Los desvaídos ojos claro observaron a las mujeres. Cual elegir, con cual comenzar. ¿La bonita de John?, Estaba seguro de que sus gritos le sabrían a gloria, solo con pensarlo se puso duro.
No, esa era mejor dejarla para el plato principal.
¿Antonietta la morena de Blay?.
¿O la de Qhuinn?. Apostaba lo que fuera que esa le interesaba al fenómeno. no le quitaba los ojos de encima.
Partida de patéticos perdedores, no entendía como podían fijarse en ellas, ninguna era buena más que para colocarla sobre su espalda o sobre sus manos y rodillas, simples humanas.
No es que no pudiera apreciar lo bien que lucían, era solo que no eran dignas de alguien como él, ni siquiera eran dignas del trío, pero le servirían bien a sus propósitos.
Se vengaría de ellos por partida doble, desquitaría su rabia sobre los cuerpos de sus mujeres y mas tarde seria aun mejor cuando les hiciera llegar a ese trío de bastardos DVD con el debut de las hembras como actrices.
En la penumbra pudo ver a uno de los hermanos moverse entre las mesas. Hora de marcharse, sería mejor esperar afuera, tendría su oportunidad y era seguro que la disfrutaría.
Antonietta se separó de las chicas, ¡que calor! Se estaba quemando. Necesitaba refrescarse o escapar para encontrarse con Blay, lo que ocurriera primero. Esa era la razón para no aceptar compañía para ir a los aseos, encontrar el momento apropiado era todo un arte, uno que ambos disfrutaban.
-me esperabas- un gigantesco y desconocido macho le salio al encuentro.
El susto fue intenso, sobre todo, por que a pesar de ser un desconocido, Antonieta pudo leer en sus facciones duras como el acero: no-juegues-conmigo.
Thorment observó de reojo y estuvo casi seguro de ver algo entre las sombras, pero para cuando se acercó no había nada, respiró profundamente y creyó sentir un tenue olor dulzón y pegajoso, pero fue tan fugaz podía ser imaginario.
¿Dónde diablos de había metido Murdher?
Unos brazos delicados le rodearon la espalda abrazándolo.-¿me buscabas?-
Thor se dio la vuelta para colocarla frente a él y sujetó a Abrax acunándola con todo el cuerpo, cerró los ojos disfrutando de la sensación de tenerla segura.-siempre- reconoció.
La sonrisa tímida de Abrax se iluminó y por un momento el macho considero ponerse de rodillas y dar gracias.
-me encontraste- la hembra se levantó sobre sus tacones para plantarle un beso en los labios y acurrucarse contra su pecho.
-¿Qué dirías si nos marcháramos de aquí?- Thor le murmuró al oído mientras su ojos peinaban la zona en busca de Murhder.
-diría que me encantaría pero les prometí a las chicas quedarme.
-pensé que te agradaría retomar nuestra apuesta- la voz ronca e insinuante de Thor .
Abrax se mordió el labio indecisa. No podía prensar en otra cosa desde la noche en que Thormet la había tomado sobre la mesa de billar. Esa había sido una ocasión irrepetible. La forma en la que su cuerpo la cubría. Sus palabras crudas y gentiles.
-sabes Thor no conocía tu inclinación a hacer trampa.
-ni yo- estuvo de acuerdo el macho. -Pero no pienso dejar que te expongas - Aunque esto último solo lo pensó
-¿entonces? Thor comenzó a acariciar hipnóticamente la espalda de Abrax, sus manos la colocaron de espaldas a él y se movieron sobre la gasa con parsimonia. -¿no te gustaría venir a casa conmigo?- las caricias subieron por su talle hasta alcanzar sus pechos-te prometo que no te vas a arrepentir-
Abrax dejó caer la cabeza sobre el hombro del macho, gimiendo al sentir los suaves pellizcos sobre sus pezones.
Thor inclinó la cabeza y su lengua recorrió la tersa piel del cuello de la hembra, sintiendo el pulso de su sangre correr desbocado, sin siquiera pensarlo sus colmillos se extendieron cuando deslizó la boca produciendo un par de tenues arañazos.
-tu ganas- Abrax jadeó al sentir el torrente de humedad empapando sus bragas dejándola débil y temblorosa.-pero, ahhh- gimió ante el chispa de dolor y placer- lo haremos a la antigua.
La carcajada de Thorment atrajo las miradas de los que los rodeaban- no tengo nada en contra de la posición de misionero.
-tranquilo vampiro- la hembra deslizó una mano hacia atrás para moldear el duro y pujante miembro del macho sobre de la tela, el muy galante dio un salto buscando el contacto.-no dije que fuéramos hacerlo de misionero, dije que iríamos a casa a la antigua.
Al macho se le cayó la quijada-no creo poder llegar en este estado Abrax.- protestó.
-sigue hablando guerrero y tardaremos más- lo apremio ella con un ultimo apretón sobre su dura longitud.
Antes de que Thor pudiera encontrar las palabras adecuadas para convencerla de desmaterializarse Abrax corrió hacia la salida y el macho se precipito tras ella, como un crio en su primera cita.