Autor Tema: CODEX ALERA 6: LA FURIA DEL PRIMER SEÑOR, capítulo 24  (Leído 418 veces)

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CODEX ALERA 6: LA FURIA DEL PRIMER SEÑOR, capítulo 24
« en: Febrero 04, 2018, 07:49:10 pm »
jCAPÍTULO 24
Tavi observó mientras Magnus y la partida de ejecución abandonaban el barco. Incluía a cada uno de los caballeros Ferrus de abordo y un par de los marineros más capaces de combatir de Demos. Se llevaron a Fidelias ex cursori y los mástiles de crucifixión con ellos.
-Es difícil de creer -dijo Max, en voz baja-. Quiero decir... Valiar Marcus.
-La gente miente, chico -dijo Demos-. Especiamente sobre quienes son.
-Lo sé, lo sé - dijo Max-. Sólo estoy... sorprendido, eso es todo. Siempre fue tan sólido.
-Todo estaba en tu cabeza -dijo Demos con tranquilidad-. Él era lo que era. Eras tú el que lo hacía sólido.
Max miró fijamente a Tavi.
-Señor, ¿está seguro...?
Tavi hizo una mueca, y dijo.
-Max, traicionó a mi abuelo después de jurar servirle. Entregó a su propia estudiante, allá en la Academia, a los Aquitaines para que la torturaran. Es el único miembro superviviente de los cursori senior que posiblemente pueda proporcionar detalles sobre la organización de los Cuervos de Sangre de Kalarus. Presencié personalmente como mataba a media docena de legionarios que defendían las almenas en la Segunda de Calderon, y su plan era ayudar a ejecutar a cientos de otros. Cualquiera de esos crímenes merece ejecución. En tiempos de guerra, la pena es ejecución sumaria.
Max frunció el ceño y no miró a Tavi.
-¿Sabes si ha hecho algo desde que asumió la identidad de Valiar Marcus?
-No tiene importancia lo que haya hecho desde entonces, Max -replicó Tavi, manteniendo la voz seria, completamente neutral-. Es culpable de traición. Hay un montón de delitos que un Primer Señor puede conmutar. Hay uno que no puede en absoluto.
-Pero...
Crassus interrumpió, ahogando la protesta de su hermano.
-Tiene razón, Max. Sabes que tiene razón.
Demos se cruzó de brazos y asintió hacia Max.
-Alégrate de que el tipo hiciera algo bueno antes de que le pillaran. Aunque eso no devolverá los muertos a sus familias. El eligió matar. Cruzó una línea. Sabía que su propia vida podría ser tomada a causa de ello. Sabía que Octavian no tendría elección en la cuestión. Ha hecho las paces con ello.
-¿Cómo es posible que sepas eso? -preguntó Max.
Demos se encogió de hombros.
-Cuando Magnus le descubrió, Fidelias no mató al viejo. Podría haberlo hecho, fácilmente, y todos lo sabemos, eso habría protegido su secreto. Podría haber intentado huir antes de que acabara la batalla. No lo hizo.
Tavi lo escuchaba todo sin prestar mucha atención. Marcus, un traidor. Marcus, que le había salvado la vida hacía sólo unos días, con considerable riesgo para sí mismo. Marcus había hecho todo lo posible para matar a la familia de Tavi. Marcus no, se dijo a sí mismo. Fidelias. No había ningún Marcus. Nunca había habido un Marcus.
Había demasiadas mentiras. Estaba empezando a dolerle la cabeza. El sol parecía demasiado brillante.
-Tan pronto como la partida de ejecución vuelva a bordo, por favor, póngase en camino, capitán -dijo Tavi-. Estaré en mi camarote. -Se dio la vuelta antes de que nadie pudiera saludarle y volvió a su camarote con la cabeza agachada. Las cortinas ya estaban echadas, dejando el espacio bastante oscuro, y se dejó caer sobre su baúl, temblando por la adrenalina posterior a la batalla.
Sólo llevaba allí unos momentos cuando la puerta se abrió, y Kitai entró. Atravesó la pequeña habitación, con pasos enérgicos, y Tavi sintió la presión gentil de un artificio rodeándole, haciendo privada su conversación.
-¿Por qué estás siendo tan idiota? -exigió ella.
Tavi abrió los ojos y la miró. Se erguía ante él con la piernas bien abiertas y postura confiada.
-Chala, ¿los marat tienen una palabra para "diplomacia"?
Sus ojos verdes empezaron a parecer casi luminosos a medida que crecía la furia. Tavi podía sentir el calor presionando contra él, hirviendo a fuego lento dentro de él.
-No es momento para el humor.
Tavi entrecerró los ojos al mirarla.
-Estás enfadada por lo que está pasando con M... con Fidelias.
