Autor Tema: CODEX ALERA 6: LA FURIA DEL PRIMER SEÑOR, capítulo 3  (Leído 480 veces)

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CODEX ALERA 6: LA FURIA DEL PRIMER SEÑOR, capítulo 3
« en: Enero 04, 2018, 10:57:44 pm »
CAPÍTULO 3
-Mantén la espalda recta -grito Amara-. ¡Levanta los talones un poco más!
-¿Por qué? -gritó la niña del pony. Estaba montando en el anillo de práctica pequeño que as tropas de la caballería de Garrison habían preparado. Era, en esencia, un pozo de un metro veinte de profundidad cubierto de tierra suave, de alrededor de doscientas yardas de largo y la mitad de ancho.
-Te ayudará a mantener el equilibrio -respondió Amara desde el costado del pozo.
-¡Mi equilibrio ya está bien! -insistió la niña.
-Ahora mismo -dijo Amara-. Pero cuando Ajax haga algo que no esperas, podrías descubrir que ya no es así.
La niña tenía el pelo oscuro y rizado, ojos color avellana y unos ocho años. Alzó la cabeza y resopló en un gesto que a Amara le recordó intensamente a Kalarus Brencis Minoris. Cruzó los brazos sobre el estómago y se estremeció un poco.
-Intenta utilizar más las piernas, Masha -gritó-. Mantén la cabeza nivelada. Finge que tienes un tazón de agua sobre ella, y que no quieres que se derrame.
-Eso es una tontería -respondió Masha, sonriéndole al pasar. Giró alegremente, y le dijo sobre el hombro-. ¿Por qué iba a poner un cuenco de agua sobre un poni?
Amara se encontró sonriendo. Sonreir se estaba convirtiendo en algo raro en este largo y despiadado invierno. Entre todas las cosas grandes y terribles que habían estado ocurriendo en el Reino, era demasiado fácil perder el rastro de una sóla vida perdida, aunque se hubiera perdido en un acto de coraje y dedicación al Reino. Una vida contra todas las demás pérdidas no era una comparación mesurable.
Pero ese detalle no le importó a Masha cuando Bernad le dijo a la pequeña que su madre no volvería a por ella.
Lo que la niña quería era simple: Quería a su madre. Esa simple pérdida había convertido la vida de la niña en una desolación. Masha no había hablado durante más de una semana y todavía sufría pesadillas. Al principio, Amara y Bernard habían intentado calmarla y enviarla a su propia cama, pero el viaje por el salón era simplemente demasiado largo para hacerlo cuatro veces por noche cuando uno no había dormido bien desde hacía varios días. Ahora, más a menudo que no, la niña simplemente iba tropezando por el salón hasta su cama buscando el calor y consuelo ofrecido por alguien a quien le importaba, y se dormía acurrucada entre ellos.
Las grandes furias sabían que Masha merecía una oportunidad para sonreir y sentir alegría.
Aunque no pudiera durar.
El silencio de la mañana se vio roto por el distante rugido de corrientes de aire alzadas para cargar con mútiples caballeros Aeris por los cielos brillantes. Amara frunció el ceño hacia Garrison, luego murmuró a su furia de viento, Cirrus, y sostuvo las manos en alto ante su cara. La furia inclinó la luz que pasaba entre sus manos para proporcionar a Amara un mejor campo de visión, y vio a varias formas distantes y oscuras contra los cielos azules, corriendo hacia el noroeste, sudeste, y este.
Frunció el ceño. Cualquiera que volara al este de Garrison abandonaba del todo las tierras de Alera y entraba en el pais salvaje donde los bárbaros marat tenían el control. En la dirección general suroeste yacía el vasto campamento de Riva. Al noroeste se encontraba el Escudo de Phrygia, ahora vacío de sus defensores nativos y gimiendo bajo el peso de los refugiados de las porciones del Reino tomadas por el vord... lo que lo diferenciaba poco de Calderon.
Amara se tomó un momento para pasar la mirada por el valle, una vez más examinando los acres, acres y acres de tiendas de campaña, cobertizos, vagones y carretas convertidas, domos de piedra sacados directamente de la tierra con artificios, y otros refugios provisionales. No había habido espacio en Riva para más gente desplazada por la invasión. Habían sido trasladados a las ciudades que yacían entre Riva y Phrygia, incluyendo a la propia ciudad del Escudo y el Valle de Calderón había estado más que dispuesto a compartir la carga. Y entonces la acción del Primer Señor había triplicado de improviso la carga.
