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LECTURAS: (eBooks en la red) => Novela ROMÁNTICA => tweets Rom. SOBRENATURAL => Mensaje iniciado por: sonne en Diciembre 27, 2012, 09:26:57 am

Título: Navidad en la cocina - Nalini Singh -entre los libros 7 y 8
Publicado por: sonne en Diciembre 27, 2012, 09:26:57 am
NAVIDAD EN LA COCINA

Cronología: Esta historia transcurre antes de Bonds of justice (libro 8) y es parte de mi serie informal que explora la vida cotidiana de los personajes, lejos de la política, la agitación y la tensión. Estas son las historias de los momentos ocultos,  atisbos a través de la ventana de su vida normal.

Me encanta escribirlas y espero que vosotras sigáis disfrutando de su lectura. (Esta historia en particular terminó siendo un poco más larga que las habituales historias cortas pero no quise dividirla en dos partes y bueno, son vacaciones. Así que encontrad un sitio confortable y acomodaos..

Para aquellos que no están familiarizados con la serie Psi—cambiantes, en esta historia aparecen varios miembros del clan de leopardos DarkRiver, entre ellos dos centinelas (los miembros de más alto rango del clan aparte del alfa).



Navidad en la cocina

Dorian era un arquitecto altamente capacitado con una habilidad mágica con los ordenadores, y licencia para volar. También era un francotirador que podía disparar con precisión a sangre fría, tenía a un ex asesino psi como compañero de entrenamiento, y había sido llamado sobrecualificado por más de una persona.
Ninguna de esas personas le habían visto nunca tratando de lidiar con la fontanería.
—Mierda —murmuró por tercera vez cuando la tubería le goteó sobre el rostro.
—Creo que eso todavía cuenta como una mala palabra —dijo su hijo, desde donde estaba en cuclillas delante del fregadero, alumbrando con una linterna el oscuro espacio que había debajo.
Secándose el agua y apartándose el cabello rubio casi blanco de los ojos al mismo tiempo, Dorian giró la llave de nuevo.
—¿Te vas a chivar de mí? —Fue un susurro.
—No. —Keenan sacudió la cabeza mientras le susurraba de nuevo—. Los hombres se apoyan.
El leopardo de Dorian sonrió al niño que era suyo en todos los sentidos excepto en el genético, y eso no le importaba nada a su gato. Sólo sabía que este cachorro era suyo para proteger y cuidar.
—Así es. —Bajando la llave, esperó otro goteo.
Nada.
—Rápido, vamos a escaparnos antes de que decida dejar de comportarse. –Gateando para salir del espacio, se levantó y a pesar de sus palabras, comprobó de nuevo que todo estuviera funcionando como debería—. Excelente compañero de trabajo —dijo, frotando la mano sobre la cabeza de Keenan, el sedoso y oscuro cabello de su hijo se deslizó entre sus dedos—. Creo que nos merecemos galletas.
Ashaya levantó la vista de donde estaba glaseando galletas en el mostrador frente al fregadero, el exuberante moreno de su piel era luminoso a la luz de la tarde.
—Creo que Keenan merece una pero no sé si tú también, Chico genio.
Dorian le enseñó los dientes a su compañera en un gruñido juguetón.
—No hagas que te muerda, Shaya.

