Blay se movió esquivando a la gente en los pasillos del ZeroSun, no tenía la menor idea de cómo lucía Murhder pero estaba seguro de que lo reconocería en cuanto lo viera. Pertenecer a la hermandad era algo que no desaparecía ni pasaba desapercibido. De cualquier manera entre el amontonamiento de gente, el humo de cigarros y las luces parpadeantes era difícil distinguir algo.
Su olfato no estaba mejor, eran demasiados los estímulos que recibía. Aspiró con fuerza.
Notas de los aromas de vinculación de los hermanos, todas ellas en dirección de las mujeres, pero no el de Antonietta.
La sensación de alarma comenzó en la boca de su estomago. ¿Dónde estaba?
Blay escuchó a las mujeres gritar mientras se movían hacia la pista, las sonrisas en sus rostros no lograron conjurar la amenaza que vibraba en el aire.
Rodeando la pista se dirigió a los aseos, mas humo, más oscuridad y menos gente, Blay encontró su propia marca. Antonietta estaba cerca.
Sin embargo junto con su marca, flotaba el miedo con su olor a solventes que le hería la nariz y se enroscaba en su pecho.
Tenía que encontrar a Antonietta.
Nunca hubiera imaginado que la distancia entre la mansión de Darius y el Zerosun fuera tan grande, pero para Thor el viaje se hizo eterno.
Al llegar aparcaron en la gran cochera, los pensamientos de Thor giraban en torno a las piernas de Abrax, esas que la muy maligna cruzaba y descruzaba en cada semáforo.
Thor nunca se hubiera imaginado como fetichista pero la visión de esos tacones de agujas y las sujeciones de los tobillos le llenaron la cabeza de imágenes de Abrax desnuda y atada, lista para él.
Tomo nota mental de dejarlo para otra ocasión, ahora necesitaba tenerla, lo necesitaba como un adicto a su próxima dosis. Abrax se estaba convirtiendo. No -reconoció- ya era tarde, ella se había convertirse en su pyrocant y le importaba un comino.
Al abrirle la puerta del GTO se alejo lo suficiente para dejarla salir, su miembro latió en el momento en que sus maravillosas piernas se asomaron. En cuanto ella terminó de deslizarse fuera, Thor la levantó de los muslos, sin molestarse en cerrar la puerta, para colocarla sobre el capo de su auto.
No besó de inmediato los seductores labios de su mujer, si no que se inclinó para explorar la cuerva del cuello con la nariz y recorrer la misma vena que lo había tentado en el ZeroSun. La probó con la lengua y gimió, Abrax sabía a rosas y humo. Su miembro dio un nuevo salto desesperado por encontrarla. Levantó el suave blusón de gasa para encontrar la piel calida debajo. Sus manos se cerraron sobre su pequeña cintura y sus pulgares se hundieron en su ombligo y el macho aulló.-toda la noche he estado soñando con esto- dijo mientras sus manos bajaban, deslizándose sobre y bajo la minifalda, recorrer la tersa piel del interior de sus muslos, para abrirle las piernas y colocarlas rodeando su cintura.
-¿me creerías si te dijera que yo también?-jadeó Abrax
-me encante tocarte- Thor deslizó las manos moldeándole las caderas bajo la ropa, sus dedos las recorrieron hasta alcanzar las redondas y firmes nalgas abarcándolas. -Oh bebe- la palabra resultó mitad gruñido, mitad gemido, al comprender que Abrax no llevaba ropa interior.
-¿te gusta?- la duda en la voz de la mujer hizo que la ternura se mezclara con el deseo en Thor.
-si lo hubiera sabido, no podría haber llegado a casa.
-Lo se- Abrax deslizó las manos bajo la cazadora del macho, el calor de macho se filtraba calentándola.-he estado deseando que lo descubras, pero no quería distraerte…más.
Thor no podía mantener las manos quietas por más que quisiera, acariciar su piel bajo la ropa no era suficiente. Explorar cada curva, introducirse en cada valle, investigar cada hendidura no sería nunca suficiente. Amaba tocarla, Thor deslizó su gran palma en medio de los dulces muslos y se cubrió de la humedad que goteaba.
Esto era el Fade.
