Autor Tema: Los siete reinos 4: La corona carmesí, CAPÍTULO 4  (Leído 99 veces)

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Los siete reinos 4: La corona carmesí, CAPÍTULO 4
« en: Mayo 15, 2018, 06:38:30 am »
Capítulo 04
ASUNTOS DE FAMILIA.

Han Alister estaba de pie en medio de la Torre Mystwerk en el mundo de los sueños de Aediion, vestido con una toga de sangreazul.
-Ven a hablar conmigo, Cuervo -gritó, dando golpecitos con el pie-. Esta vez estoy solo, y necesito tu ayuda.
La desesperación había traído a Han de vuelta a este lugar. Apenas había dormido en dos días... desde su encuentro con Abelard. Si la cosa no cambiaba, estaba a punto de perderlo todo.
Esperó. Las grandes campanas resonaban en lo alto, sin voces.
-Por si sirve de algo, me has convencido de que eres Alger Aguabaja.
Ninguna respuesta.
-He sido nombrado para el Consejo de Magao -dijo Han-. Nos reunimos la semana que viene. Sin tu ayuda, es improbable que sobreviva a mi primera reunión.
Eso debió tocar una fibra sensible. El aire comenzó a ondear. Cuervo apareció ante Han, con su ceño habitual, su ropa conjurada de sangreazul revoloteaba con una agitación mágica.
-¿Por qué debo confiar en ti? -Cuervo se cruzó de brazos-. Después de que aparecieras con un Bayar disfrazado de cabezacobriza.
-Hayden Bailarín de Fuego es mi mejor amigo. Y es tan enemigo de los Bayar como tú.
-¡Ja! Cuando haya dinero sobre la mesa, se volverá contra ti. Lleva sangre manchada. Como el linaje Lobo Gris.
Ham tomó un profundo aliento. Era el momento de mostrar su mano, para bien o para mal.
-Bueno, yo llevo tu sangre, me guste o no, y llevo pagando por ello toda mi vida.
-¿Tú? -Cuervo miró a Han de arriba a abajo-. ¿Emparentado conmigo? Imposible.
-¿De verdad? -Han le sostuvo la mirada, alzando la barbilla en señal de desafío.
-Nunca tuve hijos -dijo Cuervo-. Mi linaje murió conmigo, para inmenso alivio de todo el mundo. Oh, podría haber tenido un bastardo aquí o allá, pero no hay forma de que tú...
-Concebiste dos hijos con Hanalea -dijo Han-. Gemelos.
-Cometes un error. No llevábamos mucho tiempo casados cuando me traicionó a los Bayar. Supongo que se casó con Kinley Bayar después de eso. -Su cara se retorció de repulsión-. Por mí que el linaje Lobo Gris/Bayar se pudra y se muera.
-Lucios Fr... Lucas Fraser dice otra cosa. Dice que Hanalea ya estaba embarazada cuando te cogieron. Tuvo gemelos, Alister y Alyssa. Kinley Bayar murió durante el Quebrantamiento, y Hanalea se casó con Lucas. La paternidad de los gemelos fue un profundo y oscuro secreto. Todo el mundo asumió que Lucas era el padre, pero Lucas y Hanalea nunca tuvieron hijos.
-¿Lucas? -Cuervo inclinó la cabeza, el disgusto dio paso a la confusión y luego a la furia-. ¿Hanalea se casó con Lucas? Imposible. Ellos nunca...
-Los ancianos del clan cuentan lo mismo, y ellos no tendrían razones para mentir al respecto.
-¿Ah, no? -resopló Cuervo-. Mentir es como respirar para ellos. Y para ti también, al parecer. -Su imagen cambió, expandiéndose hacia arriba hasta que se irguió sobre Han, un pilar de llamas y calor abrasador-. ¡Largo! -rugió, como el Redentor en el Día del Juicio-. ¡Prefiero estar solo otros mil años antes que escuchar esto!
Han se tambaleó hacia atrás, alzando los brazos para protegerse la cara. Su cerebro puede que le dijera que Cuervo no podía hacerle daño en el Aediion, pero sus instintos decían otra cosa.
Buscó algo, cualquier cosa, que probara su teoría. Un recuerdo volvió a él, una imagen de su niñez de una estatua en el Templo de Puente Sur, una de las pocas que habían sobrevivido de los tiempos del Quebrantamiento. Rápidamente, la esculpió en el aire. Era Hanalea con con el atuendo de una comerciante, esgrimiendo una espada, con un niño en una cadera, y una niña aferrada a sus faldas. La escultura estaba dañada en ciertos lugares, el mármol desconchado y manchado, pero todavía relucía con una hermosa incandescencia.
