Capitulo 23
Cuando le venda fue removida de los ojos de Jade apenas pudo distinguir gran cosa, sus ojos estaban un tanto empañados tras haber permanecido durante algún tiempo cubiertos, pero fue capaz de reconocer la elegancia del lugar a donde la había llevado.
No podía tratarse de otro lugar que no fuera la mansión real, lo supo instintivamente. Pero si le hubiera quedado alguna duda esa se terminó en cuanto escuchó la voz del guerrero llamado Danhger diciendo:
-Bienvenidas a la s sede de la hermandad.
Una mano delicada la tomó del hombro y Jade dio un respingo.
-¿Cómo te encuentras? – le preguntó Nina
-Genial- Jade intentó sonreírle a su amiga pero falló miserablemente - alguien me chantajea, atacan mi casa que además es destrozada y para hacer todo más perfecto he tenido que ir montada en una moto vestida con un vestido de tubo y tacones de aguja, así que. Estoy genial dadas las circunstancias - dijo mientras se bajaba bien la falda la cual había tenido que subirse casi hasta la cintura, e intentaba caminar con algo de dignidad.
-si, bueno…- Nina intentó encontrar palabras de consuelo, pero se interrumpió al ser recibida por un elegante doggen, quien condujo a los cuatro a través de una sala cuyo exquisito mosaico de un manzano dejó asombrada a Nina.
-cierra la boca culo bonito- le dijo Danhger
-no se con quien estés acostumbrado a tratar pero mi nombre no es culo bonito, me llamó Nina y te agradecería que me llamaras así.
-ya se tu nombre –ronroneó mientras le hacía un guiño –eso no quita que tengas un bonito culo- el macho se detuvo frente a una de las muchas puertas del pasillo y llamó suavemente.
-¿si?- preguntó una voz de barítono desde adentro.
-somos Dangher y Sahvage mi señor, traemos noticias- dijo el macho mientras abría la puerta para entrar a la oficina del rey.
Wrarh estaba sentado en una silla extravagantemente delicada para su corpulencia, sus cabellos negros caían enmarcando su rostro cruel mientras los rostros de las hembras se reflejaban en sus oscuras gafas envolventes.
Sahvage tuvo que empujar ligeramente a Jade quien junto con Nina había quedado sin habla ante la imponente presencia del líder de su raza.
-majestad es un honor- ambas dijeron al mismo tiempo mientras se inclinaban ligeramente, lo cual le incomodó al rey a juzgar por la expresión de su rostro.
-podéis levantaros - gruñó Wrath contrariado por el protocolo, les lanzó una mirada a los primos y preguntó –¿estas hembras son vuestras?
-a mi no me importaría que ella lo fuera- Danhger dijo con una media sonrisa.
-no- negó categórico Sahvage.
Ambos machos hablaron al mismo tiempo.
-En fin – Wrath fijó sus ojos en los guerreros - eso sería lo de menos, lo que ahora quiero saber es la razón para que se hayan atrevido a traerlas a la casa aunque supongo que por lo menos habrán tomado precauciones, ¿no es así?
-por supuesto mi señor- Danger se puso serio.
-Joder- gruñó Wrath – deja ese condenado señor a no ser que desees una paliza.
-de acuerdo- Dangher sonrío divertido ante el rostro sorprendido de las hembras- hemos traído a estas hembras por que las encontramos en una de las mansiones que estaban en la lista justo en el momento en que era saqueada por lessers.
El rey se puso de pie y cruzó sus antebrazos tatuados antes de preguntar –¿cuantos?
-seis- dijo Savhage – yo eliminé a dos- metiendo la mano en la ropa extrajo algunos papeles – mi primo se encargó de tres y uno de ellos logró escapar por la cocina.
El rey silbó entre dientes –seis lessers para desvalijar una mansión, deben estar desesperados por encontrarla, aun así no entiendo por que estas hembras estaban en los lugares que específicamente ordené fueran desalojados o a que las hallan traído.
-ellas tienen algunas explicaciones que dar y por eso las hemos traído- la voz de Sahvaje estaba llena de resentimiento, no podía entender esa atracción que sentía hacia esa hembra tan pagada de si misma a quien únicamente le importan su propia reputación.