Había sido una pesadilla aprender a tratar con lo que significaba la invasión. Con la tierra congelada por el invierno, las provisiones escasas, y la prácticamente inexistente atención médica, los más viejos y más jóvenes habían sufrido terriblemente. Las piras de muertos habían ardido cada noche. Con el advenimiento del deshielo, las cosechas aceleradas por las furias habían empezado a aliviar la escasez de comida... pero para muchos aleranos, la comida había llegado semanas, o sólo días, demasiado tarde.
El poni original de Masha había quedado atrás cuando ella había sido evacuada lejos de la avanzadilla de la invasión vord, como forma de convencer a la madre de la niña, Rock, para aceptar una misión para la Corona. Ajax había llegado hacía sólo unos días, un regalo para la niña de Hashat, la líder del Clan del Caballo de los marat. Si el caballo hubiera llegado dos semanas antes, casi seguro habría sido robado, sacrificado, y comido por refugiados hambrientos.
Bernard había enfrentado el problema de los refugiados con la energía práctica típica, por lo que Amara podía decir, de todos los residentes a largo plazo del Valle de Calderon. Toda una vida pasada manteniéndose en la frontera salvaje les había dado una sensación de autosuficiencia, confianza y independencia que no era usual entre los hombres libres. Para su marido, la llegada súbita de aleranos no había sido simplemente un problema: también era una oportunidad.
Con el paso de las semanas, el esfuerzo para proveer refugio a cada alma del valle se había convertido en un esfuerzo organizado, asistido por la brigada de ingenieros de la Legión de Bernard y los alderanos del valle, que parecían considerar la marea entrande de desconocidos como un desafío a su sentido de la hospitalidad. Y una vez hecho el esfuerzo, Bernard había utilizado la estructura que había establecido entre los refugiados para emplear sus manos en la construcción de las defensas de Calderon y ampliar así vastamente las tierras que podían ser cultivadas para las cosechas.
Era increíble, lo que la gente podía hacer cuando trabajaba unida.
El repentino trueno de cascos de caballo sacó a Amara de su ensueño mientras un hombre grande llegaba montando sobre un castrado musculoso. El caballo protestó porque le obligaran a detenerse y se quejó ruidoso mientras azotaba el aire con los cascos frontales. Ese grito, en cambio, asustó al pequeño Ajax en el anillo de entrenamiento. El poni saltó y se retorció con la sinuosa facilidad de un gato. Masha soltó un chillido y salió volando.
Amara extendió una mano, enviando a Cirrus a frenar y amortiguar la caída de la niña, y de repente un géiser de viento surgió cerca del suelo del anillo.
Entre el esfuerzo de Amara y la tierra suave (preparada con intención justo para ocasiones como esta) la niña aterrizó más o menos a salvo.
Ajax, claramente complacido consigo mismo, corrió alrededor del anillo a toda velocidad, sacudiendo la melena, con la cola en alto.
-Bernard -suspiró Amara.
El Conde de Calderon frunció el ceño a su gran castrado mientras calmaba al animal, desmontaba, y tiraba las riendas a uno de los postes de la larga cerca.
-Lo siento -dijo, y gesticuló hacia el caballo-. Este idiota prácticamente se estremece ante cualquier sonido. Ni siquiera quiero pensar en cómo era antes de que lo castraran.
Amara sonrió, y los dos descendieron al anillo, donde Masha yacía resoplando. Amara examinó a la niña en busca de heridas, pero no había recibido nada más que magulladuras. Amara la ayudó a levantarse con las manos y palabras amables, mientras Bernard entrecerraba los ojos y concentraba su artificio de tierra en Ajxs, haciendo parar poco a poco al orgulloso caballo. Bernard sacó un terrón de cera endulzada con miel del bolsillo y se la dio al caballo, hablándole en voz baja mientras volvía a coger las riendas del poni.
-Espalda recta -dijo Amara a la niña-. Talones arriba.
Masha resopló unas cuantas veces, luego dijo:
-Ajax debería tener más cuidado.
-Probablemente -dijo Amara, luchando contra una sonrisa-. Pero él no sabe como. Así que tienes que practicar la forma correcta.
La niña lanzó una mirada cautelosa al poni, que comía dócilmente su regalo de la mano de Bernard.
-¿Puedo practicar mañana?
-Mejor si lo haces ahora mismo -dijo Amara.
-¿Por qué?
-Porque sino, podrías no volver a hacerlo nunca -dijo Amara.
-Pero da miedo.
Amara sonrió, entonces.
-Por eso tienes que hacerlo. De otro modo, en vez de controlar tu miedo, tu miedo te controlará a ti.
Masha lo consideró con seriedad un momento. Luego dijo:
-Pero dijiste que el miedo era bueno.
-Dije que era normal -replicó Amara-. Todo el mundo siente miedo. Especialmente cuando ocurre algo malo. Pero no puedes dejar que ese miedo te detenga.