—Mi terror no conoce límites. —Con ojos de un pálido azul grisáceo brillando de risa, ella se inclinó para abrazar a un sonriente Keenan.
—Traidor. —Agarrando al chico en un abrazo cuando Ashaya se levantó, Dorian lo depositó sobre el mostrador al lado de la bandeja de galletas.
—Manos sucias —dijo Ashaya y limpió a Keenan con un paño húmedo antes de permitirle  elegir una galleta.
Dorian, después de lavarse en el fregadero que acababa de arreglar, se acercó para envolver sus brazos alrededor de Ashaya por detrás, acariciando sus rizos con la nariz hasta que comenzaron a escapar del moño con que se los había recogido esa mañana temprano. La había observado hacerlo mientras estaba tumbado en la cama, viendo dibujos animados con un Keenan en pijama. E incluso entonces, había conspirado para desenredar esa creación tan pulcra.
Ahora ella gritó, "Dorian" con una risa de reproche.
Sin arrepentirse, usó una mano para liberar toda esa masa de rizos salvajes que se dispararon en todas direcciones.
—Bonito —dijo, apretando la mandíbula contra su sien, su leopardo estaba permanentemente fascinado por la vida vibrante de su pelo. A veces, cuando estaba en forma de leopardo y ella estaba acostada junto a él delante del fuego laz, le daba golpecitos sólo para ver como rebotaban.
—Ahora dame mi galleta. –La abrazó para demostrarle que hablaba en serio, mordisqueando su cuello al mismo tiempo.
—Demonio del azúcar. –Le dio una galleta de chocolate con mucho glaseado y le dijo—: contiene el equilibrio perfecto de nutrientes y chucherías. Me aseguré de usar harina enriquecida con vitaminas y proteína vegetal. —Al observar su mirada dudosa, se rió—. No te preocupe, no puedes saborear nada más que chocolate, azúcar y grasa.
Tomando un bocado, comprobó que era cierto.
—No voy a quitarte tu licencia de hornear —dijo con burlona solemnidad, sorprendido de que su compañera científica hubiera aceptado la actividad doméstica con tanto entusiasmo—. ¿Por qué te gusta tanto cocinar? —preguntó, tirando suavemente de un rizo mientras Keenan pateaba las piernas y lamía el glaseado de su galleta.
—Es una actividad creativa —dijo Ashaya—, y es bueno para mí, para desafiarme. —Un recuerdo inconsciente de que no se le había permitido jugar a eso mientras estuvo en la trampa de hielo de la PsiNet—. Pero –continuó—, se trata de una actividad creativa con orden, las recetas tienen un conjunto de ingredientes y aunque se permite y alienta la experimentación, los resultados son fáciles de juzgar. Eso me tranquiliza, me hace feliz.
—Por suerte para mí y Keenan. —Y para cualquier compañero de clan que olfateara el menú. Era curioso lo a menudo que pasaba.
Tomando una segunda galleta, la besó en la mejilla y se alejó para apoyarse contra el mostrador al lado de Keenan.
—Las galletas son incluso mejores que las de Tamsyn —dijo, nombrando a la sanadora del clan.
—Encantador. —Una sonrisa de placer—. Espera a ver lo que hice mientras estabais viendo dibujos animados.
Tanto él como Keenan esperaron con curiosidad mientras ella abría el espacio de almacenamiento al otro extremo del mostrador y sacaba una bandeja con una variedad de cupcakes de colores. Escogiendo dos, les dio uno a cada uno, junto con un beso en la mejilla a Keenan y Dorian.
—Para mis hombres fuertes y capaces.
Dorian estaba a punto de atraerla a un beso mucho más adulto más cuando una cara conocida apareció en el rectángulo de luz que era la puerta de atrás abierta.
—¿Huelo galletas? —Kit entró con los ojos fijos en las galletas.
Ashaya apuntó con un dedo al musculoso joven, deteniéndole en seco.
—Una galleta, un cupcake.
—Acepto. –Agarrándolos, estiró una mano para despeinar a Keenan, su propio cabello castaño estaba alborotado por el viento—. Hola, hombrecito. ¿Por qué está tu mamá acaparando las galletas?
—Son para la fiesta de Navidad del clan de mañana –le dijo Ashaya, la expresión severa desmentida por el afecto en sus ojos—. Estoy empezando a entender por qué me dijo Tammy que horneara el doble de lo que tenía intención de llevar.
Subiéndose a la encimera unida al fregadero, Kit se terminó el cupcake en dos bocados. No hacía mucho tiempo, Dorian había expulsado al soldado novato de un bar, Kit había estado muy borracho. Antes de eso, Dorian y otro centinela habían puesto fin a una pelea en la que Kit había hecho sangrar a otro compañero de clan. Pero en ese tiempo, el joven había crecido en muchos aspectos y ahora era uno de los jóvenes soldados más firmes del clan, su fuerza no sólo en su cuerpo, sino en su voluntad y su lealtad.