Momentáneamente, Cuervo llameó incluso más aún, de forma que Han tuvo que protegerse los ojos, luego se encogió al tamaño de un hombre. Miraba fijamente la pieza conjurada por Han, extendiendo una mano como para tocarla.
-¿Hana? -susurró-. Y... y...
Incluso después de mil años, el parecido entre la niña y Cuervo era notable. El chico se parecía más a su madre.
-La llamaron Hanalea Salvando a los Niños -dijo Han-. Está en el Templo de Puente Sur en el mercado de Fells. Debe haber estado oculta, de otro modo la habrían hecho pedazos hace años.
-Hana. Y nuestros hijos. -Las lágrimas bañaban la cara de Cuervo-. El parecido... el parecido es... asombroso. -Se quedó de pie, con los brazos extendidos como un acólito ante el altar de la esperanza, con los ojos desenfocados, como si estuviera reviviendo eventos desde un ángulo diferente-. Lucas. Con Hanalea -susurró-. ¿Por qué iba a hacer eso? ¿Por qué iba a hacerlo ella?
-Sé que es duro creer que Lucas todavía esté por aquí, después de mil años -dijo Han.
-Eso es cosa mía. -Cuervo se presionó las manos contra la frente como si pudiera colocar sus recuerdos en un orden diferente-. Lucas temía morir, especialmente al final, cuando estaba claro que habíamos perdido. Dijo que si le ayudaba a engañar a la muerte, él contaría la verdad sobre lo que había ocurrido. Intenté quitarle esa idea de la cabeza. Era un encantamiento que nunca antes había intentado. Al parecer, funcionó.
-Al parecer -dijo Han.
-Muy bien -dijo Cuervo, abriendo los ojos-. Asumiento que esto no sea una especie de broma cruel... ¿qué les ocurrió? A los gemelos, quiero decir.
-Alyssa fundó el nuevo linaje de reinas. Pero Alister era dotado. Le enviaron lejos.
-¿Los Bayar no le mataron? -Cuervo tocó la cabeza del pequeño, acariciando los rizos de mármol.
-Los Bayar nunca supieron de él. Los Demonai querían matarle, pero Hanalea intervino. -Han gesticuló hacia la estatua-. Como puedes ver.
La expresión de Cuervo era una mezcla de creciente esperanza y excepticismo.
-Así que, ¿el linaje Lobo Gris... las reinas... llevan mi sangre también?
Han asintió.
-Sólo un retazo, después de mil años. Pero los Bayar nunca se casaron con ellas.
Cuervo paseaba adelante y atrás, reluciendo, como hacía cuando estaba agitado. Entonces hizo una pausa, balanceándose ante la cara de Han.
-¿Y qué hay del linaje de Alister? ¿De dónde sales tú?
-Dicen que soy tu único descendiente dotado. No es algo que yo esté ansioso por reclamar, eso seguro. Me ha traído un montón de problemas. Todo lo que me ha pasado, lo bueno y lo malo, es resultado de los errores que tú cometiste hace mil años.
Ahora Cuervo estudiaba a Han casi con aires de propietario, sus brillantes ojos azules se entrecerraron evaluadores.
-Hay cierto parecido, ahora que lo mencionas. ¿Fue Lucas quien te contó esto? ¿Él sabe quién eres?
Han asintió.
-Lo sabe hace mucho, supongo. Me ha ayudado a veces. Pero nunca me contó la verdad, hasta que los demonai decidieron sacar provecho de ello, ase más o menos un año.
-¿Por qué no te lo dijo? -Cuervo parecía desconcertado.
-No sé. Probablemente, no pensó que fuera a ayudarme en nada, estar relacionado con alguien como tú. Hoy en día, te llaman el Rey Demonio. Supuestamente, raptaste a Hanalea y te la llevaste a tu mazmorra, y luego la torturaste porque se te resistió.
-¿Qué? -Cuervo empujó la cabeza hacia adelante-. Eso es mentira. ¿Quién dice eso?
-Todo el mundo. Casi destruiste el mundo. Hanalea salvó la situación matándote.
-Si pudiera destruir el mundo, ¿no crees que podría librarme de la reina de los Fells? -resopló Cuervo-. Entonces es cierto lo que dicen, la historia la escriben los vencedores.