-pues bien- Wrath dirigió su atención hacia Jade y Nina –soy todo oídos.
-yo le pedí a ella que me acompañara – dijo Jade señalando a su amiga- fui citada.
-¿Y?- la apresuró Wrath.
-pues- Jade intentó seguir con su explicación cuando el discreto sonido de golpes la hizo callar, el rey ladró una palabra y un anciano doggen entró, era el mismo que los había recibido.
-mil perdones mi amo- el anciano hizo una reverencia –pero la reina me ha pedido que le informe que la señorita Morgan ha comenzado con la transición.
El rey se olvidó al momento de las hembras –le han avisado a Thor.
-el amor Phury le ha llamado ya, y se dirige ahora mismo a la mansión.
Wrath asintió aprobando las acciones tomadas – ¿ donde esta?
-el mismo amo Phury la ha llevado a la enfermería, pensé que le gustaría saberlo.
-así es- dijo el rey antes de voltear hacia los primos- bien chicos, esta conversación se pospone hasta nuevo aviso, mientras tanto estas hembras quedan bajo su responsabilidad.
-¿puedo marcharme ya?- preguntó Nina harta de estar rodeada de tanto macho autoritario y deseando regresar a su departamento.
El rey rió sin humor – por supuesto que no, aun no he terminado con ustedes además es peligroso regresar.
-pero- intentó protestar la morena.
-no tengo tiempo para peros- la cortó Wrath – Fritz acomoda a nuestras huéspedes cerca de las habitaciones de estos dijo y salio sin una palabra más.
Thor estaba realmente asustado y la sensación no le agradaba nada. Debía haber sido más previsor, debía haber hablado con Morgan y sin embargo la había evitado. No estaba seguro de cuales era sus sentimientos y no deseaba avergonzarla. Hacer el amor con ella lo había sacudido, no se arrepentía de nada pero tampoco deseaba hacerla concebir esperanzas sobre algo de lo cual no estaba seguro.
Para empeorar las cosas se había ido de patrulla justo esa noche y ahora temía no llegar a tiempo para ayudarla a pasar la transición, si bien era cierto que cualquiera de sus hermanos podía hacerlo, la idea no le agradaba en absoluto.
Se dio cuenta de ello mientras se desmaterializaba en un callejón de la calle Trade para aparecer en el jardín de la mansión.
Sin perder un minuto entró por la sala de billar y echó a correr hacia el complejo de entrenamiento pasando a toda velocidad por su despacho sin molestarse en entrar. Corrió como alma que lleva el diablo por innumerables pasillos iluminados por luces fluorescentes, atravesó el gimnasio y se dirigió a la enfermería en donde entró sin molestarse en llamar. Morgan estaba ahí, parecía tan frágil en aquella camilla, su rostro de alabastro tenía la palidez del mármol, sin poder evitarlo Thor se acercó a ella desesperado por tocarla. Quedó conmocionado, Morgan ardía, su piel parecía estar en llamas y su respiración era rápida y fatigosa, mientras se agitaba con movimientos descoordinados. Alguien- y Thor no quería saber quien- la había despojado de toda su ropa y cubierto con un camisón de hospital dos tallas mas grande.
-ha sido bueno que llegaras – dijo Beth mientras colocaba paños mojados sobre la frente de la chica. –no ha querido beber y nos estamos quedando sin tiempo.
-te agradezco lo que haces Beth- Thor se quito las armas – pero me encargo desde aquí- la angustia en su voz fue perceptible para todos en la enfermería, incluso para él, al verla temblorosa con la piel azul y atada a la camilla sintió la urgente necesidad de protegerla, de cuidarla, no deseaba que fueran testigos de esto, ella la había pasado bastante mal apenas unas semanas antes cuando la había encontrado golpeada y magullada a causa de esos malditos lessers.
-yo me encargo- repitió el macho.
-ella necesitas cuidados- dijo Beth con rostro de preocupación recordando lo que se sentía.
-Tranquila leelan Thor sabe lo que hace él se encargara de ella- dijo el rey mientras empujaba a su shellan hacia la salida de la enfermería.