-Pero tú dejaste de hacer cosas de cursor para el Primer Señor -señaló Masha.
Amara sintió que su sonrisa decaía.
Detrás de Masha, Bernard se frotaba concienzudamente la boca con una mano.
-Eso fue diferente -dijoo Amara.
-¿Por qué?
-Por un montón de razones que no podrás entender hasta que seas mayor.
Masha frunció el ceño.
-¿Por qué no?
-Vamos -dijo Bernard, adelantándose. Levantó a la niña en el aire como si fuera una pluma y la puso en la silla del caballo. Era un hombre grande de amplios hombros, con el pelo y la barba oscuros atravesados por mechones de planta. Sus manos eran grandes, fuertes y con las cicatrices de una vida de trabajo... pero por encima de todo, era tan amable con la niña como una madre gata con sus cachorros-. Una vez más alrededor del anillo, como antes -dijo con clama-. Luego tendremos que buscar algo de almuerzo.
Masha cogió las riendas y se mordió el labio inferior.
-¿Puedo ir despacio?
-Está bien -dijo Bernard.
Masha chasqueó la lengua y empezó a conducir a Ajax hacia la parte exterior del anillo, con la espalda prácticamente inclinada hacia trás en su esfuerzo por mantenerse recta. Los talones descansando sobre las costillas del poni.
-¿Y bien? -preguntó amara en voz baja, una vez la niña estuvo a varias yardas de distancia.
-Isana está de camino.
-¿Otra vez? Estuvo aquí hace tres días.
-El Senador Valerius se las ha arreglado para reunir un quorum en el Senado -dijo Bernard-. Está planeando poner en duda la legitimidad del matrimonio de Septimus.
Una mal sabor acudió a la boca de Amara ante esas palabras, y escupió en el suelo.
-Hay veces en las que desearía que hubieras golpeado a ese egomaníaco un poco más fuerte.
-Había mucha confusión durante el rescate -dijo Bernard-. Y Valerius no se habría callado. Habría interferido con mis planes. -Apretó los labios, y pensó-. Lo haré mejor la próxima vez que estemos en esa situación.
Amara dejó escapar un pequeño resoplido y sacudió la cabeza, observando a Masha.
-Malditos cuervos -gruñó un momento después entre dientes-. Incluso ahora, con todo lo que está pasando, esos idiotas siguen con sus juegos. Todavía estarán haciendo tratos por debajo de la mesa cuando un maldito caballero vord les haga trizas... ¡como si el vord fuera una especie de inconveniencia pasajera!
-Tienen que fingirlo -dijo Bernard-. De otro modo, se verían forzados a admitir que fueron estúpidos al no escuchar las advertencias que intentamos darles durante cinco malditos años.
-Y eso sería terrible -dijo Amara. Pensó en la situación un momento-. Si Valerius tiene éxito, daría a Aquitaine la excusa que necesita para retener la corona, incluso si... incluso cuando Octavian regrese.
Bernard gruñó en acuerdo.
-¿Qué vamos a hacer?
-Hablar con mi hermana -dijo Bernard-. Pensar en qué Senadores podríamos poner de nuestro lado. -Masha y Ajax casi habían completado su lento circuito por el anillo-. ¿Cómo está ella?
-Antes sonrió -dijo Amara-. Bromeaba. Casi reía.
Bernard dejó escapar un suspiro retumbante.
-Bueno. Algo bueno hoy, al menos. Si pudiera ganarse así cada día, las cosas tendrían sentido.
-Puede ser -dijo Amara.
Él la miró de reojo, luego le cogió la mano con gentileza.
-¿Cómo estás tú?
Amara le apretó los dedos, sintiendo su fuerza, la textura ruda de la piel callosa por el trabajo.
-Una mujer cuya sentencia de muerte prácticamente firmé me encargó proteger y criar a su hija. Menos de un día después de hacerlo, maté al padre de Masha. Y cada noche, cuando tiene pesadillas, la pequeña corre hasta mí para que la haga sentir mejor. -Amara sacudió la cabeza-. No estoy segura de cómo se supone que debo sentirme al respecto, mi amor.
Masha levantó la vista hacia Amara mientras se acercaba. Se aseguró de que su espalda estuviera recta, y su sonrisa era a la par avergonzada y orgullosa. Amara se descubrió devolviéndole la sonrisa. No pudo evitarlo.
Frente al terror venidero, la sonrisa de la niña era un estandarte de victoria en sí mismo.
Bernard miró de una a la otra y asintió, con ojos brillantes.
-¿Por qué no la llevas volando de vuelta a Garrison? Yo llevaré a Ajax y nos encontraremos con Sana en mi oficina.
Amara miró a su marido y le dio un beso lento y tierno en la boca. Luego comenzó a caminar hacia Masha, poniéndose los guantes de cuero de vuelo mientras lo hacía. La pequeña reparó en ello, y gritó de alegría.
Amara pensó en las palabras de su marido y apretó los labios a conciencia.
Tal vez tuviera razón. Tal vez bastaran las pequeñas victorias para darle sentido a todo.

