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FANTASTICA / Re:Series de Lindsay Buroker
« Último mensaje por Milagros en Mayo 10, 2018, 01:56:17 pm »
Leí de ella la serie Forgotten Ages, que me encantó, muy interesantes los personajes, con una rica historia personal.
Gran aventura, dinámica y con el condimento de que los protagonistas son enemigos obligados a aliarse para sobrevivir.

Tanto me gustó que cuando intenté seguir con "The emperors edge", el comienzo me pareció lento... y está por allí, esperando entre los pendientes...
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FANTASTICA / Los siete reinoS 4: La corona carmesí, CAPÍTULO 2
« Último mensaje por crislibros en Mayo 09, 2018, 09:27:32 pm »

CAPÍTULO 2
UNA DANZA EN LA OSCURIDAD
¿Por qué hace esto?
Raisa deseó haberse ido a la cama una hora antes. Deseó que algún otro dijera no.
-Sabéis, ha sido un largo día -dijo-. Dejémoslo por esta noche.
-Por favor, Su Majestad -insistió Han-. Me encanta hacer el papel de villano. Soy bueno en ello. -Sus palabras eran ligeras, desmentidas por su voz afilada y su postura agresiva. Hubo un puñado de aplausos entre los amigos de Han de los Pinos de Marisa.
-Bueno -dijo Raisa, su cabeza giraba por el exceso de vino y baile-. Supongo que te pareces más al Rey Demonio que yo a Hanalea.
Esto fue recibido por una aguda exclamación. Raisa miró alrededor, intentando averiguar qué había dicho mal. Averill y Elena fulminaban a Han con la mirada.
¿Qué?, pensó Raisa. Estoy harta de la enemistad magos-demonai. Estoy harta de que Han Alister me haga la vida más complicada de lo que ya es.
- Claro. Si insistes, bailemos. -Raisa agarró las manos de Han, conduciéndole al centro del claro-. Yo dirijo -dijo, recordando sus lecciones de baile en el Vado de Oden.
Tras un instante de vacilación, los tambores comenzaron a sonar, seguidos por las flautas. La primera parte del baile correspondía a Hanalea y el Rey Demonio. Raisa, como Hanalea, bailaba sola mientras soñaba con su boda. (Los clanes siempre olvidaban convenientemente que su prometido era un mago). Han entraba en el claro como el Rey Demonio, colocándose de puntillas detrás de Hanalea, burlándose de la audiencia mientras estos gritaban una advertencia. Colocó ambas manos sobre los hombros de Raisa, y ella se giró, alzando las manos con un miedo fingido.
A esto seguía un largo pas de deux, La Tentación de Hanalea, en el cual el Rey Demonio intentaba convencer a la reina de que huyera con él. Hanalea, con la mente omnubilada por la persuación mágica, se unía a la danza tras un rato.
Raisa se puso de puntillas, intentando acercar los labios a la oreja de Han. Él correspondió inclinándose hacia ella.
-¿Qué crees que estás haciendo? -exigió Raisa-. ¿Tienes deseos de morir?
-Probablemente -susurró Han, acariciándole la oreja con su aliento cálido-. Pero este es el único papel que se me permite interpretar. -Y luego, en voz alta-. Ven a mi lujoso palacio, donde te seduciré con encantamientos.
Y a continuación rodearon el claro en una danza sensual, entrelazando sus cuerpos mientras el Rey Demonio le imponía su voluntad.
Las manos de Han se cerraron alrededor de la cintura de Raisa, casi tocándose los dedos, y la levantó, girando, sus faldas se acampanaron, el fuego del campamento y la gente del clan quedaron reducidos a un borrón de color y sonido amortiguado. Su cara estaba a solo unos centímetros de la de ella, el sudor le perlaba el labio superior, una débil barba coloreaba sus mejillas y barbilla.
Había estado bebiendo... podía oler el vino del clan en su aliento; sus mejillas estaban ruborizadas y sus ojos brillantes.
Aún así, parecía conocer los pasos muy bien. También se sabía el diálogo.
-Te llevaré a mi cama encantada, donde te poseeré como me de la gana -gritó Han, su aliento era rápido, sus ojos azules relucían-. Te construiré un palacio en el aire... tan brillante que el sol se negará a alzarse.
Raisa, como Hanalea, se dejó caer contra él, temporalmente superada por sus encantos mágicos. Los brazos de él la apretaron, y pudo sentir su duro contorno através de la tela y el cuero que había entre ellos. Sus labios le rozaron la mejilla... una vez, dos veces, tres veces, encendiendo pequeños fuegos cada vez.
Esto NO estaba en el guión. Alrededor de ellos, los demonai se removían y mascullaban.
-¡Han! -siseó Raisa, luchando por liberarse, pero su garra era de hierro-. Ten cuidado. Los demonai...
-No temo a los demonai -gruñó Han de forma que sólo ella pudiera oírlo-. Estoy cansado de escabullirme como un abad asustado. -Ham miró hacia Nightwalker y sonrió. El guerrero estaba de pie, cruzado de brazos, como si estuviera ansioso por matar al Rey Demonio.
-Creía que no querías que nadie pensara que había algo entre nosotros -insistió Raisa.
-No te preoucpes. Nightwalker cree que estoy haciendo esto para tirar de su sensible cola demonai.
-¿No crees que ya hay bastantes problemas entre vosotros dos? ¿De verdad tienes que...?
-En realidad no me importa lo que piense Nightwalker -masculló Han-. Así que difícilmente hago esto para molestarle.
-¿Entonces por qué...?
-Tal vez sólo me guste besarte -dijo Han a su oído.
Los tambores comenzaron a sonar otra vez, con urgencia, como para romper su abrazo prohibido. Han giró a Raisa de cara a él, y la danza continuó, sus cuerpos presionados, haciendo difícil a Raisa recordar su parte.
