Autor Tema: CODEX ALERA 6: LA FURIA DEL PRIMER SEÑOR, capítulo 25  (Leído 623 veces)

Desconectado crislibros

  • Administrator
  • ¡Que alguien le haga callar!
  • *****
  • Mensajes: 10689
  • Karma: +277/-32
  • Mejor reinar en el infierno que servir en el cielo
    • www.libroslibroslibros.org
CODEX ALERA 6: LA FURIA DEL PRIMER SEÑOR, capítulo 25
« en: Febrero 07, 2018, 10:14:41 pm »
CAPÍTULO 25
La flota alcanzó Phrygia a la falsa luz del preamanecer, cuando el cielo del este había comenzado tornar de negro a azul. La luz de las estrellas y la luna sobre la nieve habían fácil ver, y Antillus Crassus y un puñado de caballeros Piscis se habían adelantado para informar oficialmente sobre la flota a Phrygius Cyricus, segundo hijo de Lord Phrygius y senescal de la ciudad mientras su padre estaba en el campo de batalla.
-Los tiempos cambian -dijo Fidelias-. No creo que nadie rebase alguna vez los muros de enredaderas sin volar.
-¿Qué te hace decir eso? -le preguntó Tavi.
El cursor gesticuló hacia la muralla, donde un sorprendentemente escaso número de caras observaban desde las almenas.
-Si no se ha corrido la voz de algo así, la ciudad entera debe estar acabada.
Tavi miró a su espalda, para ver el interminable río de mástiles y velas reluciendo sobre el hielo. Tenía que ser una visión impresionante cuando la veías por primera vez, incluso para alguien que hubiera navegado en una auténtica armada sobre los mares. Para la gente y los legionarios de Phrygia, la mayoría de los cuales nunca habían visto un barco alto, mucho menos el mar abierto, tenía que ser impresionante, difícil de creer.
Miró de reojo a Fidelias, que estaba a su lado con la túnica, los calzones y la capa de un civil. Estaba desarmado. Dos caballeros Ferrous le tenían al alcance de la espada, con las armas envainadas, las manos cerca de las empuñaduras. Maximus estaba de pie al otro lado de Tavi y mantenía vigilado a Fidelias por el rabillo del ojo.
Tavi le estudiaba por otra razón. Fidelias parecía diferente a Valiar Marcus. Oh, sus rasgos no habían cambiado, aunque Tavi suponía que podían hacerlo gradualmente, si Fidelias quisiera asumir su antigua apariencia. Había algo más sutil que eso, y mucho más profundo. La forma en que hablaba era parte de ello. Marcus siempre había parecieron un hombre inteligente, pero con poca educación, un soldado pragmático y capaz. La voz de Fidelias era más suave y más mofletuda, sus inflexiones elegantes y precisas. Marcus siempre se había contenido en una postura rígida, y se movía como un hombre que llevaba el peso extra de la armadura de la legión, incluso cuando no la llevaba. Fidelias parecía un hombre que se acercaba al final de una excepcionalmente vigorosa mediana edad, sus movimientos eran a la ver enérgicos y contenidos.
Entonces Tavi lo captó, la auténtico que separaba a Valiar Marcus de Fidelias ex cursori.
Fidelias estaba sonriendo.
Oh, no era una sonrisa abierta. En realidad, uno apenas podía decir que estaba sonriendo en absoluto. Pero Tavi podía verlo claramente en algún movimiento sutil de los músculos de su cara, en la apenas perceptible profundidad de las líneas de las comisuras de sus ojos. Parecía... satisfecho. Parecía un hombre que había encontrado la paz.
Sin embargo, Tavi no tenía ninguna intención de eliminar a los guardias cuya tarea era vigilarle. A decir verdad, el propio Tavi se encontraba observándole como un halcón. Fidelias ex cursori había vivido toda una vida en una excepcionalmente peligrosa y traicionera línea de trabajo. Eso le convertía en un excepcionalmente peligroso... y traicionero... individuo.
-Nuestro siguiente paso -le dijo Tavi-, es reunir cualquier información que Cyricus tenga y nosotros no. Nos será útil para planificar nuestro siguiente movimiento.
-Parece lógico -dijo Fidelias.
Tavi asintió.
-Me gustaría que estuvieras presente.
Fidelias arqueó una ceja y le miró.
-¿Eso es una orden?
-No -dijo Tavi-. Eso no tendría sentido. ¿Qué iba a hacer si te negaras? ¿Condenarte a muerte?
Los ojos de Fidelias se arrugaron en las comisuras.
-Ah, cierto.
-Es una petición. Tú tienes más experiencia de campo que Magnus, y puede que tengas una visión más completa de lo que hay tras el actual liderazgo de las principales fuerzas aleranas. Apreciaría tu consejo.
Fidelias frunció los labios.
-¿Confiaría en él?
Tavi sonrió.
-Claro que no.
El viejo soltó un ladrido rápido de risa. Sacudió la cabeza, y dijo.
-Será un placer, Su Alteza.

