uff este capitulo no sabeis lo que me ha costado escribirlo ya que ni idea por mas que se lean romanticas de como describir las cosas en condiciones. menos mal que cuento con la inestimable colaboracion de carilola que me ayuda a retocarlos capitulos y a darles algo de color emot024
Capitulo 19
Morgan perdió el aliento al entrar en aquel maravilloso lugar. Había vivido toda su vida en Cadwell y creía conocerlo todo pero realmente ese lugar era increíble, tanto que se sentía intimidada por la opulencia del lugar, casi le daba miedo pisar ese maravilloso mosaico de manzano.
-¿que lugar es este?- peguntó bajando le voz como si estuviera en un museo.
Thor le dirigió una breve mirada antes de responder suavemente-tu hogar hasta que pases la transición y sepas que hacer con tu vida.
-y si nunca la paso.
-vamos Morgan- la reprendió suavemente el guerrero –ya hemos hablado de eso.
-es que- comenzó pero pareció cambiar de opinión y dijo suavemente- a veces pienso que si no quiero pasarla no tendré que hacerlo.
Thor tuvo el impulso casi incontrolable de abrazarla ofreciéndole consuelo pero se contuvo –la pasaras, no hay duda de eso- dijo en vez.
-Hey hermano, quien es esta preciosidad- interrumpió una voz sexy a la replica de Morgan. -pero si es nuestra doncella en apuros.
Ella alzó la vista hacia arriba de la escalera en donde un increíblemente guapo macho bajaba los escalones de dos en dos para saludarla.
-nada de nuestra – dijo Thor al tiempo que Morgan preguntaba -¿doncella en apuros? Con una sonrisa que dejaba ver unos hoyuelos encantadores en sus mejillas.
Raghe le respondió a Morgan olvidando al hermano – te ves mejor de lo que esperaba, y fue un placer colaborar – el macho se interrumpió cuando ella le extendió la mano a modo de saludo.
-gracias por –Morgan no alcanzó a decir nada más por que fue literalmente arrastrada escaleras arriba.
-¿Qué te pasa?- le reclamó enfadada –no ves que quería agradecerle…
-no necesita agradecimientos, sólo hacía su trabajo- se detuvo en lo alto para mirar directamente a los ojos de Morgan – además es mejor que te mantengas alejado de Raghe, no solo es un bromista de lo peor , es por igual un picaflor, con el que es mejor no mezclarse.
-pero…-la chica intentó protestar.
-nada de peros-la interrumpió Thor con acritud antes de añadir con un poco menos de brusquedad –voy a enseñarte tu cuarto.
Morgan subió las escaleras dejando tras de si un increíble pasillo lleno de hermosas esculturas y una pequeña sala de cine que la dejaron con la boca abierta ante la opulencia, tanto lujo no era algo que ella acostumbrara ver. Para cuando Thor se detuvo frente a la entrada de un cuarto Morgan estaba convencida de que en cualquier momento un guardia armado vendría por ellos por curiosear sin permiso y sin embargo no estaba preparada para lo que encontró una vez que el guerrero abrió la maciza puerta.
El macho continúo hablando sin darse cuenta del rostro consternado y asombrado de la chica.
-Esta será tu habitación, si necesitas algo puedes llamas al #1 y un doggen te atenderá en lo que quieras. Yo estoy enfrente, solo tienes que dar un grito o cruzar el pasillo y ahí estaré a excepción de las noches que patrulle en las cuales serás informada. A la cena es dentro de dos horas.
Morgan no pudo responder nada, simplemente entró a la habitación caminando con el mismo cuidado que si entrara a una sala de mueso especialmente valiosa. Esa sola habitación era más grande que su piso entero, por decir algo.
Cada mueble, la alfombra, el mismo techo era una obra de arte con aquellos artesonados tan impresionantes que parecían pertenecer al Louvre, una cama de cuatro postes de madera color caoba, las paredes estaban pintadas de un verde pálido que aunque un poco frío resultaba tranquilizador, y había un montón de paisajes en blanco y negro diseminados con muy buen gusto por el cuarto. Como hipnotizada se movió hacia lo que parecía ser el cuarto de baño… ¡Oh Dios! Pensó asombrada su baño tenía su propio con jacuzzi, era como tener un palacio para ella sola pero no era su casa, no eran sus cosas, no era su vida. Y Morgan quería recuperar su vida, la vida en la que su mejor amigo era un chico desgarbado no un enorme macho duro y fornido, una vida en la que no existiera monstruos en la oscuridad, en la que no tenia que preocuparse si sobreviviría a una transformación como si la pubertad no hubiera sido ya difícil.
Se acercó lentamente a la cama acariciando la suave colcha con dedos titubeantes antes de prácticamente derrumbarse en ella y llorando.
-no puedo con esto- sollozó intentando retener un poco de control.
Thor no podía soportar ve llorar a una hembra y menos cuando esta era la que ocupaba sus pensamientos dormido y despierto.
-¿con que no puedes?