-No conozco a Fidelias -replicó ella-. Conozco a Marcus. Él no se merece esto.
-Tal vez. Tal vez no. Sea como sea, es culpable de traición, y la ley es clara.
-Ley -dijo Kitai, y escupió sobre la cubierta como si la palabra tuviera mal sabor-. Ha luchado lealmente por ti durante años.
-Me ha mentido durante años -replicó Tavi, y un ardor considerable ardió en esa réplica-. Ha traicionado la confianza del Reino. Ha matado a inocentes, ciudadanos y leales hombres libres.
-Y arriesgó su vida incontables veces en batalla con nosotros -exclamó Kitai.
Tavi se encontró levantándose de la cama, su voz ascendió inesperadamente a un rugido que le hizo ver las estrellas:
-¡INTENTÓ MATAR A MI FAMILIA!
Ambos se quedaron de pie un momento, Tavi respirando con fuerza. Kitai mirándole de arriba a abajo, luego arqueó lentamente una ceja.
-Por supuesto. Tu juicio es claramente imparcial, Su Alteza.
Tavi abrió la boca para replicar, luego se obligó a detenerse. Se volvió a sentar en el catre, todavía respirando con fuerza. Se quedó así durante un minuto entero. Luego volvió a mirar a Kitai, y dijo:
-Si. Me hizo daño a nivel personal. Pero hizo lo mismo a mucha gente. Aunque la ley no exigiera una ejecución, sería una forma de justicia permitirle ser sentenciado con lo mismo que hizo a aquellos a los que ha agraviado.
-No -dijo Kitai-. Sería una forma innecesaria de venganza. -Hizo una pausa, y añadió, con una débil látigo de humor seco-. Lo que, ahora que lo pienso, es una descripción funcional de la ley alerana, en cualquier caso.
Tavi se frotó la frente con una mano.
-Tiene que ser así. Si hubiera huído, podría haberle dejado marchar. Pero no lo hizo.
-Así que le malgastas.
Tavi frunció el ceño.
-No entiendo.
-Sabía lo que le ocurriría si se quedaba -dijo Kitai-. Por consiguiente, deseaba este resultado.
-¿Quería morir?
Kitai frunció el ceño pensativa.
-Creo... que quería equilibrio. Orden. Sabía que las cosas que había hecho estaban mal. Sometiéndose a sí mismo a sentencia, a la justicia era... -Sacudió la cabeza-. No puedo recordar la palabra alerana.
-Redención -dijo Tavi pensativo-. Quería confesar. Sabía que no se le perdonarían sus crímenes, pero eligiendo actuar como lo hizo...
-Ganaba una sensación de orden -dijo Kitai-. De paz. Crea un Reino de principios sólidos y paga el precio justo por las cosas que ha hecho.
Kitai metió la mano en un bolsillo y le lanzó algo.
Tavi lo cogió. Era un triángulo de quitina tan largo como su dedo meñique... la punta de la guadaña de un caballero vord.
-Las cosas han cambiado, mi alerano. El vord está aquí, y nos matarán a todos. Es una locura hacerle el trabajo sucio. -Se adelantó y le puso una mano en el brazo-. Y te ha salvado la vida, chala. Por eso, estoy en deuda con él.
-Cuervos -suspiró Tavi y se dejó caer hacia atrás, mirando hacia la cubierta.
Kitai se movió para sentarse a su lado en el catre. Le puso la muñeca en la frente. Su piel se sentía placenteramente fresca.
-Tienes fiebre, chala -dijo-. Llevas mucho tiempo alimentando el artificio de clima.
Tavi apretó los dientes.
-Tengo que hacerlo. No durará mucho más. Deberíamos alcanzar Phrygia por la mañana.
-Me contaste que Sextus hizo esto -dijo ella-. Empujarse a hacer lo que consideraba su deber... incluso a costa de su propia salud, aunque eso pusiera al Reino en peligro de perder a su Primer Señor. -Le pasó una mano hacia abajo por el brazo, para entrelazar los dedos con los suyos-. Dijiste que había sido corto de miras. Dijiste que fue una estupidez.
-Lo hizo durante semanas sin fin -dijo Tavi.
-Pero no de forma continua -contrarrestó ella-. Sólo de noche, durante sus meditaciones.
-Eso no importa -dijo Tavi-. Si el hielo se funde, no va a volver con la primavera ya en marcha. Tengo que mantenerlo sólo unas horas más.
Ella frunció el ceño, claramente descontenta, pero no le contradijo.
-Crees que estoy malgastando la vida de Fidelias.
-No -dijo Kitai-. Está ahí porque quería estar ahí. Estás malgastando su muerte.
Él le frunció el ceño durante un momento, luego le caló lo que quería decir.
-Ah -dijo.
-Deberías darle elección -dijo Kitai-. Al menos le debes eso.
Tavi se inclinó y le besó el pelo gentilmente.
-Creo -dijo-, que puedes tener razón.