Cuando los tambores se detuvieron, Han la cogió por los codos, apartándola a la longitud de un brazo.
-Dulce reina -dijo con una voz gruesa y extraña. Levantó la mano, le colocó el pelo tras las orejas, le acunó la cara con las manas-. Raisa. Te amo. Cásate conmigo. Por favor. Prometo que encontraré una forma de hacerte feliz. -Estaba fuera de guión, pero no había rastro de humor en su expresión.
Raisa se le quedó mirando, sin palabras.
-Tu línea -dijo él, dejando caer las manos hasta sus hombros desnudos.
Raisa abrió la boca, la cerró, distraída por el hormigueo y el ardor de su tacto.
-No -ayudó Han, susurrando-. No me engañas. Eres el malvado Rey Demonio disfrazado.
Mecánicamente, Raisa se lanzó a la Danza de la Negativa. Han la persiguió por el claro, algunas veces consiguiendo adelantarla y conduciéndola hacia atrás, interceptándola cuando ella intentaba huir hacia los árboles.
Finalmente, convencido de que Hanalea no cedería a su persuación, Han gruñó de frustración y arrastró a Raisa hasta la mazmorra del Rey Demonio bajo la Montaña Dama Gris. Rodeó a la reina cautiva, lanzando largas cintas a su alrededor que representaban las legendarias cadenas que la ataban. La audiencia aulló consternada.
Una vez Hanalea estuvo apropiadamente atada, Han, como el Rey Demonio, volvió a pasearse a su alrededor, golpeándola con las maracas emplumadas que representaban rayos de fuego. Raisa se arrodilló, echando la cabeza hacia atrás, con los ojos cerrados, todavía resistiéndose. Las plumas rozaron su barbilla, su nuca, la parte de atrás de las rodillas y detrás de las orejas, dejándole la carne de gallina y haciendo que su corazón tamborileaba.
Exhausto tras una larga sesión de tortura, el Rey Demonio yació dormido, descansando la cabeza sobre los brazos.
Raisa se levantó, desgarrando dramáticamente las cadenas y dejándolas caer al suelo. Silenció a la audiencia con un dedo en los ladios, se acercó y se irguió sobre el Rey Demonio dormido. Mientras miraba a Han, él abrió los ojos azules y la miró con una súplica muda. Ella sólo quería arrodillarse a su lado y rodearle con los brazos. En vez de eso, agarró la Espada ceremonial de Hanalea, Raisa la alzó delante de ella, luego la hundió en el pecho del Rey Demonio. Han sujetó la hoja con ambas manos, sosteniéndola en su lugar, mirando a Raisa sin rastro de humor.
-Su Majestad -dijo en un susurro escénico-. Me has atravesado el corazón.
Siguió un largo baile en el cual el Rey Demonio herido perseguía a Hanalea alrededor del círculo. Al final, se dejó caer de rodillas, sacudió los puños, y prometió destruir el mundo.
Han cayó de cara y yació inmóvil.
Los demás bailarines rodearon a Raisa, golpeando tambores y ondeando tiras de telas brillantes para representar los terremotos y erupciones del Rompimiento. Ahora Nightwalker se acercó al fuego, emisario de los clanes. Él y Hanalea entraron en una elaborada danza, rodeando el claro mientras el Rey Demonio yacía muerto en el suelo, olvidado.
Juntos, Nightwalker como el Guerrero Demonai y Hanalea, alejaron las telas en llamas y acallaron los tambores. Un grito de alegría brotó de la audiciencia cuando se abrazaron. La danza terminó por fin, la victoria de Hanalea estaba completa.
Han se puso en pie y se alejó del claro sin una palabra, fundiéndose con las sombras.
Entretanto, Nightwalker llevó a Raisa de vuelta hacia la Logia de la Matriarca. Luz y voces se derramaban por la entrada.
Willo hospedaba invitados de otros campamentos, junto con Han y Bailarín.
A corta distancia de la logia, Nightwalker llevó a Raisa a un lado.
-Por favor. No volvamos aún -dijo-. Ven a sentarte junto al río conmigo.
-Muy bien -dijo Raisa, cautelosa al instante-. Pero sólo un rato. Ha sido un largo día.
Mientras navegaban por el estrecho y rocoso sendero hasta el río, Raisa creyó ir un sonido débil a su espalda, como pisadas. ¿Lobos otra vez? Se giró pero no vio nada. Nightwalker también lo había oído. Se detuvo frunciendo el ceño, escuchando. Todo lo que Raisa podía oir era el suspiro del viento a través de las copas de los árboles.
-Probablemente un rezagado de la danza -dijo él, y la animó a seguir adelante.
Se sentaron sobre una roca plana junto al agua. El Dyrnewater reía sobre las piedras, una oscura cinta salpicada de trozos de espuma.
Nightwalker deslizó un brazo alrededor de Raisa, acercándola.
-Rosa Silvestre -susurró-. Eres una excelente bailarina.
-Y tú también -dijo Raisa, todavía distraída por el último baile y preguntándose por su significado. Preguntándose adónde había huído Han.
-Eres una hermosa Hanalea -dijo Nightwalker-. Dejas en vergüenza a la original.
-Hmm -dijo Raisa, intentando concentrarse en la conversación-. No mucha gente estaría deacuerdo contigo.
-Entonces se equivocan. Eres más fuerte. Más... atractiva. ¿Quién elegiría a una pálida llanera por encima de una princesa del clan? -Girándole la cara hacia él, la atrajo hacia un beso.
-¡Nightwalker! -Raisa le empujó con ambas manos-. No.
Nightwalker tomó un profundo aliento, luego lo soltó lentamente. Se echó hacia atrás, sentándose sobre los talones, dejando caer las manos sobre las rodillas.
-Has cambiado desde que estás con los llaneros -dijo-. Sigo olvidándolo. -Sonrió pesaroso-. Te pareces a la chica que recuerdo. Es fácil caer en viejos hábitos, especialmente aquí. -Tomó un profundo aliento-. ¿No recuerdas cómo solíamos escaparnos a los bosques y...?