*****

Phrygius Cyricus, Senescal de Phrygia y comandante de las legiones defesoras, tenía dieciséis años. Era un joven casi dolorosamente flaco, vestido con la librea blanca y verde de la Casa de Phrygius, y su pelo oscuro estaba lo bastante despeinado para merecer el asalto de algún tipo de fuerza de choque de barberos. Sus ojos oscuros miraban con atención desde detrás de su pelo cuando se inclinó ante Tavi.
-S-su Alteza -dijo Cyricus-. B-bienvenido a Phrygia.
Tavi, acompañado por el Maestro Magnus, Fidelias, y Kitai, traspasó el umbral de la ciudadela del Alto Señor y entró en el patio de más allá.
-Maestro Phrygius -contestó, inclinándose respetuosamente en respuesta-. Siento no haber podido arreglar nuestra llegada a una hora más conveniente.
-E-es muy c-cierto -replicó Cyricus, y Tavi comprendió que el chico no tartamudeaba por nerviosismo. Simpletemente tartamudeaba-. Si v-vienen conmigo, el p-personal de mi señor padre ha preparado un i-informe de las últimas noticias del frente.
Tavi alzó las cejas, impresionado.
-Directamente al asunto, ¿eh?
-H-hay c-comida y vino esperándoles a usted y sus... -Cirycus hizo una pausa y tragó saliva, mirando más allá de Tavi a la forma gigantesca de Varg, que había entrado en el patio al fin-... i-invitados.
-Eso está muy bien -dijo Varg-. Tengo hambre.
Cyricus volvió a tragar. Luego el chico alzó la barbilla y marchó para enfrentarse a Varg, sosteniéndole la mirada.
-E-es usted b-bienvenido como invitado, señor. P-pero si hace daño a alguien que esté b-bajo la p-protección de mi señor p-padre, le mataré yo mismo.
Las orejas de Varg se sacudieron. Se inclinó por la cintura ante el joven.
-Se hará lo que usted diga en su casa, joven Maestro. -Luego miró a Tavi , y gruñó en canim-. ¿No te recuerda a alguien, Tavar?
Tavi le respondió del mismo modo.
-Tal y como yo lo recuerdo, yo tenía un cuchillo en tu garganta esa vez.
-Te concedí cierta credibilidad -admitió Varg.
Tavi evitó sonreir, y dijo:
-Maestro Cyricus, le aseguro que el Maestro de Guerra Varg tiene mucha experiencia como invitado de ciudadanos aleranos y que siempre ha mostrado una cortesía admirable.
Las orejas de Varg se retorcieron con diversión.
Cyricus inclinó la cabeza hacia Tavi.
-M-muy bien. S-su Alteza. Por aquí, por favor.
El joven y una escolta de "guardias de honor", todos los cuales mantenían un ojo cauto sobre Varg, les condujeron a una pequeña sala de recepción dentro de la ciudadela. Una docena de hombres estaban esperando allí alrededor de una gran mesa de arena, presumiblemente el personal del joven senescal y los comandantes de las defensas de la ciudad. Cuando Tavi entró, ofrecieron un saludo crispado como grupo. Tavi devolvió el gesto y asintió con la cabeza.
-Caballeros.
Cyricus presentó a su gente y Tavi hizo lo propio, dejando a Fidelias totalmente fuera de la cuestión. Luego dijo:
-Hagámonos una idea de la imagen general. ¿Quién puede resumir la posición actual de nuestras fuerzas en Riva?
Canto Cantus, un hombre de pelo acerado con armadura de la legión, miró fijamente a Cyricus, como pidiendo permiso. El asentimiento del joven apenas fue perceptible pero había mucho en él, Cantus no habló hasta consiguir aprobación.
-La versión corta es que Riva ha caído. Completamente. En una sola noche.
Tavi miró a Cantus durante largos segundos, y el corazón le comenzó a palpitar con fuerza en el pecho. Limitó su reacción a hundir las uñas en la almohadilla de su mano derecho, luego se obligó a relajarse.
-¿Supervivientes?
-Muchos -dijo Cantus-. El Princeps Attis comprendió lo que estaba pasando a tiempo de evacuar a la mayoría de los civilies de Riva. Pero las legiones pagaron por cubrir la retirada de los refugiados. Todavía están contando los que quedan.
-Cuénteme lo que ocurrió.
Cantus hizo un resumen frío y conciso de las tácticas utilizadas por el vord.
-Esto no es mucho -dijo Tavi.
Cantus se encogió de hombros.
-Tenga en mente que hemos obtenido esto de comunicaciones de agua confusas e informes de refugiados que corrían para salvar la vida y no de observadores entrenados. Los informes se contradicen unos con otros.
Tavi frunció el ceño.
-Muy bien. Se retiran. ¿Adónde?
-Al V-valle de C-calderon, Su Alteza -dijo Cyricus-. S-si me p-permite. -El joven tocó con un dedo la mesa de arena y los granos blancos se movieron en ondas que tomaron la forma de montañas y valles, mostrando las calzadas como tiras planas rectangulares. La miniatura de una ciudad amurallada, representando a Riva, apareció y comenzó a derrumbarse casi inmediatamente. El movimiento siguió a lo largo de la calzada al norte y este de Riva mostrando la posición de los refugiados. Sólidos bloques rectangulares les seguían a su estela representando a las legiones. Una serie de triángulos amenazantes, que representaban la extensión del vord, seguían a las legiones.
Tavi frunció el ceño hacia el mapa un largo rato.
-¿Qué sabemos sobre el número de enemigos?
-Parece haber unos cuantos -replicó Cantus.
Tavi levantó la vista de la mesa, arqueando una ceja.
Cantus sacudió la cabeza.
-Es dificil tener una visión completa de la horda a la luz del día, hasta para los voladores. Hay una batalla constante por controlar el aire con esos hombres avispa que tienen. Sólo puedo prescindir de un manojo de voladores para reconocimientos, y vuelven con informes que varían entre los trescientos mil y diez veces ese número. Por ahora, ninguno ha vuelto del norte de Phrygia. Parece que tienen intención de perseguir al Princeps Attis.