—Me gusta tu afición —dijo Kit a Ashaya, mordiendo la galleta y probando una sonrisa lenta que, Dorian sabía muy bien, había engatusado a más de una chica para que le siguiera a los árboles—. Esta galleta es increíble.
—Olvídalo —dijo Ashaya con una sonrisa—. Vivo con un gato, ¿recuerdas? Lo sé todo acerca de ese encanto furtivo.
Con aspecto disgustado, Kit le frunció el ceño a Dorian.
—Camino a la ruina para el resto de nosotros.
—Encuentra tu propia mujer, gatito.
Keenan se echó a reír, dulce y travieso ante el gruñido de Kit, tenía una gota de glaseado pegada a la nariz. Envolviendo el brazos alrededor del cuello del niño, Dorian estaba a punto de fingir robar el cupcake medio comido de Keenan cuando atrapó varios olores familiares, seguido por el sonido de unos pies pequeños corriendo sobre las agujas de pino del exterior.
Liberó a Keenan para agarrar Noor en sus brazos cuando entró corriendo en la casa, sus coletas atadas con brillantes cintas de color naranja, la besó con fuerza en la mejilla antes de ponerla junto a Keenan en el mostrador. La mejor amiga de su hijo sonrió, sus hermosos ojos oscuros abiertos y sin malicia.
—¿Quieres? —Preguntó Keenan, ofreciendo Noor un bocado de su cupcake.
Asintiendo, ella lo mordió, las miguitas cayeron sobre el mono vaquero que llevaba sobre su bonito jersey azul.
—Rico. —Cuando Shaya le pasó un cupcake púrpura, dijo un feliz—: Gracias –y lo giró inmediatamente a Keenan, ofreciéndoselo para que lo mordiera—. El tuyo era verde. Este sabrá diferente.
—¿Eso crees? —Preguntó Keenan, y ante el asentimiento de Noor, le dio un mordisco—. Sabe a uvas.
Dorian se encontró con la mirada Ashaya por encima de las dos pequeñas cabezas, y supo que ella estaba pensando lo mismo que él: era bueno ver a los niños, extraordinarios y únicos, actuar exactamente como los pequeños que eran. Era el honor del clan y su privilegio asegurarse de que Keenan y Noor tuvieran la oportunidad de crecer amados y queridos, permitir que su increíble don se desarrollara a su ritmo natural.
—Eh —dijo otra voz masculina desde la puerta—, ¿cómo consigo pasteles? –Los intensos ojos violeta de Jon, un contraste sorprendente con la de oro blanco de su pelo, estaban fruncidos—.¿Conseguiste un pastel? — Preguntó el adolescente a Kit.
Kit le dio una sonrisa de suficiencia, mientras Talin y Clay aparecían detrás del chico. El compañero centinela de Dorian y su compañera siguieron a la cocina, los dos rodearon el mostrador para agarrar los taburetes del otro lado, mientras que Jon se apoyó en el fregadero junto a Kit.
Cuando Noor se ofreció a compartir su cupcake, el niño sonrió con una sonrisa inesperadamente dulce y le dijo:
—Está bien, princesa. Ese es tuyo.
Dorian capturó la mirada de Clay.
—Me alegro de verte.
El centinela de ojos verdes le devolvió el puñetazo.
—Traté de hacer un pastel para la fiesta —decía Talin a Ashaya—, pero se derrumbó en el centro. Estaba tan malo que lo iba a tirar…
Kit hizo sonidos estrangulados.
—… pero Jon salió corriendo con él. —Una mirada sonriente al adolescente que la pareja había adoptado en su familia.
Cuando Ashaya se volvió para mirar a Jon, Clay robó dos cupcakes con felino sigilo y le lanzó uno al adolescente. Fingiendo inocencia cuando Ashaya se dio la vuelta, el centinela de piel oscura miró al cupcake frente a él como si no tuviera ni idea de cómo había aparecido allí.
Dorian ahogó una carcajada. Clay siempre había sido demasiado serio, había estado demasiado cerca de su leopardo de forma peligrosa, hasta que todos se preocuparon porque no fuera capaz de salir de la oscuridad, así que verle jugar hizo que el leopardo de Dorian dejara caer su mandíbula en una sonrisa llena de relucientes dientes blancos.
Ashaya retorció los labios y luego levantó las manos.
—Si todos vais a arruinar mis cupcakes y galletas, tendréis que ayudarme a glasear los de repuesto.
Noor y Keenan, después de haber estado charlando entre sí en su propia lengua, que era casi incomprensible para los adultos, aplaudieron la idea, y muy pronto, la cocina estuvo llena de risas, color y azúcar. Jon y Kit se sentaron con buen humor a la mesa de la cocina para ayudar a Keenan y Noor con sus creaciones, aunque la mitad de los productos horneados fueron a parar a los estómagos sin fondo de los jóvenes, mientras Ashaya se ofrecía a ayudar a Talin a mezclar un pastel que le aseguró que no se hundiría.
—He experimentado con él varias veces –dijo mientras sacaba la receta.
