Capitulo 15
-¿entonces todos son vampiros?- preguntó Morgan cómodamente sentada en su cama de hospital al trío de chicos que la rodeaban. Bueno chicos no del todo, su amigo Qhuinn ahora se alzaba como una torre aun sentado en la cama frente a ella, su cuerpo había desarrollado casi medio metro más de altura y mas músculos de los que Morgan alguna vez hubiera imaginado que tendría un hombre, sin embargo si se concentraba en sus ojos podía aun ver a su viejo amigo, así que lo hizo se forzó a mantener su mirada en aquellas caras ansiosas y se preguntó si no estaría soñando o muerta, después de todo aun recordaba la tortura con escalofriante realismo.
-no totalmente- respondió rápidamente Qhuinn – a ellos aun les falta pasar por la transición, son lo que se llama Pretrans.
-Si soy un pretrasn- concedió por un instante la chica mirando a su amigo con seriedad - en que me diferencio de un vampiro y que es eso de…- titubeó tratando de recordar la palabra – A, si, ya ...¿transición?- la chica se llevó la mano al cuello – suena a transformación o algo parecido, ¿es necesario pasar por ella? digo para ser vampiro.
Los tres jóvenes rieron por lo bajo, Qhuinn se adelantó para tomar suavemente su mano como dándole apoyo.
-una pregunta a la vez Morgan, tenemos tiempo, tranquila y te responderé lo mejor que pueda- Qhuinn se sentó muy derecho en la cama y sus ojos dispares estaban fijos en ella tratando de transmitirle calma- antes de la transición somos como los humanos normales, es decir, toleramos el sol, nos alimentamos de comida común, aunque no toda nos haga bien.
Tras Qhuinn JM comenzó a hacer signos con las manos y a su pesar Morgan dijo –lo siento no se hablar en señas.
John le sonrió amistosamente y gesticuló de nuevo, esta vez hacia sus amigos.
Qhuinn sonrió a su amigo y le tradujo a Morgan – dice que en realidad pareces menor de edad y que mientras te acercas a la transición peor comes.
Morgan se quedó un momento pensativa –yo aparento mi edad y…si… es cierto que no resisto las comidas pesadas se que eso no es raro, a mucha gente le cuesta trabajo la comida muy condimenta.
-a las hembras les afecta el cambio de manera diferente y en algunas ocasiones ni siquiera ocurre, sobre todo si eres medio humana- dijo suavemente Qhuinn.
-¿entonces puede que no me convierta?- preguntó medio esperanzada la chica –no se ofendan pero…
-me gustaría decirte que lo que quieres escuchar, de verdad Morgan- Qhuinn le colocó un mechón de cabellos detrás de la oreja en un gesto de cariño con aquellas enormes manos- pero no puedo mentirte.
-¿Por qué yo?- la chica lo miró con sus grandes ojos azules llenos de miedo – siempre creí que era humana.
Los tres chicos movieron la cabeza negativamente, JM hizo señas con las manos hacía Blay quien afirmó con la cabeza y tradujo para Morgan –John dice que como él fuiste criada por humanos, que siempre has sabido que fuiste adoptada.
-¿y que con eso?- la voz de la chica transmitía su temor.
- Olvida el por que Morgan- Blay le sonrió, - de nada sirve que te enojes o te deprimas, le pediré al medico que te explique como sabemos que eres una de los nuestros, pero no te preocupes estamos contigo.
Pase lo que pase dijo en señas JM y por primera vez Morgan comprendió las señas, aun así sus ojos se llenaron del lagrimas que se desbordaron por sus mejillas, sin poder afrontar la situación la chica se aovilló en la cama ante la confusión de los amigos.
-Creó que es hora de dejarla descansar.
Las cuatro cabezas giraron para ver a Thorment de pie en el dintel.
A pesar de su miedo y su temor a Morgan no se le pasó por alto la sonrisa franca de JM al verlo, algo se le calentó por dentro, cuando el enorme hombre le sonrió al chico.
-también a mi me da gustó verte chico y no tienes que agradecerme por lo de tu amigo- el hombre le guiñó un ojo a Qhuinn –además él estaba luchando bastante bien solo.
JM replicó de nueva cuenta moviendo las manos a gran velocidad.
-entiendo que no estaban haciendo nada malo, pero nuestra chica necesita descanso.
Qhuinn se levantó de la cama colocándose de pie frente a Thor-¿podría quedarme con ella? No quiero dejarla así- preguntó mirando al macho a los ojos.