-Ambos hemos cambiado -interrumpió Raisa-. Han pasado muchas cosas.
Nightwalker le puso los dedos bajo la barbilla, inclinándole la cara hacia arriba.
-¿Tienes que ser la reina esta noche? -preguntó, estudiando su cara.
-Tengo que ser la reina todas las noches, de ahora en adelante -dijo Raisa con agudeza. Después de un silencio incómodo, dijo-: ¿Desde cuando sabías que mi padre te había escogido como su sucesor?
-No mucho -dijo Nightwalker-. Me habló de sus intenciones hace unas cuantas semanas. Espero que eso te complazca. -Estudió su cara, como buscando una señal.
Raisa no estaba segura de qué decir.
-Tiene sentido -dijo-. Eres un líder natural, y sé que tienes bastante apoyo... especialmente entre los guerreros demonai. -Hizo una pausa, preguntándose si debía seguir-. Espero que tu nuevo rol no haga más probable que vayamos a la guerra.
-¿Por qué iba a ser así? -dijo Nightwalker, con la mirada fija en sus labios.
-No podemos continuar como estamos, divididos y peleando entre nosotros -dijo Raisa, intentando leerle la cara entre las sombras de los árboles-. Pero tú nunca has sido bueno con los compromisos.
-Ya nos hemos comprometido -dijo Nightwalker-. Hace mil años, tuvimos que permitir que los invasores lanzamaldiciones ocuparan tierras que una vez nos pertenecieron.
-Esa es la cuestión -dijo Raisa-. Nadie parece dispuesto a olvidar la historia que nos divide. ¿Cuánto tiempo tienen que estar aquí los magos para que aceptéis que están aquí para quedarse?
-Recordamos por una buena razón -dijo Nightwalker-. Para eso son las canciones, las historias y las danzas... para asegurarnos de que nunca olvidamos.
-¿Entonces no hay esperanza? ¿Eso es lo que dices?
Nightwalker negó la cabeza.
-Que haya guerra o no está en manos del Consejo de Magos. Y en las tuyas.
-¿Qué quieres decir? -preguntó Raisa.
-Ahora tú eres la reina -dijo Nightwalker-. Puedes elegir con quién casarte.
-Quieres decir que puedo elegir no casarme con un mago -dijo Raisa.
-Quiero decir que puedes elegir casarte conmigo -dijo Nightwalker, cogiéndole las manos.
Las palabras cayeron con dureza, como una piedra entre ellos.
Era un argumento extrañamente similar al que había utilizado Micah Bayar, el día en que había pedido permiso para cortejarla.
Durante mil años, hemos sido prisioneros del pasado. Tú tienes el poder de cambiar las cosas. El futuro está en tus manos, si te atreves a aferrarlo.
-¿Me estás diciendo que habrá una guerra si no me caso contigo? -Raisa liberó sus manos de un tirón.
-Eso no es lo que quería decir -dijo Nightwalker, alzando las manos-. Por favor, Escucha.
-Estoy escuchando -dijo Raisa, cruzándose de brazos.
Nightwalker miró alrededor, como si pudiera surgir ayuda de entre los árboles.
-No soy tan bueno con las palabras como algunos.
-Te doy la razón en eso -dijo Raisa con aspereza.
-Piensa en ello -dijo Nightwalker-. Los clanes fueron los primeros pobladores de las Fells. Hemos vivido aquí desde siempre, más tiempo aún que la gente del valle. Y aún así siempre hemos sido gobernados por otros. Primero por la gente del valle, que construyeron su riqueza con sus tierras de cultivo. Y después por los magos, que conquistaron a la gente del valle.
Hizo una pausa, como si esperara una respuesta, y Raisa dijo-: Sigue.
-Los magos y los clanes estamos divididos por nuestra naturaleza. Incluso nuestras tradiciones mágicas nos enfrentan. Los magos destruyen la tierra con su magia. Nosotros celebramos el mundo natural. -Nightwalker se encogió de hombros-. Nunca nos rendiremos, Rosa Silvestre. Pero eso no significa que tenga que haber derramamiento de sangre.
Tocó la mano de Raisa con cautela, como si fuera consciente de que ella podía retirarla bruscamente.
-Es hora de que los clanes de las Espíritu controlen las Fells, como debe ser. Todo empieza contigo.
-¿Y cómo es eso?
-Eres del linaje Lobo Gris, pero también perteneces a la realeza del clan, a través de Lord Demonai. Cásate comigo, y nuestros hijos serán tres cuartos de clan. Nuestros hijos podrán casarse con los de otros campamentos, fortaleciendo aún más el linaje. Juntos, llaneros y clanes superarán en número a los magos.
-Por ese razonamiento, lord Bayar diría que ya que soy ya mestiza, debería casarme con un mago, para unir a los magos al trono.
-Los magos han tenido quinientos años desde el Cautiverio para mezclar su semilla con el linaje Lobo Gris -dijo Nightwalker con voz baja y amarga-. Es suficiente.
-Que te cases conmigo no va a gustar a la mayoría del Valle -dijo Raisa, pensando en la actitud de los llaneros hacia los clanes de las Espíritu-. ¿Qué te hace pensar que se aliarán contigo?
-Sólo te necesito a ti, Rosa Silvestre -dijo Nightwalker. Rebuscando en la mochila que llevaba, sacó un pequeño paquete envuelto en piel de venado y se lo tendió.
Raisa lo acunó entre sus brazos, con el corazón oprimido, sabiendo qué era antes de desenvolverlo.
Nightwalker debía haber visto la duda en sus ojos.
-Míralo, al menos -urgió-. Es de los Pinos de Marisa... y cuenta con la bendición de Averill, dado que soy su hijo adoptivo.