-No se atreven a hacer otra cosa -dijo Tavi-. Si los Altos Señores tienen oportunidad de coger aliento, todavía pueden ser muy, muy peligrosos para el vord.
Fidelias se aclaró la garganta. Señaló con un dedo al extremo más alejado de la calzada noroeste, la que terminaba en Garrison.
-Puestos a adivinar, yo diría que el más pesimista de sus exploradores es más probable que tenga razón en sus observaciones.
-¿Por qué?
-La geografía -dijo Fidelias-. El Princeps Attis está buscando la ventaja del terreno. Calderon puede servir a sus propósitos.
-¿Por qué dices eso? -gruñó Varg.
Tavi empezó a pedir a Cyricus que expandiera la visión de la mesa de arena para que mostrara el Valle de Calderon, solo para descubrir que el tartamudeante joven ya estaba en proceso de hacerlo. Tavi tomó nota mental para sí mismo: Si sobrevivía a esta guerra, tenía que ofrecer a este joven un trabajo. La iniciativa no era algo común.
-Ah, gracias, Maestro Cyricus -dijo Tavi-. El Princeps Attis conduce al vord a un embudo -dijo Tavi-. Una vez hayan pasado los acantilados occidentales y hayan entrado en el Valle de Calderon, se verán obligados a apiñarse más y más cerca. Mar al norte, montañas intransitables al sur.
-Neutralizando la ventaja del número -gruñó Varg.
-En parte. Pero también va allí porque mi tío ha convertido el lugar en una maldita fortaleza.
Fidelias miró a Tavi, frunciendo el ceño.
-Viste a los aldeanos del Valle de Calderon levantar una muralla de asedio en menos de media hora en la Segunda de Calderon -dijo Tavi-. Ahora considera que mi tío ha tenido los siguientes cinco años para prepararse.
El cursor alzó las cejas y asintió.
-Aún así. Si la disparidad numérica es tan grande, ni el propio Escudo sería suficiente. Y si está conduciendo al vord a una trampa, va a quedar atrapado en ella también. No hay forma de que se retire a ninguna parte. No hay ningún otro sido adónde ir.
-Lo sabe -dijo Tavi, frunciendo el ceño-. Y el vord lo sabe también. Por eso lo ha hecho.
Cyricus frunció el ceño.
-¿S-su Alteza? N-no entiendo.
-No está tanto conduciéndoles a una trampa como colocando el yunque para nuestro martillo. -Tavi tocó la mesa de arena, hizo un esfuerzo menor de voluntad, y añadió múltiples rectángulos al paisaje, representando a sus propias fuerzas. Luego comenzó a mover las piezas como si fueran parte de un juego de ludus.
Las legiones se internaron en el valle, el vord se hacinó tras ellos. Mientras empujaban a las legiones hacia atrás, golpe a golpe, el frente de la horda continuaba contrayéndose... y las piezas que representaban a sus fuerzas y las de Varg se acercaron por detrás y les atraparon en el valle.
-Los golpeamos aquí.
Varg gruñó.
-Miles de los nuestros contra millones de ellos. Y tú quieres emboscarles.
Tavi mostró los dientes al sonreir.
-Esto no está pensado para matar al enemigo vord. Es para encontrar y matar a la reina vord. Probablemente estará en algún lugar de la retaguardia, guiando a los suyos y coordinando el ataque.
La cola de Varg se balanceó pensativamente, y su mirada se entrecerró.
-Mmm. Un plan atrevido, Tavar. Pero si no la encuentras y la matas, nuestras fuerzas quedarán enfrentadas al vord a campo abierto. Nos tragarán a todos.
-No vamos a hacernos más fuertes. Si no neutralizamos a la reina aquí, puede que nunca volvamos a tener una oportunidad. Se nos tragará a todos de todas formas.
Varg gruñó bajo en su pecho.
-Muy cierto. He visto el final de mi mundo. Si hubiera tenido oportundiad de elegir cuando estaban desvastando mi propia tierra, como ocurre ahora aquí, no habría dudado.
Tavi asintió.
-Entonces quiero botas en la calzada al mediodía. Tendremos que movernos rápido si vamos a encerrarlos en la botella. Maestro Cyricus...
-Tengo a Intendencia preparando provisiones y suministros para sus fuerzas desde que el tribuno Antillus llegó ayer por la tarde. Están e-esperándole en la puerta sureste de la ciudad, junto a la calzada. Sólo hay para una semana, pero es lo mejor que pudimos hacer con el tiempo que teníamos.
-Oh, vaya -dijo Kitai en canim, con ojos chispeantes-. Puede que me haya enamorado.
Tavi replicó en el mismo idioma.
-Yo lo vi primero.
Las orejas de Varg volvieron a sacudirse.
Tavi se giró hacia Cyricus, y dijo:
-Puede que haya notado que llevamos cierto número de canim con nosotros. Ellos no pueden utilizar las calzadas.
Cyricus asintió con rapidez.
-¿Carretas de suministro, Su Alteza?
-Admirable -dijo Tavi.
-Requisaré tantas como pueda encontrar.
Tavi sostuvo la mirada del joven y asintió.
-Gracias, Cyricus.
Cyricus volvió a inclinarse, y comenzó a dar órdenes tartamudeantes a los comandantes de Phrygia. Ninguno de ellos parecía reaccionar adversamente a la juventud del Cyricus o la forma confiada en que emitía órdenes. Estaba claro que los hombres confiaban en la competencia del joven ciudadano, lo que sugería que les había dado buenas razones para que así fuera. Tavi quedó incluso más impresionado.
-Dos días hasta Riva -murmuró Kitai, mirando el mapa-. Dos días más hasta Calderon. Cuatro días en total. -Le miró a través de la mesa de arena, con ojos verdes intensos-. Te vas a casa, alerano.
Tavi se estremeció. Sacó el cuchillo de su vaina y lo incrustó en la mesa de arena, en el monte más al oeste del valle. Allí era donde se decidiría todo. Allí era donde encontraría a la reina vord; o se vería si su Reino y su gente caían en el olvido.
La daga se quedó allí, temblando.
-A casa -dijo Tavi en voz muy baja-. Es hora de terminar lo que empezamos.