-Morgan necesita descanso, chico, esta muy alterada- la orden implícita en la frase no dejó duda alguna- por no hablar de ti.
-pero…- alcanzó a decir Qhuinn antes de de ser arrastrado fuera de la habitación por sus amigos, al salir le lanzó una última y preocupada mirada a Morgan quien permanecía aovillada en la cama como si la conversación entre ellos no le incumbiera, mientras lagrimas silenciosas se deslizaban por sus mejillas.
Thor esperó a que salieran los chicos para acercarse a la cama, o estaba seguro de que ese comportamiento fuera el adecuado pero no pudo evitar sentarse cuidadosamente sobre la cama.
Al principio la chica no hizo intento alguno por acercarse a él, después de todo no tendría por que hacerlo. Lentamente el guerrero pasó uno de sus brazos por la espalda de la chica hasta que la rodeó por completo, al principio ella reaccionó con tirantez pero por las causas que fueran su cuerpo se relajó contra el de Thor acomodándose contra el duro pecho masculino y abrió la boca como para decir algo.
-shhhh- la silenció amablemente el guerrero, -descansa, ahora es tiempo de que duermas- sus grandes manos comenzaron a acariciar suavemente sus cabellos rojos con una tranquilizadora cadencia – ya habrá tiempo más tarde para las respuestas- le murmuró aun sabiendo que eso no era del todo cierto.
La sala de la mansión de Jade se encontraba en penumbra, casi todas las actividades de la casa acababan de terminar o estaban por iniciarse, así que el lugar estaba inusualmente tranquilo, el viejo reloj de piso marcaba suavemente las cuatro treinta de la mañana, y ambas hembras caminaban llevando los stiletos en la mano para evitar hacer ruido.
-¿te importa que me quede a dormir? o esperas compañía- pregunto Nina nada más entrar. Componiendo una expresión inocente la hembra intentó parecer ingenua antes de comprender que no lo lograría, al final tuvo que cubrirse la boca para esconder su sonrisa,
-sabía que dirías eso- respondió la rubia completamente ruborizada, ya era suficientemente malo lo que había ocurrido como para que además la pillaran haciéndolo, para evitar miara a su amiga a la cara, jade caminó por su saloncito y se acercó hasta la exquisita poltrona de seda roja
-la verdad es que no te lo recrimino- Nina le dedicó una sonrisa traviesa – no todos los días te lanzas de esa forma con un tipo del cual no sabes ni su nombre.
Jade se dejó caer sentada y se cubrió la cara con ambas manos.- no se lo que me pasó, no puedo creer que hiciera algo así.
Nina ya no pudo evitar reír, sentándose en un sofá a un lado de la hembra rubia- yo si imagino… - su rostro mostraban una mueca de travesura que le decía a jade exactamente lo que estaban pensando.
-no es para reírse Nina- la reprendió Jade.
-por supuesto que si- la contradijo su amiga – no todos los días una correcta dama de la Glymera se pone a hacer cosas impulsivas y calientes con un perfecto desconocido en un callejón.
-ja ja que risa- Jade se sentía verdaderamente mortificada – aun que en verdad no era por completo desconocido.
Nina alzó una ceja interrogante.
-ya lo había visto en otra ocasión – terminó de decir la rubia provocando una salva de autenticas carcajadas de su amiga que casi le cuestan caerse del sofá.
-no te rías tanto, además es algo que no creó que vuelva a pasar.
-que mal- Nina se secó las lagrimas de los ojos – por que al otro engreído no me importaría verlo de nuevo.
La hembra rubia se sentó muy derecha antes de anunciar con voz gélida – No pienso volver a ver a ese macho nunca más en la vida.
En cuanto Jade pronuncio esas palabras supo que mentía, siendo brutalmente honesta consigo misma, la hembra tenía que admitir que quería verlo. si ella fuera otra hembra iría tras él y haría todas esas cosas que su cuerpo firme de guerrero había insinuado al sujetarla contra la pared. si se atreviera Jade supo que lo tomaría de todas las formas en las que una hembra puede tomar a un macho, aun ahora sus bragas seguían húmedas al recordar la forma en que los labios del rubio habían devorado su boca, sus rudas manos deslizándose sobre sus sensibles pezones y el ronroneo de su garganta cuando casi la muerde.
-así es- repitió- No pienso volver a verlo en toda mi vida.
Nina la miró con suspicacia antes de agregar con tono de incredulidad –si tu lo dices…