Qhuinn observo la expresión angustiada de Will, y en verdad le dolió. Deseaba consolarla, decirle que no se separarían jamás, pero el amor requiere sacrificios y este era el momento de sacrificarse por ella, por lo mucho que significaban para él esas palabras.
No podía ponerla en peligro, se negaba a hacerlo. Tarde o temprano la realidad los alcanzaría ¿y donde quedaban?,
No había sitio en su vida para algo tan hermoso como lo que sentía por Willow. No ahora, tal vez nunca. Tomó un a decisión de la que se arrepentía ya: Si para salvarla necesitaba romperle el corazón, lo haría. Qhuinn se endureció internamente y le dedicó su más deslumbrante y torcida sonrisa.
−Escucha Will yo…− titubeó buscando las palabras exactas −la pasamos bien, no lo niego, eres divertida, alegre y lo principal, muy buena en la cama -hizo una pausa dramática para darle efecto -pero ambos sabíamos que esto no podría durar, es decir, somos muy diferentes, me agradas pero no para siempre.
Willow negó con la cabeza, completamente azorada, ¿por que Qhuinn la hería así?, no podía comprenderlo. −Qhuinn, no te entiendo, hace un minuto me decías que no te perdería, ni aun cuando no te quisiera, ¿Qué ha cambiado? -Willow luchó por contener las lagrimas, no podía llorar, aun que se ahogara por dentro no lo haría.
Que me amas y te amo pensó Qhuinn pero no dijo nada, simplemente se dio la vuelta para alejarse de ella, adoptó la pose de listillo, esa que lo hacía verse sexy y usó el tono de voz mas frío que pudo articular.−Nada ha cambiado, sigues siendo todo lo que dije además de una ingenua, no se puede creer en mis palabras, ¿que nadie te lo había dicho?
Si Qhuinn le hubiera cruzado el rostro con la mano Will no le habría sorprendido tanto, durante un latido la garganta se le cerró al igual que el corazón. Sintió el escozor de las lágrimas, no podía seguir resistiéndolas.
Dolía, Dios, como dolía. Aun así Willow se irguió avanzando resueltamente hacia él. Quizás no fuera alta, fuerte, nunca sería una vampira, ni miembro de la Glymera, pero era orgullosa y sincera. No podía ni quería ocultar las lagrimas que corrían por sus mejillas, elevando la barbilla lo obligó a confrontarla− Míramé- dijo con la voz estrangulada por el esfuerzo -Mirame a los ojos Qhuinn, - gritó - y dime que no sientes nada por mi, hazlo y aun que me duela te creeré.
Qhuinn no quería hacerlo, su propio corazón se le destrozaba pero no tenía opción, no si deseaba lo mejor para Will y era seguro como el infierno que lo que ella merecía no era un paria sin futuro como él. La miró descaradamente y sonrió con sorna, odiándose por el rastro húmedo en sus mejillas −¿Qué? pensaste, que esto era en serio- su sonrisa se convirtió en veneno -¿que tu y yo éramos iguales? O ¿que tendría que conformarme con alguien como tú? la bofetada de Will fue totalmente inesperada y absolutamente merecida. Qhuinn se alegró de la sensación ardiente que dejó la mano de Will sobre su rostro, era preferible a la sorda agonía de hacerle daño a la mujer que amaba .
Permanecieron mirándose, midiéndose como si el tiempo se hubiera detenido. Qhuinn absorbió la imagen de Will con sus jeans desgastados, la sencilla playera rosa que se tensaba sobre sus senos, sus cabellos sueltos y sus ojos velados por las lágrimas. La última imagen que tendría de ella era esa, la que él mismo había provocado.
La puerta se abrió con cierta violencia y un macho del tamaño de Qhuinn con los ojos del mismo tono de gris los miró desde la puerta.
La sonrisa que se extendió por los labios del hermano no le llegaba a los ojos era una copia de la de Qhuinn llena de regocijo. −¿ Interrumpo?
-Que diablos haces aquí, que nadie te enseñó a llamar antes de entrar?- le gritó con aspereza Qhuinn.
-Padre me envió - dijo alegremente el macho-quería confirmar los rumores de una humana en nuestra casa.
-Ella se va- respondió con voz dura Qhuinn
-No deberías tratar así a tu -el hermano de Qhunn hizo una pasusa en busca de una palabra que resultara insultante -amiguita -dijo al fin -Aunque ni siquiera alguien con tus defectos puede conformarse con una simple humana, aun con una tan guapa como esta - su hermano se acercó rodeándolos para recorrer a Willow con la vista como si fuera una trozo de carne - reconozco que debe servir para un buen revolcón.
Qhuinn se tragó la replica. Dejar a su hermano atacar a Will resultaba una cobardía y una bajeza pero era exactamente lo que necesitaba para terminar con el trabajo.-si la quieres es tuya- dijo confiado en la cualidad snob de su hermano.
La alegre carcajada del hermano resonó por todo el lugar,- no la tocaría ni con una vara.
Willow cerró los ojos dejando que las lágrimas fluyeran libremente. Por Dios, que tonta, estúpida, ingenua había sido. Le había entregado su alma en cada beso, en cada abrazo, con todas esas noches en sus brazos y él se reía de ella.
No quiso escuchar más. Se dio la vuelta y se dirigió a la puerta con toda la dignidad que pudo reunir, antes de salir se detuvo y dijo con voz estrangulada por el llanto -Adios Qhuinn, que consigas todo lo que deseas y cuando lo tengas te haga feliz - y se fue sin molestarse en una última mirada