pregunto.
-No lo se- respondió mirando al techo - es difícil que en la primera época de celo una hembra quede en cinta, pero dado tu genética puede que si.
-¿que vamos a hacer?- preguntó de nuevo asustada- no quiero tener un hijo contigo por obligación.
-¿Que obligación? – pregunto confuso
-se que estas conmigo por la raza- dijo haciéndose a un lado para evitar el contacto, su cuerpo estaba volviendo a calentarse rápidamente pero ella quería estar lucida.-no quiero ser una carga para ti.
-Morgan- el macho sujetó su barbilla para obligarla a mirarlo – no estoy contigo por obligación, creí que eso había quedado claro hace una hora.
-¿de verdad?- preguntó insegura
Antes de responder Thor se inclinó contra ella para mirar sus dulces y un poco asustados ojos…
Su corazón pareció detenerse al comprender que lo que sentía iba más allá de cualquier cosa que hubiera sentido antes.
¿Amor? No lo que estallaba en su pecho era mucho más fuerte, más dulce, mucho más feroz, un sentimiento tan puro, tan fuerte que apenas podía contenerlo dentro. Con un suave beso nacido de éste sentimiento murmuró contra los labios de la hembra hinchados por sus besos.
–Morgan te amo- declaró con la voz entrecortada por la emoción -es la única verdad, te amo tanto que no puedo imaginar mi vida sin ti, así que entiéndelo estoy aquí por ti no por la raza y si me dejas me quedare para siempre.
La sonrisa de su hembra pareció iluminar la habitación
El calor volvió a remontar en sus cuerpo, el instintos los urgía a volver a unirse y ambos se dejaron llevar uniéndose nuevamente una y otra vez.
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