Desconectado tronmedieval

  • Tímido
  • **
  • Mensajes: 66
  • Karma: +0/-0
Re:CODEX ALERA 6: LA FURIA DEL PRIMER SEÑOR, capítulo 25
« Respuesta #1 en: Febrero 07, 2018, 11:13:17 pm »
 06a 06a

Desconectado margenis

  • Se le comió la lengua el gato
  • *
  • Mensajes: 21
  • Karma: +0/-0
Re:CODEX ALERA 6: LA FURIA DEL PRIMER SEÑOR, capítulo 25
« Respuesta #2 en: Febrero 08, 2018, 12:10:04 pm »
 18a 23a

Desconectado sacarr

  • Se le comió la lengua el gato
  • *
  • Mensajes: 9
  • Karma: +0/-0
Re:CODEX ALERA 6: LA FURIA DEL PRIMER SEÑOR, capítulo 25
« Respuesta #3 en: Febrero 08, 2018, 11:37:52 pm »
 18a 21a 19a

Muchas gracias

Desconectado diarmuid

  • Se le comió la lengua el gato
  • *
  • Mensajes: 19
  • Karma: +0/-0
Re:CODEX ALERA 6: LA FURIA DEL PRIMER SEÑOR, capítulo 25
« Respuesta #4 en: Febrero 10, 2018, 04:13:54 pm »
 06a