Raisa desenvolvió la piel, revelando una manta de lana tejida a mano y lino, ligera y cálida. Estaba decorada con símbolos bordados y pintados: Lobos Grises, el símbolo del clan para Hanalea la Guerrera; el ojo demonai; el mortero y majado de los Pinos de Marisa. Era una manta ligera, señal de compromiso entre los clanes de las Espíritu, la unión de dos campamentos y dos camas.
-Tengo una pregunta para ti -dijo Raisa, acariciando la tela-. ¿Quién ofrece esta manta... el chico con el que solía cazar, o el heredero demonai?
Nightwalker se encogió de hombros.
-Tú no puedes evitar ser la reina, y yo no puedo evitar ser demonai.
-Lo siento -dijo Raisa, volviendo a colocar el cuero en su lugar-. No puedo aceptar esto.
-¿Te preocupa mi reputación entre las mantas? -dijo Nightwalker, acariciándole la mejilla con los dedos-. No soy perfecto, pero no hay nadie más en las tierras altas que me caliente la sangre como tú.
-¿Asumo entonces que si sucumbes a la tentación, también yo seré libre de tomar otros amantes? -exclamó Raisa en respuesta.
-Por favor, no te enfades. -Nightwalker se inclinó hacia delante-. No soy un poeta que susurre mentiras en tu oído y hacer lo que me plazca después. Serás tan libre como quieras ser. Nada de eso importa. Lo que importa es lo que ocurra entre nosotros.
-No es así -dijo Raisa, lamentanto que la conversación hubiera tomado este rumbo-. No estoy buscando que accedas a un compromiso que no puedes mantener. Pero es incluso más importante ahora, tras la muerte de mi madre, y dada la amenaza que supone Arden, que escoja un matrimonio estratégico. Será cuestión de política, no de pasión. -Devolvió la manta a Nightwalker-. Puede que aún ocurra, pero no puedo comprometerme en este momento. Tengo que tomar la mejor dicisión para todas las Fells.
-Tienes un corazón feroz -dijo Nightwalker-. No puedo creer que sólo la política dirija tu elección.
Si me casara contigo, pensó Raisa, sería política, no pasión.
Tanto Micah Bayar como Nightwalker parecían pensar que tenía una elección real. ¿Entonces por qué se sentía tan atrapada? ¿Era porque no podía escoger la pareja que realmente quería?
Nightwalker deslizó el bulto de vuelta a su mochila.
-Esta manta fue hecha para ti, Rosa Silvestre. Sin embargo, la guardaré. La política debería discutirse durante el día. Las horas nocturnas están hechas para otros menesteres. -Presionó los dedos otra vez contra su espalda, acercándola-. Me hospedo en la Logia de los Visitantes -murmuró-. Está menos atestada que la Logia de la Matriarca. Vayamos allí y hablemos un poco más.
-No -dijo Raisa, sabiendo que Nightwalker haría lo que pudiera por hacerla cambiar de opinión-. Ha sido un largo día, y estoy cansada. -Se liberó de sus manos y se levantó-. Buenas noches, Nightwalker.
Se giró y se alejó, sintiendo su mirada en la espalda hasta que el bosque se alzó entre ellos.
Ahora mismo, no podría permanecer despierta ni por la propia Hanalea, ni siquiera si me ofreciera respuestas a todas mis preguntas, pensó Raisa. Sólo quiero dormir.
Atravesó la sala común, donde su padre estaba sentado hablando con Elena y Willo. Averill levantó la mirada, sobresaltado, como si no la hubiera esperado tan pronto. Luego miró tras ella, como si esperara ver a Nightwalker justo detrás.
-Ha sido un día maravilloso -dijo Raisa-. Estoy agotada. Me voy a la cama. No os preocupéis por si me despertais. Ahora mismo dormiría en medio de un terremoto.
Se agachó para atravesar las cortinas de su habitación. Deseaba caer de bruces  sobre la cama, pero se tomó su tiempo para librarse de las ropas de danza. Cuando se deslizó bajo las sábanas, algo crujió debajo ella. Buscando entre las sábanas de lana, sacó una nota.
La desdobló, y la sostuvo ante la lámpara.
Mantente lejos de Nightwalker, decía la nota, con una letra afilada y feroz. Estaba escrita en la lengua del clan, e iba sin firmar.
Raisa recordó las pisadas del bosque, la sensación de ser observada en la rivera del río. ¿Les había seguido alguien?
¿Había sido Han Alister? ¿Pájaro Nocturno? ¿O algún otro?
Mordiéndose el labio inferior, tocó el borde de la página con la llama de la lámpara, observándola hasta que quedó reducida a cenizas.
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FANTASTICA / Re:Los siete reino 4: La corona carmesí, CAPÍTULO 1
« Último mensaje por crislibros en Mayo 09, 2018, 08:04:15 am »
Este libro tiene bastante más acción.
Anhelo el momento en que todos se enteren de que Han es un Aguabaja.
La que parece algo cambiada (aunque esto es un semispoiler porque vosotros aún no habéis leído) es Raisa, que ya no parece dispuesta a tirarse a los brazos de cualquier tío bueno con el que se cruce.
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FANTASTICA / Re:Los siete reino 4: La corona carmesí, CAPÍTULO 1
« Último mensaje por Sacro523 en Mayo 09, 2018, 12:20:26 am »
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FANTASTICA / Re:Los siete reino 4: La corona carmesí, CAPÍTULO 1
« Último mensaje por tronmedieval en Mayo 08, 2018, 10:14:28 pm »
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FANTASTICA / Los siete reino 4: La corona carmesí, CAPÍTULO 1
« Último mensaje por crislibros en Mayo 08, 2018, 09:38:43 pm »
Antes de empezar, mis disculpas, se tardó demasiado y no pude evitar acabar leyendo este, que me tenía intrigada.
Es el libro 4 de una saga bastante buena (para mí muy buena), así que el que no haya leído los 3 anteriores no se va a enterar de nada, a no ser que se ponga rápidamente a leer.