Talin giró los hombros, el pelo rojizo recogido con una cinta del mismo color que las de Noor, aunque el lazo de Talin era algo tembloroso, como si hubiera sido atado por unas manitas.
—Bien –dijo—. Muéstrame qué hacer.
Mientras Ashaya y Talin continuaban hablando, Dorian tomó un poco de café para él y Clay, y rodeo la barra para deslizarse en el taburete al lado del otro centinela.
—Hace un par de años —murmuró en un tono sub—vocal que sólo oiría Clay—. ¿podrías haber previsto esto?
Los ojos del centinela se demoró en la mujer que era su compañera.
—No creo que ni siquiera supiera soñar así de grande.
—Si. —En sus sueños más salvajes, Dorian no podría haber imaginado que sería amado hasta que fuera un latido tranquilo e intenso en su interior, el corazón de su Shaya enlazado con el suyo. Y Keenan, ¿cómo podría haber sabido alguna vez lo que significaba padre, sostener la confianza de un inocente en la mano? Todavía le sacudía a veces, los dones que le habían dado.
—¿Te llamó Tamsyn sobre el árbol? —preguntó Clay en el silencio de camaradería entre ellos.
Dorian sonrió.
—Dijo que sus gemelos masticaron los cables el año pasado, así que me pidió que recogiera un nuevo grupo de luces. –La sanadora de la manada había comenzado la tradición de un gigantesco árbol de Navidad para el clan hacía dos décadas, y esa tradición se había mantenido a través del dolor, la pérdida y el tiempo.
Mientras Clay sacudía la cabeza con cariñosa diversión, Dorian asintió sutilmente hacia Jon.
—¿Cómo le va? —El niño había atravesado cosas que hubieran roto a hombres adultos.
—Está instalado, ha hecho algunas amistades sólidas como una roca. —El tono de Clay contenía un orgullo silencioso y profundo—. Y es genial con Noor, en lo que a ella respecta, él es su hermano mayor y eso es todo. Incluso se sienta en reuniones de té con sus muñecas en la casa del árbol en miniatura que construí para ella, a pesar de que tiene que apretarse en el interior.
Dorian rió entre dientes, tan orgulloso del muchacho como Clay. Después de a lo que Jon había sobrevivido, nadie le habría acusado de estar demasiado marcado para preocuparse por el vulnerable corazón de un niño.  Que hubiera superado la fealdad de lo que le había pasado, aprendido a reír de nuevo, hablaba de una fuerza que le mantendría en el buen lugar en los años venideros.
—Kylie solía hacerme lo mismo —dijo, por fin capaz de hablar de su hermana perdida sin sentirse abrumado por la ira de su vida robada. Su pérdida aún le dolía, pero ahora trataba de recordar los buenos tiempos, trataba de pensar en lo mucho que hubiera adorado ser tía de Keenan y cuñada de Shaya—. Luego me dejaba elegir un juego y yo enviaba sus muñecas a la selva con mis muñecos de acción. –Las pobres muñecas de su hermana siempre habían conocido destinos terribles a manos de caimanes y anacondas, sólo para resurgir de nuevo para la próxima aventura.
—¿Sabes una cosa? –la expresión de Clay contenía sorpresa—. Lo había olvidado hasta ahora, pero yo solía beber pequeñas tazas de té con Tally cuando éramos niños. Tenía una muñeca de trapo y solía ser tan estricta que no me permitía beber mi té hasta que su muñeca no tenía la suya.
Eso hizo reír a Dorian, el pensamiento del enorme y a menudo silencioso Clay esperando pacientemente a que una muñeca tuviera su té.
—Mujeres, las cosas que hacemos por ellas.
—Hablando de mujeres —Clay bajó la voz aún más—: Quería hablar contigo sobre Jon. Tiene algo por Rina, así que podría aparecer mientras estás entrenando con ella. No seas demasiado duro con él.
Dorian hizo una mueca. Rina era la hermana mayor de Kit, y una de las mujeres soldado más fuertes y testarudas del clan.
—Incluso si él fuera un hombre hecho y derecho, y no un juvenil, ella se lo comería vivo.
—Creo que moriría feliz. –El gato de Clay merodeaba en sus ojos, resoplando de risa—. La verdad es que ella está siendo amable con él.
—¿Rina? ¿Amable?  —Dorian fue entrenador y supervisor de Rina, la tarea cayó sobre él después de la joven envolviera a su entrenador anterior alrededor de su dedo. Ella le gustaba y estaba seguro de que se convertiría en una de las piezas fundamentales de la estructura del clan cuando creciera y desarrolla sus fuerzas, pero la delicadeza no era el estilo de Rina. Como todas las hembras adultas leopardo que eran dominantes, era más apta para desafiar a un pretendiente que para acariciarlo.
—¿Crees que ella sabe que le gusta?
Clay asintió con la cabeza.
—Imagino que está tratando de desanimarlo suavemente, ya que es sólo un niño, pero apuesto por Jon. Dale unos cuantos años más y diferencia de edad o no, seguro que va tras ella.