A pesar de todo... o tal vez a causa de todo... Han le creía. No podía evitar que le gustara este arrogante, sarcástico y brillante pavo real que era su antepasado. Suficientes mentiras se habían dicho sobre el propio Han a lo largo de su vida... ¿por qué no iba a pasar lo mismo con el hombre al que llamaban el Rey Demonio? Había bastante gente interesada en demonizarle.
-La llama Hanalea la Guerrera -dijo Han-. Después de destruirte, negoció una paz que ha durado mil años. Es una especie de santa.
-¿Hanalea una santa y yo un demonio? -Cuervo puso los ojos en blanco-. Si Lucas me ha estado defendiendo durante mil años, no ha sido muy efectivo.
Han se rió.
-Ya no está dotado -dijo-. Lucas, quiero decir. Dice que es el precio que ha pagado por vivir para siempre.
Cuervo se frotó la barbilla.
-Probablemente todo su destello se consumió en mantenerle con vida. Es un alto precio a pagar, para un nacido dotado. No es un trato que harías de buena gana.
-Sin embargo, lo pagó. Como mago, no podría haberse casado con Hanalea tras el Quebrantamiento -dijo Han-. Vivimos bajo una serie de nuevas reglas y restricciones, llamadas el Naeming. -Bueno, eso no era nada nuevo. Pero era nuevo para Cuervo, una vez llamado Alger Aguabaja. Promulgadas a causa de él. Traicionado por la mujer a la que amaba, torturado por sus enemigos, prisionero en un amuleto durante mil años, demonizado por la historia. Aguabaja nunca había visto a sus hijos, nunca había sabido que los tenía. No me sorprende que esté amargado. Han bjscó algo que decir.
-Lucas dice que Hanalea te amaba. Nunca dejó de amarte. Afirma que no fue ella quien te traicionó.
-Oh, fue ella, tuvo que ser ella -murmuró Cuervo-. Asumo que tenía sus razones.
-Bueno. Tal vez sabía que estaba embarazada -dijo Han, preguntándose por qué necesitaba defender a Hanalea. No es que pudiera deshacer un crimen de mil años de antigüedad-. Si la cosa estaba perdida, tal vez lo hizo para salvar a los niños.
-Esa es la cuestión. No estábamos acabados -dijo Cuervo-. Estábamos bajo asedio, pero podríamos haber aguantado indefinidamente, si Hana no les hubiera mostrado como entrar... -Su voz se interrumpió, y se pasó una mano por la cara como para limpiar el recuerdo-. No importa. Hoy en día a nadie le importa.
-Te equivocas -dijo Han-. Lo que pasó entonces influye en lo que está pasando ahora. Los Bayar todavía esperan casarse con el linaje Lobo Gris. -Hizo una pausa-. ¿Recuerdas a esa chica a la que salvé casi a costa de mi vida? Es Raisa ana Marainna, ahora reina de las Fells. Esperan que se case con Micah.
Cuervo entrecerró la mirada.
-Bueno, tenemos que evitarlo.
-Dices que tienes algo que los Bayar quieren. Algo que están desesperados por conseguir. Algo que utilizarías para acabar con ellos. -Han alzó las cejas alentadoramente.
-¿Eso dije? -Cuervo apartó la mirada-. Hablemos de la reunión del Consejo de Magos que has mencionado. A la que probablemente no sobrevivas.
Todavía no confía en mí, pensó Han. ¿Quién puede culparle?
-Si no te importa que pregunte, ¿cómo es que alguien como tú terminó en el Consejo? -preguntó Cuervo-. Asumiendo que no hayan guardado un asiento para los Aguabaja.
-La reina me nombró su representante en el Consejo.
-¿La reina tiene un representante en le Consejo de Magos? -Cuervo parecía estupefacto-. ¿Para qué?
-Las cosas han cambiado -dijo Han-. Ahora la reina está al mando.
Cuervo masculló algo sobre reinas en el Consejo de Magos.
-Se reúnen en Dama Gris -dijo Han-. En la Casa del Consejo de Magos. Lord Bayar no me quiere allí. Si yo fuera él, me aseguraría de que nunca llegara a Dama Gris. Necesito otra forma de entrar.
-¿Qué hay de los túneles?
-¿Túneles?
-Dama Gris está plagada de túneles, construidos durante la Guerra de los Siete Reinos. Quedaron en mal estado durante la Larga Paz... hasta que yo los restauré.
-¿La Guerra de los Siete Reinos? -repitió Han-. ¿La Larga Paz? ¿Qué es eso?
Cuervo frunció el ceño.
-Seguramente habrás oído hablar de la Guerra de los Siete Reinos, cuando los dotados llegaron de las Islas del Norte y liberaron las Fells. La Larga Paz es cuando los magos controlaron los Siete Reinos. ¿No estudiaste historia en la escuela?