Thor estaba ahí, ese sonido reconfortante y profundo era su voz, al escucharlo Morgan abrió los ojos, necesitaba a Thor, quería a Thor si se estaba muriendo- y todos los sabían, pero no querían decírselo- por lo menos deseaba que él estuviera con ella al final.
Si, tenía que ser eso, de que otra manera se explicaba que se sintiera febril y temblorosa, que le dolieran las articulaciones y que quisiera arrancarse su propia piel. Morgan nunca lo había sentido pero imaginaba que así era tener síndrome de abstinencia, no podía controlar su cuerpo, temblaba y se retorcía con fuerza.
-¿Thor estas ahí?- preguntó haciendo un esfuerzo.
-Si- el guerrero la tomó de la mano -aquí estoy pelirroja.
-¿voy a morir?
-no. pero no va a ser divertido, tiene que confiar en mi y hacer lo que yo diga, ¿me entiendes?
-no se- Morgan jadeó- es demasiado extraño, creo que me voy a desmayar.
-no, no lo harás- Thor le tomó el rostro acunándolo entre sus manos – te necesito conciente.
-no puedo evitarlo, quiero dormir- Morgan intentó empujarlo –déjame hacerlo Thor.
Sin embargo el guerrero fue inflexible –no te vas a desmayar, tienes que beber y no quiero que protestes.
-no puedo- repitió la chica- no tengo fuerzas para beber- fue su última palabra antes de comenzar a caer en la inconciencia.
Thorment no perdió tiempo en explicaciones, se abrió la camina y con una de sus propias dagas se hizo un corte en el cuello. Su sangre comenzó a deslizarse por su pecho mientras él se inclinaba para desatar las muñecas de Morgan levantándola y colocando el desfallecido cuerpo femenino sobre su regazo y el rostro contra su cuello.
-bebé- dijo secamente.
Su tono no admitía dudas, Morgan decido confiar. Thor se había convertido en su tabla de salvación, la roca en la cual agarrase cuando la marea te intenta arrastrar. Con no poca repulsión comenzó a beber sorprendiéndose de lo bien que sabia ese liquido especiado. No tenía relación alguna con el sabor metálico que desde niña había asociado con la sangre cada vez que se cortaba.
Este era un sabor muy adictivo, a la par empezó a percibir el aroma masculino de Thorment y no pudo apartarse, como por arte de magia las pocas fuerzas que la quedaban la impulsaron a agarrarse mas fuerte de el y introduciendo los dedos en sus cabellos cortos bebió, aferrándose a su cuello hasta que él la aparto con delicadeza.
-ya es suficiente leelan- él murmuró acariciándole el cabello.
-estas bien- preguntó Morgan sintiendo por primera vez calma.
-si- la voz de Thor enronqueció, no podía describir la emoción que le provocaba saber que ella se preocupaba por él, ni negar la tremenda erección que le causaron esos suaves tirones en su vena aun cuando ella se encontraba al borde de la muerte.
-un repentino espasmo hizo que Morgan se retorciera en la camilla esparciendo sus cabellos rojos sobre las blancas sábanas.
-¿no ha terminado?
-aun no pelirroja- Thor la acomodó sobre la camilla con suavidad – pero aguanta.
Morgan no tuvo tiempo de preguntar nada por que una marea roja de dolor la envolvió abatiéndola, gritó y se retorció mientras Thor murmuraba palabras de consuelo.- pronto pasara todo, pequeña.
No supo cuanto tiempo permaneció en ese tormento, tal vez fueran días, horas o minutos, la noción del tiempo desaprecio mientras sus articulaciones se movían y cambiaban, girando sobre si misma para escapar del dolor, se colocó de costado y escupió un par de dientes, mientras gemía.-no puedo más.
-pronto, leelan- prometió Thor- pronto.
Al final de la noche, el dolor desapareció dejándola cansada y abatida como un despojo.
-estoy cansada, quiero dormir- dijo mirando a Thor.
-duerme Leelan, ya no es peligroso.
-¿estarás aquí?
-No voy a ningún lado pelirroja, estaré aquí siempre, hasta que decidas que no me necesitas.
Estoy tan confundida- logró murmurar finalmente Morgan antes de caer en la inconciencia a causa del cansancio causado por su transición.
-yo también- Thor dijo bajito acariciando sus cabellos rojos– yo también.
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