*****

Tavi caminó con cuidado sobre el hielo hasta el grupo de ejecución. Estaban reuniendo sus herramientas y preparándose para volver al barco. Cuando se aproximó, saludaron.
-Dejadnos -dijo Tavi. Los hombres volvieron a saludar y se apresuraron a volver al barco.
Había cierto número de variantes admisibles para la crucifixión, que iban de la práctica a la categóricamente sádica. La que se utilizaba principalmente se determinaba por cuanta angustia creían autoridades que se había ganado el ofensor.
Para Fidelias, habían utilizado alambre de espino.
Colgaba de la cruz, con las piernas a medio metro del suelo. Sus brazos estaban atados con los brazos extendidos en cruz por docenas de círculos de alambre. Más alambre le sujetaba la cintura contra el tronco de la cruz. Tanto acero neutralizaría virtualmente su artificio de madera. Dejarle suspendido sobre la tierra evitaría que empleara artificios de tierra. Sólo estaba vestido con su túnica. Su armadura, armas, y yelmo le habían sido retirados.
Era obvio que Fidelias sufría, su cara estaba pálida. Sus ojos y sus mejillas parecían hundidos, y el gris de su pelo y los surcos de su cara eran más prominentes que en cualquier otro momento que Tavi le hubiera visto.
Parecía viejo.
Y cansado.
Tavi se detuvo delante de la cruz y le miró por un momento.
Fidelias le sostuvo la mirada. Después de un rato, dijo:
-Debería irse. Debería alcanzar a la flota antes de la siguiente parada.
-Lo haré -dijo Tavi con calma-. Después de que respondas a una pregunta.
El viejo cursor suspiró.
-¿Qué pregunta?
-¿Cómo quieres ser recordado?
Fidelias soltó una risa seca y áspera.
-¿Qué cuervos importa lo que yo quiera? Sé cómo me recordarán.
-Responde a la pregunta, cursor.
Fidelias se quedó en silencio un momento, con los ojos cerrados. El viento soplaba alrededor de ellos, frío e impertérrito.
-Nunca quise una guerra civil. Nunca quise que nadie muriera.
-Te creo -dijo Tavi-. Responde a la pregunta.
La cabeza de Fidelias permaneció agachada.
-Me gustaría ser recordado como un hombre que intentó servir al Reino lo mejor que pudo. Que dedicó su vida a Alera, aunque no a su señor.
Tavi asintió lentamente. Luego sacó su espada.
Fidelias no levantó la vista.
Tavi se colocó detrás de los palos y golpeó tres veces.
Fidelias cayó de golpe al suelo, liberado de los rollos de alambre por la hoja de Tavi. Tavi dio un paso y se irguió sobre Fidelias, mirándole fijamente.
-Levanta -dijo-. Estás condenado a muerte, Fidelias ex cursori. Pero estamos en guerra. Por consiguiente, cuando mueras, lo harás de forma útil. Si realmente eres un siervo del Reino, tengo una muerte para ti mejor que esta.
Fidelias le miró un momento, y sus rasgos se retorcieron con algo parecido al dolor. Luego asintió con un solo espasmo corcoveante.
Tavi extendió la mano, y Fidelias la tomó.

Desconectado Aquivoy67

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Re:CODEX ALERA 6: LA FURIA DEL PRIMER SEÑOR, capítulo 24
« Respuesta #1 en: Febrero 04, 2018, 08:04:07 pm »
Marcus sigue, la verdad que si merece una muerte mejor y seguro que la va a tener.

Desconectado diarmuid

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Re:CODEX ALERA 6: LA FURIA DEL PRIMER SEÑOR, capítulo 24
« Respuesta #2 en: Febrero 04, 2018, 08:41:18 pm »
Estoy contigo, se merece una buena muerte.  06a gracias cris

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Re:CODEX ALERA 6: LA FURIA DEL PRIMER SEÑOR, capítulo 24
« Respuesta #3 en: Febrero 05, 2018, 11:42:19 am »
 18a 19a

Desconectado javiss

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Re:CODEX ALERA 6: LA FURIA DEL PRIMER SEÑOR, capítulo 24
« Respuesta #4 en: Febrero 05, 2018, 12:51:32 pm »
Momentazo

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Re:CODEX ALERA 6: LA FURIA DEL PRIMER SEÑOR, capítulo 24
« Respuesta #5 en: Febrero 05, 2018, 03:11:54 pm »
Cargarse así de pronto un personaje con el calado de Marcus y encima perder un recurso estupendo para una muerte heroica y trascendental en la batalla final...estaba cantado, q no estámos en Juego de Tronos! jajaja