La lectura me tiene muy intrigada y espero que disfrutéis de ella tanto como yo, leyendo otra vez trozo a trozo, hasta que las editoriales se decidan a editar las sagas completas y no dejarlas a medias.

CAPÍTULO 1
La Princesa del Clan

Era la mayor reunión de clanes de las Espíritus que Raisa había visto jamás. Habían venido de todas partes de las Fells... del campamento Demonai hacia el oeste, desde el campamento de Cazadores al este,  y de la agreste vastedad del norte y los valles del río cerca de la Muralla Occidental. Algunos habían viajado todo el camino desde los campamentos pesqueros a lo largo de la Bahía de los Invasores. Los guerreros demonai habían cabalgado desde el desierto, pintados orgullosamente con plumas y trenzas. Ahí estaban los comerciantes marcados por el sol que habían vuelto a casa desde todos los puntos de los Siete Reinos, llevando mercancías exóticas y noticias de los reinos por los que pasaban.
Incluso los ancianos decían que la única celebración semejante en su vida había sido la que marcara la boda de la madre de Raisa, Marianna con Averill Demonai, el primer matrimonio de una reina Lobo Gris con la realeza del clan desde que comenzara el Gran Cautiverio.
Esta vez festejaban juntos en las laderas más bajas de Hanalea para celebrar la coronación de una de los suyos, Raisa ana’Marianna, llamada Rosa Silvestre en las tierras altas, como Reina de las Fells. El campamento había sido engalanado con guirnaldas de rosas espinosas de las tierras altas, el tótem del clan de Raisa, que siempre florecía en algún momento cercano a su cumpleaños.
Cada campamento había llegado con regalos, comprometiéndose a honrar y celebrar a la nueva Reina. Raisa había acumulado suficientes joyas para los años venideros. Los artesanos de metal del clan le habían regalado un anillo de rosas y espinas de oro puro, y proporcionaron hebillas plateadas para su silla y bridas elaboradas por curtidores.
El Campamento Demonai le había ofrecido un arco hecho a medida y una aljaba de flechas negras emplumadas para remplazar las armas que había perdido cuando Micah Bayar se la había llevado del Vado de Oden. El Campamento de los Pinos de Marisa le había regalado lociones, remedios y perfumes que le recordaran las tierras altas cuando estuviera en su palacio de los llanos.
El Campamento de Cazadores contribuyó con patas de venado, pescado del Dyrnne, patas de conejo y jabalíes, que llevaban todo el día siendo asados en espitas.
Los narradores y músicos colmaron a Raisa con canciones y cuentos, y la predicción de un reinado largo y glorioso. Esta alabanza prematura la hizo estremecer. Era lo bastante supersticiosa como para no tentar al destino.
No quiero ser conocida como la reina que heredó problemas y los transformó en desastre, pensó. Y esa era una clara posibilidad.
Esta celebración se veía empañada... algunos dirían arruinada... por la presencia de los hechiceros. La presencia de hechiceros habían estado prohibida en las Montaña Espíritu desde hacía más de mil años. Bailarín de Fuego, por supuesto, había nacido en el Campamento de los Pinos de Marisa, hijo mestizo de la matriarca del clan, Willo Watersong. Y Han Alister había insistido en acudir a la celebración como guardaespaldas de Raisa.
Su presencia convertía una situación tensa en algo aún peor.
No es justo, pensó Raisa. Después de todo, habían sido los demonai quienes habían reclamado a Han desde el Vado de Oden para que les ayudara a luchar contra el Consejo de Magos.
Raisa era plenamente consciente de la presencia de Han, incapaz de alejar los recuerdos de los feroces y desesperados besos y abrazos compartidos. Durante todo el día había sentido la presión de la mirada de sus ojos azules. Quemaba como un meteoro en su visión periférica.
Llevaba calzas del clan que mostraban sus largas piernas, un abrigo de gala que Willo Watersong le había proporcionado, y sus amuletos discretamente escondidos bajo la ropa. Han sabía como moverse por el campamento de los Pinos de Marisa. Había vivido allí cada verano, antes de convertirse en mago.
Se habían creado nuevas barreras entre Raisa y Han desde su coronación. Los dos sabían que no podría haber matrimonio entre un mago ladrón y la reina, pero no estaban de acuerdo sobre qué se debería hacer al respecto.
La idea de Han había sido que ella abandonara el trono, y huyera con él, y ella se había negado. Raisa había propuesto que fueran amantes clandestinos, y él había dicho que no.
Ahora no parecía ser capaz de recuperar pie con él. Y la multitud que rodeaba constante a Raisa impedía que hablaran con sinceridad.
Aun llevaba el anillo que Han le había regalado por su coronación. Las piedras de luna y las perlas relucían junto al oro bruñido por el tiempo en el anillo del lobo de Hanalea.
El día había comenzado con carreras a pie y a caballo en la fresca mañana de la montaña. Seguido de juegos, que incluían un peligroso juego de pelota que se jugaba montados a caballo. Después de eso, simulacros de batallas y competiciones de tiro con arco.
Pájaro Nocturno había ganado la competición de tiro con arco, y Nightwalker quedó en segundo lugar. Raisa había participado en una de las carreras de caballos más cortas.
-Montas como una demonai -le había dicho su padre con orgullo. Él y Elena estaban constantemente a su lado, presentando a todos los patriarcas y matriarcas de las Espíritus. Elena Cennestre disfrutaba especialmente de la gloria que reflejaba Raisa, saludando a viejos amigos y rivales, echando la cabeza hacia atrás para soltar carcajadas.
El placer de Averill era más moderado. Al igual que Raisa, todavía lloraba a la reina Marianna.
El festín comenzó en serio al atardecer, con todos los invitados sentados en largas mesas bajo el cielo oscuro. Su padre se sentó junto a Raisa, su abuela, al otro lado, Willo, junto a Averill, y Nightwalker junto a Elena, en una posición de honor.
