Capitulo 13
Jade no tuvo tiempo de resistirse, ni de luchar. En un momento estaba bailando salvajemente por primera vez en toda su vida, divirtiéndose y en general pasándosela bien. Mientras su cuerpo se movía ella dejó de pensar la Glymera, su posible Sehclución y cualquier otra cosa que le causara ansiedad. Moviendo las caderas al ritmo del tecno se sentía libre, con un instinto natural se acompasó al ritmo de la música seduciendo inconcientemente a quien mirara. No se dio cuenta de nada hasta que se encontró siendo arrastrada desde atrás y sostenida sin que pudiera hacer nada más que sentirse aterrada e impotente.
Su incredulidad le costó valiosos segundos, mismos que tardó en reaccionar, para cuando lo intentó ya era sacada del ZeroSun por la puerta de emergencia. El pánico la hizo intentar golpear a su secuestrador pero sus movimientos fueron patéticos y poco afortunados, sin duda alguna debido a la pericia de su captor, sin contar con la enorme fuerza y tamaño del macho cuyos grandes antebrazos le rodeaban la cintura. Antes de poder hacer algo para liberarse se encontró sostenida contra la pared y presionada por la fuerza, por un cuerpo firme que le doblaba el tamaño.
-¿Qué diablos haces?- jadeó tratando de sonar indignada, en un intento por imponer su autoridad como miembro del consejo. No le sorprendió que sus palabras no surtieran efecto alguno, después de todo estaba siendo tratada sin respeto. Su captor la sostuvo un momento antes de darle la vuelta para encararla.
Jade se preparó para casi cualquier cosa, desde un civil con muy poco cerebro hasta…Sagrada Virgen no tenía la menor idea de quien o que podía ser.
Lo que no esperaba era ver era de nueva cuenta a aquel macho rubio, maleducado e increíblemente sexy. Ese mismo al que ella había dejado en ridículo la noche anterior.
-¿tú?- dijo al observar el rostro cruel y sensual del guerrero. Jade trató de no pensar que en que ese era el rostro que la atormentaba en sueños con deseos que ella había reprimido por muchos años.
-¿se puede saber que diablos quieres?- preguntó armándose de valor al tiempo que su terror se convertía en otra cosa, algo igual de elemental y primitivo que la convertía en un manojo de nervios a punto de saltar.
El macho no dijo nada al principio, en vez de eso la aprisionó usando su cuerpo para inclinarse contra ella con una mirada que prometía el cielo o el infierno antes de espectarle un –cállate.
Jade se envaró-no puedes callarme, no puedes darme ordenes, ¿Qué no sabes quien soy?- su nerviosismo la hizo farfullar, en su interior no sabía si se alegraba o no de encontrarse a ese guerrero en todas partes.
El macho olfateó profundamente a jade antes de decir con sorprendente simnplicidad-Eres una hembra- para enseguida sonreírle mostrando sus colmillos.
Es cierto pensó Jade, soy una hembra. Una que se sentía increíblemente conciente de su feminidad cuando estaba cerca de ese macho.
-ayer me preguntaste si tenía de quien alimentarme- dijo el macho ignorando los intentos de Jade por empujarlo, aprisionándola un poco más se acercó a su oreja antes de gruñirle roncamente- la respuesta es no.
Jade consiguió reprimir un gemido excitado antes de responder -fue solo una pregunta- mientras se sonrojaba al recordar la forma vergonzosa en la que se había comportado –nunca me ofrecía a hacerlo.
Oh Dulce Fade pensó con una punzada de temor y deseo, nunca había pretendido excitarlo. ¿o si? No, definitivamente no, si se comportó de esa manera fue solo por venganza, una venganza tonta, talvez, pero venganza al fin por todas esas veces en las que había escuchado hablar de ella con desprecio, por cada ocasión en la tuvo que actuar de acuerdo a como otros pensaban que debía hacerlo.