Desconectado crislibros

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Re:CODEX ALERA 6: LA FURIA DEL PRIMER SEÑOR, capítulo 3
« Respuesta #1 en: Enero 04, 2018, 11:00:15 pm »
Intentaré mantener el ritmo, pero para poneros algo tengo que volver atrás y releer al menos una vez el capi para arreglar los horrores gramaticales que pueden haber dejado las prisas, y eso me obliga a ¡DEJAR DE LEER!

Lamento dejaros hoy un capítulo aburrido. No hay mucho que comentar en él.

Desconectado amilcarj3

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Re:CODEX ALERA 6: LA FURIA DEL PRIMER SEÑOR, capítulo 3
« Respuesta #2 en: Enero 05, 2018, 12:21:38 am »
Excelente,

Desconectado Araghan

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Re:CODEX ALERA 6: LA FURIA DEL PRIMER SEÑOR, capítulo 3
« Respuesta #3 en: Enero 05, 2018, 03:40:39 am »
Gracias por el esfuerzo 06a 06a 06a
“Por los amigos ausentes, los amores perdidos, los viejos dioses y la estación de las nieblas.Y ...

Desconectado daival

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Re:CODEX ALERA 6: LA FURIA DEL PRIMER SEÑOR, capítulo 3
« Respuesta #4 en: Enero 05, 2018, 12:23:32 pm »
 06a 06a 06a

Desconectado Aquivoy67

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Re:CODEX ALERA 6: LA FURIA DEL PRIMER SEÑOR, capítulo 3
« Respuesta #5 en: Enero 05, 2018, 06:22:18 pm »
El prólogo ha sido tan bueno que los capítulos saben a poco y el más flojo este.  34a

Desconectado Sacro523

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Re:CODEX ALERA 6: LA FURIA DEL PRIMER SEÑOR, capítulo 3
« Respuesta #6 en: Enero 07, 2018, 03:03:54 am »
 06a

Desconectado yllescas

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Re:CODEX ALERA 6: LA FURIA DEL PRIMER SEÑOR, capítulo 3
« Respuesta #7 en: Enero 07, 2018, 08:18:42 pm »
Gracias por el currele.
Yo no sevosotros ,pero a mi, los capitulos de estos dos me parecen empalagosos, excepto algun que otro suelto donde pasan cosas, los demas son como una historia aparte, les falta sustancia, chicha, llamarlo como querais. van bien para descansar de la tension continua de los capitulos de tavi, pero pueden ser "aburridos", para mi