A excepción de Willo, todos son Demonai, pensó Raisa. Ese clan de guerreros parecía ascender. Se habían casado en el linaje Lobo Gris, y ahora incluso la reina llevaba sangre demonai.
Era una noche cálida, y Nightwalker llevaba un chaleco de piel de ciervo que dejaba al descubierto sus brazos musculosos. Su amuleto demonai brillaba a la luz de las antorchas, dejando sus oscuros ojos ensombrecidos por el relieve de su rostro cincelado.
Aparte de los Demonai, la mesa de Raisa consistía en su mayoría en matriarcas y patriarcas de otros campamentos. Buscando por el claro, divisó a Han, exiliado con Bailarín en una mesa lejana, al borde de los árboles.
Las hogueras llameaban en las cumbres a su alrededor, cada una marcando el lugar de descanso de una de las antepasadas de Raisa, las reinas del Lobo Gris. Las espirales ascendentes de chispas parecían mezclarse con las estrellas... un tributo a los ocupantes de las tierras altas que no habían podido asistir al festín.
Cuando se llevaron los platos, Willo se levantó de su asiento. Las conversaciones alrededor de las mesas se apagaron.
—Una vez más, bienvenidos a nuestro hogar —dijo—. Esta noche honramos a Rosa Salvaje ana’Marianna, trigésimo tercera en el nuevo linaje de reinas Lobo Gris. La primera en la nueva línea que también es princesa del clan.
Eso fue recibido con un rugido de aprobación.
—En Rosa Salvaje se mezcla la sangre de todos los pueblos de las Fells —dijo Willo—. Esperemos que su coronación marque el comienzo de una nueva era de paz y cooperación entre los clanes de las Espíritus, los dotados y las gentes del valle.
La reacción a esto fue una mezcla... aplausos dispersos entre murmullos de desaprobación. Willo apretó los labios, ondeó los hombros con desaprobación.
—Lord Demonai hablara ahora —dijo, y se sentó.
Averill se levantó en medio de vítores a todo pulmón, y se quedó esperando hasta que el rugido se apagó.
—Gracias, Willo Watersong. Debo admitir que el dolor y la alegría guerrean dentro de mí... el dolor por la pérdida de mí amada Mariana, y la alegría porque mi hija Rosa Salvaje es ahora reina. La pena atempera el júbilo, haciéndolo más fuerte por contraste, como los valles entre las montañas hacen a estas más altas.
Descansó una mano sobre el hombro de Raisa.
—Estos son tiempos difíciles. Los oradores predicen un descenso hacia el valle de la guerra. Pero en este día, desde estas alturas, podemos ver a través de nuestros problemas la victoria en el otro lado. Nunca nos conformaremos con menos.
Los aplausos retumbaron entre los arboles.
Bien, pensó Raisa, un discurso de guerra en contraste con el discurso conciliador de Willo. Mi padre es un auténtico Demonai.
—Tengo algo más que decir —dijo Averill, silenciando a la multitud. Esperó hasta que estuvo seguro de tener la atención de todos, y luego continuó—. No voy a casarme de nuevo —dijo— Ya no soy joven, y la muerte de nuestros seres queridos nos recuerda nuestra propia mortalidad. —Hizo una pausa, mirando por debajo de sus espesas cejas—. No es que tenga intención de hacer una salida pronto. La vida todavía ofrece muchos placeres en mi camino. Me proporciona gran alegría hacer la vida miserable a Lord Bayar.
La risa recorrió el claro.
Averill apretó el hombro de Raisa.
—Normalmente, Rosa Salvaje me remplazaría como Matriarca del Campamento Demonai cuando yo me reúna con el Hacedor —dijo Averill—. Pero al parecer ha encontrado otra vocación —Le sonrió.
Raisa devolvió el guiño a su padre. No había esperado una discusión sobre la sucesión demonai en su fiesta de coronación.
—Tengo otra hija, Lirio del día, también llamada Mellony, pero ella no siente la llamada de la sangre del clan. No tiene ningún deseo de aprender las viejas costumbres. No vendrá a las Tierras Altas.
Mellony siempre se había resistido a salir de la corte para acudir a los campamentos. La Reina Marianna se lo había permitido, argumentando que no había necesidad, ya que Mellony no era la heredera al trono.
Pero podría serlo si algo me sucediera a mí, pensó Raisa. Ese error sería difícil de remediar ahora. Cualquier insinuación de que Mellony fuera a los campamentos probablemente sería mal recibida.
Las siguientes palabras de Averil trajeron de vuelta al presente la atención de Raisa.
—Parece aconsejable, en estos tiempos peligrosos, dejar las líneas de sucesión claras. Y por eso he escogido a un hijo para que me suceda como Patriarca del Campamento Demonai.
Esto no era inusual. Las adopciones dentro del clan eran una cuestión informal. Podían ocurrir a cualquier edad, para servir a las necesidades de la familia, o el campamento en general.
Raisa contuvo la respiración cuando se le ocurrió quién debía ser el sucesor de Averil. Miró a Nightwalker, que estaba sentado con los brazos y piernas relajados, y los ojos fijos en Raisa como midiendo su reacción.
—Nombro a Reid Nightwalker Demonai mi hijo y sucesor como Patriarca del Campamento Demonai —dijo Averill.
Eso arrancó una oleada de aplausos y vítores. Raisa observó de cara en cara. Parecía ser una buena noticia para la mayoría.
Con tres excepciones: Han y Bailarín mostraron caras pétreas, luego juntaron las cabezas, susurrando.
También estaba Pájaro Nocturno. La joven guerrera demonai miró a Averil, con los ojos desorbitados. Sacudió la cabeza aunque muy ligeramente, se levantó, abandonó la mesa, y desapareció en la oscuridad.
Raisa la observó, confusa. Luego comprendió que Pájaro Nocturno entendía que Averill ya estaba apuntando a... un emparejamiento entre Raisa y Nightwalker. Un emparejamiento que quizás Pájaro Nocturno deseaba para sí misma. Y Averill Demonai era un excelente negociador.
Cuando Averill se sentó, Raisa luchó por mantener su cara de comerciante. ¿Por qué no me lo dijo?, pensó. Me parece que yo debería haber participado en esta decisión, o al menos debería habérseme notificado con antelación.
Averill le sonrió, palmeándole la mano.