Morgan hizo un gesto que lo abarcaba todo –con este cuarto…con esta vida- no pudo seguir hablando, inclinó la cabeza en un vano intento por ocultar las lagrimas con su brillante cabellera rojiza.
-si no te gusta la habitación la podemos cambiar- dijo Thor arrodillándose frente a ella impulsado por la necesidad de consolarla, con ternura le aparto el cabello de la cara para poder mirarla a los ojos.
-¡No es el cuarto!- chilló –no puedo con todo lo que esta pasándome y menos aun podré afrontar lo que esta por llegar.
Las grandes manos del macho le sujetaron el rostro con suavidad y firmeza antes de murmurar suavemente contra sus labios –tranquila yo estoy aquí- sus pulgares limpiaron con delicadeza el rastro de lagrimas un instante antes de besarla tiernamente en los labios- estoy aquí- repitió y la miró clavando sus intensos ojos azul marino en ella.
El control por que Thor había batallado tan arduamente se disolvió como el humo en el viento, lo que sentía por esa hembra sobrepasaba todo lo que hubiera sentido antes. Quería tocarla besarla, deseaba consolarla prometerle que todo iría bien pero se contentó con inclinarse y lamer suavemente la herida de sus labios en una tierna caricia.
Morgan no quería pensar, en ese momento se dio cuenta que deseaba lo que ese vampiro le ofrecía: olvido o tal vez la aguda conciencia de que estaba viva, intensamente viva.
Lo deseba comprendió Morgan, anhelaba hacer lo que había comenzado con un beso, sin reglas sin compromisos, sin pensar y sin futuro.
Siguiendo un impulso se inclinó hacía él y mordió suavemente el labio inferior del macho en una muda invitación.
Un sonido mitad jadeo, mitad gruñido surgió de la garganta de Thor, sin poder contenerse tocando la boca de Morgan con un par de rápidos besos, destinados a prepararla antes de besar con partes iguales de ternura y urgencia la boca femenina, la lengua del macho delineó los labios hasta que estos se abrieron permitiéndole entrar, ofreciéndose a él dejando que sus lenguas se enredaran acariciándose en húmedos roces, danzando juntas.
Todos los sentimientos que Thor había sentido desde la primera vez que la vio en aquella foto blanco y negro se volcaron en su beso, con premura sus grandes manos sujetaron el delicado cuello de Morgan sujetándola un segundo antes de recorren en una deseosa caricia sus hombros hasta aferrar sus codos guiándola para recostarla sobre el colchón profundizando el beso, colocando su cuerpo como una ofrenda.
Con un último tirón al dulce y pleno labio de Morgan, Thor fue dejando un rastro de pequeños besos sobre las mejillas y cuello de Morgan hasta alcanzar la plenitud de sus pechos aun cubiertos por la delicada tela. Sin poder contenerse chupo y mordió sus pezones dejándolos enhiestos contra el corpiño del vestido. Sus ojos nunca abandonaron los de ella.
Al sentir la dulce presión de los dientes Morgan dejo caer la cabeza y gimió incapaz de mantener el contacto visual con el macho, al hacerlo la boca abandono la succión y los pechos de ella se endurecieron al sentir el frío del aire sobre la tela mojada.
Thor aprovechó el momento para ponerse de pie, colándose frente a ella, con movimientos poderosos se arrancó la camiseta antes de inclinarse para descalzarla, acariciando la suavidad de sus piernas, fue ascendiendo lentamente hasta alcanzar el borde del vestido, sus palmas callosas abarcaron los muslos de la hembra, subiendo más y más hasta alcanzar las delicadas braguitas de encaje. No se detuvo en ellas, si no que levantó ligeramente a Morgan para tirar de su cremallera y desnudarla dejándola solo con aquellas minúsculas, delicadas y excitantes bragas.
Durante un largo instante permaneció mirando el cuerpo frágil de Morgan, no pudo evitar cubrirlo con el suyo, mientras su boca reclamaba nuevamente los labios femeninos y sus manos la acariciaban por entero.
Una de sus rodillas se abrió paso entre los tersos muslos para acomodar sus esbeltas caderas entre las piernas de la hembra, haciendo que ella le rodeara la cintura para que sus centros estuvieran en contacto.
Thor deseaba montarla rápida y frenéticamente, quería tomarla una y otra vez, pero de alguna manera logró refrenarse y giró dejándole a ella la iniciativa y la libertar para tomarlo o rechazarlo.
La chica rompió el beso para miarlo con sus grandes ojos llenos de sorpresa e inocencia.
-no se que hacer- titubeó –¿seguro que esta bien? ¿Te gusta así?-preguntó dudosa
Thor se río haciendo vibrar el cetro de Morgan. ¿Que si estaba bien? Ella preguntaba cuando la tenía encima semidesnuda con toda esa cabellera roja extendida. El macho decidió demostrarle así que en vez de responder levanto el torso un poco para tomar posesión de uno de sus rosados pezones, lo chupo metiéndoselo por completo a la boca, succionado con fuerza haciéndola gemir.