Oh.
-Hoy en día, llamamos a eso la Guerra de la Conquista de los Magos -explicó Han-. El período en el que los magos reinaron se llama la Gran Cautividad.
-Ja. Como ya dije, la historia la escriben los vencedores. La verdad es, que los villanos son menos malvados, y los héroes menos heróicos de lo que te cuentan.
Han sacó el mapa de Dama Gris que había robado de la Biblioteca Bayar en Vado de Oden la última vez que Cuervo le había poseído.
-¿Entonces este viejo mapa es preciso? -Lo extendió sobre la mesa, sujetándolo con una linterna, luego posando un mapa moderno junto a él... uno que el orador Jemson le había dado. Los había reproducido ambos en el Aediion, lo mejor que había podido de memoria.
Estaba claro que en ambos se mostraban las mismas montañas, pero el parecido terminaba ahí. El de Cuervo era de un estilo viejo, antiguo, escrito a mano y con anotaciones. Donde el mapa de Jemson estaba en blanco, el de Cuervo mostraba un laberinto de sendas y túneles dentro de la montaña.
Cuervo estudió las líneas garabateadas en el mapa más antiguo, trazando algunas con la lleva del dedo, comparándolas con el de Jemson.
-Parece... diferente -dijo al fin.
Al final, golpeó con el dedo sobre el mapa de Han.
-Por aquí es por donde puedes entrar. Creo. -Levantó la mirada hacia Han-. Durante mi breve reinado, utilizamos los túneles para entrar y salir de Dama Gris mientras estuvo bajo asedio. Dado que abrirse paso por la roca sólida supone un desafío incluso para un mago, no creo que se hayan hecho muchos cambios en los propios túneles. Hay una entrada en el flanco sur de Dama Gris. Una vez estés dentro, deberías poder abrirte paso sin ser molestado casi todo el camino hasta la Casa del Consejo.
Cuervo estudió la telaraña del mapa, con los ojos brillantes, y un músculo temblando en su mandíbula.
Está ocultando algo, pensó Han. En el mundo de los sueños, tenías que tener cuidado o tus pensamientos más ocultos se mostraban en tu cara de Aediion.
-Contruí barreras mágicas mientras residí allí, así que los túneles están bien ocultos. Sin embargo, los que me emboscaron entraron por ahí. -Cuervo se pasó ambas manos por el pelo pálido-. Así que es posible que estén bloqueados, protegidos, u ocupados.
-Eso es tranquilizador -dijo Han, un estremecimiento bajó por su espina dorsal.
-Pero seamos optimistas, ¿eh? y asumamos que las barreras mágicas siguen en su lugar. Necesitarás las llaves para abrirlas. Ocupémonos de eso.
Las llaves mágicas eran una combinación de gestos y hechizos pronunciados. Cuervo trazó la senda de Han en el mapa, anotando los lugares donde se requerirían encantamientos para pasar.
-Aquí. Intenta esto. -Cuervo pronunció una serie de encantamientos, y una capa tras otra de magia se alzaron, delicadas como seda de Tamric. Hermosa y mortífera-. Ahora déjalas caer.
Han hizo un agujero mágico en ella, y la barrera estalló en llamas-. Una capa tras otras, Alister. Otra vez.
Esta vez, Han tanteó la pared mágica.
-Esto es muy lento -se quejó cuando la hubo bajado.
-Como debe ser -dijo Cuervo-. Frena a tus enemigos, si es que no les mata.
Tras una hora de trabajo, la cabeza de Han estaba repleta y confusa.
-¿Cómo recuerdas todas estas cosas después de mil años? -preguntó.
-He tenido poco más que hacer aparte de practicar hechizos y vivir en el pasado -dijo Cuervo-. Evita que pierda la tenue cordura que me queda.
Al final, Han se las arregló para realizar la secuencia correctamente. Dos veces más.
-¿Y qué pasa si me equivoco? -preguntó Han.
-Quedarás reducido a cenizas -dijo Cuervo sin rodeos-. Así que será mejor que estudies. Y mantente en la senda que te he dibujado. No te desvíes por ningún otro túnel, o lo lamentarás. -Cuervo colocó el mapa a un lado como si eso lo resumiera todo-. Si te las arreglas para llegar a la reunión, ¿qué pretendes hacer? Asumo que tienes una meta en mente, o no irías a la reunión del Consejo.