Tú también tienes una cara de comerciante, pensó Raisa. Demasiado bueno guardando secretos.
La danza comenzó con los niños más pequeños, cuyo entusiasmo compensó cualquier falta de habilidad mientras mostraban sus pasos ante la reina Lobo Gris. Siguieron las danzas de verano, y algunas danzas de días tradicionales para honrar a los que se celebrarían al día siguiente.
De repente, el padre de Raisa se alzó ante ella, con las manos extendidas.
-Baila conmigo, hija -dijo, sonriendo- Hace ya mucho tiempo.
Y Raisa así lo hizo, rodeando el fuego con su robusto padre demonai. Aunque Raisa era pequeña, su padre sólo era unos centímetros más alto que ella, así que hacían buena pareja de baile. Su cuerpo recordó los movimiento de la familiar Banza de las Muchas Trenzas. El paso se aceleró, y Raisa se permitió dejarse llevar por la música, sus pies volaban dentro de sus nuevos mocasines. Los bailarines seguían patrones intrincados, uniéndose y luego separándose.
A medida que se acercaba la noche, los bailarines más viejos se rendían, pero los jóvenes continuaban, gritando peticiones, alimentados por el vino del clan, extrayendo energía unos de otros. Los murciélagos revoloteaban borrachos en los árboles de arriba, cantando sus silenciosas canciones de apareamiento.
Raisa se encontraba bailando con más y más asiduidad delante de Nightwalker, y su pulso se aceleraba con la cadencia de los tambores. Su sangre del clan le retumbaba en las venas mientras el sudor corría entre sus pechos, y las faldas se le arremolinaban alrededor de las piernas.
Bailaron la Danza de la Baya de Luna y la Danza de la Flor de Luna. durante la Danza del Lobo Gris, las sombras más allá del resplandor de las antorchas buyeron de ojos amarillos y cuerpos ágiles y peludos.
Shilo Senda Resplandeciente gritó: ¡Mujer Demonai!, una danza de guerra tradicional que se bailaba en parejas y que databa de las Guerras de los Hechiceros.
Varias voces apoyaron la idea. A los demonai les encantaban las danzas de batalla... representaciones estilizadas de batallas entre magos y demonai, que culminaban con la muerte simbólica del dotado.
Un destello de movimiento captó la atención de Raisa. Willo Watersong se levantó y abandonó el círculo de espectadores, dejando a Han y Bailarín solos. Han observaba a Raisa, sus ojos estaban entre sombras, la cabeza inclinada a un lado como si esperara ver qué hacía ella. Una cosa era que los demonai bailaran las danzas de batalla entre ellos mismos. Otra hacerlo delante de dos magos con sus historiales de enfrentamientos.
Raisa se limpió la cara con una manga.
-Yo me siento -dijo, girándose hacia los laterales.
Pero Elena se interpuso en su camino.
-Por favor -dijo, mirando a Raisa a los ojos-. Baila con nosotros, nieta. Nosotros bailamos ayer las danzas de los llanos. Esta celebración es nuestra.
-Por favor -dijo Nightwalker, tomando la mano de Raisa- Baila conmigo, Rosa Silvestre.
Y cuando Raisa volvió la mirada hacia Han, este había desaparecido.
-Muy bien -dijo-. Sólo un poco más.
Cuando empezó la ronda, hombres y mujeres danzaban unos frente a otros, sacudiendo sus armas, lanzándose gritos y desafíos de acá para allá, competiendo por el honor de enfrentarse a los ejércitos de magos que habían invadido las Fells.
Raisa y Nightwalker se unieron en una burla de combate, fulminándose con la mirada.
Los hombres corearon.
-Espera junto al fuego, mujer, y ten bebés. Tus hijos crecerán para luchar con los lanzamaldiciones.
Nightwalker tomó una pose, frunciendo el ceño a Raisa, retorciendo los labios mientras luchaba por contener una sonrisa.
-Espera junto al fuego, esposo -respondió Raisa- Y venda mis heridas cuando vuelva. Yo lucharé con los lanzamaldiciones para que mis hijos no tengan que hacerlo.
Se separaron y danzaron algo más.
-Espera junto al fuego, esposa, y prepara la comida para restaurarme cuando vuelva de las guerras -dijeron los hombres.
-Espera junto al fuego, marido -gritó Raisa junto a las otras-. Calienta el agua para lavar la sangre de los lanzamaldiciones de mi ropa.
Y, finalmente, el último coro.
-Monta a mi lado, esposa, y mata a los lanzamaldiciones que se me escapen -dijeron los hombres.
-Monta a mi lado, marido, y conduciremos a los lanzamaldiciones al mar -cantaron las mujeres.
Para cuando terminó la danza, Raisa estaba temblando y sentía débiles las rodillas. Buscó de nuevo a Han, pero todavía estaba desaparecido.
Cuando ya no se pudieron ignorar más las demandas de El Triunfo de Hanalea, Raisa accedió a bailar la parte de Hanalea, y Nightwalker, por supuesto, eligió el rol demonai. Se pusieron los amuletos que caracterizaban sus papeles y recogieron sus armas ceremoniales. Otros bailarines eligieron papeles de demonios, guerreros, y soldados. Pero nadie se ofreció para el impopular papel del Rey Demonio. Hasta que Han Allister se adelantó, surgiendo de la oscuridad.
-Yo bailaré la parte del Rey Demonio -dijo en la lengua del clan-. Es apropiado, ¿no creéis? -Hizo una pausa durante un latido de corazón, y luego añadió en medio del silencio cargado-. Dado que soy uno de los dos magos que hay aquí.
Estaba descalzo, todavía con los pantalones del clan pero ahora llevaba una chaqueta de baile adornada con plumas. Su piel se veía pálida contra la piel de ciervo oscurecida por el tiempo, su pelo rubio relucía bajo la luz de las antorchas. Ya llevaba las muñequeras de plumas y el amuleto de serpiente estilizado que le identificaba como el Rey Demonio.
-¡Caza Solo! -Averill parecía enormemente infeliz- ¿Conoces siquiera el papel?
-Tengo algo de práctica en las danzas de los clanes -dijo Han-. Pero no soy un experto. Así que cogeré el papel que nadie quiere. -Sonrió, pero la sonrisa en ningún momento alcanzó sus ojos-. Intentaré no pisar a nadie.
Pero algo en su expresión daba el mensaje opuesto.
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Hola buenas,