-creo que si- respondió ella juguetona.
Giraron de nuevo sobre las colchas, cambiando de posición. El corazón del macho palpitaba velozmente cuando tiró del delicado encaje de las bragas para descubrir la suavidad de su pequeño montículo coronado con rizos pelirrojos. Sus labios abandonaron los pechos de la hembra para besar su ombligo lamiendo y soplando para lograr que Morgan se erizara y retorciera contra él.
Besó cada centímetro de la cremosa piel de la chica, a la vez que sus manos alcanzaban el suave centro de su feminidad. Sus dedos tocaron y frotaron el delicado botón arrancando suaves gemidos que se convirtieron en grititos de salvaje abandonó cuando la penetró con un dedo.
El cuerpo de Thor se cubrió de sudor al sentirla. Estaba tan mojada, tan estrecha que el guerrero tuvo que contenerse para no eyacular sin haber tan siquiera haber entrado en ella.
-¡Por favor… Thor… yo!- gimió ella suplicando algo que no sabía que era.
Sin poder contenerse al escuchar la manera suplicante en la que pronunciaba su nombre el macho logró deshacerse de sus pantalones a la vez que besaba suavemente los labios de Morgan.
Tenía que entrar en ella ya. Su miembro saltó goteando perlas de lubricación, estaba tan duro que sin duda explotaría en cualquier momento.
-tómame- gimió ella, deseando que él la llenara física y emocionalmente.
Controlando el impulso de penetrarla con fuerza, Thor se colocó en la estrecha entrada, empujando contra la delicada barrera.
Morgan gimió, quizás de dolor, pero elevó la pelvis para permitirle entrar en ella.
La frente de Thor se cubrió de sudor, no quería herirla pero ya no podía echarse para atrás, enterrarse en ella era delicioso tormento, quería estar ya dentro y a la vez que esa exquisita y caliente tortura nunca terminara.
Las caderas del macho sin embargo tenían otra idea por que empujaron con violencia dilatando a Morgan y dejando a Thor firmemente encajado en ella, de la base a la punta.
-si- gimió ella triunfante abrazándose al cuello del guerrero. Nunca antes se había sentido de esa manera, tan llena, tan colmada.
Thor deseaba que ella experimentara, que llevara el control así que giró de nuevo dejándola encima.
La picara sonrisa de la chica y sus calientes gemidos lo recompensaron. Ella lo miraba como un gato a un gran tazón de crema.
Con un impulso nacido del instinto, Morgan comenzó a restregarse contra él, de adelante hacia atrás frotando su sensibilizado clítoris en el proceso.
Las caderas de Thor se alzaron, estaba desesperado, quería que ella lo montara con fuerza, que lo cabalgara, quería sentir como entraba y salía de ella, con desesperación el macho se lazó para besarla con fuerza, urgiéndola a moverse.
Dios estaba tan cerca…
Ella pilló el mensaje y sus caderas se alzaron para caer con fuerza sobre el miembro de Thor, aun así no era suficiente, no era adecuado, ella quería… deseaba… ¡Oh, si…! El cuerpo de Morgan se inclinó contra él y ambos giraron otra vez, sorprendiendo a Thor. Aquellos encantaros hoyuelos aparecieron de nuevo. El instinto tomó el control. Thor empujó contra ella, Morgan se aferró él gimiendo mientras entraba y salía de ella, siguiendo un impulso el macho deslizó una mano hasta la unión entre sus cuerpos para frotar el delicado botón una y otra vez.
-¡Así! – gritó Morgan clavándole las uñas en la espalada, su espalda se arqueó mientras los espasmos de su calido núcleo lo rodeaban como deseando apresarlo. Sus colmillos se extendieron y deseó morder ese delicado cuello expuesto para él pero se contuvo… apenas, sin embargo no pudo controlar su necesidad por ella un segundo más, Thor embistió con fuerza al ritmo del orgasmo de su hembra para estallar vertiendo en el calido vientre femenino los potentes chorros de su liberación.
El placer fue increíble, más de lo que hubiera sido jamás, su cuerpo se dejo ir estallando una y otra vez en ella hasta que finalmente se derrumbó demasiado cansado para hacer otra cosa que girar un poco para no ahogarla con su peso.
No pudo evitar envolverla en sus brazos y besar con ternura sus cabellos rojos.
Estaba tan cansado, necesitaba dormir. La parte racional le dijo que debía marcharse, dejarla ahora mismo, levantarse de la cama y salir sin mirar atrás.
No pudo hacerlo, en vez de eso Thor la abrazo con más fuerza, acariciándola con movimientos hipnóticos hasta que la respiración de la chica se hizo uniforme y sosegada.
Este es un error pensó sin embargo eso no evitó que se durmiera sintiendo sus cuerpos tan enredados como lo estaban sus sentimientos por ella hasta que finalmente, también él durmió sujetando a Morgan como si temiera perderla.