—Eso es decir mucho. —Silbó suavemente Dorian—. Pero te diré qué, si tienes razón, te haré un pastel, completado con glaseado rosa y adornos.
—Acepto.
Ashaya rodeó el mostrador para apoyarse en Dorian, el pelo que él había soltado estaba una vez más pulcramente recogido en un moño.
—¿De qué estáis hablando? —Preguntó ella mientras él resistía el impulso perverso de deshacerlo de nuevo, su gato se frotaba contra su piel al tenerla tan cerca, la sensación de pelaje deslizándose bajo su piel ya no era dolorosa ahora que podía cambiar a su forma de leopardo.
—Estás tramando algo —añadió su compañera en un tono claramente sospechoso.
Sonriendo, Dorian hizo lo que había querido hacer antes y tiró de ella hacia él para darle un beso largo y delicioso que provocó que ella cerrara los dedos en su camiseta con el sonido de deleite de los niños girando a su alrededor.
—Estamos hablando —murmuró después—, sobre hornear.
Ashaya, con los labios hinchados por los mordisquitos que Dorian le había dado durante el beso y su voz un voz un poco ronca, dijo:
—¿No me dijiste que podías hacer el mejor pastel de plátano? Tengo unos plátanos maduros.
—De hecho —dijo Talin desde el otro lado del mostrador, estirándose para golpear a Clay en a la nariz con al cuchara de mezclar—. ¿Qué tal un concurso? Dorian frente a Clay.
Kit y Jon, que se habían girado para escuchar, dieron el visto bueno.
—Nos ofrecemos voluntarios para juzgar —dijeron magnánimos.
—¿Crees que no puedo hornear un pastel? —Dijo Clay a su compañera, con un brillo en los ojos.
Tallin sonrió, las pecas sobre su la piel dorada de su rostro se añadieron a la travesura de su expresión.
—Creo que vas a patear el bonito trasero de Dorian. –Le sopló un beso que hizo que el otro centinela curvara los labios.
—Si bien estoy de acuerdo con la evaluación del cuerpo de Dorian —dijo Ashaya simulando solemnidad mientras jugaba con el cabello de Dorian de un modo que le hacía ronronear en lo profundo del pecho—. Debo discrepar con el resto de su declaración. —La científica se inclinó sobre Dorian, toda curvas suaves y feminidad caliente—. Mi compañero va hacerle morder el polvo al tuyo.
—Creo que eso es un reto —dijo Kit, un poco del gamberro había vuelto a su voz.
—Según he oído —agregó Jon—, los centinelas nunca retroceden ante un desafío.