Ajeno a sus pensamientos el macho inhaló profundamente de nuevo -No me importa- le gruñó.
Sus enorme cuerpo la empujó antes de colocar ambas manos a cada lado del rostro de Jade para acercar su rostro intensamente masculino a ella – a mí me sonó como una invitación.
Sahvaje no pretendía tomar de la vena de esa hembra por la fuerza. si bien era cierto que pronto necesitaría alimento y no conocía a nadie en Caldwell, nunca sería tan canalla como para aprovecharse de una hembra aunque esta fuera una snob. Lo que hacía era simplemente cuestión enseñanza, de darle una lección, hacerle comprender lo que le ocurría a las hembras bonitas cuando jugaban con el macho equivocado.
La voz de la hembra era ronca al decir-¿Qué estas haciendo?- mientras intentaba retroceder para terminar aplastándose voluntariamente contra la pared en un imposible intento por escapar.
-eso es claro- gruñó Sahvage acercándose a su cuello –Alimentarme, por supuesto.
-No puedes- aterrada Jade intentó encontrar una razón pero su mente se negaba a colaborar.
-claro que puedo- el macho la comprimió contra el muro al tiempo que bajaba las manos para sujetarla por la cintura y acariciaba la tersa piel de femenina con los labios- no veo quien pueda impedirlo.
El calor envolvió a Jade, al sentir el aliento calido del guerrero junto a su oreja, aun así se negó a ceder –no puedes alimentarte a la fuerza.
-¿Qué no?- las manos del macho se crisparon dolorosamente contra su cintura antes de masajear suavemente los huesos de las caderas de Jade usando sus pulgares –soy mas grande y más fuerte que tú- le dio una pasada con la lengua, exactamente como Jade hizo con él la noche anterior – y si juzgó por como respiras, tu también lo deseas. A la lenta lamida de Sahvaje le siguió una leve carcajada carente de humor.
Sin poder evitarlo Jade recurrió a la única línea de defensa que le quedaba –no puedes- dijo con la voz sofocada y gimiente que mas parecía querer decirle al macho si hazlo.
–Soy de la Glymera- jadeó dominada por la dura virilidad del macho
-me importa una mierda la Glymera- Sahvaje levantó el rostro para mostrarle los colmillos desplegados, pero igualmente para ver la cara de la hembra. Estaba justo como suponía con los labios entreabiertos y las mejillas ruborizadas, respiraba pesadamente al igual que él –me preguntó si la sangre de la realeza sabrá mejor- dijo con una media sonrisa antes de acercarse nuevamente a ella y deslizar una rodilla entre los muslos de la hembra para obligarla a separarlos.
Sus ideas sobre escarmiento murieron en ese instante, Sahvaje se olvidó de todo lo que no fuera ese sinuoso cuerpo femenino pegado al suyo. Sus manos subieron por la delicada cintura para abarcar los suaves pechos y sujetarlo saboreando su suavidad, bajo sus palmas los pezones de la hembra se endurecieron al instante como dándole la bienvenida a sus caricias, pero no se detuvo ahí, siguió ascendiendo hasta sujetar el fino y blanco cuello ladeando la cabeza de la hembra e inclinándose hacia ella le dio un ligero pellizco a la delicada piel. Su corazón latía salvajemente, su respiración era dura y áspera, y se volvió aun mas rápida al escuchar el siseó femenino justo debajo de sus labios.
Sahvaje levantó la cara sin atreverse a creer en lo que su cuerpo percibía. El aliento se le solidificó en la garganta al notar la mirada desenfocada de la hembra, su respiración pesada, el almizclé de su deseo por él envolviéndolos a ambos. No era lo que pretendía. De ninguna manera quería excitarla y excitarse en el proceso, pero aparentemente lo había logrado.