Las manos de la hembra lucharon contra los tensos botones de los jeans de Thor. Una tarea difícil debido a que sus ojos se concentraban en los del macho y por que Thor estaba increíblemente rígido.
-según recuerdo, me prometiste algo- Abrax tocó su dolorido miembro a través de los botones.
-Bebe, yo siempre cumplo mis promesas y si sigues tocando así, no voy a durar nada.
Ella rió, un sonido dulce y claro.-no queremos eso,¿no es así?- sus manos subieron y bajaron rápidamente- pero no pienso olvidar tus promesas-.
Thor se mordió los labios, sus colmillos se clavaron haciéndose sangre –no- dijo con la voz estrangula -pienso cumplirlas…ahhh… y amor…no voy aguantar mucho si sigues así.
Ni yo, Abrax pensó, a estas alturas podía sentir el placer de Thor como si fuera el propio. Era simplemente maravilloso.
Abrax le soltó el último botón y su duro miembro surgió orgulloso directamente hacia ella, sin embargo deseaba prolongar el momento, jugar con el macho, con desconcertante rapidez Abrax escapó de la sujeción de Thor, de un saltó se lanzó al suelo y corrió através de las escaleras hasta llegar a la cocina.
El guerrero salio disparado tras ella en un incontenible impulso, feliz la siguió dejando que se adelantara solo un poco, al atraparla, la presionó contra él y girándola, la levantó para colocarla sobre el mostrador.
Durante todo un minuto no hizo otra cosa mas que quedarse ahí, mirando. ¡Dios! Que hermosa era, con las mejillas sonrojadas por la carrera y la excitación, los labios rojos por los besos que Thor le había dado. Reverentemente el macho le acarició el contorno de sus pómulos con los dedos memorizando sus rasgos. -antes de que siga quiero que sepas algo- dijo Thor mirando directamente a los ojos de Abrax.-te amo- lo soltó de golpe sin premeditación, sin pensarlo..
Abrax se congeló un momento, las manos le temblaron y los ojos se le llenaron de lagrimas.-Dios- alcanzó a decir antes de levantarse para besar a Thor en los labios, la sangre manchó su propia boca.
-no llores- alcanzó a decir el guerrero antes de que sus cuerpos se unieran.
No hubo más palabras, ninguno de ellos lo necesitaba,
Entrar en ella era como regresar a casa, la sensación de su caliente y apretada carne rodeándolo era lo que Thor requería. Su humedad envolviéndolo, cubriéndolo mientras entraba y salía empujando con fuerza contra ella, era frenético, alocado y maravilloso.
Sujetándola del trasero la levantó del mostrador, solo para disfrutar de la sensación de tenerla entre sus brazos, con las bocas unidas en un beso de sangre.
Abrax se sujetó a él, sus piernas lo rodearon a la vez que se colgaba de su cuello. Quería decirle que lo amaba, pero se contentó por el momento con apretarse contra él para sentir su corazón latiendo dentro del pecho de Thor. Impulsándose lo cabalgó de la misma forma en que el macho la montaba, con fuerza, amando cada vez que sentía al miembro llegarle hasta el útero, deseando que nunca terminara, hasta que fue demasiado, la presión se acumuló en el interior hasta que Abrax se rompió por dentro.
Dios, pensó si voy a morir que sea ahora.
Pero no murió, su alma se ligó al del macho, se entretejió con ella y la ancló en instante mismo en la que Thor culminaba en medio de los estremecimientos de su mujer, vaciándose, llenándola con su semilla, rogando por que pudiera estar con ella por mucho tiempo.
Aun temblando por las huellas del orgasmo Thor la colocó sobre la pulida superficie del mostrador, aun unidos, su miembro aun duro.
-Te amo- fue el turno de Abrax para decirlo, sentía el corazón colmado, el cuerpo saciado y el alma libre.
-lo se- Thor se separó sintiendo de inmediato la falta de ella, le arregló sus ropas y regresó a su descontento miembro al interior de sus pantalones. La levantó llevándola en brazos hasta su alcoba.
-puedo caminar – protestó Abrax
Thor sonrió. -déjame llevarte así-le dijo y sus ojos azul marino resplandecieron llenos de amor -déjame cuidar de ti.
Riendo encantada, ella lo besó de nuevo –De acuerdo guerrero, pero aun me debes una apuesta.