***

Tres horas más tarde, Dorian chocó una botella de cerveza con Clay mientras estaban fuera de la casa y decían:
—No era demasiado correosa. De verdad.
—Y la tuya no tenía demasiada sal —contestó Clay, leal.
Mirándose el uno al otro, comenzaron a reírse, el sonido vagó por el aire hasta el sitio dónde jugaban los niños y sus compañeras estaban sentadas hablando. Kit y Jon se habían ido, Kit se había llevado al chico con él mientras continuaba con su posición de vigilancia, el adolescente admiraba al joven soldado, pero habían prometido volver para la cena.
—Creo —dijo Dorian cuando pudo respirar de nuevo—, que deberíamos dar a los jueces rebanadas grandes de postre.
—Le servirá a los listillos por incitarnos. –Clay tomó un trago de cerveza—. Fue una muerte cruel e inusual para esos plátanos.
—Mira quién habla, ¿qué demonios le hiciste al chocolate? Creo que Shaya y Talin todavía están de luto.
Eso les provocó de nuevo hasta que acabaron sentados en el suelo con las cervezas colgando de sus dedos.
Cuando Ashaya se giró para sonreírle por encima del hombro, el vínculo de emparejamiento brilló de manera salvaje en su interior y Dorian supo que aunque hacer pasteles y la fontanería podrían no estar entre sus habilidades, en una cosa era y siempre sería un experto: en amar a Shaya.
Título: Re: Navidad en la cocina - Nalini Singh -entre los libros 7 y 8
Publicado por: rowan en Diciembre 27, 2012, 09:32:21 am
 emot036 emot036 emot036 emot036 emot036 emot036 emot036 emot036
Título: Re: Navidad en la cocina - Nalini Singh -entre los libros 7 y 8
Publicado por: miriam en Diciembre 27, 2012, 12:14:20 pm
 emot024 emot024 emot024
Título: Re: Navidad en la cocina - Nalini Singh -entre los libros 7 y 8
Publicado por: yissel en Diciembre 27, 2012, 02:25:49 pm
!!Gracias!!  Esto es lo mismo que decir "Feliz Navidad"  emot024 emot024
Título: Re: Navidad en la cocina - Nalini Singh -entre los libros 7 y 8
Publicado por: sarah paula en Diciembre 27, 2012, 02:53:47 pm
 emot024 emot024 Muchas gracias !!!  emot024 emot024
Título: Re: Navidad en la cocina - Nalini Singh -entre los libros 7 y 8
Publicado por: CHONI en Diciembre 27, 2012, 03:43:11 pm
Muchas gracias, este trocito ha sido fantastico  emot036 emot036
Título: Re: Navidad en la cocina - Nalini Singh -entre los libros 7 y 8
Publicado por: Lili en Diciembre 27, 2012, 04:04:00 pm
 :emot018: :emot018: :emot018: :emot018: :emot018:
Maravillosa historia. Mil gracias!!!!
 emot024 emot024
Título: Re: Navidad en la cocina - Nalini Singh -entre los libros 7 y 8
Publicado por: himuramairim en Diciembre 27, 2012, 05:51:27 pm
Mil Gracias, es ReDulce la historia. :emot020: :emot020:

Besos emot024 emot024
Título: Re: Navidad en la cocina - Nalini Singh -entre los libros 7 y 8
Publicado por: raistlina en Diciembre 27, 2012, 05:57:12 pm
Hola,
muchísimas gracias!!!!!!!!!!....me encantan estos mini relatos que nos ofrece la autora...
saludos, :emot008:
raistlina
Título: Re: Navidad en la cocina - Nalini Singh -entre los libros 7 y 8
Publicado por: alexia en Diciembre 27, 2012, 06:42:32 pm
Precioso.
Título: Re: Navidad en la cocina - Nalini Singh -entre los libros 7 y 8
Publicado por: Legolas en Diciembre 27, 2012, 07:16:51 pm
Precioso.
 emot022 emot022 emot022

Gracias  emot024 :emot018: :emot008: emot024
Título: Re: Navidad en la cocina - Nalini Singh -entre los libros 7 y 8
Publicado por: sango en Diciembre 27, 2012, 07:29:53 pm
Gracias Sonne, por este relato  :emot020:
Título: Re: Navidad en la cocina - Nalini Singh -entre los libros 7 y 8
Publicado por: preciousmele en Diciembre 27, 2012, 08:06:33 pm
gracias sonne
que dulces estos leopardos
Título: Re: Navidad en la cocina - Nalini Singh -entre los libros 7 y 8
Publicado por: mariad en Diciembre 27, 2012, 09:29:38 pm
 :emot014:

      ¡ Superencantada !  emot038

       Ainsss...cómo los echo de menos... emot022

      Muchísimas gracias, Sonne.    emot024
Título: Re: Navidad en la cocina - Nalini Singh -entre los libros 7 y 8
Publicado por: Jazmin en Diciembre 27, 2012, 10:48:12 pm
 emot036 emot036 emot036 emot036 emot036
Gracias pro traerla  emot035 emot035 emot035 emot035
me pregunto ¿porqué estas trocitos no los ponen en lso libros auqneu sean al final de ellos como un epilogo aparte?
Título: Re: Navidad en la cocina - Nalini Singh -entre los libros 7 y 8
Publicado por: rowan en Diciembre 28, 2012, 08:36:57 am
es una idea, pero al colgarlos en su pagina atrae curiosonas diversas  emot037
Título: Re: Navidad en la cocina - Nalini Singh -entre los libros 7 y 8
Publicado por: willow en Diciembre 28, 2012, 08:44:51 pm
 emot036 emot036 me ha encantado ademas no tiene ni gota de sproiler si has leido los cinco primeros
 emot035 emot035 me ha encantado
Título: Re: Navidad en la cocina - Nalini Singh -entre los libros 7 y 8
Publicado por: lauraubia en Diciembre 29, 2012, 07:43:53 pm
Muchísimas gracias!!!
Título: Re: Navidad en la cocina - Nalini Singh -entre los libros 7 y 8
Publicado por: WHITNEY en Diciembre 30, 2012, 10:35:27 pm


 me encanta, me pone tonta leer pedacitos de sus vidas  emot037
Título: Re: Navidad en la cocina - Nalini Singh -entre los libros 7 y 8
Publicado por: MOONMAGICS en Enero 05, 2013, 01:33:46 am
OOOH CIELOS QUE SUPER  :emot020: :emot014: ME ENCANTO Y ESO QUE NO PUEDO ENTRAR TANTO COMO ANTES POR ACA PERO QUE GRATA SORPRESAS CUANDO LO PUEDO HACER GRACIAAAAS emot024 emot024
Título: Re: Navidad en la cocina - Nalini Singh -entre los libros 7 y 8
Publicado por: Arha en Enero 05, 2013, 12:31:42 pm
Pero qué bonito...

Me pirran estos gatitos.

Gracias Sonne.