-Lord Bayar es ahora el Alto Mago, pero tendrán que elegir a uno nuevo para la reina Raisa -dijo Han-. Quiero ese puesto. De otro modo, probablemente lo consiga Micah Bayar... y tal vez también a la reina también. -Hizo una pausa-. El problema es cómo conseguir los votos.
-Ese es siempre el problema, ¿no? ¿Quién está en el Consejo? ¿Estás informado?
Han asintió.
-Hay seis miembros, además del Alto Mago. Como dije, uno es designado por la reina, y otro elegido por la asamblea de entre todos los ciudadanos dotados de las Fells. Cuatros son designados por herencia, entre las casa de magos más poderosas... los Bayar, los Abelard, los Kinley/deVilliers y los Gryphon/Mathises.
Cuervo gruñó.
-Es virtualmente igual que hace mil años, cuando yo intenté cambiarlo. Solo que en mis tiempos, el rey estaba a cargo del consejo.
-Bayar tiene un lugar en el Consejo con el asiento de los Bayar, esperando a que sus hijos gemelos cumplan dieciocho años. Ahora Micah está ocupando el puesto. Lord Bayar esperaba que la reina eligiera a Fiona como su representante, pero la reina Raisa me escogió en su lugar.
-¿Cuál es tu relación con la reina?
-Bueno. -¿Cómo debía responder a esa pregunta?- Soy su guardaespaldas.
-¿Te acuestas con ella?
-No es asunto tuyo -dijo Han, pensando que nunca antes había habido tanta gente interesada en su vida personal.
-No me importa si lo haces -dijo Cuervo-. Pero no te enamores de ella.
-No estoy aquí buscando consejos sobre mi vida amorosa. Gracias de todos modos.
-Como tu tataratatarabuelo, siento que al menos debería poner mi deprimente experiencia personal a tu disposición. -Cuervo se rió ante el ceño de Han-. Muy bien. Volvamos al Consejo.
-Adam Gryphon está en él, ahora que Wil Mathis ha muerto -dijo Han-. Gryphon era mi profesor en Vado de Oden.
-¿Estaría dispuesto a apoyarte? -preguntó Cuervo.
Han negó con la cabeza.
-Por lo que puedo decir, me odia.
-¿Qué siente hacia los Bayar? -preguntó Cuervo.
-Nunca les he visto juntos fuera de clase, pero creo que está encaprichado de Fiona Bayar.
-Que lástima. Puede que ella le persuada para que vote por su hermano.
La mente de Han dio vueltas a esa posibilidad. Tal vez hubiera un ángulo que pudiera aprovechar.
-¿Quién más? -preguntó Cuervo, sacando a Han de su ensimismamiento.
-Randolph deVilliers representa a la Casa Kinley, y Bruno Mader fue elegido por la asamblea. Mander votará por los Bayar. Lady Bayar fue una Mander; al parecer las dos familias se casan entre ellas regularmente.
-Como dije. Algunas cosas nunca cambiaban.
-Dean Abelard también tiene un puesto en el Consejo, ya que es decana de la Casa Myestwerk en Vado de Oden -dijo Han-. Pero ahora está en casa, y odia a los Bayar.
Cuervo asintió.
-Así que deVilliers y Abelard son tus mejores apuestas.
-Eso siguen siendo solo tres, contándome a mí, y Abelard tiene sus propios planes -dijo Han-. Pretende ser nombrada ella misma Alto Mago, así que ¿por qué iba a apoyarme?
-Bueno, entonces -dijo Cuervo-. ¿Tú estás empatado contra cualquiera de los otros?
-Tras la primera reunión, tendré una idea mejor de quienes son los jugadores -dijo Han.
-No estoy seguro de que deba darte ningún consejo político -dijo Cuervo-. Pero es fácil quedar tan sumido en el barro de los políticas diarias que nunca llegues a ningún lado. No es suficiente estar contra algo o alguien. ¿Qué quieres tú realmente?
-¿Que qué quiero? -Han miró a Cuervo a los ojos, tomó un profundo aliento, y dijo en voz alta-: Voy a casarme con la reina.
Cuervo parpadeó hacia Han. Su imagen relució y se solidificó, y una brillante sonrisa se extendió por su cara. Extendió ambas manos hacia Han, descansándolas sobre sus hombros, mirándole ferozmente a la cara.
-Creo que después de todo podrías ser mi descendiente -suspiró Cuervo, con los ojos iluminados por una alegría feroz.

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Re:Los siete reinos 4: La corona carmesí, CAPÍTULO 4
« Respuesta #1 en: Mayo 15, 2018, 07:24:37 am »
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