Si bien recuerdo actualmente hay 4 libros publicados ahora mismo, 3 de ellos traducidos al castellano, me los lei hace ya un tiempo por lo que no se hasta que punto podre hacer un buen resumen pero voy a intentarlo, son 3 libros a resumir por lo que ire poco a poco y si alguien quiere ir cogiendo el relevo le invito a hacerlo tanto continuando donde yo lo deje como añadiendo detalles o corrigiendo cosas que no sean asi jajajaj empecemos...

La trama tiene lugar en un mundo post medieval fantastico donde la magia se caracteriza por basarse en manifestar de forma fisica y material el espectro de la luz visible (7 colores del arcoiris) donde cada color tiene sus propiedades y características, por ejemplo el rojo el inflamable y viscoso (como podria ser el napalm) o el azul es como cristal, conforme la trama avanza se descubre que hay mas opciones a parte  de esos colores (longitudes de onda de la luz por encima y debajo del espectro visible). Las personas de este mundo puede tener aceso a uno, dos o varios colores, siendo mas escasos cuantos mas colores pueden acceder, conforme hacen uso de sus poderes estos los van consumiendo poco a poco hasta llegar un momento que los lleva a la locura y se convierten en engendros. A todos salvo a una persona, el elegido por una divinidad que tiene acceso a todos los colores y ademas puede trazar todo lo que quiera sin riesgo, esta persona recibe el nombre de prisma. Gavin es el prisma en el momento de la historia y es uno de los personajes principales.

Otro de los protagonistas de la historia es Kip, kip es un chico joven gordo y bocazas, hijo bastardo de Gavin que tras la muerte de su madre es rescatado por el prisma de una muerte segura y finalmente aceptado en la cromeria (escuela de magia) donde empieza a aprender a usar sus poderes y a entrenarse como guardia negro, la elite encargada de proteger al prisma

Lo dejo aqui por ahora, no se si es que me estoy explayando mucho pero... Esto va a ser largo

Continuo donde lo deje, como anotacion personal animo a la gente a que deje de leer aquí y coja los libros, a título personal creo que estan mucho mejor que la trilogía del angel de la noche... Pero bueno si seguis que sea por vuestra cuenta y riesgo porque empiezan los spoilers gordos

A rasgos generales estos dos personajes son los protagonistas, hay capitulos y tramas interesantes dedicadas a otros personajes secundarios que tienen gran importancia para la trama general pero la historia siempre gira entorno a Kip y Gavin

Poco a poco las tramas van avanzando y vamos descubriendo que las cosas no son lo que parecen, todos los personajes sean principales o secundarios tienen secretos y motivos ocultos, a destacar que Gavin no es realmente Gavin si no que durante la última batalla consiguió suplantar a su hermano gracias a su gran parecido fisico y pese a perder la batalla y la guerra gano el puesto de prisma

Al mismo tiempo que se produce el encuentro entre Gavin y Kip estalla una rebelion en una de las 7 satrapias que forman el territorio controlado por el prisma. La rebelión va ganando fuerza y una ciudad importante se ve amenazada y Gavin va a defenderla tratando de construir una muralla indestructible con sus poderes de prisma, pero finalmente fracasa por lo que se produce una batalla por el control de la ciudad con momentos realmente epicos pero al final la ciudad esta pérdida y los protagonistas se ven obligados a retirarse, justo al final Gavin es herido por uno de los antagonistas con una misteriosa daga.

Asi termina el primer libro a grandes rasgos, me habre dejado mil cosas, intentare ir llenando los huecos y añadir más cosas pero me lei los libros hace un año y medio por lo que...

En cuanto pueda comienzo con el segundo libro
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FANTASTICA / Re:Totalmente enganchada a Los siete reinos.
« Último mensaje por Dano en Mayo 06, 2018, 04:07:59 pm »
Lo mismo digo, muchas gracias por traducirlo cris.
Siento no poder ayudar u.u
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FANTASTICA / Re:Totalmente enganchada a Los siete reinos.
« Último mensaje por Sacro523 en Mayo 06, 2018, 06:56:29 am »
Estupendo, muchas gracias por tomarte la molestia y el tiempo en traducirlo, la verdad muchas gracias.
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FANTASTICA / Re:Totalmente enganchada a Los siete reinos.
« Último mensaje por crislibros en Mayo 04, 2018, 10:39:33 am »
Estoy en ello, sí. Voy por el capítulo 3, pero un ataque de ciática me impide estar mucho tiempo delante del pc.
Se hará lo que se pueda.
Me gusta mucho la autora y por supuesto se puede cortar en el libro 4, que los que tratan de los hijos son como una historia aparte, pero NO en el libro 3, que lo deja totalmente colgado.
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