Para Jade todos sus años viviendo de acuerdo a su posición como miembro de la Glymera desaparecieron de la mente, en un segundo, ya no era una digna viuda, sino una hembra que deseaba aun macho. Así de victima se convirtió en agresora, sus manos se movieron solas y rodeó el cuello del guerrero para atraerlo hacía él y besarlo con toda la frustración sexual acumulada, sin detenerse a pensar y sin reservarse nada.
Sus colmillos surgieron y mordió el labio de Sahvaje haciéndole sangre y exigiendo su cooperación y respuesta.
El sabor de la sangre del macho se filtró en su beso, haciendo que Jade se enardeciera aun más. Los brazos del macho la rodearon, la pierna entre sus muslos empujó forzándola a recibirlo.
Sus bocas no se separaron ni para respirar, sus cuerpos se fusionaron, Jade comenzó a mecer su a núcleo contra el muslo enfundado en vaquero, segura de lo que deseaba y al infierno con las consecuencias.
Sus bragas se humedecieron mientras ella se movía en busca de la liberación que necesitaba, sin pudor comenzó a gemir con cada roce mientras, y voluntariamente acopló su cuerpo al del macho aplastando sus senos contra el duro pecho del macho y frotándose contre él.
Sahvage reaccionó de inmediato, apoyándose con una mano contra el muro para estabilizarse, con la otra sujetó las caderas de la hembra para acercarla a su erección, no era lo que pretendía pero si lo que deseaba.
Sus bocas se devoraban, sus piernas y brazos se entrelazaron en un intentó por acercarse uno al otro, por poseerse.
Savhaje estaba tan excitado que realmente no le importaba demasiado en donde estaba y a Jade dejó de importarle también. Si tan sólo me mordiera estallaré pensó la hembra al sentir las rudeza del guerrero.
En ese momento el macho rompió el beso para darle ligeros lametones en la mejilla y pequeños besos a lo largo de la línea de su rostro antes de alcanzar su cuello nuevamente preparado para clavar los dientes en ella.
-¡Jade!- la voz de Nina unida al sonido de la puerta al abrirse rompieron la burbuja sexual en la que Jade se encontraba, mucho más cuando su amiga salio al callejón seguida de otro macho. –¿te encuentras bien?
El horror sustituyó al deseó en Jade al darse cuenta de lo que había estado a punto de hacer y para mayor vergüenza con un desconocido del cual no sabía ni su nombre, mas aun por que estaba segura que si Nina se marchaba volvería a hacerlo, con furia lo empujó con manos temblorosas para inmediatamente arreglarse la ropa que se le había subido por los muslos.
-no te vuelva a acercar a mi- siseó mientras su amiga la arrastraba de vuelta al ZeroSun dejando a los dos machos en el callejón.
-no me amenaces- gruñó Sahvaje a la oscuridad por que ella ya se había marchado.
El guerrero estaba tan sorprendido como ella, no había esperado que las cosas se descontrolaran tanto, el tiro le había salido por la culata por que era él quien había terminado frustrado y hambriento.
-Joder primo- Danhger se agarró la nuca en un gesto de disculpa –Me encantó la forma en la que se lo hacías pagar, pero no pude detener mas tiempo a culo bonito.
-Cállate- dijo Savhage enseñándole los dientes a su primo e intentó normalizar su respiración. la hembra se llama Jade, pensó, a su pesar reconoció lo perfecto que le quedaba el nombre, ella era así, una autentica rareza, elegante y bella y al igual que la gema cuyo nombre llevaba inaccesible para él.
Ajeno al enojo de su primo Dahnger siguió hablando.
-la otra se llama Nina- dijo y se rascó la cabeza en un gesto de incredulidad –y ambas estaban solas, sin un doggen que las acompañara o alguien que las vigilara y protegiera-suspirando Dahnger terminó con un receloso –¿a donde hemos ido a parar?
-eso será algo que tendremos que tratar con el rey si es que lo encontramos algún día- respondió Sahvage más enojado de lo que había estado alguna vez en su vida.